La ciudad de Guadalajara ha pasado por un largo proceso de aprendizaje para convertirse en una sede de grandes conciertos y cuna de productores de grandes ligas. Es necesario mencionar la fundación en su momento de emprendimientos pioneros, en un entorno entonces casi desierto, que fincaron las bases del próspero presente de la producción tapatía. Octavio César Cosío Vidaurri Martínez, mejor conocido como DJ César Cosío, creó la empresa Zeppelin en 1979, para consolidar un prestigio en la entonces precaria escena de los conciertos y eventos sociales y empresariales en la capital jalisciense. Recién realizó la fiesta de celebración de sus 41 años de actividad ininterrumpida y se preparan cuatro libros conmemorativos de la historia de la empresa.

Su actividad colateral como DJ lo ha llevado a grandes logros, como ser el primer miembro latinoamericano del prestigiado American DJ Hall of Fame, y ser nombrado Embajador Oficial de la marca Pioneer DJ, en Tokio, Japón. Ha compartido tornamesas con DJ Steve Aoki, John Digweed, Dimitri from Paris, Thievery Corporation, y ha sido parte de conciertos de Sir Elton John, Rolling Stones, Gloria Gaynor y Pitbull. También ha amenizado eventos privados, poniendo a bailar a personalidades como John Travolta, Quincy Jones, Seal, Tom Cruise y Barbra Streisand, en eventos de varios puntos del globo. Su envidiable colección de veintisiete mil viniles y CDs sigue creciendo día a día.

La música desde el inicio

Rodeados de discos, Cesar Cosío narra cómo su estrecha relación con la música fue el vínculo que lo hizo dedicarse a ella: “Me considero un compilador de música, y con el paso del tiempo me he convertido en curador musical, más que un DJ. Mis padres amaban la música y los viajes a la playa eran sonorizados por Pérez Prado y Glenn Miller. Cuando eres niño absorbes todo eso, hasta que acabas buscando tus propios ritmos. Antes no había tanta posibilidad de comprar la música de moda en Guadalajara. A finales de los setenta, había un local llamado La Manzana Verde, de Don Toño García, quien a su vez era el director de programación de la radiodifusora Canal 58. Él compraba los discos, los hacía éxitos en la radio y luego vendía los éxitos al público, aunque con muy pocas copias”, recuerda.

César narra el evento que originó su contacto con los equipos de sonido: “En 1978, se me ocurrió hacer una fiesta en la cochera de mi casa, usando el estéreo modular de mis papas. Yo necesitaba un segundo estéreo para mezclar, ya que no tenía mezcladora. Me crucé la calle con un vecino, le pedí su estéreo prestado y ahí tenía los dos estéreos para poder subirle el volumen a uno, y bajarle al otro. El éxito se dio con 150 personas en una cochera para cuatro autos. Después de eso repetí la experiencia y después me animé a hacer una fiesta pública de trescientos asistentes con boleto pagado y los mismos dos estéreos modulares. Después de eso logré tener un capital, y aunque en aquel tiempo no abundaban los establecimientos que vendían equipo —uno de ellos era Casa Lemus, ya desaparecida—, fui hacia allá y compré mis primeras dos bocinas Sunn 15, además de un amplificador Pioneer SA9800 II que aún conservo; dos tornamesas Garrard y una pequeña mezcladora llamada Stereo Disco Mixer, marca Olson, que vendían en las tiendas Radio Shack, de  Estados Unidos. De esa manera empecé de manera profesional con los equipos y como DJ”.

