Formado por Zaira Franco y Rafael González (Baraja, Botellita de Jerez, el Sr. González y Los cuates de la chamba), Combo Movox es la aventura a dúo en la que el músico atiende nuevamente su faceta como productor, en sociedad con Leo Granados para las tareas de grabación y mezcla.

Creatividad en tándem

Combo Movox concibe canciones combativas y amorosas con arreglos que invitan al baile y el disfrute, entre guiños que mezclan rock, funk y reggae; el Sr. González habla de cómo surgió todo: “A Zaira Franco la conocí en un concierto de Fratta donde fue como invitada; hicimos buena química en términos musicales y admiré su forma de cantar. Pasaron los años y un día le pedí que armáramos algo juntos para moverme de ser el frontman y pasarme a una posición de organización, composición y producción, con ella como frontgirl. Se lo propuse y le enseñé cuatro canciones que le gustaron y así salió el primer EP, a finales del 2018, aunque se empezaron a promover en 2019”.

Zaira Franco

En la segunda mitad de 2019 se inició la grabación de nuevos temas en Área 51, un espacio del estudio de Leo equipado para mezclar en 5.1 (conocido antes como Subsónico y hoy Imagen Sónica) donde Leo y Rafa han trabajado desde los años 90. “Esas canciones habían tenido un trabajo a la distancia, como el bajo de Fratta y los teclados de Eduardo, que vive en Tepoztlan, y la voz y la batería las capturamos hasta entrar al estudio. Además de ellos, están Santiago Ortiz en la batería (Mon Laferte y Jenny and the Mexicats), Iker Moranchel en la guitarra (Macario, Rabia, Tributo a David Bowie junto a Alfonso André) y también fue ingeniero de sala con Botellita de Jerez”, señala Rafa.

“Ahora se trabaja más en ese formato híbrido porque ha cambiado todo, una parte la hicimos en estudio usando micros como el U87 para grabar voces que los hemos usado toda la vida y en todas las producciones. Lo que ocurre es que hoy es raro quien no tiene sus interfaces y la compu, cada quien graba como puede y ya luego vamos al estudio a hacer cosas muy específicas”, añade Leo.

Para Rafa, el criterio como productor se basa en la relación calidad y lo que haces para bajar costos, algo que hoy permite la tecnología: “Esa decisión de qué vamos a ir a hacer al estudio y qué en estudios personales es la parte que como músico y compositor debo balancear, porque ya estás produciendo desde el momento en que estás componiendo y pensando en procesos para definir cómo quieres que suenen las cosas”.

Esa tarea la realiza principalmente en Pro Tools (grabación y edición de audio) y para secuenciar, Reason, más sus teclados: “Un MS2000 de Korg, un piano Yamaha y un Casio que me resultó muy práctico porque es muy ligero, tiene buena calidad de sonidos y percusiones, es el que uso en vivo. Tengo una cabina con ciertas condiciones controladas para grabar, pero con partes como los coros voy al estudio para que se haga con un buen micrófono”, señala Rafa.

Las cosas que se grabaron en el estudio también se mezclaron allá y de esa labor, el dúo creativo relata: “Jugamos muchos con las mezclas para recrear un espacio mediante efectos y los planos que les vas a dar. Nos gusta generar espacios imposibles, combinar algo muy seco con algo muy espaciado, cosas que en la realidad no sucederían, pero que en el terreno de las grabaciones y los discos son muy sabrosas cuando las escuchas y que es una forma de creatividad”, afirma Rafa.

“La decisión de lo que se hace en el home studio o en el estudio profesional es la parte que como músico y compositor balanceo, porque ya estoy produciendo desde el momento en que compongo y pienso en procesos para definir cómo quiero que suenen las cosas”. Rafa González.

Relación de antaño con la tecnología

Rafa y Leo fueron de los primeros en usar Pro Tools y actualmente, en el estudio tienen preamplificadores API, AMEC, Universal Audio. “Tenemos micrófonos Neumann U87, Sennheiser 421 y tengo mi propio subkick que ya se ha convertido en el sello de mi sonido. Para Combo Movox grabamos la sección de metales y la batería en una área grande de afuera y con la pura reverb del cuarto sonó muy bien. Rafa grabó sus congas y quedaron sonando más seco, así que tenemos el reverb natural de la batería y los metales y otras cosas que están secas y luego la voz doblada y con delay, lo que nos deja jugar, como dice Rafa, con los espacios imposibles a la hora de mezclar”, comenta Leo Granados.

“La voz de Zaira se grabó con el U87, pero cuando vamos a hacer doblajes puedo tener uno o dos micros diferentes, por ejemplo, un SM58 de Shure y un D112 de AKG que no sería el principal para una voz, pero para los doblajes funciona muy bien, para obtener diferentes texturas. Y lo mismo aplicamos con los amplificadores de guitarra, lo que funciona muy bien, porque es fácil diferenciarlos en la mezcla. Desde la captura ya puedes ir dando diferenciación en el sonido”, detalla Leo.

La mezcla tuvo dos momentos, pues se realizaron dos bloques de grabación, como comparte Rafa: “En las canciones más recientes, la hicimos casi saliendo de grabar para no perder inercia de todo el proceso. Hay mucho trabajo que hago de post producción para llegar a la mezcla: afino voces, pongo cosas a tiempo cuando no lo están, detalles que sí elaboro para que la mezcla fluya”.

Por su parte, durante la mezcla, Leo atiende la limpieza de audios y edición de ítems como tambores, batería y las correcciones: “luego nos juntamos para mezclar con algunos criterios y tengo oportunidad de hacer propuestas. Hay un tiempo que yo trabajo solo y después llega Rafa a ver cómo se escucha. Tendemos a mezclar muy grave las bases rítmicas y, cuando hacemos mastering -que lo hace Felipe Kobeh en el estudio-, ya tiene un punto de partida muy claro. Normalmente cuando estoy mezclando, tengo un plugin masterizador y lo prendo y apago para ver cómo se traduce. Al llegar al estudio a escuchar la master es justo lo que me imaginé; la mezcla se abrió a cómo venía originalmente”.

Un factor a destacar de la forma en que se grabó una parte de percusión fue el ensamble de cajones que se hizo en los estudios del TEC de Monterrey, parte de las experiencias que los alumnos reciben como práctica real en las clases que ahí imparte Leo: “Rafa quería hacer un ensamble de cajones grande, grabamos ocho y quería hacerlo en sección. Lo hicimos en el TEC porque puedo llevar invitados y los chicos adquieren experiencias reales de trabajo. Se armó un semicírculo de los cajones y todos están doble o triplemente microfoneados, de modo que llegaron a 110 canales, aunque al principio y iba a ser algo sencillo”, apunta Leo.

Con el regreso a los escenarios en una presentación del proyecto en el Foro Hilvana en la capital del país el mes pasado, Combo Movox suma su propuesta a la dinámica de entrega por sencillos, acompañándolos de material visual que termine de dar contexto al momento de cada canción. Rafa y Leo concluyen: “Hay un interés por escuchar con calidad; hubo una especie de valle después de los años noventa por todo lo que trajo el mp3 y lo digital, pero hoy me parece que hay más disposición para escuchar la música con mayor calidad. Los melómanos existen y quieren escuchar bien”.

Bien, Combo Movox es para ustedes.

Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco