Con el festejo de sus quince años de vida en 2020 y la emergencia sanitaria moviendo los planes en todos los ámbitos de la industria de la música y el espectáculo, el equipo de la estación de radio pública colombiana, Radiónica, debió modificar la celebración. Así, la producción de su ya tradicional concierto con lo mejor de la música independiente del país, se realizó a distancia coordinando los esfuerzos de logística y producción para presentar a quince bandas que sonaron desde Medellín, Cali y Bogotá, en una transmisión por las frecuencias de FM, web y televisión de la estación. De cómo se logró este festín virtual habla Álvaro González Villamarín, también conocido como “El Profe”, director de este medio de comunicación.

Más allá de la virtualidad

El concierto se tenía que hacer aunque el contexto de salud mundial fuera complicado, por los siguientes motivos: “Hubo tres muy fuertes: el primero, Radiónica cumplió quince años en 2020 como proyecto de radio pública y digital, súper importante, de manera que ya estábamos alistando su realización para octubre, con la posibilidad de hacer dos fechas. Estábamos en eso y llegó la pandemia y por supuesto que todo se cayó, absolutamente todo, pero hicimos una investigación alrededor del ecosistema musical colombiano y nos dimos cuenta de que, antes de la pandemia, éste ya estaba frágil y, aunque la situación sea compleja, optamos por hacerlo, pues más que un concierto —y éste es el segundo motivo—, es la construcción de un tejido social y cultural de la sociedad colombiana a través del rap, ska, metal, funk, de sus diferentes géneros sonoros. Hay que contarle al mundo que, a pesar de la pandemia, la música independiente colombiana sigue viva y creciendo, que mantiene un proceso muy interesante de contar otras memorias más allá de las oficiales que sabemos existen en todo proceso histórico”.

“Esto que menciono tiene un valor aún más grande —y con ello viene el tercer motivo—, porque escogimos las bandas más importantes del último año de Radiónica, seleccionamos tres ciudades:  Bogotá, Cali, Medellín, y se transmitió por televisión abierta pública, nuestra web y las frecuencias tradicionales FM de Radiónica, llevando este concierto más allá de la virtualidad, con quince artistas en tres ciudades, garantizando que exista mucha más Radiónica para el futuro, para los artistas colombianos y todo el ecosistema musical —jefes de prensa, roadies, productores y demás—, que están en una crisis grande y era también una manera de decir que sin ellos nada de esto en nuestra industria pasaría”.

“Es perfecto poder decir que seguimos soñando y que hoy, más que nunca, teníamos que hacer el concierto de Radiónica; si bien no fue el concierto con miles de personas —como ya venía pasando—, éste fue más especial, porque fue el más difícil desde  todas las perspectivas, y lo hicimos por el respeto que también nos merecen las bandas colombianas que han hecho un proceso muy bello con nosotros”.

La coordinación

Luego de tres meses de reuniones y acuerdos, con la experiencia de años anteriores de hacer el Concierto Radiónica en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, se contaba con una referencia en la producción y logística para realizar el evento.

A partir de ello se concibió esta singular edición, añadiendo los protocolos de bioseguridad que la situación y autoridad pedían: “El concierto estaba ya diseñado, estábamos haciendo lo propio para reservar el lugar cuando apareció la pandemia y todo se diluyó. De ahí fue un proceso como de tres meses, de pensar diario cómo hacerlo. Al principio valoramos armar algo como los “Tiny Desk” de la National Public Radio (en Estados Unidos), considerando incluso hacer tomas de museos o de algunas terrazas de las ciudades porque teníamos a algunos artistas colombianos fuera del país. Luego comenzamos a analizar y optamos por hacerlo con las bandas tocando porque eso iba a darle un carácter único al concierto y también movería esa área del ecosistema: la producción, que es la más afectada. Lo único que faltó fue el público en ese maravilloso ritual del concierto, pero teniendo la transmisión FM, web y televisión, brindamos la posibilidad de que, si alguna vez acudieron al Concierto Radiónica, podían compartir con nosotros en algún momento de la transmisión pues, más que nunca, hoy hay que estar”.

“Fue así que elegimos las sedes de cada ciudad: el Teatro Pablo Tobón de Medellín, la Arena Cañaveralejo de Cali y la Movistar Arena de Bogotá (donde se hizo el Concierto Radiónica en 2019), se garantizó la seguridad de los equipos de trabajo y además de ello, tuvimos un equipo de producción muy profesional, disciplinado y visionario, que pudo cubrir las exigencias de estos tres shows de quince bandas, de forma segura y efectiva cumpliendo el protocolo de grabación de audio, el protocolo de grabación de video y el más importante, el protocolo de salud”.