La bonanza

“Conforme pasó el tiempo, seguí haciendo fiestas y comprando equipo”, hace memoria César; “ya  no se trata sólo de un equipo de luz y sonido, sino dos, tres y luego cuatro, hasta llegar a 18, para hacer igual número de fiestas simultáneamente, lo cual implicaba diez vehículos y una nómina de hasta cincuenta y tantas personas, entre eventuales y fijos. Durante más de quince años estuve a la cabeza de todos los eventos de Guadalajara. En 1984 tuvo lugar uno de los primeros conciertos masivos en la ciudad: Quiet Riot en el Estadio Jalisco, y les hacían falta altavoces. Era un tiempo en el que había que juntar “pedacera”, como le llamábamos, y yo tenía mi equipo de luz y sonido con mis bocinas Sunn 15. Ya tenía cuatro de éstas y había comprado también cuatro Altec Lansing para un grupo del que yo era manager y que se llamaba Exxus. Esa fue mi primera renta de equipo. Eran los inicios de la producción en México: no había compañías de sonorización como tal. Todo era accidentado y no había contratos. Las empresas no eran suficientes para la dimensión de los eventos que se venían acercando, como por ejemplo Rod Stewart en el Estadio Jalisco en 1989”.

Prosound

César Cosío comparte la historia de una alianza empresarial que cambió el rumbo de la producción en los tempranos noventa: “En Guadalajara trabajaba Jaime Mayo (QEPD). Él tenía su equipo de luz y sonido MTV, que hoy es Hermes Music. También estaba Javier Barba, cuya compañía empieza también como un luz y sonido que se llamaba Fixx. Posteriormente fundó Procolor, que ahora es una empresa de renta de equipo de las más grandes a nivel nacional. Jaime, Javier y yo nos juntamos e hicimos una sociedad en beneficio. Javier Barba consiguió una casa donde pusimos nuestras oficinas, y así surgió Prosound, donde cada quien tenía un área: Jaime Mayo estaba encargado del audio, Javier se encargaba de la iluminación, y yo de las fiestas. En algún momento hubo una separación y cada uno de ellos siguió su camino por el lado de los bares, el equipo y la producción. Yo por el contrario me alejé de las sonorizaciones, porque lo mío es y seguirá siendo la música como eje central, aunque hice sonorizaciones muchas veces. Recuerdo haber comprado mi primer gran equipo, que fueron los sistemas JBL Concert SR, con ocho altavoces por lado. Al entrar los arreglos lineales compré otro JBL y trabaje con él como seis años, aunque era demasiado sonido para las fiestas, a pesar de que a mí me gusta subirle”, dice con franqueza.

El presente

“Recientemente adquirí equipo HK Audio, de Alemania. Me gustan mucho estos modelos, como el subwoofer de 18 pulgadas y un monitor arriba, y eso lo tengo repartido en mis eventos. Creo que el tema de haber cambiado a los modelos activos implica la bendición de evitar cargar los racks y procesadores, aunque se sacrifican algunas cosas, como la potencia. Otros equipos como los controladores, son muy prácticos; son la herramienta perfecta para acompañar la tecnología que son las computadoras. En el tema de equipo estoy explorando la serie Pro de Pioneer. Vale la pena repasar su nueva serie de altavoces. Estuve en una convención, las escuché y me gustaron muchísimo. Como embajador de la marca, estoy al día en cuanto a las novedades que van saliendo. Por lo pronto, el mixer con el que trabajo es un Custom Pioneer DJM S9, que viene personalizado con mi nombre, lo cual es un honor para mí. Este es uno de los mejores. Tiene una muy buena tarjeta de sonido, y es sencilla, sólo tiene dos canales, fader, todos los pads y efectos”.

El futuro

César Cosío expresa sus planes inmediatos: “Está el plan de hacer la discoteca Zeppelin. Es el primer lugar fijo en el que invierto, porque no acostumbro estar estacionado. El plan es abrir una disco de los años setenta, en donde encontrarás un túnel del tiempo y podrás bailar clásicos de los años setenta, ochenta y noventa. ¿Que sigue? Seguir haciendo eventos y seguir buscando la innovación en equipos. Tengo muy claro el concepto: proyectos en los que el audio sea fuerte y bien definido”.