De origen colombiano con residencia en Miami, Cabaleta es un dúo formado por Guille Noriega (bajo) y Felipe Barrios (batería) en 2018, aunque su relación musical data de hace una década en su natal Bogotá. Con un álbum producido por el ganador del Grammy, Carlos Imperatori, la dupla busca ganar oídos en la región, para lo cual ya trabaja su nuevo material.

Guía encausada. Imperatori ha logrado definir desde el idioma para las composiciones de la dupla hasta la identidad sonora de su propuesta: “Carlos ha sido una pieza fundamental para tomar decisiones como la de ser una banda que compone en español, él nos convenció de eso y creo que fue una decisión muy sabia. En cuanto al sonido, ha sido la persona más indicada, pues hay pocos productores de su calibre y gracias a su oído, experiencia y consejos, creo que Cabaleta está donde está hoy”, menciona Felipe.

“Las canciones tienen un sonido muy crudo, enfocado a la batería y el bajo; queríamos hacerlos relucir sin agregar demasiado maquillaje, así que es un sonido muy crudo en cuanto a las distorsiones, las baterías en el estudio, sin extras. Ahora estamos experimentando un poquito más con los sonidos, pero queríamos dejar también el sonido de esas primeras creaciones. Grabamos en Nueva York en el estudio de Héctor Castillo, que es un gran amigo de Carlos Imperatori y tremendo productor, con trabajos con Bowie y Cerati; fue una experiencia increíble, aprendimos muchísimo”. 

El confinamiento sanitario detuvo el plan de presentar en vivo ese material y lo que detonó fue un proceso creativo para alistar un EP, como expone el baterista: “Guille y yo compusimos con lo básico: amplificadores, batería, bajos, y es ahí donde ocurrió la magia. Con Carlos vimos los avances a distancia y le mandamos las sesiones que grabamos; incluso así vio nuestros ensayos”.

“Me encantan los grooves bastante minimalistas y sencillos; es importante restringirse un poco para que la canción pueda respirar. Una de mis influencias más grandes es John Bonham de Led Zeppelin y así le dimos prioridad a eso: al groove de la canción. Me compré para experimentar en este segundo disco un Roland SPD-SX, una cajita con nueve pads, que también está muy interesante para tocar en vivo sin que me pierda y mantener la esencia acústica de mi batería. La que tengo es de tambores grandes, bombo de 26 pulgadas, con un sonido bastante abierto y que ayuda a rellenar los “vacíos”, porque sólo somos dos instrumentos”.

El próximo semestre la dupla buscará terminar su más reciente EP y mantiene la confianza de realizar shows en vivo. “En esta transición del primer al segundo disco queremos probar nuevos sonidos electrónicos de batería o sintetizadores, sin dejar nuestra identidad. Internet nos ha dado herramientas para seguir moviendo la banda hacia adelante”, concluye Felipe.