“Constelaciones” es la sexta producción en el estudio del músico argentino proveniente de Río Negro, Lisandro Aristimuño. Bajo una producción artística que corrió por su cuenta y trabajando con músicos quienes en su momento colaboraron con producciones del ícono Luis Alberto Spinetta, Constelaciones siguió el camino de la producción independiente y recientemente se presentó en México por primera vez, con una fiel base de fans que conocía a la perfección sus canciones.

Invitados estelares

“Constelaciones es un disco donde quise modificar la forma de trabajo que venía usando a lo largo de mis discos anteriores, y una de las opciones que tuve fue cambiar de músicos acompañantes; parecía que eso le daría otro color y timbre musical. Estuve pensando a quién convocaba para este disco y tuvo que ver mucho la escucha diaria de Luis Alberto Spinetta; eso me influenció en la parte más sonora de este nuevo álbum. Ahí fue donde encontré a Javier Malosetti, quien grabó muchos discos con Luis Alberto, y después contacté a Sergio Verdinelli, quien también trabajó con él. Así se me ocurrió que posiblemente estos genios musicales pudieran trabajar en mis discos. Tuve la suerte de que sí lo hicieron y eso hizo que el disco tuviera una sonoridad más a madera y más directa; este álbum es bastante sencillo en el aspecto electrónico: batería, bajo, guitarra acústica, teclados y algunos vientos”, explica Lisandro.

“Creo que éste es muy distinto a mis discos anteriores, porque tiene la sonoridad que estaba buscada. Yo tenía muchas ganas de seguir aprendiendo y de seguir cambiando; soy bastante inquieto en eso y el hecho de ser independiente me deja lograr lo que quiero. El hecho de ser independiente es algo que yo valoro mucho y atesoro en mi staff y mi trabajo”.

Respecto a la producción, Lisandro comenta: “A la hora de producir, este disco también tiene un cambio. De mis discos anteriores yo fui el productor artístico y arreglista, y de Constelaciones también lo fui, pero también tuve la mano de un co productor, quien me ayudó a acomodar las ideas; una mano derecha, que fue Ariel Polenta, quien es un tecladista/pianista y que ahora toca conmigo en mi banda. Fue hermoso trabajar con él, porque me ayudó acomodar lo que quería decir. Quizá no necesité la figura de un co productor antes, pero llegó un momento en el que siento que comencé a acomodarme y a mí siempre me gusta estar incómodo. Me gusta aportar, crecer y encontrarme en situaciones donde tenga que pensar o sentir. No me gusta hacer las cosas que ya sé, en el sentido de usar siempre las mismas técnicas”.

El disco fue grabado en Romaphonic, el que era estudio de Fito Páez, (Circo Beat). El proceso de grabación fue en vivo. Estábamos los tres músicos, incluyéndome, tocando a trío, y luego fuimos metiendo algunos overdubs.  Estuvimos ocho días solamente en el estudio y fue una experiencia bastante exhaustiva: de las diez de la mañana a las diez de la noche grabando. Incluso terminé muchas composiciones ahí mismo. Me gustó esa idea de terminar el disco en el estudio, algo que nunca había hecho; casi siempre llevaba todo, cien por ciento arreglado y compuesto”.

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