“Diseñamos una guía de las bandas y de cómo se presentarían en las tres ciudades. Así logramos combinar y poder presentar un todo de la música independiente más representativa alrededor del concierto. Toda la parte creativa la hicimos Radiónica como equipo y se contrató una producción aparte para ejecutar los proyectos que hicimos”. 

“Esto es también resultado de un proceso muy bello que nos dejó hacer diez Conciertos Radiónica en un lugar como La Media Torta”, continúa “El Profe”; un teatro al estilo romano griego, muy bonito en las afueras de Bogotá. Ahí pasamos momentos muy bellos con la presentación de bandas colombianas fantásticas como Dr. Krápula junto a algunas internacionales como Love of Lesbian, Centavrvs y Bersuit Vergarabat, entre otras, y todas las bandas de esta generación tan importante de artistas de nuestro país, como Bomba Estéreo, Systema Solar, Los Petit Fellas, Telebit o Diamante Eléctrico… todos han formado parte de nuestra historia”.

“En 2019, el Concierto Radiónica logró realizarse en la Movistar Arena de Bogotá (céntrica para el traslado de la gente, con todas las garantías para hacer un buen show y con cupo para diez mil personas), y se presentaron bandas como Vetusta Morla y 1280 Almas —una banda muy grande en Colombia, nominada a Latin Grammy—. Era el lugar natural para poder seguir el proceso y por eso le metimos el alma para continuarlo y que sucediera el concierto”.

“Era muy importante hacerlo, una cuestión de amor, la declaración directa de afecto y respeto a las bandas independientes. Por eso respondieron con mucho amor cuando supieron que sí lo haríamos. Las quince bandas que invitamos nos dijeron que sí, con mucha emoción porque —y esto es algo que observo luego de analizar por qué hacer el concierto—, el ecosistema musical colombiano está muy unido. Da alegría saber que tuvimos quince proyectos acompañando el Concierto Radiónica y creo que este momento tan difícil, de altas y bajas, con este evento en particular, fue una prueba de que tenemos un ecosistema hermanado, en el que las bandas no compiten, sino que comparten. Es algo que, desde mi lectura, es de lo más hermoso que he visto haciendo este concierto”.

La lección

La música y el arte requieren servicio. “Esta experiencia ratifica el amor que le tengo a mi equipo de trabajo, sentirme orgulloso de ver esa sabiduría y esa entrega, y también ratifica mi amor por lo que significa la música independiente colombiana y la música en estos tiempos. Mi gran aprendizaje de esta pandemia es que éste era mi servicio en la vida: he intentado ser músico, tuve la fortuna de escribir un libro, pero todo lo que ha pasado me lleva a que mi servicio es acompañar a la gente, servir a las bandas, a un público y a un movimiento cultural en Colombia, donde la música está contando muchas historias a través del arte”.

“El aprendizaje es no olvidar que éste era mi servicio, que no sólo me preparé durante muchos años para este momento. Estamos para servir. Creo que llegué al mundo y me preparé para lo que estamos viviendo desde el año pasado”.

Lo que sigue

“Colombia es un país muy particular y en un contexto donde el mundo está tan dividido; pienso que el ecosistema musical colombiano sabe que tiene que trabajar unido aunque haya diferencias y no sólo las de orden estético, sino incluso las que tenemos de visiones sociales, culturales y políticas. Creo que el arte tiene que estar por encima de eso, que sin arte no se construye una sociedad y que sin éste, la pandemia hubiera sido una cosa monstruosa desde todas las perspectivas”.

“Las adversidades económicas que nos traerá la época después de esta emergencia sanitaria nos llevará a mantener modelos híbridos de presencia y virtualidad. Creo que los artistas van a entender que con afecto se puede construir un ecosistema donde exista respeto a las diferencias; no podemos polarizar el arte, eso sería un error histórico gigante. El arte no nos va a homogeneizar ni a uniformar; no es su objetivo, pero sí nos ayudará a respetar nuestras diferencias y en el caso de Colombia, a desaprender muchas de nuestras violencias, porque el arte en mi país es muy poderoso justo porque nació en tiempos de guerra y seguimos en tiempos de guerra. Por eso debe ser luz en un momento en el que definitivamente necesitamos, no solamente superar nuestras violencias, sino una crisis global en muchos sentidos”.

“Tenemos que estar unidos y salir adelante; que esto sea una anécdota de aprendizaje de pandemia a pesar de las miles de personas que nos ha costado. Debemos seguir soñando”.

Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco