Hace cinco años que tomaron el timón, ajustaron la mirilla y establecieron otra bitácora para el legendario estudio El Submarino del Aire en la Ciudad de México, donde hoy lo análogo y digital coexisten para dar vida a nuevos sonidos y proyectos musicales. Adrián Guevara, Julián André y Jorge Chacón vieron el potencial de un lugar donde prácticamente se hicieron músicos (Julián y Jorge), y donde han aplicado y experimentado sus conocimientos en la grabación y producción musical (ya con Adrián como tercer tripulante). Entre las producciones que han realizado están los créditos de álbumes para Víctimas del Dr. Cerebro y “Cromático”, la reciente entrega discográfica de Cecilia Toussaint.

Buque insignia

Provisto de dos espacios esenciales, un cuarto que funge como live room y otro de control, El Submarino del Aire es un combo cuya sonoridad y equipo marcaron el sello en la ejecución de bandas e intérpretes que luego grabarían con un set robusto en aspectos clave como la microfonía y los procesadores:

“Este cuarto no fue construido para ser un live room, pero tiene una sonoridad particular para grabar baterías, por ejemplo, pues es irregular en su estructura, pero que le da una vida, además de un trabajo manual en acabados que le da cierta difusión natural en lugares donde se concentran frecuencias graves muy interesantes que lo hacen atractivo como room de batería”, expone Julián.

Una de las características de El Submarino del Aire es que sin poseer una consola de gran formato, sí cuenta con una selección de preamplificadores que permite atender, aplicar y combinar varios recursos sonoros, lo que contribuye a establecer un estilo de grabación, como detalla Adrián: “Usamos varios micrófonos en simultáneo y juntamos distintos colores dentro de la grabación de un instrumento y para ello tenemos varios equipos como un Millennia para música clásica; un API 312, que posee un color hermoso; una versión interesante de Neve, de cuando se unió con Amek, (9098); un preamplificador que nos encanta para cuestiones de procesamiento de Empirical Labs (Distressor) y una perilla de mezcla con la que podemos hacer una compresión paralela al momento de la grabación; las joyas son unos Neve 1073 que eran de una consola de los años sesenta y setenta que se desarmó y finalmente, un preamplificador de bulbos TL Audio con ecualizador”.

“Todo esto nos da una gran paleta de colores para grabar, ya sea batería o voces; nos gusta probar qué preamplificador conviene para cada cosa. En la parte de procesadores contamos con un par de UA Teletronix LA-2A, un par de Distressors, un procesador de TC Electronics para efectos, además de un Pultec. Estas opciones que tenemos sónicamente son una gran característica de este estudio porque hay de dónde escoger y eso nos amplía hacia dónde ir”.

Lo anterior, combinado con la variedad de micrófonos, da la jugada completa, como amplía Julián: “Tenemos clásicos como los AKG 414, Sennheiser 421, Heil 781 y contamos con el apoyo de Shure, que nos ha dado de todo: Beta 91, Beta 52, SM57, SM58, un KSM9 que para sesiones en vivo tiene mucha onda porque es muy direccional; brinda un efecto “crisp” a la voz. También tenemos el KSM353 de listón, que es muy bueno para el room y ahora queremos un SM7B; de Electro-Voice tenemos el R20, además de Neumann, Royer y un Audix D6 que se usa mucho en vivo, pero en estudio está increíble porque tiene una curva de frecuencia muy buena para el bombo: si lo pones bien no necesitas más”, continúa Julián.

“Caímos en blandito porque ya existían ese live y control room, había un snake bastante funcional y todo tipo de micrófonos, pero faltaba mantenimiento. Trajimos más micros y la computadora, audífonos y demás. Nos hemos clavado en el backline puliendo batacas, trayendo amplificadores y pedales que usamos para todo, octavamos y metemos delays. Nos gusta mucho experimentar con eso, estamos metiendo el lado más moderno y experimental a la infraestructura que ya tenía el estudio para hacerlo más funcional y justo ahora estamos en ese proceso. La tirada es que tenga ambos mundos: el lado analógico con ese calor y onda “vintage”, además de todo el lado moderno de lo digital con los plugi-ns”.

Otras profundidades, cero límites

Parte clave del “revival” de El Submarino del Aire está depositado en la versatilidad y singularidad del backline, una filosofía de producción que toma la creación en síntesis de la música electrónica y colaborar al unísono, aportando el talento de cada uno: “Hemos metido varios amplificadores y guitarras Fender, tanto Telecaster como Stratocaster, así como Gibson Standard, amplificadores Marshall y Vox, además de muchos pedales, que ya con eso tenemos para días y días de diversión”, describe entusiasta Adrián.

