Fundada en 2018 a partir de la necesidad de construir música nueva que invite a la audiencia a escuchar canciones tocadas por seres humanos, además de llevar a nuestros escuchas a al espacio del folclore y nuestras raíces usando las tendencias del rock y pop, Talara se originó en la Academia de Artes Up Stage, del Estado de México, donde hace un lustro, César Islas (bajista y voz principal) comenzaba clases de piano con Carolina Urbano (pianista y segunda cantante), y Gustavo Araujo (baterista y percusionista) llegó para dar clases de batería. Aquí inició una gran amistad, que posteriormente se vio complementada con Alexis López (guitarrista y corista).

“Nuestro proceso creativo es a partir de la sensibilidad y conciencia de nuestro entorno, usando metáforas y escuchando música que ayuda a la referencia de un sonido propio”.

El principio del camino
Talara entró al estudio recientemente para grabar su disco debut “Preguntas infinitas”. El proyecto inició con siete canciones compuestas por César, donde cada uno de los integrantes aportaron sus propios arreglos para enriquecer el sonido de la banda. “Nuestro proceso creativo es a partir de la sensibilidad y conciencia de nuestro entorno, usando metáforas y escuchando música que ayuda a la referencia de un sonido propio. “Fueron días enteros con noches complejas el hecho de navegar a través de las preguntas que me hacía de mi existencia para componer Preguntas Infinitas y fue una especie de tributo a mis mentores musicales: mi padre César Jesús Islas Acosta y mi tío José Luis Islas Acosta, quienes con su sencillez al componer me demostraron que la profesión de músico y compositor está en mi sangre”, menciona César.

“Mi proceso al componer es derivado de mi profesión como psicólogo, que me demuestra la complejidad y originalidad de la mente humana y también la sencillez bañada de profundidad que se deriva del ser humano. Mis composiciones siempre hablan de lo que siento y de lo que está sintiendo mi entorno, es maravilloso haber compuesto estados de la mente que todas las personas viven en algún momento”.

Las experiencias previas de la banda en el estudio de grabación habían sido variadas: Gustavo tiene una producción de rock pop hecha con la banda Ciudad Ficción; Alexis López también se ha dedicado al rock pop con la banda Euphoric Galaxy; Carolina Urbano siempre se ha concentrado más en la música clásica y latina y ha grabado como solista con Salvador Tercero en Sala de Audio sus propias composiciones, y César Islas, con la banda Cimántrica, grabó su primer disco de rock.

Para la producción de “Preguntas infinitas”, Talara se dirigió al estudio Aio, al norte de la Ciudad de México y que está liderado por Armando Olabuenaga, quien también fungió como productor. La banda menciona su experiencia: “Él ha sido un pilar importante en toda la travesía que implicó esta producción; nos llevó de la mano en cada proceso, dándonos siempre la confianza de aportar más a nuestro proyecto; Armando ha sido una especie de mediador que ha encausado todo nuestro talento a un objetivo claro y concreto. Le debemos mucho al sonido que hemos conseguido y agradecemos la cordialidad que siempre nos ha brindado en su estudio; fue como estar en casa”.

Talara estuvo alrededor de cuatro meses realizando la grabación y la mezcla en Aio Studio y ambas fueron realizadas por Armando Olabuenaga y en todo momento, el grupo estuvo al pendiente de las modificaciones: “Fue un goce de libertad creativa que nos hizo ser más responsables de lo que estábamos logrando. Todos los integrantes tuvimos oportunidad de opinar y sugerir cambios, aunque el líder fue Armando”.

“Carolina acababa de hacerse con un sintetizador Arturia y tratamos de usarlo para darle diversidad a los sonidos, aprovechamos la oportunidad para experimentar con él y eso también desató más ideas que tuvimos que aprovechar durante la grabación del disco”.

La actualidad y sus recursos
Como los grupos recientemente creados, Talara sabe muy bien que las plataformas digitales para dar a conocer su música son muy importantes: “Creemos que las redes sociales y estos recursos, son la radio y la televisión de nuestra era; es por ello que es necesario expresarnos y plasmarnos de manera constante y mesurada dentro de las redes sociales para dar un impacto importante y sincero a nuestra audiencia. Es el medio más sencillo y a las vez competitivo para darnos a conocer”.

En los oídos del productor
Como productor e ingeniero de “Preguntas infinitas”, Armando Olabuenaga expresa así su proceso de trabajo:

“Realmente nos enfocamos en el proceso más que en el equipo, para mantener la atención en la creatividad y ejecución. Todo se grabó y mezcló con una consola Allen & Heath con Logic Pro X, utilizando microfonía AKG, mayormente los modelos 414, así como preamplificadores Neve, Warm y la propia de Allen & Heath. Se usaron los bajos Schecter Diamond Series e Ibañez Soundgear.

Decidimos grabar el piano acústico Yamaha en casa de Carolina Urbano, ya que era su instrumento y su espacio, y queríamos que se sintiera lo más cómoda posible. Igualmente, esto se grabó con AKG y preamplificación Warm”.

“El proceso de producción fue muy particular; antes de entrar al estudio revisamos en ensayos el plan y las canciones, decidimos cambiar algunas cosas e incluso una de las rolas cambió mucho. La banda siempre mostró una gran apertura para escuchar mi opinión y tuvieron toda la disposición de modificar lo necesario; de hecho, en ese entonces no tenían guitarrista y aun así decidimos continuar ya dentro del estudio, invitamos a otro guitarrista y muchos de los arreglos en general los creamos durante la grabación. Incluso recuerdo que en ese entonces, Carolina acababa de hacerse con un sintetizador Arturia, el cual aparece en casi todas las canciones. Tenía juguete nuevo y tratamos de usarlo para darle diversidad a los sonidos, aprovechamos la oportunidad del disco para experimentar con él y eso también desató más ideas que tuvimos que aprovechar ya durante la grabación del disco”, explica Armando.

“Cada proyecto es diferente, pero yo tengo la convicción de que la labor del productor es tener el liderazgo suficiente para llevar a la banda durante el proceso de producción (grabación, mezcla y masterización), y terminar el producto. Afortunadamente, la amistad con Talara ayudó mucho, hubo mucha confianza y entendimiento de que al ser su primer disco nos íbamos a encontrar muchas piedras en el camino, que unas ideas funcionarían y otras no, pero que sí o sí, la única forma era empezar e ir mejorando, entender que es sólo un primer paso, una primera prueba, ser consciente de que concluir el disco no era el final del camino, sino el principio de una historia que seguro estará llena de muchos otras producciones”, finaliza el fundador de Aio Studios.

Con diversas presentaciones, Talara sabe lo primordial que es participar en festivales con propósitos contundentes de ayudar a la escena independiente de la música. El año que está por comenzar les traerá seguramente muchos más proyectos para concretar, para seguir alimentado su música con su lluvia del alma.

“Fue un goce de libertad creativa que nos hizo ser más responsables de lo que estábamos logrando en Aio Studio. Todos los integrantes tuvimos oportunidad de opinar y sugerir cambios, aunque el líder fue Armando Olabuenaga”.