La historia de la película “La La Land” era tan improbable que casi tuvo que salir de un dormitorio universitario. Damien Chazelle y Justin Hurwitz eran compañeros de Harvard cuando comenzaron a trabajar en una idea para un musical de jazz sobre un músico en apuros y una aspirante a actriz, y les tomó años convencer a alguien para que financiara la cinta. Eso quedó en el anecdotario, pues el filme se convirtió en el éxito sorpresa de 2016 al llevarse la entrega de los Globos de Oro, ganar seis premios Oscar y redituar en un total de 65 millones de dólares en taquilla.

¿Qué siguió?

A principios de 2017 surgió la idea de sacar de los cines la película y llevarla a un singular tour para una serie de eventos hoy conocidos como “La La Land In Concert”, que incluye proyecciones de la película musicalizada en vivo por una orquesta, un conjunto de jazz y un coro.

Troy Choi, el ingeniero en jefe de sala en la gira, ha estado en los faders en el noventa por ciento del tour, incluidos los shows internacionales para los que se recurre a orquestas y coros locales, al igual que para el ensamble de jazz, que es crucial para el sonido y la historia de la película. Desde esta posición, Troy insistió en tener la superficie Digico SD7, o bien la SD10.

“Básicamente recreamos la película desde el principio, tal como se proyectó en las salas de cine”, comparte Troy y detalla: “La diferencia es que toda la música es interpretada por una orquesta sinfónica, una banda de jazz y un coro cien por ciento en vivo. La orquesta sinfónica siempre es local. A veces viajamos con Randy Kerber, el pianista que grabó la banda sonora, y es grandioso. La parte del jazz de esta película no es fácil y siempre es maravilloso tener a los músicos que la hicieron originalmente. De hecho, teníamos todo el conjunto que hizo la banda sonora de la película, incluido el baterista Peter Erskine, el bajista Kevin Axt y el guitarrista Paul Jackson Jr, además de Wayne Bergeron en la trompeta, Bob Sheppard en el saxofón y Andy Martin en el trombón. Sin embargo, por diversas razones (especialmente de presupuesto), no siempre ha ocurrido así”. Esto supone el reto de que, al trabajar con los músicos de cada ciudad, la capacidad de poner en marcha el show y sonar bien y rápidamente sea crucial. He ahí la razón por la que Troy ve como aliado indiscutible las prestaciones y calidad sonora de las consolas Digico SD”.

“La mayoría de las veces microfoneo a cada músico de forma individual, por lo que el total de canales que ocupo es de noventa a cien entradas y no hay tiempo suficiente para verificar y ajustar cada una. De ahí que es muy importante tener una mesa que de origen, por sus atributos, lo haga bien. Yo uso la SD7 o bien la SD10 y ambas suenan genial con poco procesamiento: subes el fader y la ganancia es la adecuada. El sonido es suave y nunca áspero. Se pueden ejecutar varios canales, sin tener cambios de ecualización más que un filtro paso alto. Eso ha ayudado a traer mucho éxito para esta gira” comparte el ingeniero.

Toda la música es en vivo. Lo único grabado que se ocupa son los archivos originales con el diálogo general más los correspondientes a las canciones cantadas por Ryan Gosling y Emma Stone (los protagonistas de la cinta), al igual que algunas voces de fondo, que se mezclan con el coro en vivo, efectos y una pista de clic para mantener a todos sincronizados. En este sentido, una de las características de las que depende Troy Choi para gestionar todas las entradas es la función llamada Grupos de control, de los cuales usa 24 en total.

“La modalidad de Grupos de control, combinados con la opción de personalizar cada acción del fader, son cruciales para gestionar estas entradas. Soy de los que hace la mezcla llevando cada capa de forma separada. Necesito tener un nivel de control bastante significativo sobre el flujo de trabajo. Los faders al centro de la SD7 me permiten configurar un flujo de trabajo que hace que sea sumamente fácil controlar todos los grupos que opero”, describe Troy.

Esto cobra mayor importancia al considerar que, si bien puede tratarse de orquestas catalogadas entre las mejores del mundo, como la Sinfónica de Sydney y la Filarmónica de Tokio, cada orquesta y director tiene una vibra distinta que puede cambiar el carácter de las entradas con las que el ingeniero de sala trabaja, lo que gana más complejidad con la presencia de la banda de jazz:

“Hasta ahora, afortunadamente, he podido trabajar con las orquestas locales en cada ciudad. La tarea más difícil ha sido encontrar a la banda de jazz correcta. Cada músico que ha participado en este espectáculo ha dicho que las partes de jazz en la partitura son muy desafiantes. Una vez escuché a Randy Kerber y Wayne Bergeron decir: ‘¿Realmente compusimos esto? Es tan difícil’, relata divertido.

Por otro lado, los desafíos van más allá de la música y las decisiones de mezcla de Troy Choi. Todo ello puede cambiar en función de otras variables: “Por ejemplo, cuando hicimos los shows en Corea del Sur con la banda completa que grabó originalmente, mezclé sus entradas como si fueran una banda para destacarlas porque las personas que vinieron, lo hicieron ex profeso para verlos a ellos”, explicó. En otros shows fuera de Estados Unidos, donde la película se presentó con subtítulos, querían escuchar más a la orquesta, mientras que las audiencias en el mundo de habla inglesa querían escuchar más los diálogos. Troy, quien además posee experiencia como baterista y sabe leer música, hizo los primeros shows de la gira con una copia de la partitura junto a él para hacer un seguimiento de la parte en la que iban: “La partitura tiene tantas partes musicales que incluso se ligan directamente en el diálogo. Eventualmente, memoricé la partitura y para el primer concierto, la tuve abierta justo enfrente. Para el show número 22 ya me la sabía”.

Troy comenta: “Las consolas SD son una gran parte del éxito del espectáculo. Todas las entradas suenan bien sin hacer muchos ajustes, lo que me permite concentrar la mayor parte de mi energía y ancho de banda en ecualizar la orquesta, la banda de jazz y los diálogos. Además, el diseño y la forma en que puedo personalizar el flujo de trabajo me permiten ser el ingeniero que me gusta ser e incluso hacerlo más rápido con esta mesa”.

“También me encantan sus compresores multibanda. Puedo usarlos en cada entrada sin plug-ins externos y me ayudan sustancialmente. A veces, por ejemplo, un violín muy bien ejecutado, puede sonar un poco duro en ciertas partes de su rango. Con los tres compresores multibanda de la SD, puedo dominar esas altas frecuencias sin perder calor ni detalle de los instrumentos. Además, cada canal tiene un ecualizador dinámico que me gusta mucho”.

Con el telón cerrándose para despedir una función más de “La La Land In Concert”, Troy Choi confía en estar detrás de una consola SD en su próximo show. “No importa lo que sea: La La Land, pop, hip hop, rock … para mí, la Digico es una muy buena solución”.

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