Las canciones de la cantautora costarricense han sonado desde hace poco más de un lustro, con colaboraciones junto a instrumentistas como Sheila E. o colegas como Vicente García, Gian Marco y Pedro Capó, además de complicidades como la de su productor en “3:33”, Juan Pablo Vega. Grabado en el estudio El Desierto, en la Ciudad de México, el álbum registra los créditos de Daniel Bitrán Arizpe, Daniel Dávila, Justin Moshkevich, George Noriega, Erick Roman, Paul Rubinstein y JC Vertti (ingenieros de grabación); Miles Comaskey, Najeeb Jones y Tony Maserati (mezcla), y Dale Becker (masterización).

En mayo de 2018 inició la grabación del disco en El Desierto y terminó en agosto del año siguiente; los demos que Debi hizo en su home studio se llevaron a otra dimensión con la ayuda de Juan Pablo:

“En casa tengo una interfaz Apogee Duet, un micrófono pequeño, mis teclados (que también me sirven de controlador MIDI), un piano, guitarras y con eso me dejo fluir. Lo que más me gusta es escribir canciones, no me meto tanto en programación, pero sí me clavo mucho en la dirección de las canciones, la estructura y, obviamente, la letra y la melodía. Hago un acompañamiento básico con teclados y guitarra; algunas canciones se quedaron en voice note de mi teléfono y así las llevé al estudio, pero hubo otras a las que les dediqué un lapso considerable. Me gusta tomar tiempo y distancia, porque así es cuando puedo saber si está funcionando o no”, comparte Debi respecto a su proceso creativo y de preproducción.

“Yo tenía una dirección bastante clara en mis demos y construimos sobre ellos, pero la relación con Juan Pablo fue muy en sintonía; había momentos en los que lo dejaba solo y me sentaba con él en el estudio y no había nada que no me gustara, fue muy fácil. Para mí es un genio, tiene un don increíble para saber hacia dónde va la canción y tener una visión muy clara; de pronto decía: ‘ésta vamos a empezarla grabando un órgano con el micrófono de cuarto’ y tal. Sabía qué quería y lo estaba pensando. Juanpa fue, sin duda, capitán del barco… bueno, ambos, pero en lo sónico fue él”, recuerda la cantautora.

El tracking se hizo casi en su totalidad en El Desierto, salvo las cuerdas y la percusión del tema “Mentimos”, además de la voz de Pedro Capó (en “Quédate”), que se grabó a distancia, como relata Debi: “Las cuerdas las grabamos en Costa Rica (en el Estudio Calle 1 en San José, con las cuerdas de la Orquesta Filarmónica del país y el arreglo de Paul Rubinstein, quien ha colaborado con Natalia Lafourcade), mientras que la percusión se hizo en Colombia. ‘Mentimos’ es una canción que le dio un respiro al álbum, y bueno, estar en una sesión de cuerdas es de las cosas más emocionantes que hay, porque la vibración de esos instrumentos es muy potente; quedó en unas tres horas. Paul es también muy detallista y fue muy lindo trabajar con él.

“Lo demás se grabó en El Desierto”, continúa Debi; “es un lugar maravilloso donde hay mucha libertad creativa y apertura; estuve rodeada de naturaleza y eso es delicioso. Se puede dormir ahí,  no hay que preocuparse por el tráfico, la llegada o la salida…se forma una comunión muy bonita con quienes están trabajando, porque duermes, comes y convives en el mismo lugar. Para mí, el trabajo de hacer un álbum se da en esos momentos: compartiendo, hablando de las canciones, de qué teclado se va a usar. La experiencia fue hermosa e intensa porque estuve ahí concentrada”.

Además, comenta Debi, Daniel Bitrán y Juanpa hacen una dupla maravillosa. “Dani siempre estuvo atento a mis necesidades y tuvo una idea muy clara de cómo están las cosas porque, bueno, es su estudio y casa. JC Verti fue el asistente de grabación y tuvimos el gran honor de que lo mezclara Tony Maserati, que ha trabajado con Beyonce, Black Eyed Peas y muchísima gente más. Es un maestro y la historia con él es bonita, porque lo conocí en 2002 y de ahí entablamos una amistad. Mezcló mi primer álbum en 2010 (“Luna Nueva”), y quise que volviera a ser él para este álbum, porque sabía que iba a hacer magia; pude ir a su estudio antes del confinamiento y juntos, él, Juanpa y yo, vivimos ese proceso. Y gracias a él, Dale Becker hizo la masterización. Yo no lo conocía, pero trabaja mucho con Tony; me gusta que quien masteriza el álbum venga recomendado por quien hizo la mezcla, porque creo que eso es como mano y guante”.

Con el video de “3:33” en circulación y aprovechando la experiencia de armar conversatorios en línea para mujeres (www.circulos333.org) a raíz del confinamiento, lo que sigue para Debi Nova es continuar la reflexión sobre los motivos por los que hace música, la gratitud de poder crearla y compartirla, al tiempo de invitar a los fans a sumarse en la retribución de esta labor: “Definitivamente, escuchar música y compartirla en las redes sociales es de mucha ayuda, si puedes comprar merchandising o viniles es dinero que entra directo al artista y una forma enorme de apoyar. Lo mismo los conciertos virtuales: pagarlos es una forma directa de ayudar al artista y a su crew”, finaliza.

Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco.