PARTE I

En los comienzos de la grabación, todo iba a la famosa cinta magnética, la cual almacenaba la información capturada y enviada a los cabezales del aparato en variaciones de este tipo. La cosa ha cambiado un poco y en la actualidad, desde ya hace muchos años, se graba en los conocidos discos rígidos (SAS o SATA), tanto de tecnología plato, como SSD (Solid State Drive) en la actualidad, o los nuevos PCI-E.

Prevenir, el mejor recurso

Aunque la mayoría de los Home, Project y hasta algunos estudios profesionales siguen teniendo un arreglo de discos en RAID (con suerte), o un disco rígido en cada máquina, el mundo nos va llevando a una integración entre distintas tecnologías de audio y video que requieren discos más rápidos, mayores capacidades, sample rate mayores, video en 4K, 5K y 8K, posibilidades de editar durante la ingesta de audio y video (es decir, empezar con la edición cuando aún no se ha terminado de filmar o grabar).

En muchas DAW y en casi todos los programas informáticos, sus nuevas versiones ofrecen mejoras de estabilidad y rendimiento, pero muchas veces son los discos rígidos (con contribuciones de la memoria y el procesador), los que nos dan un baño de realidad y hacen que no podamos disfrutar de esas ansiadas mejoras. ¿Por qué? El rendimiento de los discos rígidos tiene una forma de medirse que se denomina IOps (In Out per second). Esta forma cuenta cada operación de In (escritura) y Out (lectura) como un IOps; estas operaciones se alternan con tal velocidad que nos parece que ocurren en paralelo, pero no, suceden en secuencia o serie.

De acuerdo con el material a trabajar (cantidad de pistas, resolución de las mismas o si es video), a mayor resolución de nuestra sesión, ésta exigirá una mayor cantidad de IOps y aquí es donde generalmente tenemos los famosos dropouts de nuestro sistema de grabación, ya que ante la cantidad requerida de IOps por la sesión o el trabajo, nuestro disco estará exigido por la demanda y/o su naturaleza (disco de plato de bajas revoluciones, por ejemplo, 5400 rpm). ¿Cómo evitar esto? Siempre buscando el modelo del disco rígido que tengamos para sacarnos la duda. En mi experiencia personal, me ha pasado de ir a estudios que mientras graben a 24Bits/48kHz no hay problema, pero cuando se exigen resoluciones mayores, empiezan los inconvenientes. En muchos casos también sucede que al procesar audio en altas resoluciones el “engine” o motor de la DAW empieza a requerir que nuestros discos, memoria y procesador entreguen y reciban el audio más rápido. Este es otro punto de falla muy común, ya que al requerir que la latencia sea baja y bajar la cantidad de samples del buffer size, los IOps suben de forma considerable (en otro artículo hablaremos del rendimiento de las DAW más a detalle).

Multiplataforma

En la actualidad tenemos varias DAWs que trabajan sobre los sistemas operativos propietarios, el OSX de Apple o el Windows de Microsoft (para distinguir de Linux basado en GNU, que es de libre distribución, es decir, no se paga licencia). Como siempre, cada sistema operativo tiene su propia forma de interpretar archivos y los coloca en un sistema de archivos o “file system”. Tiene su propia estructura y maneja su propio tipo de “permisos” sobre los archivos HFS (con sus variantes para OSX), NTFS para Windows y EXT XFS o JFS para Linux. Si bien podemos leer entre ellos (por ejemplo, un disco escrito en HFS de OSX en un Windows o viceversa), no podemos escribir en ellos (por ejemplo, un disco escrito en NTFS de Windows en un OSX o viceversa). Hay un tipo de sistema de archivos que soporta el paso en cualquier sistema operativo y que se puede leer y escribir: es el EXFAT, que permite compartir archivos en cualquier plataforma. ¡Si vamos a trabajar sesiones en distintos lugares, llevar siempre un disco en ese formato ahorra muchos dolores de cabeza!

Cada cosa en su lugar

Si bien las tecnologías han mejorado con el tiempo, el consumo de los recursos que nos proveen las mismas también. En estos tiempos de tantos samples, instrumentos virtuales y bibliotecas de sonidos para alimentar Ableton, Reason, Kontak y demás, es necesario separar nuestro disco de sistema operativo del disco donde hacemos el tracking y éste del disco donde descansan nuestras bibliotecas, que en la actualidad llegan a ser terabytes enteros de información. Depender todo de un solo disco, nos va a traer los problemas que ejemplificamos arriba, con el rendimiento del mismo y las molestas interrupciones que esto generaría a nuestro flujo de trabajo e inspiración. El disco que sea para sistema operativo está más orientado a lectura (setenta por ciento), que a escritura (treinta por ciento). El disco que es para grabación estará más orientado a escritura (ochenta por ciento), que a lectura (veinte por ciento) y para concluir, el disco que utilicemos para samples y librerías estará orientado más a lectura (noventa por ciento), que a escritura (diez por ciento). Con estos datos nos damos una idea de la razón por la cual se necesita separar de disco, no de partición, ya que las particiones descansan sobre el mismo disco físico.

Cajas de almacenamiento

En muchas casas productoras o estudios de grabación con varias salas, desde hace algunos años que se usan cajas de discos como almacenamiento centralizado para evitar muchos de los problemas más comunes (más adelante hablaremos de respaldos), que van desde roturas de discos por falla eléctrica o mecánica (donde perdemos toda la información si es que no tenemos la información en otro disco o medio), hasta por un error humano de sobre-escribir o eliminar el material. Estas cajas reparten nuestras sesiones entre varios discos con una configuración de seguridad llamada RAID (Redundant Array of Independent Disks) y por eso al romperse un disco, no hay problema, ya que este seguro reconstruye por paridad lo que estaba en ese disco. Estas cajas tienen también fuentes redundantes por si se quema una, sigue la otra y la grabación tanto de audio o video no se detiene ni se pierde. Al ser varios discos trabajando como un arreglo, se presenta a las distintas estaciones de trabajo como un solo disco, sin importar cómo es, de dónde viene o cuántos discos reales lo conforman. Este tipo de almacenamiento permite que varias estaciones de trabajo vean la misma unidad y puedan aportar a la misma.

Seguramente, varios pensarán que las carpetas compartidas existen desde antes y no se necesita una caja de almacenamiento para eso, pero el tema es que éstas poseen un mini servidor que siempre está prendido y que provee el disco también de los permisos de escritura y lectura sobre él y no es necesario tener una estación de trabajo prendida las 24 horas. Muchas de estas cajas de almacenamiento se utilizan también en el audio en vivo (se pueden colocar en racks). Imagínense la grabación de un concierto de Paul McCartney u otro artista grande y que en la mitad nuestro disco interno se rompa, que nuestro disco externo (lo he visto) se desconecte porque el puerto USB o Thunderbolt falla; es inadmisible. Esta tecnología siempre se conecta por dos caminos distintos: al igual que con el protocolo DANTE, pueden convivir en el mismo switch y esto nos lleva a que sea muy difícil que la grabación se interrumpa por tener redundancia en varios puntos de la cadena.

Para concluir esta parte del artículo, podemos decir que trabajar con música o video, capturando un performance, actuación, concierto o grabación, son momentos únicos e irrepetibles. Generalmente, muchos profesionales descuidan este punto en sus estudios o productoras hasta que la lección se aprende perdiendo información y por consecuencia dinero y tiempo. Seguramente en la segunda parte del artículo mencionemos la frase: “Mejor curarse en salud”, ya que la única persona que le va a dar valor a nuestra información, somos nosotros mismos.

*Músico de carrera, compositor, profesional del audio y la tecnología, residente en la Ciudad de México. Actualmente se desempeña como consultor en audio, productor, realizando grabaciones y masterización. Desde 2005 tiene su propio sello: Fusa Records (www.fusa-records.com). Estudiante avanzado de Ingeniería en la UTN, Argentina, colaborador en páginas sobre audio y tecnología. Miembro AES Full desde 2007, participando activamente en disertaciones sobre informática musical y tecnología aplicada al audio tanto en México como en Argentina. Contacto: mdiazvelez@fusa-records.com