Para comprender en su totalidad lo expuesto en este artículo, te recomiendo que leas o vuelvas a leer “El audio digital no tiene headroom, pero igual somos felices”, de esta revista (agosto 2020), porque este artículo es su antítesis.

Esta historia comienza en 1975, cuando Tomas Stockham fundó la empresa Soundstream Inc. Su compañía desarrolló un grabador de audio digital de 16 canales a 16 bits y 50 kHz, en donde la información de ceros y unos se almacenaba mediante el uso de un grabador analógico en cintas magnéticas.

Muchos años pasaron y sin darnos cuenta, en mayor o menor medida aprendimos a convivir con esta nueva invención llamada audio digital.

Muchos años pasaron y sin darnos cuenta, en mayor o menor medida aprendimos a convivir con esta invención llamada audio digital.

En camino a la evolución

En mi caso, la introducción fue lenta e in crescendo, porque primero aparecieron los samplers, que si bien nos maravillaban con el hecho de poner una voz en un teclado y hacer “chops”, la calidad se escuchaba extraña. Recordemos que los primeros samplers eran de 8 bits, otros de 12 y finalmente de 16. Lo mismo pasó con el sample rate:16 kHz, 22,05 kHz, 32 kHz y finalmente 44.1 y 48 kHz.

Lo que sí llamó mi atención y esto fue en 1990 aproximadamente, fue cuando pasé una mezcla que había hecho a un Panasonic SV 3700; en ese entonces, las mezclas se pasaban a un grabador de cinta Ampex de un cuarto de pulgada o Revox u otro similar en niveles profesionales, mientras que en estudios caseros era directamente a un casete.

Cuando escuchamos la mezcla (junto con mi hermano que también es ingeniero en audio), que habíamos volcado en esta máquina de audio digital, no podíamos creer el sonido limpio y definido. Era algo realmente sorprendente.

Tuve un gran amor por esta máquina, que en mi opinión tenía una calidad de conversión asombrosa para la época y ya era 16 bits 48 kHz.

El resto de la historia para muchos de nosotros es más o menos parecida: de a poco fuimos usando “la compu” cada vez más, hasta que casi sin darnos cuenta, hoy en día estamos todo el día trabajando en ella.

¿Es bueno? ¿Es malo? En este artículo vamos a tratar de resolver este gran misterio.

La tecnología avanza

Al principio fueron más pesadillas que gratos momentos en el audio digital. Las primeras versiones de software para audio dejaban mucho qué desear: eran lentos y cuando se trabajaba en 16 bits todo sonaba frío; además, recordemos que los primeros softwares competían con equipos analógicos con muchos años de diseño y desarrollo.

Los softwares eran estéticamente muy feos y a decir verdad, tenían funciones que no eran prácticas. Siendo sinceros, nosotros tratábamos al audio digital de la misma manera que tratábamos al audio analógico; es decir, queríamos hacer con ellos los mismos trucos o técnicas aprendidas en el equipo analógico.

Hoy tenemos más claro que son mundos absolutamente diferentes en su concepción. En líneas generales, en al audio analógico es mejor ir para arriba en lo que se refiere a niveles de la señal y en el audio digital es justamente lo contrario. Pese a todas estas vicisitudes, seguimos trabajando en digital, porque teníamos la capacidad de editar como nunca antes habíamos tenido y lo más importante fue la generación de muchos masters sin perder calidad. Recuerden que en el mundo analógico, cada copia pierde calidad.

En los primeros años de los noventa empezó el desarrollo de los primeros plug-ins importantes; aparecen empresas como Waves o Native Instruments, con muchas gratas sorpresas.

A finales de esa década se propuso el cambio a 24 bits, paso crucial, porque al tener más resolución, todo empezaba a cambiar: se notaba cierto espacio entre los sonidos, cosa que no pasaba con el audio a 16 bits, sobre todo en mezcla. Incluso en la edición de cualquier sonido, se notaba esa mayor resolución.

Para la primera década del nuevo siglo empezaron a aparecer los primeros grandes editores de audio, como Melodyne. Y así seguimos hasta nuestros días, en donde casi sin querer apareció algo que merece un título aparte.

La ingeniería en audio lleva muchos años de investigación, de gente que rompió reglas y creó nuevas formas de hacer su trabajo, y esos conocimientos ya están al alcance de todos.

Inteligencia artificial

Sí, actualmente, muchos plug-ins están usando inteligencia artificial con resultados asombrosos. Cómo, ¿todavía no estás usando ningún plug in de inteligencia artificial? Déjame decirte algo, estás atrasado tecnológicamente y eso puede llegar a ser un gran error en tu carrera.

En mi opinión, no se puede dar la espalda a la tecnología, lo he visto miles de veces; colegas que en su momento dijeron que lo digital no les gustaba, hoy ya no trabajan más. Puede ser que la primera versión de algo innovador como es un plug in de inteligencia artificial no sea lo mejor del mundo, pero les aseguro que ahí hay un gran camino por recorrer.

La ingeniería en audio lleva muchos años de investigación, de gente que rompió reglas y creó nuevas formas de hacer su trabajo, y esos conocimientos (dado que es una carrera que se estudia en universidades), ya están al alcance de todos.

Con esto quiero decir que sí es posible volcar todos esos conocimientos y técnicas a un programa y que las haga o te las “sugiera” hacer. Es como tener un asistente al lado tuyo dando opiniones y si no quieres escuchar al “asistente”, lo apagas y listo.

Los logros del audio digital

Los primeros logros ya los nombré: la capacidad de editar y la generación de muchos masters sin perder calidad.

Otro logro es la convolución, que permitió el uso de espacios reales en procesadores digitales de tiempo como la Bricasti, y plug-ins dedicados a la postproducción, con los que puedes grabar una voz en tu casa y pasar ese sonido por un teléfono vintage o incluso por dentro de un coche Roll Royce. La convolución también se utiliza para muestrear equipos analógicos, lo que nos permite acceder al equipamiento vintage más caro del mundo o cambiar el tipo de micrófono después de haber grabado, además de otros usos importantes.

Al audio digital también se le debe la invención de los ecualizadores y procesadores de fase lineal, cosa que es imposible de fabricar en el mundo analógico. El procesamiento Mid Side en digital es mucho más preciso que en el mundo analógico y hoy existen plug-ins de lo que quieras que trabajan con esta técnica. Otro logro también es la invención de los ecualizadores con filtros Brickwall.

Por otra parte, está la invención de los ecualizadores dinámicos, lo que propone una nueva manera de trabajar el audio.

Y a todo esto sumemos la inteligencia artificial, plug-ins que recomiendan qué hacer con un determinado sonido o que permiten subir la voz, la batería o el bajo de una grabación que ya está terminada y plug ins que eliminan resonancias del audio y demás, que se siguen sumando día a día.

Aquí voy a entrar en otro título aparte que veremos en nuestra siguiente entrega. ¡Estén atentos y hasta la próxima!

Músico, compositor, productor musical e ingeniero en audio. Especialista en Mezcla y Mastering. Imparte cursos privados online y en universidades sobre Ingeniería en audio, Producción musical y Desarrollo de la creatividad. Es profesor de Técnicas de mezcla y mastering en REC Música y SAE Institute México.