Aquí, allá y en todos lados. A los 19 años, Geoff Emerick se convirtió en el ingeniero en jefe de grabación de The Beatles y desde ese momento fue testigo de la evolución sonora de una de las agrupaciones más importantes del mundo. En los siguientes párrafos, extraídos del reportaje publicado en 2012 durante su visita a sound:check Xpo gracias a la invitación de AES México, queremos rendirle un sentido homenaje y agradecimiento a esta enorme figura.

¡Hasta siempre, Geoff!

“Yo nací análogo y ese es mi criterio, porque sé bien a lo que suena; cuando llegó el sonido digital, al principio la calidad estaba un poco fuera del mundo que yo acostumbraba escuchar y no sonaba bien. Durante los siguientes meses y años, descubrí los motivos por los que técnicamente lo digital no sonaba tan bien. Varios años después sabemos que eso depende de los convertidores”.

“Para mí todo comienza en la sala de grabación. Ahí es donde escuchas algo y piensas: ‘la combinación de esos instrumentos tal vez podría sonar bien, o hay cierta tonalidad ahí’. Ese puede ser el sonido dominante dentro de tu cabeza: el que te llevas al control room y luego lo sacas. Y en cierta medida lo construyes alrededor de los otros sonidos y texturas que se escuchan junto con el sonido dominante, del que incluso la gente en sala no se percata. Puede ser la amalgama de dos notas o lo que sea”.

“También hay que decir que la nueva era tecnológica es realmente buena para los trabajos de cine gracias a la calidad del sonido digital, ya que es muy limpio y preciso, sin pérdidas de señal. Para los soundtracks de películas simplemente es excelente, especialmente los sistemas de sonido THX”.

“Adoro grabar materiales que impliquen un reto. Normalmente no me inclino por las cosas promedio. Me gusta trabajar elementos muy particulares, así como todo el proceso de la grabación; siempre he estado fascinado por ello y viene desde mucho tiempo atrás, desde Los Beatles, obviamente. Yo solía procesar discos norteamericanos, los que tenían mucho más graves que los discos producidos en Inglaterra. Así que uno de mis objetivos fue mejorar las frecuencias bajas. Esa se convirtió en mi fuerza conductora”.

“La mayoría de los grupos con los que ahora trabajo solían grabar como los demás, en digital y con Pro Tools. Pero yo quiero sacar lo máximo de ellos y con el mayor sentimiento. Los llevo a grabar en el estudio como una sola unidad y esto puede llevar varias tomas, en vez de editar a partir de tres. Y tienen que tocar bien en el estudio”.

“Considero que se deben tener diferentes posibilidades, colores, pintura y todo lo necesario para ejercer el oficio. Ya sabes, lo que puedas sacar en una grabación a partir de lo que escuchas en el estudio. Cada artista implica un reto. Digo, no deberíamos llamarle trabajo de estudio: estás haciendo lo mejor posible”.