Fundada en 2005 en Barcelona, España, Balkumbia, es “música festiva para bailar, inspirada en lo tradicional de distintas partes del mundo (Europa Central, del Este y Latinoamérica), que nos pone en el centro de lo mejor de las tendencias musicales principales, pero con arraigo territorial. No buscamos hacer una representación purista de cada uno de los estilos que tocamos, sino más bien reinterpretarlos desde nuestra experiencia con distintos estilos, sin matar las ganas de tocar algo que transmita la energía que caracteriza a nuestra música”, menciona entusiasta Diego Sáez, de origen chileno y fundador del ensamble.

Con dos discos en su haber (“Balkumbia”, 2005 y “Balkumbia Vol. 2 Live”, 2016, más uno en pre- producción), el punto de encuentro de sus integrantes (músicos de Chile, Uruguay, Italia, Turquía, Lituania y España), está en las ganas de llevar a la gente por un paseo alrededor de la riqueza musical del mundo, misión que abrazan desde la independencia:

“Nuestras producciones son propias. Grabar el primer disco fue muy interesante porque llevábamos poco tiempo tocando, y meternos al estudio fue extraño porque estamos hechos en el escenario y nuestro show tiene mucha improvisación; nunca sonamos igual, de manera que meternos al estudio nos costó a tal punto, que para el segundo álbum optamos por grabar en vivo; sentimos que eso refleja un poco más el espíritu de lo que hacemos: tocamos una fusión de música en ocho o nueve idiomas diferentes, con una instrumentación que incluye batería, darbuka, percusiones (mayores y menores, como el güiro y la maraca), bajo, guitarra, charango, ukulele, vientos (trompeta y saxo soprano/tenor) y voz”.

“Ahora, para el que será nuestro nuevo álbum, ya tenemos varias canciones y estamos en el momento de selección y arreglos, pero en nuestro show ya estamos tocando la mitad de ese nuevo repertorio, con miras a meternos al estudio en otoño”; Diego refiere el show que los ha puesto en gira por Europa y América Latina, donde la estancia en México les permitió sonar en Guadalajara, Nayarit, Puebla y la capital del país; un tour que registra ya doscientos conciertos en cuatro años.

¿Cómo lo lograron? Balkumbia lo tiene claro: la autogestión implica eficiencia. “Nosotros aprovechamos tanto como podemos los contactos de todos para todo; por eso mezclamos en Italia, por ejemplo; y, en el caso de esta visita a México, hemos conocido y compartido escenario con grupos similares a nosotros y aprendimos de ellos”.

A la espera de su siguiente producción, la fusión musical de esta banda nos vuelve a recordar que la riqueza está en el intercambio y la apertura: “Podemos tener mucho arraigo a la cultura de donde provenimos, pero eso no debe oponernos a lo que viene de fuera, sino al contrario: a estas alturas de la humanidad creo que ya todos somos resultado de mezclas”, concluye Diego.