Con un cartel de primer orden conformado por Aguamala, Frank Gambale, Brent Fischer, Scott Henderson, Jeff Berlin, Dennis Chambers, Jim Beard, Ed Motta, Celso Piña, Matthew Garrison y Earth, Wind & Fire, el Riviera Maya Jazz Festival, organizado por el Fideicomiso de Promoción Turística de la Riviera Maya, dirigido por Darío Flota, y liderado musicalmente por Fernando Toussaint, conmemoró su edición 2013 con la playa, el sol y, por qué no, la lluvia, haciéndole compañía a un puñado de músicos que encontraron en la brisa tropical un pretexto más para inspirarse. Y es que con el plan firme de crecer más cada año, el festival se afianza hoy día como un referente determinante en el calendario de citas musicales no sólo de México, sino de todo el planeta.

Otras bandas, otros requerimientos

Antonio Méndez, director de LAP Entertainment y productor técnico del festival, lleva ya seis años realizando esta labor y declara que para 2013 se llegó a una nueva dimensión debido al cartel; “con la inclusión de Earth, Wind & Fire se abrió un precedente para traer en el futuro a otro tipo de artistas, unos que no precisamente tienen qué ver con el mundo del jazz. Esto nos ha enseñado que hay que estar siempre actualizados, hablando específicamente del ranking mundial de los riders, donde empiezan a pedir equipo nuevo respecto a altavoces, por ejemplo. Son retos, finalmente”. Ciertamente, con el combo originario de Chicago cerrando el festival se abrió un camino nuevo, debido a que el grupo cuenta con “un nivel distinto de representación, entonces la contratación para traerlos a un escenario abierto, una playa, fue un tanto difícil, pues desde febrero arrancamos la negociación”.

Con el ánimo de crecimiento como referente, Antonio comenta que se vieron en la necesidad de colocar un sistema de delay central tras recorrer el escenario quince metros atrás. Hay que recalcar que cada año se hacen modificaciones en cuanto a espacios, sin embargo, un factor que antes no había figurado, este año tomó un papel determinante: la lluvia. En cierto momento, ésta consiguió que la energía eléctrica se interrumpiera, pero afortunadamente en pocos minutos todo volvió a la normalidad. “Tuvimos dos generadores de energía eléctrica, una especial para iluminación y otra más para audio y video. Ambas están conectadas a plantas de respaldo, pero hacer el cambio llevó un par de minutos –explica el director de LAP. Afortunadamente en este caso el movimiento se hizo de inmediato y todo salió bien. Solíamos proteger a los músicos del sol, pero nunca nos había llovido. Ya pasó, y eso nos sirvió para planear que el diseño para el próximo año no permita que caiga una sola gota de agua ni en el escenario ni al equipo”.

Sonido en sala, bajo control

Salvador Castañeda, director de la empresa consultora de audio Sonotribe, se encarga de la mezcla de sala; es decir, exceptuando a Ed Motta y Earth, Wind & Fire (quienes traen consigo a sus propios ingenieros), en sus manos se encuentra el sonido que disfrutan los asistentes a Playa Mamitas, donde se ofrecen los conciertos del Riviera Maya Jazz Festival. Una responsabilidad así requiere de jornadas de trabajo intensas que van de las ocho de la mañana a la una de la madrugada. “Contamos con una excelente actitud –argumenta Salvador-,  en términos generales tenemos todo bajo control y no hay problemas porque el sistema está respaldado. Además, yo considero que si algo suena bien es porque viene bien desde el escenario”. Respecto a cambios significativos en comparación a ediciones anteriores, Salvador explica que “no hay variaciones; lo único que buscamos es consistencia. No es que nos conformemos con lo que hemos hecho, sino que el equipo de trabajo está consolidado, así como las consolas, los micrófonos, todo. En ese rol, vale decir que la gente de Earth, Wind & Fire venía inquieta, pero se tranquilizó una vez que sus necesidades fueron resueltas, desde consolas hasta escenas”.

En cuanto a grabación, tecnología  a favor

Por su lado, Ricardo Mantini “Rocoto”, como parte del departamento de soporte de Avid en lo referente a las consolas Venue (que se usaron en sala y monitores del festival), fue responsable de la grabación: “Estamos estrenando Pro Tools HD –abunda; en monitores usamos HD Native, portátil, un equipo que estrenamos el año pasado. Es increíble decir que estamos grabando cerca de 56 canales y entregamos el registro multitrack plano. Y esto cada vez es más fácil con un disco duro portátil”. Respecto a la interrupción de energía que se vivió en determinado momento, Rocoto comenta: “se fue la planta de pronto, se cortó la interfaz, pero no pasa casi nada en casos así: se vuelve a abrir Pro Tools y listo. Cierto, la canción que se estaba grabando tronó, pero no hubo más allá”. Para llegar a un grado de seguridad así, Rocoto considera que es importante que “todos se tomen muy en serio su trabajo. Pero, más allá de esto, sobre todas las cosas yo resalto la camaradería. Porque aquí se puede hablar con todos, comentar y sugerir; siempre con el respeto por delante”. El lema en cuanto a grabación de audio, para Rocoto es de lo más categórico: “en realidad la tecnología juega a nuestro favor; no abusamos de ella con tal de tenerla siempre de nuestro lado”.

AguamalaFernando-Aceves-9Altavoces funcionales, factor determinante 

Óscar Gamas trabaja la ingeniería de sistemas del Festival de la Riviera Maya seis años atrás. Su labor, que realiza al lado de Salvador Castañeda como socio de Sonotribe, según él mismo desglosa, consiste en “ajustar side fill, front fill, drum fill y checar cuestiones de frecuencia para que trabajen con eficiencia las personas encargadas de monitores. Estoy supervisando los ajustes de fase conforme al clima durante el show porque hay curvas que grabo en Smaart (software de medición acústica) durante el sound:check y que mientras tienen lugar los conciertos compenso, aunque en realidad se trata de hacer cambios menores”. Respecto a los altavoces, Óscar comenta: ”El fest cuenta con “quince altavoces Meyer Sound MILO por lado y tenemos también 24 subwoofers en línea cardiode que se colocaron en el área cercana a la orilla del mar y la zona VIP, donde faltaba cobertura de subs”. Óscar apunta que “también se mejoró el asunto del front fill, pues contamos con seis altavoces Meyer Sound UPAs 1P. Se trata de elementos más funcionales; o sea, la idea es evitar altavoces gigantescos; siempre es mejor contar con algo más delicado al frente”.

Ahondado más en este tema, Óscar explica: “Existen señales extras para los subwoofers. Todo esto ya lo tenemos configurado y bueno, Earth Wind & Fire así lo usó; el resto de músicos se fueron L y R, tradicional. En se mismo carril, hay que decir que a algunos ingenieros les funciona el control de las frecuencias bajas porque mandan por canal el grado que requieren, y esto se refleja en los subwoofers. Finalmente son formas específicas de control. Hay que aclarar también que el ajuste del sistema fue hecho con Smaart 7.4; el cual, comparándolo con ediciones previas, tiene mejoras, detalles en ventanas de tiempo, asuntos de delay y multicanal, por ejemplo”.

Tierra, viento y fuego, y también lluvia

Con un historial donde se cuenta su labor, codo a codo, con Michael Jackson y Whitney Houston, el ingeniero de audio conocido como TJ puede presumir que lleva 24 años trabajando con Earth, Wind & Fire. Su visión es importante para ubicar el lugar que un festival como el de la Riviera Maya tiene en el panorama global. Para TJ, resulta sorprendente el grado de preparación con el cual cuenta el evento; sin embargo, no deja de tener en cuenta factores como el viento y la lluvia. Respecto a su trabajo en la consola, considera primordial –después de la voz de Philip Bailey, registrada por un micrófono Sennheiser de la serie 5000- contar con una sólida base rítmica; es decir, batería y bajo. “La consola que tuvimos es buena; hay que hacer ajustes, pero nada grave. Tuvimos 72 canales. Lo más importante es marcar una separación, porque hay muchas cosas sucediendo al mismo tiempo y el público debe definir bien las canciones, saber cuál es cuál. Y en ello me enfoco, primordialmente”.

“Los músicos y yo somos como una familia –continúa TJ-, y nuestro deber es hacer que la música tenga lugar, que todo ande bien, de modo que estoy muy conectado con el ingeniero de monitores. Como antes dije, hay muchos músicos en el escenario y todos deben sonar con claridad; por eso estamos usando sistemas personales de monitoreo. En realidad comenzamos a usarlos por completo apenas este año, aunque yo me considero old school”.

Así, con el marco inmejorable del mar, el Riviera Maya Jazz Festival aguarda la llegada de su próxima edición. Una donde, como se ha observado desde hace tiempo, el crecimiento sea la constante y los arrebatos del clima, lejos de ser un mal gesto, continúen operando como un guiño coqueto para la música y sus creadores.