Hace casi 15 años que Cecilia Toussaint (voz), José Manuel Aguilera (guitarras), Federico Fong (bajo) y Alfonso André (batería) fantaseaban con la idea de armar una banda juntos, anhelo que se consumó en 2023 cuando comenzaron a juntarse para jammear y dar forma a lo que se conoce como Madreperla: una banda de rock sólida, con un sonido contemporáneo conseguido por la complicidad del grupo con Julián André en la producción musical, mezcla y masterización, y la grabación de Diego “Ninja” Suárez, realizada para su EP homónimo en estudios como Soga Records, El Submarino del Aire y Estudio 19.
A principios de 2024 empezamos a juntarnos para ensayar, escuchar material y comenzar a tomar decisiones sobre qué canciones grabar, cómo, en dónde, qué sonido queríamos, quién iba a producir, a grabar… y así comenzó todo”.
Cecilia Toussaint.

Una idea largamente acariciada
Sobre los primeros encuentros de gestión musical, hablan los integrantes: “Era una idea que se venía platicando hace casi 15 años, poder hacer cosas juntos. Cecilia se abocó a juntarnos un día para retomarlo, accedimos y ahora estamos todos aquí”, recuerda Federico y Cecilia añade: “A principios de 2024 empezamos a juntarnos para ensayar, escuchar material y comenzar a tomar decisiones sobre qué canciones grabar, cómo, en dónde, qué sonido queríamos, quién iba a producir, a grabar… y así comenzó todo”.
Conforme los ensayos fueron ocurriendo, la decisión de invitar a Julián para ejercer el rol de productor surgió como un gesto de confianza, comenta Federico: “Es muy joven, es una persona con mucha madurez musical y, sobre todo, madurez emocional que es importante para este grupo de personas, porque somos sensibles y emocionales al trabajar juntos”.
En ese sentido, para Cecilia, quien ya ha tenido experiencia con Julián en el rol de productor, destaca: “Me gusta mucho lo que propone, la frescura con que toma las cosas y lo respetuoso que puede ser con la canción misma y con la gente que interpreta. También lo he visto producir otros proyectos (Las Víctimas del Doctor Cerebro y Beta, entre otros) y la verdad, lo que veo es a una persona muy propositiva, respetuosa y amorosa. Eso, para este disco en particular que tenía su dificultad y particularidad por las personas que somos y la cercanía con él, era una posición compleja y, sin embargo, como dice Federico, tuvo la madurez suficiente para defender su punto de manera respetuosa, amable y amorosa”.

Para Julián, el proceso fue un desafío y un regalo profesional revelador: “Para mí fue muy interesante trabajar con ellos, porque a pesar de que los conozco de toda la vida a los cuatro, nunca había estado cerca de ellos en ese ambiente de una banda. Los cuatro han trabajado en mil proyectos juntos en diferentes formatos y circunstancias, pero esto fue muy distinto”.
“En las primeras sesiones los veía para escucharlos y dejar que solos se desenvolvieran. Eso fue muy interesante, porque vi la química natural entre ellos y el nivel en que se comunican, casi telepáticamente, compartiendo referencias muy similares. Creo que su idea al involucrarme para producir era justo que yo tengo otro bagaje y, aunque ellos también me han influenciado, yo me he clavado más con la electrónica y otros géneros, y la idea era ver cómo sumarles un extra. Ellos estuvieron abiertos a que propusiera cosas; por ejemplo, todos los tonos de los bajos son diferentes. Hay una línea limpia, pero los amplificadores en todas las canciones tienen una combinación de diferentes procesos, entonces se trataba de sacarlos un poco de lo que están acostumbrados a hacer y fue increíble poder hacerlo”.
Julián es muy joven, es una persona con mucha madurez musical y, sobre todo, madurez emocional, que es importante para este grupo de personas, porque somos sensibles y emocionales al trabajar juntos”.
Federico Fong

Grabación en varias sedes
Llegado el momento para empezar a grabar, se hizo una primera sesión en Soga Records en Morelos, donde estuvieron presentes Diego “Ninja” Suárez y Julián para la captura: “Cuando empezamos a trackear, queríamos mantener la vibra de ellos como banda”, menciona Diego; “grabaron juntos, en vivo, hicimos pocos overdubs de guitarra, pero las bases de la batería, bajo y la guitarra principal se grabaron con los tres tocando y con Cecilia desde el control room, pero buscamos mantener la esencia de ellos tres viéndose a los ojos y comunicándose”.
Sobre el sonido que se quería conseguir y el proceso de grabación, José Manuel Aguilera señala: “Lo que intentamos fue encontrar un lugar nuevo donde estos cuatro músicos pudiéramos repuntarnos otra vez, sin caer en una cosa que fuera la misma. Hubo dos etapas para grabar. En la primera se grabó en Soga, mientras que en Estudio 19 se hicieron las voces y otras cosas en mi estudio. En una segunda etapa grabamos en El Submarino e hicimos también coros y percusiones”.
“En mi estudio tengo una infraestructura suficiente con varios canales como para grabar guitarras”, recuerda José Manuel. “Usé varias Fender Stratocaster, el modelo de guitarra principal que uso y también un par de guitarras G&L, una Telecaster y una Jazz Master. De amplificador ocupé, tanto en Soga como en mi casa, un Fender Supersonic con un sistema de procesamiento lleno de efectos, y muchos pedales y cosas que he ido acomodando a lo largo de los años y que aplico para determinadas partes en las canciones”.

Por su parte, Alfonso André reflexiona sobre la dinámica de grabación, desde su posición en la batería (instrumento que comparte en ejecución con Julián): “Hubo mucho respeto, no estuvo cambiando mis partes ni mucho menos, sino que más bien se dedicó a sacar un sonido particular para cada canción. Estoy acostumbrado a otro sonido de batería, pero confié y me gustó el resultado final, porque cada canción tiene su propia personalidad y sonido de batería. La verdad fue muy respetuoso y fue muy fácil trabajar juntos”.
“Tengo una batería Ludwig del sesenta que es mi favorita y graba muy bien, pese a todos los años que tiene, y hace unos años le di una manita de gato. Me gusta mucho esa batería y lo que se grabó en El Submarino del Aire fue con ella. En Soga también fue una Ludwig, una muy similar a la mía, y otra de una marca tejana muy artesanal, muy buena batería. De tarola usé mi Ludwig Supraphonic, que también es de mis favoritas”, comenta Alfonso.
Lo propuesto para las líneas del bajo que interpretó Federico también lo dejó satisfecho: “Yo hice las líneas de diferentes bajos, pero el sonido es enteramente de Julián, porque usó muchos pedales y pude desentenderme y dejarle esa responsabilidad, basado en la confianza que se ganó y el gusto musical que posee, y eso me dio mucha libertad al tocar. Usé un Music Man de cinco cuerdas que tengo desde 1988, un Fender Precision Jazz Bass con pastillas, un bajo que hace un laudero de Los Ángeles y un Hofner muy bonito que tenía el hermano de Ceci”.
Para mí fue muy interesante trabajar con ellos, porque a pesar de que los conozco de toda la vida, nunca había estado cerca de ellos en ese ambiente de una banda. Los cuatro han trabajado en mil proyectos juntos en diferentes formatos y circunstancias, pero esto fue muy distinto”
Julián André.


La captura de voz de Cecilia se hizo en Estudio 19, un espacio donde se siente cómoda y se sabe cuidada. Al respecto comparte: “El cuarto de Estudio 19 me gusta muchísimo, me siento muy bien y protegida. Es un lugar que siempre suena muy bien y donde escucho mi voz muy bien siempre. No sé de micrófonos y técnicas, pero me siento muy cómoda ahí y es un espacio donde he grabado casi todas las voces de mis discos, salvo los últimos que grabé en El Submarino con Julián. Es un estudio que conoce mi historia y tienen una colección de equipo increíble”.
“Yo soy complicada con las voces, me cuesta mucho trabajo, porque es un espacio de mucha intimidad, y me cuesta mucho trabajo compartirlo con más gente. Con Julián he aprendido a abrirme un poco más y a tener más gente enfrente de mí, pues es un momento donde me siento muy vulnerable y por eso me tengo que sentir muy cómoda con la gente que está para poder cantar bien”.
Del proceso de grabación, Diego (quien también es ingeniero de sala en vivo con Cecilia) destaca el desafío que representó lograr un sonido consistente entre las capturas, dado que se grabó en diferentes lugares: “Estuve prácticamente en todas las sesiones, desde la primera que se grabó en Soga, donde hicimos cinco temas, y luego en El Submarino, y eso fue un reto muy interesante, porque había que igualar lo hecho en Soga, pues allá grabamos en una consola 5088 Rupert Neve de 24 canales con todos los juguetes de ese universo, micrófonos increíbles, como los Cole, varios AKG 414 y el Sony C-38B”.

“El planteamiento de trabajar así, fue porque al ir a Soga, logramos salirnos de nuestro entorno y concentrarnos, además de aprovechar el excelente equipo que hay allá y sus instalaciones. Nos encerramos como cinco o seis días y trabajamos muy a gusto. Luego fuimos a Estudio 19 para hacer las voces y, además de tener disponible la enorme microfonía que tienen —vintage como el 47 y el 67 Neumann—, también armamos sesiones donde Julián enlazó a distancia y todo caminó increíble”.
“Para microfonear la batería nos fuimos completamente estándar, nada fuera de lo común, porque teníamos a un gran baterista y un gran kit de batería, así que nos clavamos en afinar; tuvimos dos buenos lugares para grabarlo, metimos micrófonos en prácticamente todos los tambores, un par de overheads y utilizamos rooms en estéreo y uno en mono”.
“Sin duda, este proyecto me mostró lo crucial que es estar al servicio, siempre, de los músicos. Que es muy bueno el hecho de saber que tienes todos los micrófonos, la consola y todo a punto en el estudio, pero tiene que haber la vibra adecuada y saber respetar el momento de cada cosa para que no se rompa la interacción con los músicos y que la magia ocurra. Somos un facilitador de eso y cuando estás con gente con tanta experiencia, es un deleite”.
Hubo mucho respeto, no estuvo cambiando mis partes ni mucho menos, sino que más bien se dedicó a sacar un sonido particular para cada canción. Me gustó el resultado final, porque cada canción tiene su propia personalidad y sonido de batería”
Alfonso André

