Originaria de Bogotá, Colombia, Electric Mistakes es una banda de rock que conecta en seco con el espíritu por la melancolía, la introspección y la honestidad de su propuesta; en este 2021 se develó su tercer disco, “Lola”, álbum resultado de una vorágine emocional que llevó al dúo fundado por Laura Perilla (batería, coros) y Juan Hernández (guitarra, composición, voz) a extender las atmósferas y texturas sonoras de sus canciones con la inclusión de más integrantes en la banda, la complicidad en la producción y grabación de Camilo Rengifo y Camilo Maldonado en InMotions Studio y la colaboración de Mateo París (Oh’laville) y Volcán en los temas “Chris” y “Emma”.

Con el incentivo de haber conseguido un estímulo financiero emitido por la alcaldía de Usaquén, Colombia, para la reactivación de la cultura, entraron a grabar “Lola” a InMotion Studios, en Bogotá.

Vorágine emocional, preproducción

Búsqueda y catarsis, combo para la evolución; así valora Laura el efecto de la crisis sanitaria, el proceso de composición-preproducción y cómo se plasmó esto en el disco: “El cambio es muy drástico del disco anterior (“Vicente”) a “Lola”, porque los referentes de Juan, cuando compuso las canciones, hicieron que el sonido de la banda cambiara muchísimo. En nuestro disco “Chavela” veníamos con una onda más garage, casi punk en el sonido; Vicente se volvió más rockero y con “Lola”, nuestro sonido es más alternativo, un estado de ánimo más tranquilo, las baterías van más en down tempo y las voces son más comprensibles. Es un disco en donde se está hablando con mucha calma de las cosas y, adicionalmente, tenemos los sintetizadores que son un elemento nuevo en esta banda y le dieron un ambiente más lúgubre”.

“La llegada de Ana Bermeo (guitarras) y Verónica Zurita (sintetizadores) se debió a que estas canciones ya no se podían tocar de a dos. Vero y Ana llegaron en enero del 2020 y aportaron sus ideas, grabamos los cuatro juntos y fue un proceso que se dio de a poquito, porque Juan empezó a hacer las canciones en 2019 y fue construyendo este sonido que quería en un proceso de duelo que estaba viviendo. Cuando comenzó el confinamiento sanitario nos cambiamos de casa y comenzó a obsesionarse con grupos como Portishead, The National y Wilco. De repente empezaron a cambiar las canciones, porque Juan consiguió sintetizadores y empezó a tocar mucho piano, cuando lo suyo era más apegado a la guitarra. Al montar el disco, empezamos a buscar ejecutantes para la banda, porque ya no queríamos que fueran solo personas que tocaran en los conciertos, sino gente como Vero que aportó desde la creación.  Ahí comenzó el verdadero proceso de montaje de las canciones y muchas cosas cambiaron: baterías, letras, la idea inicial que tenía Juan se transformó en lo que es ahora el disco”.

“La banda estuvo bastante detenida y fue por un concierto que tuvimos en noviembre del año pasado que empezamos realmente a montar las canciones y a buscar con quién íbamos a tocar”.

Una banda, distinta identidad

Este proceso de creación fue la respuesta a la pandemia y lo duro que fue para el grupo sobrevivirla con fechas de conciertos cancelados, tanto en la región como en los Estados Unidos, al igual que los proyectos alternos de gestión cultural, artística y de management que tenían Laura, Verónica y Ana. Con el incentivo de haber conseguido un estímulo financiero emitido por la alcaldía de Usaquén para la reactivación de la cultura, entraron a grabar “Lola” a InMotion Studios, en Bogotá, en febrero de este año, como narra Laura:

“La banda estuvo bastante detenida y fue por un concierto que tuvimos en noviembre del año pasado que empezamos realmente a montar las canciones y a buscar con quién íbamos a tocar y a pensar en el disco. En diciembre entraron Ana y Verónica y comenzamos el proceso: Juan grabó también los bajos, las guitarras entre Ana y él (Ana unas acústicas y Juan las principales), Vero todos los sintes, Juan unos pianos y yo solo las baterías. Teníamos que entregar el disco en julio, así que todo fue super flash: las baterías en tres días y bueno, la base quedó en 15 días, para después armar los sintes y las voces. La producción fue con Camilo Rengifo y junto a Camilo Maldonado, Juan y Vero se armó esta coproducción, fue un trabajo en equipo”.

“Volver a retomar las cosas de la banda, con gente nueva, con un montón de emociones guardadas de la crisis sanitaria, la verdad, emocionalmente, fue una montaña rusa, pero grabando me sentí bastante bien”, comparte Laura. 

Verónica Zurita, quien también es productora y tiene su home studio, detalló cómo se dio su rol en ese proceso colaborativo: “Todas las composiciones empezaron por Juan: él trajo las letras y las armonías, tenía organizadas de alguna manera la canción y cuando entré a la banda con los sintes, mi intención era que no solo me dijeran qué hacer; escuché las rolas en el ensayo y en mi casa imaginé qué sonido quería transmitir con lo que escuché. Me enfoqué mucho en el diseño sonoro de lo que yo pensaba que podía transmitir lo que estaba diciendo la letra. Lo que más uso para eso es Ableton Live y grabo en Pro Tools”.

“Las maquetas se hicieron en vivo, en bloque y eso fue una locura, porque llegamos a montar las canciones como banda completa y trabajamos encima de lo que veníamos tocando. El acercamiento a la producción fue bastante distinto y por eso todo suena muy orgánico, tiene coherencia entre si. Acabábamos una canción y se hacía la mezcla de una vez y, al final, se trató de hacer una lógica en la mezcla, pero se trabajó muy rápido”.

“Las maquetas se hicieron en vivo, en bloque y eso fue una locura, porque llegamos a montar las canciones como banda completa y trabajamos encima de lo que veníamos tocando y por eso todo suena muy orgánico”.

El responsable de la mezcla fue Camilo Rengifo, siempre acompañado de Vero y Juan:

“Camilo fue, diríamos, la piedra angular de la emoción; trabajó con Vero y Juan al mismo tiempo y eso también ayudó a que fuera todo tan rápido”, apunta Laura.

“Ya teníamos la música mucho en la cabeza, sobre todo Juan, que tenía claro el sonido que tenía que tener y con eso tomó la decisión final en la mezcla. Yo como productora entraba más en la opinión de cosas más técnicas. Por eso dice bien Laura que fue una colaboración entre todos, para que saliera todo más rápido”, añade Vero.

¡Colaboraciones de una!

Sobre la participación de Mateo París de Oh’laville y Volcán, fue la camadería y admiración, los que las hicieron posible. Así lo cuenta Laura:

“Juan quería desde el principio que Camilo Maldonado estuviera en la producción y luego quiso que estuviera la voz de Gary, de la banda Volcán, quien canta en “Emma”. Aceptó rápido y lo hicimos a la distancia, porque él está en Medellín, donde tiene su estudio; le mandábamos la pista y grabó encima, hizo como cuatro versiones. Con Mateo, igual. Le preguntamos si quería participar y se hizo rápidamente”.

Al en vivo, pero con pausa

Para lo que viene, que todo fluya. Conforme se vaya dando la reactivación de los eventos presenciales, Electric Mistakes irá tomando su turno, sin prisa: “Por una situación de salud emocional de Juan tuvimos un impasse y esto no solo lo afectó a él, que estuvo hospitalizado incluso, sino que fue un golpe muy duro como banda, difícil de entender, procesar y vivir. Entonces, el disco venía con una montaña rusa de emociones y fue un estrellón de realidad muy duro. Si bien yo no he sufrido por el confinamiento, no es igual para todos. De a poquito uno va procesando las cosas y vamos a ir armando o sumándonos a los conciertos, porque todo esto nos enseñó que lo importante es sobrevivir y luego lo demás, claro que va a ocurrir”, concluye Laura.

Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco