Ganadora de la Beca María Grever, las canciones de Paulina Parga han ganado la escucha de colegas como Lisando Aristimuño y se han convertido en su leit motiv para vivir de la música como compositora. Egresada del Berklee Collegue of Music (con residencia tanto en el campus de Boston como el de Valencia), Paulina atiende al llamado de su talento, creando y compartiendo su obra, lo que le ha valido también ser finalista del Campeonato de Boss Loop Station de Casa Veerkamp, el financiamiento de Ibermúsicas (en canción popular) y ser parte de la final del certamen Gibraltar International Song Festival, que tendrá ocasión en octubre de este año.

Hija de padre director y dramaturgo teatral y madre investigadora en procesos educativos para el arte visual, a Paulina le encausaron la vena artística con clases de chelo, el cual ejecuta desde los ocho años y que fue depurando en la Universidad Autónoma de Querétaro y clases particulares, para posteriormente llegar a la composición: “A los 18 comencé a tomar cursos de canto y empecé a componer, se me daba como algo natural. Esas dos cosas se unieron para hacerme compositora; me ha servido mucho para crear melodías y mantener la fluidez con naturalidad de los fraseos que se usan para armar una canción”.

Tras concluir la formación universitaria, Paulina tomó clases de canto con las gemelas Beaujean, donde exploró el jazz y técnicas vocales, además de tomar un taller vocal intensivo en la Universidad de Texas; luego vino el 5 Week de Berklee y la licenciatura en Músico Profesional con especialidad en Songwriting and Music Technology. “El mayor aprendizaje de Berklee es el intercambio intercultural al que estás expuesto y cómo te nutres de eso. Hice amigos latinoamericanos, europeos, asiáticos y eso me encantó. Fue muy importante haber ido al Campus en Valencia, estuve un semestre allá y pude compartir más mi música y mis canciones; hice un par de conciertos en Madrid”.   

Su EP “Lagrimal” es producto de esa formación. Fue producido por el venezolano Jorge Cajías Calvet (quien también realizó la grabación y mezcla), con la masterización del costarricense Santiago Salazar en The Record Company, los estudios de Berklee: “Son canciones de un momento muy liberador, el sonido trata de captar ritmos del folclor latino, la electrónica y la trova; quería plasmar la experiencia de mis inicios, pero con el nuevo enfoque en la composición hablando de la libertad y el amor”.

“La producción de ese disco partió de tener las canciones a ukulele y voz, así se las mandé a Jorge. Tuvimos un proceso de selección entre cuarenta canciones que tenía para que quedaran las cuatro del final. Estuve muy cerca de Jorge, armando ese universo sonoro a partir de mi voz y compartirle ejemplos de lo que quería escuchar. Por ejemplo, “El Ritual” es una canción que parte de cómo la interpreto en vivo, con el loopstation, así que la armé en Ableton Live para referir esa idea del perfomance”.

La María Grever para que te la creas. “Era la segunda vez que apliqué a la beca. Para mí ganarla sirvió en el hecho de creérmela como compositora. Saber que te pagan por hacer canciones porque a veces no te das cuenta de que eso puede ocurrir más allá del gusto creativo y poder vivir de ello. Aprendí mucho y me ha servido para continuar con mi faceta como compositora, incluso dando clases, porque casi no hay quien imparta eso”. 

Entrevista: Nizarindani Sopeña /

Redacción: Marisol Pacheco