La ecualización, uno de los primeros procesos que se crearon para el tratamiento correctivo del audio y que sigue tan vigente como el primer día, nos ocupa en esta entrega. Este proceso que tiene su acción en el campo de la frecuencia, fase y tiempo, puede considerarse un proceso destructivo, ya que una vez aplicado, altera enteramente la integridad y características del audio.

Un ejemplo clarificante

A continuación, citamos un ejemplo sobre el uso artístico que se puede realizar con la ecualización y que modifica toda la naturaleza del audio que es procesado. El efecto “Teléfono” es un procesamiento estético extremo que simula el sonido resultante de la señal cuando pasa por una línea telefónica. Esto se logra aplicando una ecualización con un filtro exagerado para altos, un refuerzo de 5 dB en 2 kHz, y otro filtro para bajos extremo, ambos de 24 dB/octava. Para poder entender y aplicar este ejemplo, tenemos que entender lo que significa. Lo primero que aparece en el ejemplo es la cantidad de cinco decibelios como “refuerzo”, lo que nos lleva a ver que la ecualización se maneja en el eje “Y” de las coordenadas cartesianas y que la unidad en este eje son los decibelios, tanto para “subir” /“reforzar” o “bajar” /”atenuar” una frecuencia determinada. A continuación, aparece dos kilo Hertz o 2 KHz, lo que nos dice que en el eje “X” tendremos la unidad de Hertz (matemáticamente expresado como un ciclo sobre segundo o 1/segundo). En varios ecualizadores de DAWs (estaciones de trabajo de audio digital), podemos ver cómo es la representación gráfica de estos ejes; no olvidemos que lo que vemos es la sumatoria resultante de varias frecuencias y fases, ya que es muy raro trabajar con tonos puros generados por osciladores.

Algo que no podemos dejar de mencionar es el “factor Q”, que expresado matemáticamente sería: Q= Frecuencia central / ancho de banda. En pocas palabras, es el factor que maneja la cantidad de frecuencias cercanas a la frecuencia central que van a ser afectadas por el proceso. A mayor factor Q, menos frecuencias serán afectadas (campana angosta) y a menor factor Q, más frecuencias serán afectadas por el proceso (campana ancha). Los filtros pasa altos (atenúan frecuencias graves) o pasa bajos (atenúan frecuencias agudas), son pendientes que proporcionan atenuación en curvas que derivan a infinito. Cuando hablamos en nuestro ejemplo de “dB/octava” o como se ve muy comúnmente “+6 dB/8va”, “-6 dB/8va” o  “X decibelios sobre octava”, es una manera de expresar qué tan rápido cambia la respuesta o la ganancia de un circuito (ecualizador análogo o si es plug in, el algoritmo utilizado), a medida que cambia la frecuencia de la señal. Ésta es una pendiente en la respuesta de frecuencia que puede continuar por varias octavas, no tiene que ser sólo una octava, en esto tiene influencia directa el factor Q. A modo de aclaración y ejemplo general, si aplicamos +6 dB a una frecuencia, dependiendo de la misma y al ser el decibel una unidad logarítmica, estaríamos incrementando cuatro veces la energía en esa frecuencia y si hacemos -6 dB, estaríamos disminuyendo sólo un cuarto de la energía.

Criterio sonoro

Ahora, ¿qué sucede en mi mezcla cuando tengo varios elementos peleando por el mismo lugar en el campo sonoro? ¿cómo logro claridad y balance de esos elementos? Para responder a estas preguntas, en primer lugar, tratemos de evitar en lo posible los siguientes enunciados: “Subir el volumen de la pista”, “Agregar compresión”, “Acentuar frecuencias con el ecualizador”. Dejando en claro que la solución no es ninguno de los enunciados anteriores o al menos serían el ultimísimo recurso, vamos a aplicar “ecualización substractiva”. Como bien indica el término, se trata de aplicar el proceso de ecualización, removiendo o substrayendo las frecuencias indeseables o innecesarias para poder ubicar nuestro elemento dentro del espectro sonoro de nuestra mezcla sin que haya “peleas” entre elementos en nuestra producción.

En la teoría, como siempre, todo es maravilloso, pero en la práctica, requiere de cierta experiencia y escucha crítica para darnos cuenta dónde debe ser aplicada y dónde no.

Volvemos a recordar que la ecualización es un proceso que altera la fase del audio, lo cual puede traer varios problemas en relación a otros elementos de nuestro proyecto. Para aplicar este proceso, habría que evaluar si el remedio (la ecualización), no es peor que la enfermedad.

