Se cumplió la décimo séptima edición del Riviera Maya Jazz Festival (RMJF) y, amén del vibrante eclecticismo que marcó el ánimo de la audiencia con las actuaciones de Sr. Mandril, Magos Herrera, Chucho Valdés Jazz Batá, Natalia Marrokín, Eliane Elias, Trombone Shorty & Orleans Avenue, New York Voices, PBug y UB40, la ocasión supuso el festejo de diez años cumplidos de un staff que de la mano del Fideicomiso de Promoción Turística de la Riviera Maya, ha logrado la eficiencia, innovación y armonía en la producción artística y técnica que ha dado notoriedad a este festín de la agenda melómana internacional.    

Del contrato al entarimado

Uno de las máximas no escritas de este equipo es la puntualidad para cumplir acuerdos y tiempos, además de la prevención en un lugar como Playa Mamitas, donde se lleva a cabo el evento. Mili Ballesteros, quien funge como productora del festival, comparte las tareas que dirige para cumplir desde la oficina: “Mi tarea junto con Alonso Rojas, co-productor del evento, es reunir información de diferentes bandas e ir armando el elenco; juntamos varias opciones y las entregamos al Consejo de Promoción, quienes dan sus opiniones y sugerencias y al final entre todos decidimos. Lo que sigue es atender la parte de contratos, riders y la logística (vuelos, hospedaje, pagos y demás), y la coordinación con la gente de Lap Entertainment, compañía de producción, con quienes en esencia hemos crecido juntos en el evento y quienes son personas que trabajan solucionando problemas, algo que Fernando Toussaint (QEPD) me enseñó mucho: conocer bien cómo se hacen las cosas, delegar y confiar en que si surge algún imprevisto, la gente agotará todas las posibilidades para atenderlo”, explica.

“Este equipo lo es todo; es gente que no baja la guardia y que conoce bien a lo que nos enfrentamos. Cumplir diez años haciéndolo con ellos es fantástico. Este año, el personal de UB40, una banda muy popular que se mueve en otro circuito no propiamente de jazz, hizo peticiones que podían complicarnos las cosas y que, gracias a la atención que se les dio y que vieron que resolvíamos, se mostraron accesibles, y eso ayudó muchísimo para brindarles alternativas y que hayan estado contentos”.

Para Lap Entertainment, el RMJF es un evento en el que ya se ha formado una familia, como expresa Antonio Méndez, líder del apartado técnico: “Aquí se ha mantenido a la gente idónea (proveedores y técnicos), desde las plantas generadoras, de ML Peninsular; el soporte, la estructura del escenario, de Martín Ríos Stage; de Blue Shift, Raúl Contreras, que tiene gran experiencia para resolver cuestiones difíciles por el tema de la playa y las condiciones cambiantes del clima; audio, video e iluminación de Música Moderna; Backline Support de Néstor Bello, y luego el crew de Lap: Erick Padilla en monitores (su primera vez, y se adaptó de maravilla con todos arriba del escenario), Óscar Gamas en ajuste del sistema sonoro, Salvador Castañeda en audio en sala y Amintore Carretes en iluminación”.

El complemento de esa selección de personal es la previsión sobre las condiciones del lugar  y tener al día los requerimientos de permisos ante las autoridades. “Nosotros hacemos monitoreo del clima, venimos al recinto y estamos atentos a todos los permisos de Protección Civil para valorar el sistema de anclaje a tierra, el diseño de estructura y demás”, puntualiza Antonio.

Producción con viento a favor

El diseño de escenario de esta edición presentó un entarimado más alto, con el objetivo de tener mayor dispersión en los altavoces del sistema principal de audio y pantallas de video más grandes.

Con doce de los 17 festivales en la Riviera Maya en su haber, Óscar Oliva, de Música Moderna, describe el equipamiento general provisto para esta propuesta de escenario: “Fueron 32 altavoces Meyer Sound Lion en dos arreglos lineales con 24 subwoofers 700 HP; en consolas tuvimos Digico y Yamaha. En iluminación hubo fuentes de Vari-Lite, Showco y Chauvet, y en consola una Chamsys. La parte de video la cubrimos con 220 módulos para armar pantallas LED de diez milímetros”.

Audio

Con un acomodo de FOH distinto, cargado a un costado respecto al escenario, el diseño y ajuste de sistemas requirió observar el incremento de equipo y las coberturas de áreas al público, como explica Óscar Gamas: “Este año, la máxima encomienda fue hacer un buen diseño en cuestión de los subwoofers, por el tema de las bajas frecuencias, y lograr que fuera lo más uniforme posible en toda el área, pues el house quedó bastante ausente. Trabajé con Mapp Online de Meyer Sound en el diseño previo para los subs y el empate de los tiempos de delay en cada caja, lo que implicó hacer muchas pruebas y verificaciones”.

“Ya en sitio, usé Smaart V8; comparé lo que sucedió con el programa de predicción, tomé notas y decisiones. Ahora bien, antes de hacer cálculos y demás, lo sugerido es ver las condiciones del equipo de forma visual y al tacto porque la computadora, en su muestra de datos, te hará interpretar y debes poner un punto medio para hacerlo musical, que la gente esté a gusto y tenga una buena sensación y percepción de lo que oye, sin alterar lo que está pasando en el escenario. Al final todo quedó muy bien y quedaron satisfechos con el resultado”.

Originario de Guadalajara, por primera vez Erick Padilla tomó el control de los monitores en Playa Mamitas; su experiencia en sonorización incluye bandas de metal mexicano y festivales como  Machaca Fest, Hellow, Rock Fest, KnotFest, así como de salsa y electrónica), además de asistir a Eduardo Sandoval en monitores para Alejandro Fernández. Erick tuvo a cargo la mezcla de Chucho Valdés, Eliane Elias, New York Voices y Natalia Marrokín: “Hice mezcla de jazz en los festivales de Warren Hill, un músico que hace smooth jazz en los restaurantes Hard Rock de Los Cabos y Cancún. En esta ocasión, llegaron extraordinarios músicos que conocen bien sus técnicas de microfoneo, lo que ayuda muchísimo. Usamos DPA, Shure, muchos micrófonos de condensador; como monitores de piso tuvimos MJF 212 de Meyer Sound, que tienen una potencia y calidad increíble. Tuve mucha versatilidad con los recursos en la consola Yamaha CL5 para atender a detalle a músicos que son tan exquisitos y con tan buen oído como los que estuvieron en este festival. Fue una gran experiencia”.

Por su parte, en audio en sala, Salvador Castañeda asistió y sonorizó a algunos de los artistas, con la confianza de tener en Erick y Óscar la tranquilidad en el diseño, ajustes y operación que demandaba sonorizar esta edición: “La petición de la producción de mover el house y adaptarnos a ello de la forma en que se hizo fue muy buena; el perfil de mezclas y la atención de ensambles vocales y bossa nova hasta funk, pop y reggae, supuso una versatilidad que logramos cumplir”.

“En esta ocasión, en sala tuvimos la superficie SSL500 que conozco bien, pero que en otros casos, como el del ingeniero de Trombone Shorty no era así, de forma que como a los demás, se le atendió alistándole una escena para que no empezara en cero, con su input list ruteado y nombrado. Fue fácil explicarle cómo funcionaba, hizo su prueba de audio y desde ahí la pasó muy bien. La consola se volvió parte del show y fue muy buena combinación tenerla con el tipo de instrumentos y el equipo que hubo en el escenario”, explica Salvador.   

Iluminación  

En luces, Amintore Carretes se enfocó en proponer un diseño más dinámico: “Este año le dimos más vida a las estructuras y para darle más vida al escenario. Elegimos la gama más alta de Vari-Lite, los Hydrus y las Par LED de Showco y de Chauvet, además de unas Conic. En reuniones previas aterrizamos lo de video y acordamos no saturar de color, manejando una paleta. En mi caso, sólo la gente de Trombone Shorty trajo operador y todo funcionó de maravilla. Pienso que hicimos un diseño que gustó y disfrutó el público”.

Los instrumentos, el alma

Con peticiones convencionales que incluyeron contrabajos, teclados Hammond y baterías con bombos de 28 y veinte pulgadas, entre otras, la particularidad de esta edición del Riviera Maya Jazz Festival 2019 en materia de backline fue el bombo de 24 pulgadas que solicitó justamente el staff de Trombone Shorty. Así expone Néstor Bello, de Backline Support, las particularidades de lo vivido en su área:

“Para nosotros, la clave está en separar y etiquetar todo desde que viajamos a Playa del Carmen. Tomamos los riders, hacemos un vaciado de lo que nos piden y armamos las hojas internas de control y vamos artista por artista. Asignamos un técnico de área (percusión, cuerdas y amplificadores para guitarra y bajo, teclados y órgano). Esta vez trajimos una amplificación que no nos habían pedido antes, de la marca TC Electronic, no la habíamos escuchado y tiene una gran importancia. Su sonido nos sorprendió mucho”.

“Al momento de las pruebas y el show, ponemos las baterías en riser y algunas a piso si lo pide el músico. Lo demás es cuidar al momento de los cambios la posición de todo y no dañar. Hacerlo bien y rápido. Nos deja la satisfacción grande de aprender para mejorar y es un orgullo que nos sigan llamando”.

Pieza estelar del backline es el piano Steinway D, de gran concierto, que ha engalanado varias ediciones y es propiedad de César Hernández de Interpiano, compañía familiar con sede en la Ciudad de México: “Soy el afinador y dueño; en esta edición, la particularidad fue la afinación que pidió Chucho Valdés, un poco más brillante al tono que manejaron las orquestas de banda y los músicos. Sonó tremendo, ya había trabajado con él y su manera de tocar es fuerte. Procuramos tenerlo afinado y revisar que esté como se nos pide desde la prueba. Para mí, este festival es algo que espero, porque disfruto mucho de los artistas”.

Llevada a buen puerto, de esta edición podemos tomar la actuación de Trombone Shorty como la clase magistral de la producción técnica y artística: “Fue una sorpresa porque no los conocíamos, llegaron muy tranquilos a la prueba y ya en el show, músicos y operadores impactaron con su energía. Nosotros venimos a eso, a resolver todas estas cuestiones, y si se van contentos es una maravilla, porque así también lo vive el público”, finaliza satisfecho Antonio.

Que siga la armonía sincopada como el vaivén de las olas.

 

Riviera Maya Jazz Festival 2019, al cuidado del detalle

  • Sistema sonoro Meyer Sound Lyon
  • Subwoofers Meyer Sound 700 HP
  • Consola de sala SSL500
  • Monitores de piso Meyer Sound MJF 212
  • Consolas de monitores Yamaha CL5, Digico
  • Microfonía Shure y DPA
  • Luminarias Vari-Lite, Showco y Chauvet
  • Consola de iluminación Chamsys

 

El elenco

  • Sr. Mandril
  • Magos Herrera
  • Chucho Valdés Jazz Batá
  • Natalia Marrokín
  • Eliane Elias
  • Trombone Shorty & Orleans Avenua
  • New York Voice
  • PBug
  • UB40