Originaria del archipiélago de Guadalupe (departamento de ultramar de la República Francesa), Christine ha sido periodista de televisión, radio y prensa escrita, además de escritora. Cuenta ya con cuatro libros, dos de ellos premiados, y también ha recibido varios reconocimientos a su trabajo. Desde enero de 2009 es miembro del Consejo Superior del Audiovisual en Francia (CSA) y uno de sus mayores logros ha sido poner en marcha la legislación acerca de los niveles sonoros en la televisión de su país, tema espinoso que abarca a emisoras, anunciantes y por supuesto espectadores. En el marco de la Tercera Semana del Sonido en la Fonoteca Nacional y posterior a su conferencia, Christine amablemente narra el arduo trabajo que realizó para ponerse de acuerdo con los distintos actores que hicieron realidad después de muchos años que los niveles sonoros fueran los mismos durante las 24 horas del día en todas las transmisiones televisivas francesas, con el deseo de que también suceda así en México.Sé que has tenido actividades como conductora de televisión y periodista; ¿cómo llegaste al CSA a tratar temas de legislación?
“Trabajé muchos años en el Canal 3 y el Canal Plus de Francia, además en la prensa escrita y como jefa de información en La Châine Info. En 2009, el presidente del Senado (en ese entonces Gérard Larcher), me propuso como miembro del CSA; me sorprendí pero me agradó la idea”.
  “Nunca había pensado hasta qué punto me iba a gustar trabajar en una relación directa con los espectadores, ayudar para mejorar los programas, tomando en cuenta a la gente que no oye o no ve bien, pedir a los canales que pusieran subtítulos en estos casos y que se tuvieran los mismos tiempos entre los programas y los anuncios. Me gustó mucho ese trabajo y me doy cuenta que es muy importante tener una regulación en las leyes para asegurar la salud física e intelectual del público, controlando  elementos como estos”.¿Cómo te llegó a interesar tanto el tema del audio en la televisión?
“Empecé a interesarme en el sonido en la televisión porque en el CSA recibíamos todas las noches quejas de los espectadores; cada dos días al menos había alguien que escribía para quejarse y nos decían que estaban hartos del audio tan alto en los comerciales, en comparación con el resto de la programación. Para tomar en cuenta todo esto decidí ver con detalle lo que ocurría y le pregunta fue por qué desde hace tantos años no había evolucionado este asunto”.

El problema era fácilmente percibido pero difícilmente medible. La legislación francesa contaba ya con decretos que exigían el mantenimiento a un nivel sonoro constante de las secuencias publicitarias, así como de las pantallas que las anteceden o que las siguen; este nivel no debe exceder, sobre todo si se trata del procesamiento de la dinámica sonora, el promedio del resto del programa.
Así, en 2005, con la llegada de la televisión digital a Francia, la situación reveló que existía un uso generalizado y excesivo de compresión dinámica, con lo que el sonido se transmitía a mayor volumen. A partir de ese momento, el CSA realizó la cuarta campaña de medición en los canales hertzianos analógicos y las primeras mediciones en la televisión, para después comenzar el trabajo común con editores y especialistas dentro de la Comisión Técnica de Expertos de lo Digital del CSA.

Los primeros resultados de la gestión de Christine fueron la reducción del nivel de referencias de los canales en calidad estándar a -18 dBFS.

¿Qué cualidades, en tu opinión, debe tener una persona para resolver lo que tú hiciste en Francia?
“Primeramente hay que ser obstinado, tenaz, tener alma de periodista para investigar los problemas, además de una gran fuerza de concertación para mediar y negociar con quienes no quieren hacer cambios. Hay que ser paciente pero también firme. En general hay que ser muy empecinado para poder llegar hasta el final”.

Imagino que también tuviste que estudiar aspectos técnicos para reunir y poner de acuerdo a los involucrados en los niveles de audio para la televisión. ¿Cómo fue ese proceso?
“Es muy interesante porque en la televisión todo es muy técnico y complicado, entonces empecé a hacer reuniones con 15 o 17 personas para estudiarlo, pero era muy complejo. Yo me quedé hasta el final porque lo que yo quería era comprender a pesar de las dificultades técnicas, pues uno no sabe todo pero hay que tener la voluntad de interesarse para poder avanzar. Tuve que aprender desde la forma en que se usa una cámara, las luces, los cables, proyectores y conjuntar eso con las necesidades de normas para la difusión”.Además de esto que comentas, ¿qué otro tipo de obstáculos encontraste para que todos cumplieran con la ley?
“Realmente fue en algunos casos la falta de voluntad, porque cada uno tiene intereses muy particulares para que algunas cosas no avancen y los interponen para ello; por ejemplo, los subtítulos en los programas para los sordos o para la gente que no ve bien. Entonces ellos decían que no lo podían hacer y ahí es cuando había que tener diplomacia para convencerlos. Ahora bien, para los niveles sonoros, los anunciantes argumentaban que ellos producían sus comerciales como querían y para que los espectadores escucharan bien (aunque el volumen sea demasiado alto). Definitivamente se requirió mucha diplomacia, incluso para convencer a los anunciantes de que hasta puede ser contraproducente que el volumen sea tan alto”.
Me parece que los anunciantes a propósito quieren que sus comerciales tengan volúmenes muy altos. ¿Cómo convencerlos de tener un nivel de sonido uniforme?
“Esto es muy real porque creen que ganarán más si su publicidad es más alta que la programación, atrayendo a la gente y llamando su atención de repente en su casa. Creen que esto les conviene y este fue el elemento más importante en lo que tuvimos que ponernos de acuerdo. Había que explicarles que a final de cuentas el público se quejaría, como de hecho ya estaba pasando mucho. Comenzaban a hartarse y para los anunciantes era conveniente arreglar el problema, aunque de cualquier forma no fue fácil”.La resolución de la ley en Francia es reciente, pero la situación en América Latina es similar; ¿crees que pueda resolverse de la misma forma?
“No conozco a detalle la situación de Latinoamérica, pero en México está comenzando a haber un cambio hacia el sistema digital; eso hará las cosas más complejas y se empezará a necesitar una discusión al respecto. Creo que hay que esperar a pasar por completo al sistema digital. Nosotros en Francia tuvimos que esperar para solucionar este problema”.
Respecto a la legislación que abarca los niveles sonoros en la radio y el cine, ¿tienes una visión de cómo pudiera legislarse en ese sentido?
“Ese es otro gran tema, porque regularmente el sonido en el cine entre comerciales y la película es también muy distinto. Sin embargo, creo que es importante empezar con la televisión, que es mucho más consumida que el cine y que sirva como ejemplo. Estoy convencida de que una vez que se soluciona en la televisión, incluso en el cine el espectador ya no aceptará esa situación y los productores de cine también harán un esfuerzo”.El trabajo final que Christine coordinó en el CSA ya fue publicado en el Diario Oficial de Francia y llegó al establecimiento de la intensidad sonora diaria en -23 LUFS (Unidad de Ruido a Fondo de Escala) para todas las transmisiones de televisión, tanto en programas en vivo como grabados y mensajes publicitarios.