Varias DAWs permiten el manejo de archivos “estéreo” como “multi-mono”; es decir, el archivo estéreo se divide en una pista mono L y otra mono R, cada una con su propio fader y posibilidad de paneo. Imaginemos que nuestro archivo estéreo es una toma de microfonía estéreo AB de los overheads de una batería. En este ejemplo, nuestro baterista le imprimió mucha fuerza a la campanilla del ride, recibimos los audios para mezclar y en nuestros monitores, ese sonido de ride es una aguja atravesando nuestro tímpano. Recordemos que nos hallamos ante una toma estéreo y el ambiente captado se logra con el conjunto de ambos micrófonos. Lo primero a evitar es aplicar ecualización en solo un canal (L o R) del estéreo, sino que hay que aplicarla en el conjunto global (de tener separados el L y el R, armar un bus y aplicar el proceso al mismo o armar el archivo estéreo).

Si aplicamos el proceso a uno de los canales (L o R), empezaremos a cambiar la correlación de fase entre ellos, produciendo efectos que, de no ser “artísticos” o “estéticamente deseados”, incurrirían en un error. ¿Por qué? Cualquier alteración en la fase o las frecuencias de alguno de los canales del estéreo nos daría una imagen estéreo falsa, sin correlación y fuera de eje, lo cual no es lo que se espera de una toma estéreo realizada correctamente.

Antes de grabar

La ecualización substractiva aplicada correctamente en el canal estéreo de nuestro ejemplo podría salvar esa grabación, atenuando la frecuencia de ese ride con criterio y conservando el resto del material sonoro en buenas condiciones. La utilización de este proceso siempre debe ser mesurado, no más de 1 o 3 dBs de atenuación, ya que si es más, hay otros problemas. La utilización de los filtros pasa altos o pasa bajos para limpiar el campo sonoro es una buena práctica. Por ejemplo, aplicar un filtro para altos hasta 500 Hz en los platillos, ayuda a remover esa información extra, como reflexiones del bombo que no son necesarias y pueden generar problemas de fase en la sumatoria.

Este proceso ayuda a ordenar los planos de nuestra mezcla, dando lugar a elementos que deben estar juntos, pero comparten muchas frecuencias.

Las tablas de ecualización son elementos de referencia, pero no siempre funcionan para todos los casos. La grabación de cada instrumento es única y posee sus características sónicas irrepetibles. Antes de seguir “de manual” esas tablas y aplicar este proceso sin escuchar, pongamos el oído en funcionamiento y analicemos qué está pasando en la música, en los planos, y saquemos nuestras conclusiones: qué frecuencias realmente están de más y que evitan que nuestra mezcla sea excelente. Siempre es una posibilidad auxiliarse de medidores de frecuencia, aunque sólo como referencia, ya que la escucha debiera ser el eje más importante para la toma de decisiones.

A modo de cierre y reflexión personal, prefiero este proceso a la ecualización aditiva, ya que removiendo frecuencias que no son necesarias o que no deben tener esa presencia en la mezcla, se puede llegar a productos finales, donde todos los elementos tengan su lugar y sean inteligibles. El dicho “menos es más”, aplica en este caso y la pulcritud en las producciones actuales es casi una “obligación”. Utilizaría la ecualización aditiva como último recurso, si es que no he podido cambiar o mejorar el sonido desde la grabación antes de apretar “Rec”. Como bien sabemos, es posible ecualizar con los micrófonos (cambiando técnica, lugar, cercanía con el elemento a grabar, micrófono y demás), antes de grabar y de aplicar cualquier proceso. Debemos tratar de conseguir el mejor sonido antes de todo esto, ya que es donde podemos hacer las variaciones de los elementos o del músico y no cuando está ya grabado.

*Músico de carrera, compositor, profesional del audio y la tecnología, residente en la Ciudad de México. Actualmente se desempeña como consultor en audio, productor, realizando grabaciones y masterización. Desde 2005 tiene su propio sello: Fusa Records (www.fusa-records.com). Estudiante avanzado de Ingeniería en la UTN, Argentina, colaborador en páginas sobre audio y tecnología. Miembro AES Full desde 2007, participando activamente en disertaciones sobre informática musical y tecnología aplicada al audio tanto en México como en Argentina. Contacto: mdiazvelez@fusa-records.com