La personificación de los peligros del mar, los terrores desconocidos y las criaturas extrañas.

A lo largo del tiempo, hemos asociado a las ballenas con la compasión y la soledad, con el conocimiento de la vida y la muerte, además de la creatividad desenfrenada debido a diversos mitos que van desde su mirada, esa gran profundidad de sus hermosos ojos y esas exhalaciones que hacen a través del espiráculo (orificio ubicado en la parte superior de la cabeza), que para algunos simboliza la liberación de las propias energías creativas…como el sonido.

Preguntas con respuestas lejanas

Hace unos años participé en una grabación con amigos haciendo una mezcla muy interesante de música barroca con cantos de ballenas y desde entonces comenzó mi curiosidad por saber más sobre estos majestuosos animales, además de que surgió la inquietud por saber cuál es el comportamiento del sonido en el agua. ¿Qué es lo que sucede en el fondo del mar? ¿Cómo es la comunicación de las ballenas? ¿Qué es lo que transmiten los sonidos emitidos por los cetáceos? Muchos años después las respuestas llegaron…

Para entrar un poco en contexto, me gustaría platicar sobre las características del sonido en el medio acuático.

El sonido submarino es producido por diversas fuentes naturales, como olas, lluvia y animales, además de las fuentes no naturales, como la navegación y el transporte marítimo, la exploración y explotación de petróleo y gas, la investigación científica de oceanografía, geofísica y geología submarina, así como el uso de los sonares.

El Sonar o Sound Navigation and Ranging es un instrumento que utiliza ondas sonoras para localizar e identificar objetos en el mar y puede ser de tipo activo o pasivo. El primero envía ondas de sonido y luego recibe el eco de retorno, determinándose su velocidad y distancia. Este eco se utiliza para localizar e identificar el tipo de objeto y/u organismo, ya sean peces, ballenas, crustáceos, rocas, barcos y submarinos.

En el agua, los sonidos se propagan con mayor rapidez y menor pérdida de energía que en el aire; las ondas sonoras y ultra sonoras se transmiten en el mar a una velocidad de entre 1,400 y 1,600 metros por segundo, mientras que en la atmósfera, la velocidad de propagación es de 340 metros por segundo. Esto se debe a que el agua del mar no se encuentra comprimida; es decir, no se puede reducir a un menor volumen, por lo que la absorción de las ondas sonoras es mínima, contrariamente a lo que sucede en la atmósfera, donde los sonidos se absorben a distancias muy cortas.

Por las características del agua del mar, la velocidad de propagación del sonido cambia de acuerdo con las variaciones de temperatura, salinidad y presión. Cuanto más altas sean estas características del agua, tanto mayor será su velocidad.

Los oceanógrafos han estimado que cuando la temperatura aumenta en un grado centígrado, la velocidad del sonido lo hace en 2.5 metros por segundo; si la salinidad se incrementa en uno por ciento, la velocidad presentará 1.4 metros por segundo de más, y si la presión sube diez atmósferas, al bajar cien metros de profundidad, el sonido registra 1.8 metros por segundo de ascenso.

¿Cómo se comunican los cetáceos?

Definitivamente, cuando pensamos en comunicarnos, lo primero que nos viene a la mente es el sonido, aunque es verdad que existen diversas formas de comunicación, como la táctil o la visual.

En el caso de los cetáceos, la acústica es la manera más importante para comunicarse, ya que es la forma más rápida debido a la transmisión por el agua; esto es muy interesante y en algunas especies, la manera en que lo hacen es bastante compleja, ya que algunos utilizan dialectos; en realidad, es muy similar a la forma en la que el ser humano se comunica.

Los animales marinos como las ballenas y delfines producen sonidos con un rango de frecuencia mucho más amplio que el de los humanos. Las ballenas pueden producir sonidos de 4 a 6 Hz, considerados de baja frecuencia; por otro lado, los delfines generan sonidos de alta frecuencia que van hasta 100,000 Hz, al igual que algunos peces y crustáceos.

En el caso de las ballenas, los sonidos que producen tienen una función social; sin importar si se encuentran a grandes distancias siguen comunicadas, ya sea en época de apareamiento, para saludos, avisos de algún tipo de amenaza y demás.

Es impresionante el alcance que pueden tener los cantos de ballena en baja frecuencia que usualmente tienen una duración de 1 a 30 segundos con un rango de frecuencia de 20 a 200 Hz. Lo increíble es que estas vibraciones pueden atravesar la mayoría de los obstáculos y recorrer cientos de kilómetros. Se piensa que si este mismo sonido se produjera sin tener ningún obstáculo, podría viajar de polo a polo de la tierra.

Por su parte, los delfines emiten chasquidos que consisten en pulsos de 300 sonidos por segundo y lo utilizan para la ecolocación de objetos, funcionando como el sonar, pero también generan silbidos que son tonos uniformes y los utilizan como protección, excitación sexual y algunos otros estados emocionales. 

La conexión

El mundo y las situaciones están llenas de maravillosas experiencias que sin saberlo llamamos para unirnos.

Un día común, siguiendo lo cotidiano, recibí una llamada que sugería un trabajo más… acordamos fecha y hora para visitar un estudio, sin imaginar un encuentro lleno de sorpresas que hacía años buscaba. El sonido, el mar, los animales y humanos como genios creativos que nos conectan más allá de lo que percibe nuestra mente y entendimiento.

Me encontraba inmersa totalmente en otro mundo repleto de inventos y equipos extraños (instrumentos musicales únicos en el mundo), creados por genios amantes de la música, naturaleza y electrónica. Fue entonces que después de lograr entender dónde estaba, escuchamos un sistema cuadrafónico con señales discretas que realmente me transportaron al fondo del océano, cuando de pronto en un ambiente totalmente relajado y natural, pudimos escuchar los cantos mágicos de los delfines y ballenas… albergada en magníficas grabaciones submarinas para dar vida a “Ballena Gris”, obra sonora que mantiene tal como se grabaron los sonidos en el fondo del mar, invitándonos a vivir historias y vivencias junto con la naturaleza, utilizando diversos instrumentos musicales creados por Ariel Guzik.

Estábamos en presencia del espejo Plasmaht, impactante instrumento con centenares de cuerdas hechas de acero templado revestido con una aleación de níquel, zinc, cobre y plata. Las cuerdas estaban sostenidas por estructuras de fierro dulce, maple, encino y nogal, que soportan tensiones que en conjunto rebasan las 20 toneladas de fuerza, lo que las convierte en resonadores muy sensibles a la vibración armónica. Tres membranas de pinabeto combinaban y enriquecían las sonoridades por sus propiedades orgánicas, como en los instrumentos de laudaría clásica.

Las cuerdas del espejo pueden acoplarse entre sí por puentes magnéticos asociados a circuitos resonantes llamados tanques, mismos que se vinculan también a las cuerdas con señales analógicas originadas fuera del instrumento.

Otro instrumento es el Resonador Espectral Armónico (REA), que simula el comportamiento de las cuerdas mediante circuitos electrónicos. Este instrumento nos permite superar ampliamente los limites de tensión a la que puede ser sometida una cuerda física (elevando en el circuito resonante un factor llamado Q). Al simular una tensión y una longitud de cuerdas que tienden a infinito, mediante una Q muy alta, se modifican dramáticamente algunas propiedades de su respuesta. Las virtuales cuerdas se vuelven sensibles a señales cuyo orden de intensidad y de frecuencias difieren con creces de las que podrían excitar a cuerdas físicas, lo que los convierte en unos resonadores altamente receptivos que han sido denominados regenerativos o elípticos.

Las señales armónicas del núcleo del REA son convertidas mediante transductores en sonidos y transmitidas al ambiente por conducto de estructuras tubulares que se comportan como resonadores de aire. Es una máquina extremadamente sensible y de resonancia ambiental, por lo que con simples detectores de luz y viento son capaces de generar vibraciones sonoras derivadas de fenómenos meteorológicos como el movimiento del sol o de las nubes.

Cuando paseaba y observaba el laboratorio Plasmaht, hubo un instrumento que llamó mucho mi atención; parecía un submarino en forma de estrella que emanaba una energía especial y al saber su función comprendí todo…

Se trataba del submarino Canoide, instrumento muy similar al espejo Plasmaht, aunque con pequeñas diferencias, como la matriz de resonadores que no está configurada por intervalos armónicos (ascendentes como en las cuerdas), sino por un esquema que guarda una forma de relación recíproca a estos: en términos aritméticos, se trata de cocientes de la frecuencia fundamental en vez de productos. Ya no se trata de una emulación de cuerdas físicas, pues éstas no son de naturaleza sub-armónica; podría decirse que la sub-armonía es la armonía invertida en un espejo.

La experiencia detrás de un concierto es justamente recrear y emitir sonidos creados por instrumentos que transmiten un mensaje; en este caso, el Submarino Canoide es introducido al mar, generando un concierto a las ballenas con vibraciones generadas por la misma naturaleza marina. Además, dentro de este instrumento y como testigo viviente de esta experiencia, viaja una planta que recibe directamente todas estas vibraciones, tal cual como cualquier ser humano es testigo de un concierto.

Sería maravilloso entender no sólo por qué cantan las ballenas, sino también por qué entonan tantas canciones diferentes que no repiten después.

Existen leyendas de monstruos, dioses y mitos en diversas culturas como en la antigua Grecia, como la que versa que el semidiós Perseo derrotó a una gran criatura marina llamada Ceto, y de este nombre se desprende la palabra “cetáceo” (mamíferos marinos como las ballenas, delfines, orcas y demás), que es el nombre científico que utilizamos actualmente.

Agradezco mucho el encuentro y la guía de todos los que colaboran en el laboratorio Plasmaht (Investigación de Resonancia y Expresión de la Naturaleza); gracias a Ariel Guzik por crear tan maravillosos instrumentos y un gran agradecimiento para Alejandro Colinas por crear tan impresionantes grabaciones y mezclas que inspiran.

Bibliografía

  • “Ballena Gris”, por Ariel Guzik
  • Mitología griega
  • Laboratorio Plasmaht

Por Carolina Anton*

Ingeniera de sonido, sistemas de audio en sala y monitores con más de quince años de experiencia; ha colaborado con artistas y producciones distinguidos en más de veinte tours a nivel nacional e internacional. Ha mezclado para artistas como Kool & The Gang, Gloria Gaynor, Natalia Lafourcade, Mon Laferte y León Larregui. Actualmente se encuentra realizando mezclas en formatos de sonido inmersivo. Es cofundadora de la empresa 3BH, que desarrolla proyectos de integración tecnológica para estudios de post-producción y música en México y Latinoamérica y a partir del 2016 comenzó a representar a la organización Soundgirls.org en México, apoyando a las mujeres a profesionalizarse en la industria del espectáculo.