La propuesta de la mezcla
Llegado el momento de hacer la mezcla y masterización, la banda tampoco dudó en dejar esa misión crucial a Julián. Sobre la dinámica de dicho proceso, Cecilia comenta: “Julián tiene sus formas de trabajar, se encierra con su computadora y para la mezcla, nos mandaba lo que iba haciendo, nos consultaba y le íbamos dando comentarios. Creo que si estás confiando en alguien, hay que dejarlo trabajar primero y ya después emitir tu opinión, pero al menos permitir un primer acercamiento y escuchar su propuesta, porque a final de cuentas, para eso se le habló y se le explicó lo que queríamos; que tuviera su propia voz desde su lugar en este proyecto fue su logro”.
“De hecho, también hizo la masterización, sobre la que tuvo que armar una más para la edición de vinil, que requiere un trabajo particular, la gente que recibió el material lo mandó felicitar porque, dijeron, rara vez recibimos algo tan bien hecho e impecable, lo cual pues habla muy bien del trabajo de Julián”.
Federico coincide con Cecilia y añade: “En general, la retroalimentación que le dábamos era sobre checar detalles, ajustar niveles de voz o guitarra; yo siempre estuve muy complacido con el sonido del bajo y solo vimos cosas de volumen”.

Con la confianza para tomar el mando de estos procesos, Julián se dice agradecido al tiempo que revela un momento delicado y aleccionador: “Todos fueron muy receptivos y desde que estábamos trackeando me metí mucho con el sonido que queríamos lograr. Estuvo muy bien, porque estaban muy abiertos a probar y, cuando llegó el momento de la mezcla, me dieron anotaciones muy puntuales que se aplicaron y listo”.
“Sin embargo, tardamos en entregar, porque me robaron el disco duro donde tenía todo y, aunque había backups, no los teníamos de las mezclas y perdí todo. Eso fue una lección muy dura, estaba devastado, pero cuando logré encarrerarme de nuevo, hice la mezcla y master al mismo tiempo, aplicando cambios poco a poco a las diez canciones. Estuvo muy bien aplicar algo así, porque hicimos primero cinco temas y luego otras cinco nuevas, así que fue abrir las primeras que hicimos y, track por track, ver cómo replicar los tonos que habíamos sacado tanto de guitarra como de batería y de todo. Fue un reto interesante conseguir ese resultado, porque fueron procesos diferentes”.
En mi estudio tengo una infraestructura suficiente con varios canales como para grabar guitarras. Usé varias Fender Stratocaster, el modelo de guitarra principal que uso y también un par de guitarras G&L, una Telecaster y una Jazz Master”.
José Manuel Aguilera

“Y tener el master general, digamos, no me tomó tanto tiempo. El que sí me costó un poco fue el master para la edición en vinilo, porque nunca había masterizado para ese formato. Tuve que darme una empapada de cómo hacerlo, conocer y entender las reglas a seguir. Fue interesante y algo buenísimo para mí, que nunca había experimentado con eso”.
La música de Madreperla es la alquimia de los procesos de grabación híbridos que resguardan en todo momento la esencia de la música propuesta. Que esté disponible para su escucha en formatos físicos y digitales, también suma a la cohesión de su visión artística y nos recuerdan lo fascinante que es poner a su servicio el uso de las herramientas tecnológicas, como concluye Julián: “Para mí fue una nueva forma de producir y asimilar lo mágico que hay con el rollo de una banda sonando todos juntos y comunicándose, pasan cosas muy sutiles que se sienten y es muy importante, e interesante generar un espacio chido para que los músicos saquen su mejor interpretación”.
“Es algo que logramos en equipo con el objetivo de generer una buena canción y eso es muy bonito; eso es estar al servicio de la música y poder dejar el ego en el asiento de atrás, y vaya que se trataba de gente súper exitosa, que ha hecho mil cosas increíbles. Aprendí mucho de eso, que son personas que están al servicio de la música”.
Entrevistas: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco
El live room del Submarino del Aire
Está tratado acústicamente, aportando un sonido cálido a cada grabación, ya que es principalmente madera.
Equipos
- Convertidor A/D, D/A
- Apogee Symphony
Micrófonos
- Shure
- Sennheiser
- Neumann
- Royer
- AKG
Preamplificadores
- Neve
- API
- Manley
- Amek
- Empirical Labs
- Millenia
- TL Audio



