Afinales de 2017 llegó a México el espectáculo Cirque Du Soleil Séptimo Día – No Descansaré, el cual rinde un homenaje y celebra lo realizado por Soda Stereo en sus más de treinta años de trayectoria en la escena musical. Con un muy emotivo inicio de gira en Buenos Aires, seguida de otras ciudades latinoamericanas como Santiago, Lima y Bogotá, en México fueron Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México los testigos de este show, el primero que hace la prestigiosa compañía de una banda de esta región.

El primer homenaje de Cirque Du Soleil a una banda en español

Mediante un vibrante recorrido musical compuesto por 21 canciones, las más entrañables de la extinta banda, Séptimo Día- No Descansaré trajo una nueva e interesante propuesta de Soda Stereo, a pesar de que ya no hay, ni habrá más Soda Stereo como lo conocimos. El show no es un concierto pero tampoco es del todo un musical, sino una mezcla teatral-musical en la que destacan 36 artistas caracterizados con un imponente y creativo vestuario al estilo post punk, característico de los ochenta, destacando así la estética que establecieron Gustavo Cerati, Héctor “Zeta” Bosio y Charly Alberti en aquellos días.

A la par del vestuario, al show se suma acrobacia, clown, performance y peculiares estructuras en un conjunto teatral que sorprende no sólo por su grado de ejecución, sino por la integración artística que tiene con las canciones de la banda. Por si fuera poco, todo lo anterior es complementado con tecnología visual y sonora que hace que muchos no puedan contener las lágrimas al recordar viejos tiempos y que la piel se erice.

La producción contó con el tacto y visión que sólo el Cirque Du Soleil brinda. Hasta la fecha, la compañía francocanadiense sólo ha dedicado este tipo de concepto musical a tres shows: Love (The Beatles), One (Michael Jackson) y Viva Elvis (Elvis Presley). Ahora, Séptimo Día- No descansaré, logra así ser el primer espectáculo enfocado a una de las bandas más grandes del rock en español.

Codirigido por Michel Laprise, escritor y director de la obra, y Chantal Tremblay, directora creativa, Séptimo Día-No descansaré es el resultado de dos años de un gran trabajo en el que colaboraron Zeta Bosio y Charly Alberti, el equipo de producción que trabajó con ellos en su carrera, la familia de Gustavo Cerati y el staff creativo del Cirque du Soleil.

En la producción también colaboraron Heather Shaw (escenografía y accesorios), Dominique Lemieux (vestuario), Adrián Taverna (producción musical), Diego Sáenz (producción ejecutiva), Hernán Nupieri (sistemas sonoros), Martin Poirier (iluminación), Mathieu St-Arnaud (proyecciones), Germain Guillemot (diseño de números acrobáticos), Ewen Seagel (equipamiento acrobático), Kostyantyn Tomilchenko (coreografía), Jazmín Calcarami (maquillaje) y Lucie Janvier (producción), entre muchos más, quienes con su experiencia y talento consolidaron un proyecto de gran calidad teatral y musical.

Paseando por el mundo Soda Stereo

Desde el inicio del show, los asistentes forman parte del espectáculo de manera activa y se integran a ese triangulo mágico que trazaron Zeta, Charly y Gustavo en sus presentaciones desde que fundaron Soda Stereo en 1982 en la capital argentina.

La historia de Séptimo Día – No descansaré, comienza con un joven atrapado en una jaula y  posteriormente, el riff de una guitarra anuncia la canción En el séptimo día, mientras descienden unos audífonos desde el cielo, que al colocárselos, el joven llamado L’Assoiffé (El Sediento), inicia un viaje hacia el mundo llamado Soda Stereo, planeta compuesto por colores, aventuras, música, sueños y fantasías. L’Assoiffé se libera de la opresión al fugarse a una nueva realidad, a una zona de promesas y libertad construida por el estilo creativo y audaz de la banda y que toda una generación siguió en los años ochenta, noventa y hasta nuestros días. Así empieza el andar por este espectáculo, que en la Ciudad de México se presentó en el Palacio de los Deportes, el mismo sitio donde 26 años atrás, Soda Stereo y Caifanes se presentaran con gran éxito, en un concierto memorable y que fue seguido por otros recitales del grupo bonaerense, hasta los que marcaron su despedida en 1997.

En Cirque Du Soleil Séptimo Día- No Descansaré se escuchan canciones legendarias como “Te hacen falta vitaminas”, “Sobredosis de TV”, “Persiana americana”, “De música ligera”, “Signos”, “Cuando pase el temblor”, “Cae el sol”, “Luna roja” y “En la ciudad de la furia”, entre otras más, que sonaron en el Domo de cobre, mientras acróbatas realizaban sus números mostrando sus habilidades físicas y artísticas, saltando entre cuerdas y realizando diversos cambios de vestuario. Con el ambiente propio de un concierto, la gente no paraba de cantar todas las canciones de la banda sonora de sus vidas. Cabe señalar que la melodía “Té para tres” fue tocada en vivo en una atmósfera nostálgica que añadió aún más emotividad al momento.

La producción de Cirque Du Soleil-Séptimo Día creó un escenario interactivo donde el público se encontraba de pie, muy cerca de los artistas y acróbatas y que revivió la emoción y nostalgia de las presentaciones que la banda ofrecía. Las sorpresas no acababan para la audiencia, y entre ellas  apareció una hermosa flor, cuyos pétalos, al abrirse, dieron paso a una artista que realizó un acto de equilibrismo enmarcado con el tema “En remolinos”. Asimismo, una enorme pecera, de más de seis metros de altura, tenía sumergida una pareja que practicaba apnea mientras se escuchaba la canción “Hombre al agua”.

Ucranianos, rusos, provenientes de Europa oriental, fueron los artistas que pusieron su enorme talento a la música de Soda Stereo, aun sin saber exactamente lo que las letras dicen, pero sorprendidos por la reacción del público hispano parlante. Entre los latinoamericanos, la artista mexicana Zendra Tabasco permaneció durante tres minutos suspendida por el cabello mientras realizaba contorsiones y pasajes acrobáticos al ritmo de “Luna Roja”. La velada llegó a su fin con “De música ligera”, adornada con una guitarra gigante en el centro del escenario y por supuesto la imagen de Gustavo, Zeta y Charly proyectada con la célebre frase: “¡Gracias totales!”.

Emoción, idea, acción

Pocos se imaginaron que alguna vez una puesta en escena de este tipo sería llevada a cabo con la música de Soda; sin embargo, la herencia de innovación que la banda dejó a quienes convivieron con ellos fue el eje para su realización. Ante ello, el encuentro con los artífices de tal proyecto era obligado y así, compartieron los procesos de trabajo y la forma en la que hicieron realidad el sueño de escuchar de alguna manera a la banda en el escenario. Fue una idea proveniente de un círculo muy cercano, allegado al grupo de mucho tiempo antes.

El proyecto Cirque Du Soleil Séptimo Día – No Descansaré, nació en 2013, tiempo después de que Gustavo tuviera el accidente cerebrovascular que finalmente le quitó la vida en septiembre de 2014. En aquel momento había muchas personas interesadas en realizar homenajes, documentales, películas y demás aspectos alusivos a Soda Stereo, y su equipo de producción y amigos no estaban seguros de lo que podrían hacer como parte de un tributo que pudiera ser lo que Gustavo y Soda Stereo merecían. Diego Sáenz, director general de la casa productora Pop Art en Argentina, productor ejecutivo de Séptimo Día-No descansaré, y jefe de producción de los shows de Gustavo como solista desde 2001 y del regreso de Soda Stereo en 2007, comenta: “Queríamos hacer algo especial y las circunstancias se fueron presentando por sí solas. Tuvimos la oportunidad de presenciar uno de los shows del Cirque Du Soleil y nos gustó mucho su estilo y concepto, y pensamos en cómo podría adaptarse a lo que queríamos hacer para Soda Stereo. A través de una cadena de contactos, logramos reunirnos con Jean-François Bouchard, director general creativo y guía creativo y con Charles Joron, director de producción y productor ejecutivo general, ambos del Cirque Du Soleil, en Montreal, Canadá y les expusimos nuestra idea y todo lo que era Soda Stereo, desde su música, imagen, historia, estética y concepto, sin que ellos conocieran nada de la banda. Ante ello, se dieron a la tarea de realizar estudios de mercado en Argentina, Chile y México para calcular la respuesta que el show tendría. Los resultados fueron favorables y poco a poco se dieron cuenta de la dimensión que significaban las palabras Soda Stereo en la gente de Latinoamérica. Comprendieron que esta banda significaba el soundtrack de la vida de miles de personas”.

En el año 2014 se realizó la firma del contrato para el show Cirque Du Soleil Séptimo Día- No Descansaré y a la reunión acudieron Zeta, Charlie, Laura Cerati (hermana de Gustavo) y Diego Sáenz. Inmediatamente ambas partes se pusieron a trabajar. Tomó alrededor de 18 meses la creación del concepto, desde vestuario, escenografía, canciones, arreglos y demás detalles.

Por su parte, el escritor y director de Cirque Du Soleil, Michel Laprise, se dio a la tarea de investigar y adentrarse en el mundo y concepto de Soda Stereo. Visitó Argentina durante un año y medio e inclusive vivió seis meses en Buenos Aires. Acudió a la casa de Zeta y Charlie cuando eran niños, visitó la casa en que vivió Gustavo con sus padres, conoció a su mamá y hermanas y leyó parte de los libros de ciencia ficción que tanto lo apasionaban. Fue así que logró desarrollar la idea de un personaje como L’Assoiffé, quien estaba sediento de un mundo como el de Soda Stereo.

Otro aspecto a destacar en el proceso de producción para Cirque Du Soleil Séptimo Día- No Descansaré fue la música, ya que las canciones de Soda Stereo no estaban hechas para una puesta teatral, por lo que hubo que hacer algunas modificaciones, lo que significó un trabajo extra, en el que colaboraron muchas personas.

“Cuando empezamos el proyecto, nos pidieron que definiéramos las canciones”, menciona Diego; “Charly y Zeta eligieron algunas y otras Cirque Du Soleil. Ambas listas eran muy similares y definir con las que íbamos a trabajar fue un gran desafío. El circo pedía temas, pero no como los conocemos, sino con duración distinta a la original; en ocasiones debía ser menor o mayor, por ejemplo, con la canción “(En) El séptimo día”, debía durar tres minutos con veinte segundos y el tema dura cuatro con diez. No podíamos simplemente cortar, ya que la gente conoce el tema y no queríamos alejarnos del concepto original de la canción; no podíamos perder el link emocional con la melodía”.

Ante ello, Adrián Taverna, Zeta y Charly se dieron a la tarea de hacer arreglos y modificaciones en el estudio de Gustavo Cerati (Unísono), algo que fue muy emotivo. “Recurrimos a diversos multitracks para hacer las versiones que nos solicitaban y esto tampoco fue fácil, ya que no teníamos todos los multitracks de todas las canciones, recordemos que en 1984 no se acostumbraba guardar este material y comúnmente  se grababa encima de las cintas. Conseguimos el primer disco de Soda Stereo, pero, por ejemplo, los multitracks de los álbumes Nada Personal y Signos no existen. Conseguir los temas fue difícil, pero lo conseguimos”, añade Diego Sáenz.

En este sentido, Adrián Taverna, quien es conocido como el cuarto Soda Stereo, gracias a la cercanía que tuvo con los integrantes (desde los primeros conciertos de la banda fue su ingeniero de sala), conversa acerca de las cuestiones que tuvo resolver para que las canciones que integran el show se ajustaran a lo que se requería: “Las personas de Cirque du Soleil nos solicitaban distintas cosas y nosotros pensábamos en cómo lograr o hacer lo que nos pedían. Para nosotros este show fue una nueva experiencia, sabíamos qué hacer en un concierto de rock, realizar giras y grabar discos, pero ahora tuvimos que ajustar todo, fue un gran aprendizaje. Lo primero que hicimos fue recuperar todas las cintas, en todos los formatos que grabó Soda, y pasarlos a la era digital. Una vez recuperados, empezamos a trabajar con las canciones. Tratamos de pasar por todas las épocas de la banda, lo cual no fue fácil, sabemos que faltaron muchas canciones y aún días antes del estreno en Buenos Aires hicimos cambios. Fue un gran desafío lograr que las canciones, las cuales no estaban enfocadas en un proyecto como éste, se ajustaran a la actuación y acrobacia”.

“Sin duda fue una gran experiencia poder bucear entre las canciones, Charly y Zeta hicieron un gran trabajo. Grabamos en el estudio de Gustavo y realmente fue muy emotivo, era como si él estuviera entre nosotros y así lo percibimos. Nos trajo mucha nostalgia, pasábamos de las risas al llanto, hubo mucha adrenalina a la hora de abrir los tracks y siempre buscamos que Cirque Du Soleil comprendiera el significado de las canciones, de las letras y cada frase, esto para que en cada acto, los bailarines y talentos pudieran entender y ejecutar de mejor manera lo que la música transmitía en las personas”.

En lo que respecta al manejo de tiempo, tomó alrededor de tres meses la etapa creativa de las nuevas versiones de las canciones y otros tres meses cuando se iniciaron los ensayos. Desde octubre de 2016 hasta marzo de 2017 los ensayos se realizaron, primero en el recinto Tecnópolis y posteriormente en el teatro Luna Park, en Buenos Aires, ya con todo el equipo montado, tanto luces, audio y música ya mezclada, así como escenografía.

“Este espectáculo es lo primero que hacemos sin Gustavo, la responsabilidad es enorme. Me siento muy contento y emocionado, sin duda Soda Stereo es algo inseparable de mi vida, he estado a su lado más de treinta años, toda una vida; recordar los inicios antes de ser Soda Stereo, cuando en un una pequeña sala de dos metros por dos apenas comenzaban los sueños de Zeta, Charly y Gustavo es muy emotivo; no sabíamos a dónde iríamos a parar y ahora nos vemos y estamos aquí. Recorrimos todo un abanico de sensaciones. Es algo increíble e inexpresable haber sido y ser parte de la familia Soda Stereo”, comenta Adrián.

Sin duda fue un trabajo fuerte, ya que fueron seis meses de labor, tanto técnica como de talento, sin parar. En total fueron 36 artistas de catorce nacionalidades, entre ellos tres argentinos y una mexicana; sin embargo, de ellos sólo el grupo proveniente de Rusia se conocía, los demás nunca habían trabajo juntos y mucho menos conocían el estilo de Soda Stereo, aunque poco a poco fueron adaptándose al concepto.

Terapia de audio e iluminación intensiva

Un aspecto significativo en la producción de Cirque Du Soleil Séptimo Día- No Descansaré, fue el tratamiento del audio, ya que al no ser específicamente un concierto de rock, ni tampoco una obra de teatro, tuvieron que realizarse distintos ajustes para que el sonido fuera un pilar en este espectáculo. En esta área, el encargado de realizar el diseño de sonido fue Hernán Nupieri, quien con su experiencia y pericia (ha trabajado en la gira de regreso de Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs), logró que la calidad de audio en el Palacio de los Deportes fuera óptima y se disfrutara al máximo por todos los asistentes.

El sistema principal fue L-Acoustics K1 con laterales KARA de la marca, además de subwoofers SB18 flotados y SB28 en piso con amplificadores L8. La distribución fue de 16 cajas por lado de K1, 16 KARA por lado y nueve SB28 a piso por lado y ocho SB18 por lado, además de un clúster central de la firma Meyer Sound, que constó de seis altavoces UPQs, seis DFs y dos UPJs. También se utilizaron dos consolas Yamaha CL5 para sala y para monitores, con protocolo Dante.

“Esto es nuevo para todos los que trabajamos con Soda Stereo o con Gustavo Cerati, no habíamos tenido la experiencia de haber colaborado con Cirque Du Soleil, es un gran aprendizaje. Lo que hicimos fue que como el show tiene una limitante de decibeles, ayudó mucho que en la producción hay un gran entramado de telas pesadas, éstas cortan en el techo la reverberación de las frecuencias medias. Los graves se ecualizan y para las medias agudas utilizamos el software de predicción. Lo que hicimos fue ajustar el sistema para lograr una adecuada cobertura desde la primera butaca hasta la última, no más, no menos”, comenta Hernán.

En este show no hubo un área de monitores como tal, ya que al no ser un concierto netamente y no contar con interpretaciones en vivo, con excepción de la cancion Té para tres, no hubo mayor necesidad, por lo que esta área se integró completamente a sala. No obstante, se ocuparon doce canales de micrófonos inalámbricos con distintos usos, 32 canales de playback y también otros inputs que no tuvieron qué ver con canales de mezcla de show, sino que fueron sólo ruteos. Además, se utilizó microfonía DPA 4088 y sistemas de monitoreo personal Shure PSM1000, con unidades de dos bancos distintos. “En total utilizamos ocho mezclas de in ears para cada músico de la única escena en vivo, que es Té para tres”, agrega Hernán.

Otro aspecto a destacar, es que Cirque Du Soleil Séptimo Día- No Descansaré viaja con todo el equipo, tanto iluminación, video, audio, debido a que se buscó integrar el mismo concepto en todos los lugares en los que se presentara el show, evitando con ello alguna contrariedad por falta de equipo o compatibilidad. Cabe señalar que los montajes en promedio se realizan en un día, mientras que otro día se dedicó al ajuste y uno más al acomodamiento de pistas y contenido.

En lo que respecta a iluminación, estuvo a cargo de Gaspar Potocnik, quien también se dio a  la tarea de dar vida a lo realizado por Mathieu Poirier, diseñador de luces para este show. “Utilizamos dos consolas MA Lighting Grand MA2 Lite, una como respaldo de la otra, además de nodos ELC para distribuir todo el DMX. Entre las luminarias que se utilizan están Vari-Lite VL 4000 Spot, VL4000 Beam Wash, VL3500 Spot y VL3000 Spot. También están las luces Clay Paky y Elation, entre otros más. En total ocupamos 130 luces, doce universos, uno de ellos dedicados a los equipos inalámbricos” expresa Gaspar.

El concepto de iluminación que hubo en Cirque Du Soleil Séptimo Día- No Descansaré mezcla el estilo de un show de rock con el de teatro. Hay elementos bien cuidados en la parte visual y la estética luce de acuerdo a lo que Soda Stereo tenía desde sus inicios. Las atmósferas que se crearon consolidaron los ambientes idóneos para que el público disfrutara de una velada llena de una óptima comunicación visual. Hubo una mezcla de todos los colores y tonalidades y en varias escenas predominaron los tonos cálidos o fríos, dependiendo de la temática principal de la canción. Un agasajo visual acompañado de las épicas canciones de Soda y una tremenda ejecución acrobática por parte de los actores.

Desde sus inicios, Soda Stereo rompió esquemas, se atrevieron a hacer cosas diferentes, innovaron con su estilo musical y visual y sin duda fue uno de los grandes impulsores del rock en español. En Cirque Du Soleil Séptimo Día- No Descansaré, no sólo se consolida un homenaje y una celebración para la propia banda, sino que también es un regalo para los seguidores y fanáticos que han sido fieles a su música durante varias décadas.

En 2017 se cumplieron veinte años de la separación de la banda y diez años de su última gira juntos, Me Verás Volver. Ahora, con este show, lo hacen de una manera diferente, ya no en un concierto, sino en un concepto nuevo y atractivo, en el que invitan a la gente a ser parte de ese triángulo que formaron en cada presentación. El estreno en Buenos Aires se realizó en marzo del año pasado y actualmente, el show continúa su gira, presentándose en distintos países de Latinoamérica y Estados Unidos.

La alegría de Soda Stereo está implícita en cada escena, en cada letra y en cada número de este show. Cirque Du Soleil Séptimo Día – No Descansaré es un evento que se debe experimentar y sentir. La energía que la gente tiene cuando celebra y canta las canciones de la banda en cada show es un acto memorable y este acontecimiento, con todos los involucrados, es sin duda otra atinada invención de Soda Stereo, como ocurrió desde principios de los ochenta. Por eso, una vez más y eternamente, ¡gracias, Soda Stereo!

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