En baterías el ADN musical se devela y se cuenta con varios kits de Yamaha de todo tipo: desde custom hasta recording y Rock Tour; Ludwig Rico y también marcas mexicanas como Reymart —de la que es embajador Julián— con medidas particulares que deja usar el tom de piso como si fuera de aire, mientras que en parches se puede encontrar Aquarian, platillos de Paiste, Zildjian, Sabian y Azturk cymbals, firma mexicana que fabrica sus platos en Turquía y que permite establecer una relación directa con el maestro artesano para ajustar medidas, grosor, colores y tratamiento del platillo. “Tenemos varios custom que incluso hemos pedido para cierto tipo de producciones y sonidos, que nos dan una variedad rítmica gigantesca”, afirma Julián. Completan el inventario sintetizadores de Roland, Korg, Prophet y Moog, y se puede encontrar la suite de sintetizadores de Arturia, así como el Behringer análogo estéreo Deepmind 12”, comenta Adrián.

Formación, roles y flujo de trabajo

Jorge Chacón y Julián André estudiaron música con maestros particulares y luego coincidieron en el DIM bajo las instrucciones de José Luis Domínguez (D. E. P.). Después coincidirían con Adrián, quien tiene instrucción jazzística en la escuela REC Música, donde atendieron los estudios en producción musical: “Estudié jazz en Cuernavaca, llegué hace seis años a la Ciudad de México para estudiar producción musical y actualmente tengo mi proyecto Tset OK de rock pop”, comparte Adrián.

Por su parte, Julián relata: “Yo estudié con maestros particulares para batería y luego entré al DIM, donde conocí a Jorge. Después me clavé a cursar producción de electrónica en Estudio Piayet y luego entré a REC Música. Estoy en varios proyectos, tengo mi banda Nubia, toco en la banda de mi madre (Cecilia Toussaint) y en Víctimas del Dr. Cerebro, a quienes ya les produjimos también”.

“Yo estudié en el DIM ejecución, también tuve clases particulares y en El Submarino tenemos muchísimos proyecto. Hemos atendido muchas etapas musicales, desde el rock progresivo old school y ahora justo queremos retomar el rock pesado. Tengo una banda de rock progresivo, pero también toco guitarra con Daniel Me Estás Matando, Alex Ferreira y Cecilia Toussaint”, cuenta Jorge.

Al trabajar las producciones, así dividen los quehaceres: “Como baterista, soy el que “trackea” las baterías si la banda o artistas no tienen quién; me gusta muchísimo clavarme en la afinación, parches y toda esa cuestión, además de la microfonía, pero mi fuerte en la producción es estando en el control room: tomo los pedales, exploro con la síntesis porque mi primer acercamiento a la producción fue a través de la electrónica, de manera que hacer cadenas de pedales o de sintetizadores modulares me fascina; tenemos pedales estéreo y gozo de poder abrir una señal monoaural de un sintetizador y ponerle un chorus que lo haga estéreo e irle moviendo a la velocidad y demás. Esas cadenas complejas me fascinan”.

“Trabajamos con marcas como Shure, Native Instruments y tenemos toda la facilidad con los micrófonos y los plug-ins que tiene Native, como el compresor Superchallenger, que nos ayuda muchísimo: tiene drive, pone color a la conversión y la opción de sonar paralelo; hay un distorsionador y un overdrive llamado Driver, que tiene un LFO y la posibilidad de meter filtros y la resonancia altísima. Poner ese tipo de cosas en las baterías nos encanta, que tenga todo el tiempo un plus, que haya algo aparte de la ejecución del baterista moviendo el sonido; creo que le da todo un rollo muy moderno; es algo que hemos estado aplicando mucho en discos como el de Cecilia”, expone Julián. 

“Dependiendo de la canción que tengamos, por ejemplo en el caso del nuevo álbum de Ceci, ha habido otros compositores, entonces hicimos los arreglos con Adrián y Julián; cambiamos las estructuras, vimos la instrumentación que usaremos y cómo vamos a reversionar. Hubo canciones nuevas, sólo reversionamos una y hubo dos en las que tenía las ideas armónicas claras y un poco de letra, mismas que trabajé con Ceci en co-composición. Me mandó hace como dos años ideas que había grabado con la voz y sobre eso armonicé y di estructura. Esa es mi labor, el lado más musical”, relata Jorge y Julián completa: “es muy chido, porque Jorge tiene una cuestión armónica súper clara y yo estoy metiendo cosas con el procesador en tiempo real que luego llevamos a la mezcla y se ha vuelto un proceso buenísimo”.

Ese modelo de trabajo se aplicó en la producción de “Cromático” de Cecilia Toussaint; la tríada valora así la colaboración: “Recuerdo que hace tiempo grabamos una canción que ella quería usar, la dejamos ahí y de pronto, por alguna u otra razón, comenzamos a trabajar más con ella en otros proyectos. Creo que armamos una canción y otra; de pronto fue: ‘Bueno, pues hagamos el disco. Cecilia dijo: ‘Háganlo ustedes, ya sé cómo trabajan’, y henos aquí”, cuenta satisfecho Adrián. 

“Se fue dando muy natural, creo que todo empezó porque tocábamos ya en su banda y ha visto esa evolución que hemos tenido juntos, musicalmente hablando; me ha visto trabajar con Adrián desde hace como cinco años. La confianza que nos dio mi madre estuvo muy chida porque nos fue soltando poco a poco, para entender que se atendía como un proyecto profesionalmente. Está buenísimo que nos haya dejado experimentar con cosas como su voz; nos dio esa libertad creativa porque yo soy muy fan de mi madre y de su música desde siempre, creo que a los tres nos gusta mucho; Jorge y yo disfrutamos muchísimo tocar con ella. Le tenemos cariño al proyecto, pero estar en él no fue de a gratis”, añade contento Julián.

Lo old school y la modernidad. Un distintivo en la producción

“Nos gustan las nuevas producciones donde todas las voces están alineadas y también nos agrada hacerlo a full. Me gusta usar compresión paralela en las voces, ir de rápida a lenta en paralelo y también hacer compresión multi-banda, creo que es lo que más uso en mezcla y en diseño sonoro, sobre todo en las voces. Juego con los coros: me gusta hacer dobles, chorus, overdrives, pitchar las voces para abajo, usar el plug-in de Soundtoys Alterboy; trackeamos todo en Pro Tools, usamos mucho el Beat Detective, y ya que tenemos todo cuantizado y las tomas chidas, pasamos todo el tracking a Ableton Live y ahí es donde ya  “destruimos” o procesamos todo; me gusta ese rollo que tiene Ableton de tomar un audio una y otra vez para hacer sonar las cosas como quieras, hacer de todo y no hay reglas; es jugar con eso, procesamos todo con los fierros de la manera más tracking posible, dejamos grabado todo de la forma más natural y orgánica posible. Ahí entra muy fuerte Adrián, y ya que tenemos el tracking a la old school lo procesamos modernamente, digamos. Esa mezcla está muy chida”, detalla Julián.

Proyección y planes

Durante el confinamiento, el trabajo en El Submarino del Aire, felizmente no ha parado. Los chicos han continuado la postproducción de proyectos que verán la luz el próximo año, al tiempo que atienden la remodelación acústica y dan forma a su estrategia de difusión en línea, haciendo live sessions desde el estudio como set para su canal de YouTube:

“Hay muchos planes, ya tenemos sesiones agendadas, bastantes discos más que saldrán el próximo año. Nos ha ido bien con la difusión de boca en boca; ha sido el trabajo el que está hablando por nosotros. Queremos crecer y mejorar el estudio, detalla Adrián.

“Estamos en las redes sociales y con nuestras live sessions en YouTube queremos meter un poco más de producción; queremos que nos conozcan como productores, que sepan que tenemos ganas de hacer música de todo tipo. Los tres tuvimos la fortuna de que nos criaron con mucha música, nos inyectaron todos los géneros. Para nosotros la música es la música y lo que hacemos es jugar y experimentar con sonidos, ese es nuestro fuerte y los invitamos a jugar con nosotros”, concluye e invita Julián.

Aquí los tienen, súbanse a esta nueva expedición sonora desde El Submarino del Aire.

Las partes de El Submarino

Preamplificadores

  • (04) Millenia Hv-3d
  • (05) API 312
  • (02) Amek/Neve 9098
  • (01) Empirical Labs EL9
  • (02) Neve 1073
  • (01) TLAudio Dual EQ

Micrófonos

  • (02) Shure KSM32, (01) KSM353, (03) SM57, (02) Beta57, (03) SM81, (02) Beta181, (01) Beta91, (01) Beta52, (03) Beta98, (01) Super55
  • (02) Sennheiser MD421, (01) e835
  • (02) Royer 121
  • (01) Audix D6
  • (02) AKG 414
  • (01) Neumann M149, (01) TLM170
  • (01) Electro-Voice RE20
  • Backline

Batería

  • Yamaha Maple Custom
  • Birch Custom
  • Recording Custom
  • Rock Tour
  • Ludwig 1969 Mahogany
  • Reymart Custom

Guitarras

  • Fender American Standard Stratocaster & Telecaster
  • Fender Stratocaster HSS
  • Gibson Les Paul P90s, SG Standard

Bajos

  • Fender American Standard Jaguar
  • Fender 1976 Precision Bass
  • Hofner 1974 Violin Bass

Amplificadores

  • Fender Hot Rod Deluxe
  • Fender Supersonic
  • Vox AC30
  • Acoustic Bass

Sintetizadores

  • Moog Mother 32
  • Korg Minilouge, Volca Keys
  • Roland JU-06, D-05