Ilusión electrónica. Tres mil 500 personas abarrotaron el nuevo foro multiusos de la colonia Nápoles y enchufaron sus emociones a la música futurista del trío pop más sofisticado de México. Moenia subió a las tablas del Pepsi Center WTC para refrescar sus primeros éxitos y mostrar la producción internacional del nuevo FM Tour, que llevarán consigo al interior de la República Mexicana y los Estados Unidos.

Corriente viva. Alfonso, Alejandro Ortega Midi y Jorge electrificaron el ánimo de las gradas y nuestra curiosidad por conversar con la tripulación técnica que hizo posible este viaje en el tiempo, del que disfrutaron antiguos y nuevos fanáticos.

“Tengo que darle forma al trabajo de todos”
No es casualidad. Carlos García llegó a ser el jefe de producción de Moenia gracias al trabajo duro. En 1991 entró al staff de Maldita Vecindad, durante los días dorados de El Circo y se quedó con ellos por ocho años. Los de Anahí, Caifanes, Jaguares y Molotov son otros de sus gafetes. Con Moenia ya cumplió dos años.

El show es diferente. “Depende del trabajo de cada responsable de área”, considera Carlos; “somos 20 personas con Moenia, más los proveedores de audio, iluminación, video, escenario, soporte y seguridad; en total 75. Y debo entregarles a tiempo todas las herramientas para que trabajen al 100 por ciento”.

Un equipo de estrellas. “Son personas de larga trayectoria. Consolidamos un grupo de amigos que hace el trabajo sencillo”, acredita el jefe de producción. “Todo corre alrededor de las ideas de los Moenios, quienes tienen la visión de la escenografía, iluminación y el video. Vamos de la mano con la banda”.

Afortunados. “Antes de empezar la gira, hubo un acercamiento con la gente de Sennheiser”, relata Carlos, “me parecen excelentes equipos de transmisión, microfonía y monitoreo personal, material de primera clase que nos beneficia y resuelve muchos problemas”, concluye el responsable de producción.

“Ecualizo con el micrófono principal”
Desde hace años. Se sabe bien que el operador oficial de sala con Moenia es Miguel Márquez, pero el veterano viajó a Europa con Molotov durante la semana del show en el Pepsi Center.

El trío electro-pop eligió suplirlo con alguien igualmente calificado: el ingeniero Alejandro Frías. De batalla en las arenas, Alejandro siempre ha sido reconocido por su desempeño con Fobia, Aleks Syntek y  Moderatto. Es seminarista de audio y socio de la empresa Clemente Records.

Bajo autorización del grupo. “Miguel me encargó que viniera hacer el sonido”, recuerda Alejandro; “no es nuevo para mí: es la décima vez que vengo con ellos y conozco muy bien la evolución de Moenia”.

Trata de estudiar todos los géneros. “Ésta es música electrónica; combinada con algunas guitarras acústicas y batería”; nivela el ejemplo: “tomo como referencia a Depeche Mode, que me sirve para armar un concepto de mezcla y poder aplicarlo a lo que Moenia pide. Para mi concepto debo tener idea de la música”, sentencia Alejandro. “Es lo que siempre he tratado de decir en mis clínicas de audio: el concepto se hace con respecto a lo que pide la música: la combinación que usa la banda es el ejemplo de un grupo electrónico a nivel mundial”.

Detrás de una consola Avid Venue Profile de 48 canales, Alejandro comparte sus secretos: “lo único que estoy usando para el micrófono Sennheiser SKM 2000 de Alfonso es el preamplificador de la Profile”, subraya; “de la salida del receptor entra a la consola y de ahí, al preamp de la consola”. Si acaso, algún compresor, que puedo usar como limitación sólo cuando vienen gritos. A veces hay picos y lo uso como techo”.

“En vivo prefiero que el audio esté muy suelto y puedo decir que mis manos son las que están aplastando la señal”, extiende su palma; “trato de controlar todo con la mano. El sonido apretado no me gusta y más porque el SKM 2000 es un micrófono inalámbrico, que de por sí viene comprimido. Entonces hay que tratar de llegar a un balance en donde el monitoreo sea el resultado final óptimo de las características del micrófono”, ilustra el conferencista, “hay músicos que piden demasiado abierto el micrófono y va captando más, por eso hay que controlar el ruido del escenario. El SKM 2000 suena muy bien solo. Yo usaría la palabra elegante, sin importar el género músical”, concluye Alejandro Frías.

“Ellos saben lo que les gusta escuchar”
Entender cuáles son las necesidades del músico, interpretarlas de manera correcta para que se sienta cómodo y que haga lo que mejor sabe, es regla de oro para la buena operación de los monitores. Alberto Delgado lo sabe: entró a la industria del espectáculo teniendo 16 años, primero como jalacables, pero ahí nació su pasión por el sonido.

En el mercado del pop. Alberto ha controlado las cuñas de Fey, Lucía Méndez, Lupita D´Alessio, Cristian Castro, María del Sol y Pandora. A los roqueros de Molotov, Maldita Vecindad y Zoé también los ha sabido modular. Actualmente, es el responsable de lo que Alfonso, Jorge y Midi escuchan en el escenario.

