El cantautor asturiano, Nacho Vegas, presentó su noveno álbum de estudio titulado “Vidas semipreciosas”, un disco donde busca tender puentes entre lo íntimo y lo colectivo, lo poético y lo político a través de sus canciones.
En el disco le acompañan Cristian Pallejà (producción, mezcla), Hans Laguna (producción, bajo, guitarra acústica) y Ferran Resinesen (producción, teclado, órgano) quienes comandaron el trabajo en Caballo Grande Estudio, además de Manu Molina (batería, percusiones), Joseba Irazoki (guitarra eléctrica) y Juliane Heinemann (voz). El relato político-sonoro que recorre el disco en sus 15 pistas tuvo el trabajo de masterización de Javier Roldán en Vacuum Master.
Me interesa mucho la producción de voces, así que grabo muchas. Me gusta jugar con diferentes paneos, doblajes de voces, coros y armonías, así como algunos arreglos”.

Un viaje emocional
A punto de cumplir sus 25 años de carrera, para Nacho el proceso de composición mantiene una dinámica a fuego lento, así lo detalla: “Estas canciones se fueron fraguando a lo largo de los dos o tres últimos años; algunas arrancaron en la parte final de mi gira anterior. Suelo escribir en mi departamento en Asturias, la zona de Colunga y Piloña, que es preciosa, porque está entre el mar y la montaña, y me gusta estar ahí cuando el repertorio todavía se está cociendo poco a poco, y las canciones que me falta por lograr están en un primer borrador o que tengo que acabar de maquetar”.
“Me fui a refugiar, a cambiar de aires para que entraran otros estímulos para terminar las canciones, pues en algunas estaba un poco bloqueado. Ese cambio de aires te invita a vivir con otro ritmo, desde lo más íntimo, y te permite observar el mundo en el que estás viviendo. Las canciones deben ser permeables a todo lo que ocurre alrededor, ¿no? y mi trabajo tiene que ver con procesos muy íntimos en los que me recojo mucho, con bastante silencio a mi alrededor para poder atrapar la chispa que detone las canciones, cualquier cosa que esconda una verdad y pueda dar lugar a una canción”.
Para el paso de maqueteo, Nacho destaca su exploración con la voz: “Corrijo mucho las letras y las voy maquetando de forma bastante esquemática, con apenas los acordes. Me interesa mucho la producción de voces, así que grabo muchas, porque tengo un registro limitado y por eso me gusta jugar con diferentes paneos, doblajes de voces, coros y armonías, así como algunos arreglos que son fundamentales en la canción, para que, al pasar al segundo proceso que es colaborativo y donde le muestro a los compañeros y compañeras de la banda las canciones, empecemos a dialogar. Ahí es otro proceso totalmente diferente, pero ese primer momento sí que es muy íntimo”.


La técnica al servicio de la colaboración
Este noveno disco del cantautor reúne a los pilares de su banda, algunos involucrados también en la producción musical y técnica, como describe el asturiano: “Grabamos el disco en Cataluña, de donde son Hans Laguna y Ferran Resines, y con Cristian Pallejà fuimos a su estudio Caballo Grande en el Hospital de Llobregat, una ciudad cercana a Barcelona. Ahí se realizaron también mezclas”.
“Ese proceso en el estudio a veces lo llevo mal porque las canciones van tomando forma, pero tardan y tienes que tomar decisiones que sabes que van a quedar grabadas, y yo soy un manojo de nervios en esos momentos. La verdad, tengo suerte de tener un amor de banda que hace que todo sea mucho más fácil estando ahí”.
“La forma de colaborar que tenemos al producir ha sido establecer un diálogo utilizando referencias que nos son comunes y nos llamaban la atención para cada canción; tratamos de darle a los discos un sonido que no homogenice, pero que le da cierta unidad a un repertorio cuyas canciones nacen en diferentes momentos vitales y con diferentes tipos de perspectivas”.

“Cuando publicamos ‘Mundos Inmóviles’ en 2022, fue la primera vez que trabajamos en la producción. Se dio después de una gira y de tener unos cuantos años ya conociéndonos. Cada uno tiene su papel. Hans es una persona con la que habló muchísimo, tanto de la vida como de la música, es ideólogo y sociólogo, escribe libros y ensayos sobre la música y cómo opera esta industria musical y sus dinámicas. Aprendo muchísimo hablando con él y por eso somos los que tenemos menos parte en los procesos más puramente técnicos en el estudio”.
“De lo técnico se encargan Ferran y Cristian en su espacio —Caballo Grande Estudios—, son los que nos ayudan a traducir las ideas que estamos dando respecto a compresión, plug ins y todo este universo de la producción técnica que a mí me gusta delegar en gente que sabe de eso. Cuando se da esa conexión, es muy bonito. Si tuviera que producir mis propios discos también desde el lado más técnico, me volvería loco. Hay que tener una paciencia y sensibilidad especial. Entre todos encontramos el lugar y van sucediendo las cosas”.
“En este disco teníamos más claro cómo queríamos enfocar la grabación y el sonido del álbum, siempre dando lugar a la libertad y cuidando que no se fuera el disco a lugares indeseados porque las canciones son como pequeños animalillos salvajes que tienen su vida; eso es lo bonito, tener siempre esa incertidumbre y misterio en las grabaciones, al igual que en los conciertos”.

La mezcla para los temas de este disco fue compleja, porque enfrentamos problemas y coyunturas, pero logramos tener una mezcla final a la que pudimos añadir pequeñas diferencias para hacer una edición en vinilo, distinta a la que se hizo para las plataformas digitales y la edición de CD”.
Sensibilidad y toma de decisiones, mezcla y masterización
Para conseguir diferentes perspectivas, los procesos de mezcla y masterización se construyen con base en el diálogo en emociones y criterios técnicos, como detalla Nacho: “Hay una parte de edición, donde se limpian las pistas y aplican otros procesos, que es de mucha espera. Entonces, hay que buscar optimizar el tiempo y procurar tener oídos frescos para las canciones, porque si las escuchas muchas veces, pierdes la perspectiva crítica sobre ellas”.
“La forma en la que trabajamos es, en un primer momento, intercambiar las premezclas de las canciones y vamos dialogando y sugiriendo cambios. Cuando las canciones están muy cerca de lo que queremos tener, es cuando me acerco al estudio a escuchar esa última revisión y afinar todas las canciones”.
“La mezcla para los temas de este disco fue compleja, porque enfrentamos problemas y coyunturas que bloquearon un poco el tiempo, pero logramos tener una mezcla final a la que pudimos añadir pequeñas diferencias para hacer una edición en vinilo, distinta a la que se hizo para las plataformas digitales y para la edición de CD, y poder cumplir con los tiempos para la distribuidora. De paso, aproveché esos espacios para remezclar algunas canciones con las que no había quedado del todo contento y, afortunadamente, en mi equipo de producción siempre hay alguien que dice dónde ya conviene parar y valorar”.


“La masterización la hizo Javier Roldán, por recomendación de Ferran y Cristian. Hicimos diferentes masters, porque hubo varios cambios y toma de decisiones. Javi hizo la masterización para el vinilo y para digital. Sobre la primera, recibimos el test processing y cuidamos que no hubiera excesiva compresión y cosas como no pasarnos de 21 minutos por lado, que no se resintiera, porque a medida que el surco va teniendo menos recorrido, conviene que las canciones estén menos cargadas de producción. Es la razón por la que cuando se grababa de forma analógica, al final de cada cara tenías canciones más acústicas que las del principio; entonces, había que cuidar ese tipo de decisiones que no tienen que ver con criterios artísticos, pero que de alguna manera ayudan a que el disco camine de cierta manera. Ese proceso es bonito”.
El disco “Vidas semipreciosas” de Nacho Vegas ya se está presentando en directo y tuvo una primera parada en el Festival Vive Latino 2026. Para el cantautor, adaptarse y tener guías en las nuevas dinámicas que pide la industria musical, es clave: “Tuve la suerte de vivir todo el cambio de la industria hecha sobre la venta de soportes físicos a la del entorno para plataformas, viví eso ya teniendo unos años de recorrido con mi oficina, mis compañeros y compañeras de trabajo, y al final tienes que pegarte un poco a los dictados de esta industria musical, pero también puedes marcar tu ritmo y no volverte loco con sus demandas, como la de generar contenido y tener visibilidad”.
“Hoy siguen teniendo importancia los álbumes. Pienso que es un formato que mantiene vigencia y, al mismo tiempo, la gente puede hacer sus playlists. Ahora tenemos acceso a más información, aunque no significa que la sepamos asimilar necesariamente bien. Creo que los hábitos han cambiado y lo importante es que la música siga siendo central en nuestras vidas y que la sepamos escuchar con cariño y pasión”.
Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco



