Por María Castro*

En un mundo como el nuestro, en el que la conectividad por medio de la tecnología es algo básico para una parte de la población, el desarrollo e innovación de ésta nunca se detiene y se  acerca y adapta a un sinfín de industrias. Los videojuegos son una de las ramas más importantes del entretenimiento tanto a nivel mundial como nacional, siendo el gremio con mayor potencial de desarrollo en México. A esto sumamos también la necesidad por parte de la industria musical de continuar conectando con la audiencia, con el impedimento que implica la contingencia sanitaria actual para la realización de eventos en vivo.

Al juntar estos factores nos encontramos con una nueva oportunidad de crecimiento y aprovechamiento de los recursos disponibles. Es así como los videojuegos de mundo abierto se están convirtiendo en un nuevo escenario para las presentaciones de espectáculos.

Más que un juego

Aunque esta iniciativa lleva algunos años siendo explorada, teniendo una de sus primeras incursiones en febrero de 2019 de la mano del DJ estadounidense Marshmello y donde se juntaron cerca de diez millones de espectadores, no fue sino fue hasta el año pasado que este tipo de eventos tuvieron un mayor impulso, aprovechando la necesidad de quedarse en casa.

Como datos concretos, el concierto más popular en esta modalidad que se llevó a cabo en abril de 2020 fue el de Travis Scott en conjunto con Epic Games, dentro de su juego conocido como “Fortnite”, que actualmente cuenta con más de 350 millones de jugadores. A lo largo de cinco días consecutivos, la presentación gratuita de diez minutos atrajo a más de 27.7 millones de espectadores, la cual tenía como finalidad presentar su nuevo sencillo “Astronomical”. Dentro de la misma dinámica del juego se podían realizar actividades relacionadas con el espectáculo desde días antes, que otorgaban al usuario habilidades especiales, además de promover la venta de mercancía del artista para los avatares dentro del juego. La entrada al concierto fue gratuita y lo único que debían hacer los jugadores para presenciarlo era acercarse al lugar seleccionado en el mapa, que estaría disponible desde media hora antes del show.

Pocos días después de dicho suceso, se presentaron en el mismo juego tres reconocidos DJs: Steve Aoki, Diplo y DeadMou5, en una nueva modalidad del juego titulada “Party Royal”.

“Fortnite” no es la única plataforma que está promoviendo estos nuevos conciertos, ya que se le sumaron juegos como Minecraft, que realizó un festival llamado Block by Blockwest, festival con causa que donó todas sus ganancias a “Coronavirus Emergency Response”, y la plataforma Avakin Life y que contó con la presentación de los DJs neerlandeses Lucas y Steve. A ella se podía ingresar pagando un boleto con “avacoins”, monedas del mismo juego.

Al agregar características del juego se genera una mayor conexión con los usuarios y mejor resultado tanto al artista como al juego en sí, haciendo que los seguidores de quien se presenta entren a jugar y viceversa: jugadores que no son aficionados al cantante entren en contacto con su música de una forma muy orgánica.

Un área a explorar

Uno de los elementos que separan un concierto dentro del mundo de un videojuego de uno presentado por streaming es la capacidad de implementar animaciones y aspectos del mismo juego en la proyección de cada presentación; las reglas de la gravedad y restricciones de espacio no juegan ningún papel en este escenario, pues el único límite es la imaginación. Sin embargo, puede surgir la duda: Si estos conciertos tienen tanto éxito y posibilidades, ¿por qué no se han realizado más, posteriores a los mencionados en abril y mayo de 2020? La respuesta a esta inquietud la ofrece Tim Mulligan, director de investigación dentro de MiDia Research, compañía de análisis de medios y tecnología:“Se necesitan meses, no sólo para preparar y realizar las capturas de movimiento e imágenes exactas, sino también para incorporar algunas características dentro del juego”.

El proceso de creación para un concierto como el realizado por Travis Scott puede tener una duración de hasta dos años, además se debe tener en cuenta que aquel que quiera presentarse dentro de alguna plataforma de este estilo deberá unirse a su vez a una desarrolladora de videojuegos que lleve a cabo la animación, diseño de los escenarios, ambientación y efectos especiales que se quieran incluir.

Cabe mencionar que dentro de este rubro hay una disquera que cuenta con ventaja sobre las demás. Sony Corporation, además de contar con compañía discográfica, abarca también el desarrollo de videojuegos y entretenimiento interactivo bajo el sello Sony Interactive Entertainment, desarrolladores de la línea PlayStation.

Los conciertos dentro de videojuegos no pretenden reemplazar a las presentaciones en vivo, pues las características de ambos son muy diferentes, haciendo que puedan coexistir y fungir como dos formas de conciertos completamente distintos. Así, estos proyectos no se planean como algo temporal, sino como una nueva forma de entretenimiento independiente que se seguirá desarrollando.

Ahora que la puerta ha sido abierta para esta nueva modalidad, sería de esperar que varios artistas quieran unirse a esta tendencia y explotar su imaginación en la creación de actividades, ambientación y diversidad de espectáculos visuales que les permitan acercarse desde una nueva perspectiva a su audiencia. Sin embargo, por ser un modelo nuevo y debido a los tiempos de realización que se necesitan para el desarrollo adecuado y de calidad de las animaciones, puede que todavía tardemos un rato en empezar a considerar estos conciertos como un modelo más de espectáculo.

*Es estudiante de la carrera de Dirección de Empresas de Entretenimiento en la Universidad Anáhuac y está haciendo su especialidad en Eventos Masivos. Su enfoque es hacia festivales musicales o eventos culturales, como teatro, ópera o ballet.