Al frente de una superficie Venue Profile, Alberto se ve confiado: “Es una consola sensible, con preamplificadores limpios. En cuanto a accesibilidad, es cómoda y amigable; brindando un audio muy sólido”. En monitores, el ingeniero de monitores ha cambiado su trabajo con la llegada de los sistemas personales: ahora es más clara la señal que recibe el músico y escucha lo que requiere, se aísla del mundo y escucha. Es muy cómodo y ya no se produce retroalimentación”.

36 canales, más ambientales y talkbacks. “El grupo es de seis músicos y todos usan monitores personales Sennheiser G3 con mezclas en estéreo”, menciona Alberto, “tengo un juego extra para el jefe de escenario, porque como no hay monitores de piso, él escucha lo que pasa y detecta cualquier falla. Yo también tengo un cue y dos más sirven como spare. Son diez en total”.

La radiofrecuencia es muy importante. “Para que no tengas cortes, cancelaciones ni cosas extrañas”, previene Alberto Delgado; “cuando hay un buen ajuste de ella todo es muy fácil porque tienes nitidez, claridad y transparencia en el sonido; realmente me siento muy tranquilo de tener a Sennheiser como mi sistema inalámbrico, tanto de microfonía como en in-ears”.

El sistema G3 puede hacer un escaneo de las frecuencias disponibles. “Me dice cuál es la que debe utilizarse. Dentro de toda la gama que existe, por ahí te vas”, recomienda el experto, “es difícil que falle y no cuesta trabajo usarla”, concluye el encargado de monitores de Moenia.

“Es importante que los grupos añadan algo de estética”
Ramón Sánchez Mongo es un veterano de la escenografía. Fue director del Bar 9 y colaboró intensamente en el L.U.C.C. y el Roxy de Guadalajara, donde estrechó lazos con el medio del rock. Desde hace 11 años incorpora sus novedosas ideas al show de Moenia, como la de añadir luces Versa Tubes a los soportes de teclados.

“Llevamos tanto tiempo juntos, que los proyectos se van desarrollando casi solos”, considera Ramón; “por lo general, me dejan hacer lo que quiero, pero que vaya de acuerdo a lo hecho antes. Para que exista cierta continuidad, vamos haciendo una progresión y agregando elementos. Para esta gira, me estoy basando en los constructivistas rusos: que en los soportes no se vea el teclado, sino que todo sea una escultura”.

Partes estéticas y técnicas. “Deben ser muy flexibles”, y aclara, “hemos ido avanzando hasta llegar a esto, que es más abstracto, detalla Ramón; “en vez de que las luces estén lejos, quise que los tres músicos estuvieran rodeados de lámparas y que el cuerpo del mueble sostuviera el instrumento, lo cual es muy interesante. Tenemos rayas en el fondo y a los lados. Parte del efecto que queríamos es que los músicos se integraran a lo que sucede a cuadro, para que proyecten una geometría que sale desde la pantalla hasta el escenario”.

“Moenia ha sido un grupo muy oscuro”
Con textura. Al trío le gusta aplicar la tecnología visual, por lo que desde hace años se apoya en los expertos de la compañía 4DMX, dedicada a la relación de conceptos y diseños o programar, operar y producir el contenido del show. En el FM Tour, el formato de iluminación y video está basado en la idea de que los músicos se sientan dentro de una pantalla.

“Siempre he usado el visualizador ESP Vision”, señala David Hernández, socio fundador de 4DMX; “es una buena herramienta que da medidas reales. Así empezamos; las lámparas que escogimos ahora fueron las Elation Beam 5R, Martin Professional MAC 101 y Vari-Lite Spot 3000 o 3500 Wash, porque realmente tenemos un fondo muy iluminado, con una pantalla de 15 por 6 metros”.

Seis meses de planeación. Moenia estuvo ensayando en la bodega de 4DMX, revisando videos y afinando los efectos antes del primer show de la gira, en el Teatro Metropolitan durante julio pasado. “Lo que me gusta de Moenia es que son músicos que permiten integrarnos a la tecnología”, admite David; “realmente corremos el concierto como un reloj, desde video hasta luces”.

En cuanto al video, se usó una pantalla de 37 milímetros de pitch que tal vez para la gente de video no sea muy buena, pero que para el propósito de este diseño era la mejor opción, como explica el iluminador: “no tiene una gran definición, pero aquí no buscamos la calidad del video, sino el conjunto de las cosas; los Versa Tubes, los monitores en los stands, la iluminación”.

Todo es complemento del video. “Combinándolo con la luz, para que los colores que plasmamos en la pantalla, salgan a través de la iluminación”, razona David Hernández; “esta pantalla nos gustó mucho, porque en este show manejamos el factor distancia. Como es una pantalla que está atrás, a diez metros los 37 milímetros se ven bien. Lo que más nos gustó de la pantalla es que es 60 por ciento transparente. Traigo iluminación atrás, ya que la pantalla no está funcionando durante todo el show y nos permite iluminar trasera al grupo, para contar con otro efecto”, se despide David.

Entrada la noche. El electro pop de Alfonso Pichardo, Alejandro Ortega Midi y Jorge Soto deleitó a tres mil 500 afortunados. “En esta ocasión queremos agradecer especialmente a algunas de las personas que a veces nos olvidamos mencionar, pero que son parte de lo más importante para que ocurran estos conciertos: agradecemos a los técnicos encargados de montar este escenario”, reconoció Alfonso antes de despedirse.

Sin serenata electrónica, No serías tú.