Dos fueron las fechas convocadas por la congregación de las Iglesias de Jesucristo Palabra Miel para realizar en comunidad su celebración de alabanzas en la Arena Ciudad de México. El evento de atributo espiritual fue capturado para la realización de un CD-DVD, donde la música funge como elemento para hacer efectiva la atención y el vínculo emocional con la feligresía, siendo la dirección artística del guatemalteco Lino Sapalú Mendoza, el alma que llevó a buen puerto la enmienda de compartir un mensaje de amor, paz y fraternidad.

Más allá de la distracción.

Desde esa perspectiva, el planteamiento técnico de la producción dirigida por Oved Levi implicó un enfoque diferente para convocar al staff que hizo posible el evento:

“La particularidad aquí es que no se trata de un show como tal; es un momento muy espiritual donde la gente que participa musicalmente hace comunión con quienes fungen como espectador y son partícipes de esta conexión espiritual. No es como lo que ocurre con un artista para un concierto al que se acude para entretenerse; aquí la comunicación es diferente entre ellos y con la audiencia, y eso lo tuvimos en cuanta al llamar a las personas que harían el video, la iluminación y el audio en vivo y grabación; gente como Gris Lazcano, quien es alguien muy sensible musicalmente, quien como ingeniera de audio tiene esa sensibilidad y hace que el trabajo se vaya al nivel que buscábamos; lo mismo el ingeniero sala, Rubén López, quien tiene una trayectoria consumada y que además ha trabajado con este tipo de músicos y eventos, y así los demás en el staff”. 

“Ellos se suman a la visión del productor general y musical, Lino Sapalú Mendoza, joven originario de Guatemala muy creativo, cuya labor es buscar nuevos valores que lo apoyen a compartir este mensaje, los entrena y los presenta en un escenario como éste, donde la responsabilidad es llegar al corazón de una persona, lograr esa conexión más allá del divertimento como espectador”.

La necesidad de entrenarse para un determinado liderazgo. “Más allá de organizar un evento de esta naturaleza, lo que aprendí es que se necesita ejercitar el carácter para entender a la gente y creo que debe uno exigirse a que la nueva tecnología sea participante en todo lo que hacemos. No podría juzgar dónde poner más o menos; hay ingenieros que prefieren lo análogo y yo respeto mucho eso, porque hay que entender que debemos lograr el equilibrio que exige que puedas cubrir un espectro de producción para todo tipo de público. En esa diversidad tenemos que apostar a ese gusto o necesidad, cada quien desde su trinchera y estar al día en la tecnología; a mí me tocó hacer radio y televisión con cinta, pero hoy la tecnología, además, nos adelanta tiempos, horas- hombre fabulosos. Animo mucho a la gente a que esté actualizada o rodearse de gente que integre ese  conocimiento”, reflexiona Oved.

Sensibilidad y experiencia técnica.

En materia de audio, en Palabra miel se usó el sistema MILO de Meyer Sound, además de consolas Yamaha en monitores y la grabación multi-track, y Avid para sala con microfonía de Shure y Sennheiser. “El equipo técnico fue Rubén López en sala, Javier Talavera en monitores, Griselda Lazcano en grabación multitrack y Agustín Ponte en la dirección de cámaras; todos estuvieron muy comunicados en el entendido de experimentar lo que ellos desean, como un contenido espiritual. Cuando hacemos un trabajo de preproducción con el cliente, navegamos entre la cosmovisión de su idea y lo que esté en boga en tecnología o conceptos artísticos de shows; hubo la intención para este evento de tener más iluminación o hacer un escenario central y demás, pero Lino nos dijo: ‘quiero algo magno, pero no quiero un show como tal’; la misión ahí fue interpretar eso”.

“Esa ha sido una gran experiencia, interpretar la planeación y comunicación de un cristiano que quiere alcanzar a gente que no conoce, sí con tu contenido musical, pero no desde la perspectiva de un concierto. Son arreglos sencillos, de colores muy particulares de la música góspel. Ese fue el desafío”, comparte Oved, quien inició en la industria del espectáculo en la producción radiofónica y televisiva junto al Dr. Carlos Valenzuela Conseco (q.e.p.d.) hermano de la cantante Yuri, para luego enrolarse en el mundo de la representación artística y la producción con agrupaciones como Los Terrícolas y Los Caminantes.

Tríada sonora en armonía: sala, monitores y multi-track. 

“Llevo varios años en la industria cristiana en este tipo de eventos donde se tienen excelentes músicos, como Abraham Laboriel, Kiko Cibrián y Álvaro López. Esta producción viene de Guatemala y yo he trabajado allá para Miguel San Marcos; ellos le hablaron a Gris para invitarla a trabajar aquí y fue quien me recomendó con Oved”, comparte Rubén López, ingeniero de sala, quien sacó el máximo partido de la consola Avid Venue SC48 para su tarea de mezcla: “La conozco perfectamente y con los plug-ins Waves tuve. Es una superficie de gran calidad con la que he hecho muchos conciertos”, detalla Rubén.

En monitores, las orejas experimentadas de Javier Talavera hicieron la mezcla para un ensamble de alrededor de treinta músicos (cuerdas, coros y solistas, entre ellos): “Cuidamos mucho el monitoreo, porque usé seis monitores en front-fill y side-fill, entonces había que estar atento con el volumen, para no afectar en la grabación la captura de los instrumentos. Tuvimos cerca de 24 mezclas, repartidas entre treinta músicos, de los cuales para monitores, fueron dos mezclas en piso más el side-fill, y todo lo demás lo hicimos con in ears”.

Gente de audio. Javier hizo de su labor con la Yamaha PM5 la muestra de que el conocimiento y experiencia maximizan las aptitudes: “Además de la PM5, traje mis herramientas personales: analizadores de Studio Six Digital, que antes era Audio Control y hoy tiene un software para Apple y que hicieron la interfaz para el sistema iOS y es portátil. La tengo en mi iPad y con el micrófono de medición lo integramos”, detalla Javier.

Grabación multi-track.

Griselda Lazcano trabajó desde la consola PM7 de Yamaha con monitores KRK V8 y dos bocinas mini iLoud como referencia para esta tarea. “Nos fuimos a 64 canales, todo grabado vía Dante, capturado en Nuendo Live, el programa nativo de Yamaha. He usado a la hermana mayor, la PM10, y son de la misma serie, así que conozco bien la mesa y ya con el software, me entiendo bien. La gran ventaja es que en el escenario se pueden tener los 64 canales y llegar a la consola en un cable óptico para los canales que necesites y, desde una tarjeta digital, salir a la computadora con un Cat5 y ahí van los 64 canales a 48 kbp y listo; con eso se arma una sesión multi-track sin problema”, expone entusiasmada Gris, quien también celebró trabajar con Rubén y Javier, quienes han sido sus mentores”. 

Realizar una mezcla con la sensibilidad de un evento de esta naturaleza, estriba en la capacidad de sacar el máximo jugo posible a las herramientas técnicas de las que se dispone al final, tras ir y venir de presupuestos y riders:

“Actualmente, las cosas han avanzado de tal manera que recién hice una grabación con los Ángeles Negros completamente en digital y puede ser que a nosotros de la vieja guardia nos cueste un poco adaptarnos por la calidad sónica y de feeling, una forma de trabajar más artesanal, más orgánica. Yo platicaba con Javier y Gris que en esa grabación, haber logrado el sonido de esos toms de los años setenta, fue una experiencia increíble. Hoy, las pláticas de los nuevos ingenieros se suele enfocar en los nuevos procesadores, plug-ins y más, pero yo mezclo con Pro Tools en mi casa y lo paso por un Neve, un TC Electronic y me da esa textura; es otra escuela, pero nos vamos adaptando a las nuevas generaciones y, claro, hoy el sonido digital ha cambiado mucho. La idea es hacer algo en el punto medio de ese espectro, donde tengamos estos dinámicos maravillosos y no estemos en la guerra del volumen”, puntualiza Rubén López, al tiempo que añade:

“Actualmente, los artistas están buscando eso. Acabo de hacer dos discos con Natalia Lafourcade en los que se grabó todo en un sola sesión, sin over dubs, captando la esencia. Y la fui a ver al Teatro Metropolitan y es lo que hace también en vivo: un show tranquilo, nada fuerte, orgánico; algo en esa línea fue lo que buscábamos en este evento, porque se trata de tocar la parte espiritual del público. Esa es la buena mezcla para mí, la que te hace vibrar”.

“Nuestro principal objetivo de tener esta celebración de alabanzas es marcar la diferencia no sólo a través de la música sino traer esta comunión a la vida de las personas, que sientan que pueden  transformarse a través de cada letra y nota musical”, menciona finalmente Lino Sapalú, productor musical de Palabra miel. Los músicos fueron seleccionados del talento de nuestras iglesias, hicieron audiciones, los escuchamos y nos fijamos en su habilidad con el lenguaje musical y afortunadamente comprendieron el propósito de esto. Haremos un CD-DVD que compartiremos en Europa, América del Sur, del Norte y Centroamérica donde tiene presencia nuestra iglesia”, comparte.

El correcto ejercicio de interpretar la intención de un evento de estas características quedó plasmado en el éxito en la convocatoria con dos llenos totales para la comunión de almas que se reunió en la Arena Ciudad de México.

Sonorización para alabanza en la Arena CDMX
PA. Meyer Sound, MILO. Consolas. Avid Venue SC48 (sala). Yamaha PM5 (monitores). Yamaha PM7 (multi-track). Microfonía. Telefunken M82, M80 SH, M81 SH, M60 FET. Shure SM57, KSM 141, KSM 44, KSM 32, Beta 98, SM 58. Sennheiser MKE 600 (exclusivo para multi-track). Backline. Yamaha. Nord.