Por Oscar Edwin García*
Viva el presente y sus ritmos, viva el pasado y sus armonías, viva el futuro y sus melodías; así la vida de Opus 94 al arribar a sus primeros 40 años.
Una estación de referencia
La emisora del Instituto Mexicano de la Radio, nacida el 5 de junio de 1986 y desde entonces, está encargada de difundir la música de arte. Cruzando las tres esferas temporales, el 94.5 de frecuencia modulada desde la Ciudad de México tiene objetivos claros: ser una señal de referencia en el mundo sobre la música y la creación sonora de todos los tiempos.
Y es que, por años, existieron dos ideas enraizadas en este género: la falsa idea del gusto elitista o cerrazón sociocultural y la de mirar solo al pasado con purismo estético. En contraste, desde hace tres años hemos emprendido como radiodifusora una ardua tarea para desmontar las ideas preconcebidas de que la música clásica únicamente es para algunas personas o que solo seamos un museo con una colección cerrada. La tarea aún no ha acabado, pero podemos afirmar que la oferta se ha abierto. Muchas músicas y audiencias cruzan por nuestra frecuencia y validamos el uso público en cada una de nuestras acciones diarias.
Opus 94 nació en 1986 y desde entonces, está encargada de difundir la música de arte. Cruzando las tres esferas temporales, el 94.5 de frecuencia modulada desde la Ciudad de México tiene objetivos claros: ser una señal de referencia en el mundo sobre la música y la creación sonora de todos los tiempos.

Programar una emisora de estas características también se ha vuelto un proyecto colectivo, porque implica el conocimiento formal de la música, en una balanza de lo temporal, de la variedad de gustos y sobre todo de acompañar la vida de cada una de las personas que nos escuchan. Al frente de la programación tenemos a Lucas Hernández Bico, un valioso colaborador desde el día uno de Opus 94 y que ahora se complementa con los productores, conductores e incluso la presente gerencia, acumulando décadas de experiencia y riqueza de propuestas.
El factor de acompañar es primordial, porque el ritmo de la vida nos marca qué músicas fluyen mejor, de manera orgánica; por ejemplo, las noches han sido un bello lienzo donde hemos profundizado esta idea con “Nocturno Opus 94” con José María Álvarez, y por la madrugada tenemos “Música para soñar”. Así, hemos recibido respuestas favorables, incluso con aspectos que tienen que ver con la salud mental y el descanso consciente. Después viene la mañana con “el Arte de la memoria”, tanto con Bonnie Perete y Terry Guerrero, los fines de semana, donde escuchamos desde cantos antiguos, barroco vibrante y joyas del clasicismo.
La mezcla musical de Opus 94 es completamente análoga a la de un chef. Tenemos más de dos mil años de música para escoger, así que el material es vasto. Y en el mismo sentido de la cocina radiofónica, al mediodía tenemos “A la carta”, conducido por Juan Lara, donde el público decide la programación. Sólo sabíamos que en Alemania existía un espacio de este tipo, y hace un par de años lo hemos retomado, porque nos resulta necesario que los gustos de nuestras audiencias se vean directamente reflejados al aire.
Semanalmente, también visitan la cabina los personajes de nuestra escena musical: intérpretes, personas creadoras e investigadoras, no solo para anunciarse en “El Intermedio”, con Kathia Bárcenas, sino también para construir diálogo, nutrir y volver circular la conversación sobre la música y el arte. Por nuestros micrófonos han desfilado las mentes más brillantes del país: Ernesto de la Peña, Ricardo Garibay, Eduardo Lizalde, José Luis Cuevas y Alicia Zendejas, entre otras, y honrando ese legado, estamos acercando esa tribuna que parecía inalcanzable para que más opiniones de nuestra sociedad estén al aire.

Realidades sonoras diversas
Las referencias e influencias más grandes para nuestro sector siempre provendrán de Europa central, donde hay una tradición institucionalizada, pero estamos volteando a escuchar al mundo, evitando el eurocentrismo y también el sexismo desde 2021, con “Nada clásicas” (de la Colectiva Las Montoneras), donde existe un espacio sólido para la participación femenina en la música. Y es que venimos de una realidad ensordecedora, un momento cargado de caos, confusión y contenidos fragmentados que nos han hecho dejar de escuchar lo simple, los variados cantos de aves que incluso en esta ciudad abundan. Por eso tenemos “Ventanas”, donde, en un minuto, nos asomamos a esas realidades sonoras que nos rodean.
Por las tardes y las noches vienen nuestros programas especializados, donde luce la red que hemos tejido con diversas instituciones a lo largo de estas cuatro décadas: la Fonoteca Nacional, la Filarmónica de la Ciudad de México, la Facultad de Música de la UNAM, el Conservatorio Nacional de Música, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, el Centro de Cultura Digital y el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical, entre otras.
Un país tan grande y lleno de cultura como el nuestro merece tener muchas emisoras que difundan la música de arte con especial vigor, más orquestas, salas, conservatorios y compañías de ópera, pero siendo realistas, nos toca remar ligeros con esta red de alianzas, eso sí, con mucho ánimo.


El sentido lúdico tampoco falta y hasta jugamos “Basta de música”, con Ricardo Martínez, donde el arte también puede ser divertido. Nuestro elemento, el aire, se ha vuelto un recurso también escaso. Sabemos de la tendencia global negativa sobre escuchar FM (en Noruega ya la apagaron), pero aquí aún nos queda un trecho por caminar y sobre todo por fortalecer.
En paralelo, la escucha por streaming sigue creciendo exponencialmente y este 2026, con una nueva planta transmisora, logramos crear una tendencia positiva general; es decir, que las acciones programáticas avanzan. Finalmente, lejos de conformarnos con el ascenso, creemos firmemente que las audiencias potenciales son aún más grandes, como lo dice el consumo de las plataformas digitales que después de la pandemia parece que han hecho que el mundo haya redescubierto nuestros terrenos, revalorado el placer y remanso de la música de arte. Por cierto, este concepto fue originalmente formulado por el gran músico y divulgador Leonard Bernstein y retomado en México por el genial director Eduardo Mata, en un término más preciso que música clásica o música de concierto, la música concebida como creación artística.
Uno de los retos más importantes de Opus 94 es el diálogo entre generaciones, explicarles a personas jóvenes que existe la radio y que ahí pueden encontrar desde la música de su videojuego favorito y cantos antiguos hasta piezas de fácil escucha.

Como cereza en nuestro pastel radiofónico de cuarenta velitas, se encuentra el terreno de la experimentación sonora. ¿Qué sería de una radio vanguardista sin reflexión de su propia naturaleza? Esta brecha es la más reciente en nuestro combo y de las más de treinta series que transmitimos, son tres las que exponen la materia del sonido como prioridad: “Atmósfera Cero”, con Jairo Guerrero; “Sonidos Vivos”, y “Por siempre XXI”. Juntos estamos descubriendo artistas y obras, géneros híbridos de la electrónica, el ambient, la escucha profunda y de latitudes inusitadas. Lo contemporáneo no sólo es lo abstracto, sino que también puede ser muy accesible.
Uno de los retos más importantes de Opus 94 es el diálogo entre generaciones, explicarles a personas jóvenes que existe la radio y que ahí pueden encontrar desde la música de su videojuego favorito y cantos antiguos hasta piezas de fácil escucha. Para esto, hemos sumado a nuestro equipo de divulgadores y especialista, como Javier Platas y su emblemática emisión en vivo de “La otra versión”, además de propuestas frescas como “Aire nuevo”, con Uriel Hernández; “La Comuna de la palabra”, con Laura Lezama, y “Caleidoscopio”, con Mariana Chávez-Lara.
La vida entonces a los 40 es una aventura por explorar con madurez y responsabilidad, por eso hemos bautizado a nuestra celebración como “Euforia”, que en junio llegará a espacios públicos y en nuestra propia casa. Consulte nuestras redes sociales para ser parte de la fiesta, gratuita, para todas y todos.
*Es comunicólogo por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey con múltiples estudios de posgrado sobre audio. En 2010 fundó la plataforma multimedia Ciudad Radio. En paralelo a su labor radiofónica se ha desarrollado como compositor e intérprete con diversos proyectos, entre ellos su grupo The Lunaticos, activo desde 2012. A partir de 2023 asumió la gerencia de Opus 94, emisora dedicada a difundir la música de arte.



