Raymond Ford es un ingeniero de origen mexicano quien, tras estudiar en la Universidad Full Sail, de Estados Unidos, ha hecho, en poco tiempo, una carrera interesante, mezclándose con personalidades importantes de la escena musical de nuestro país y trabajando con algunas otras figuras incónicas del extranjero, entre los que se encuentran ingenieros como Chris Lord-Alge y músicos de talla como Armin van Buuren. La charla con él devela su desarrollo profesional y sus visiones sobre el mundo de la ingeniería en audio.

“Todo empezó desde que era niño, con mi abuelo. Él fue el bohemio de la familia. Me metió toda la cosquilla de la música y las artes. Poco a poco fueron pasando los años y avanzando el interés. Cuando después conocí a Jorge Soto, de Moenia, una persona muy dedicada a su música, en algún momento le pedí que me enseñara cómo era la cuestión de la síntesis musical y demás. Ese fue mi primer acercamiento. Después de esto me convencí completamente de perseguir una carrera musical en la industria; la parte de la señal de audio en sí. Así fue como apliqué para irme a Full Sail, catalogada como una de las mejores universidades del rubro en el país. Ahí, la carrera que estudié fue Recording Arts & Science. La carrera dura cuatro años y tenían la posibilidad en ese entonces de hacer el grado bachelor en la mitad de años, con cursos intensivos con la misma cantidad de horas, de lunes a domingo”.

“Todo estuvo muy bien allá, conocí a mucha gente, llevaban a muchos exponentes importantes”, menciona Raymond; “me gradué como el mejor de la clase. Después de eso estuve trabajando en cine, doblando y haciendo publicidad. Por azares del destino, al regresar a México, Jorge Soto me presentó a Armando Ávila, de los estudios Cosmos. Él estaba buscando un ingeniero asistente en ese momento, así que le mandé mi currículum; tuve una junta con él y le interesó mi carrera y las cosas que había hecho, así que me aceptó como su asistente. Fue algo muy interesante, aprendí mucho de él. No conozco ninguna persona que tenga la dedicación que él tiene. Estuve más de un año con él, desde el 2014 hasta algún punto del 2015. Tuve el honor de trabajar con él en proyectos como Thalía, Playa Limbo y DLD”.

“Después me surgieron otras oportunidades de trabajar en cine también”, continúa Raymond. “Estuve en la mezcla final del proyecto de Zoé, llamado “81114”, un Blu-Ray filmado en el Foro Sol; es su disco, obviamente, y estuve en esa mezcla. Entre otras cosas trabajé en cortometrajes y en la parte de postproducción estuve haciendo diseño y mezclas”.

Algo muy interesante para Raymond fue la oportunidad de estar en el reconocido seminario Mix With the Masters en Studios La Fabrique, al sur de Francia, que es, en esencia, un encerrón de una semana para convivir con ingenieros sonoros a nivel mundial. “A mí me tocó ser aceptado, dado mi trabajo previo, porque lo que necesitas ahí es llevar lo que has hecho. Yo soy fan de Chris Lord-Alge y pude estar con él en el seminario. Es muy bueno explicando qué hace para llegar a los resultados a los que tiene; es una persona que se mete a tu cabeza y los cables que no tienes correctos te los solda y los pone mejor que como llegaste”, señala.

“Actualmente lo que hago son varias cosas, ya sea diseño de audio para cine y televisión y también mezcla musical. Hace poco trabajé con Deezle Harrison, quien fue el co-productor del gran hit de Lil Wayne, “Lollipop”. En algún momento trabajé también con Armin van Buuren…siempre he sido muy fan del trance y gran parte de mi gusto por eso está en Moenia. Con esto comencé con el proyecto ReFeel, enfocado totalmente en la música electrónica trance y afortunadamente ha gustado mi trabajo, entre ellos a Armin. Firmé una canción con él en 2012, Universal Language, y tuve el honor de que él seleccionó mi colaboración para su State of Trance, siendo el único mexicano hasta ahora en trabajar con él”, recuerda emocionado.

Finalmente, respecto a lo que Raymond sugiere a los ingenieros que quieren dedicarse al audio en el mundo real, él comenta: “El mundo real es mucho más difícil de lo que cualquiera les ha dicho. Basándose en ese realismo, hay que ver dentro de uno qué es lo que más se quiere en la vida. Si hay algo que tienes dentro de ti y corre dentro de tus venas, eso es lo que debes hacer. Pero solamente si lo tienes dentro, porque la ingeniería en audio es una carrera de mucho mérito y sacrificio. El talento aquí es importante y se puede desarrollar todo el tiempo, pero el temple de perder otras cosas a nivel personal por dedicarte a tu profesión, es algo difícil. Ésta es una industria de sacrificio, pero lo vale si en verdad lo quieres”.

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