La icónica banda Azul Violeta celebra 25 años como banda y justo este mes presentará su nueva entrega discográfica, que fue lanzada con el sencillo Cada vez más, además de que también se presentará un show multimedia en el Teatro Diana. Los estudios Tercer Piso fueron el lugar de producción del nuevo disco y fue así como se dio la conversación con Yuri González (guitarra), Iván González (teclados), Ugo Rodríguez (voz) y Alejandro Pérez “Orko” (batería). Escuchemos todo sobre este regreso.

“Azul Violeta está siguiendo tres líneas importantes. Una es la grabación del nuevo material, otra es que celebramos 25 años como banda y también estamos haciendo un documental. Tuvimos muchos años sin grabar un disco nosotros cuatro, desde 1998, y esto implicó reorganizar muchas cosas. Han sido varios procesos en los que ha habido de todo: momentos complicados y gratificantes, pero a final de cuentas estamos aquí los que hace 25 años jugábamos a tocar.

Muchas cosas han pasado y nuevas tecnologías han surgido desde 1994, año en el que grabaron su primer disco, América, grabado en los estudios Real World en el Reino Unido. Ugo, quien además se ha destacado en otros proyectos como cantante de óperas rock como Dr. Frankenstein y grupos como Yoyo Breakers, entre otras muchas cosas, nos dice: “Vemos estos cambios muy positivos para el artista, no tanto para la industria, porque tanto los grandes estudios como las disqueras perdieron mucho negocio. Antes, para poder grabar un disco tenías que firmar con una discográfica, porque era prohibitivo pagar un estudio como los de antaño. Hoy, las condiciones han cambiado y fácilmente puedes hacer un disco en tu casa con equipo accesible. Con las suficientes horas de trabajo es posible obtener resultados que antes sólo se lograban en un estudio muy caro”.

Yuri opina en este sentido: “En el aspecto de la estética sonora se ha ganado muchísimo. Creo que los artistas tienen más oportunidades de diseñar su música y planear cómo sonará. Podemos concretar una idea al alcance de un click.

“También puedo decir que en cuanto al tema de internet, creo que hay un crecimiento exponencial de la oferta y la multiplicación de la creatividad en masa”, continúa Orko. “La posibilidad del acceso inmediato a cualquier parte del mundo para todos los proyectos generó una especie de jungla musical en la que cada día se descubren nuevas especies y clones, mezclas de géneros, estilos y técnicas que finalmente nos llevan a la pregunta clave: ¿van a subsistir todos estos artistas? Es el punto más complicado, porque con base en una oferta tan grande, como escucha tienes la posibilidad de seleccionar una, pero probablemente haya 15 o 20 bandas que toquen muy parecido. Esto establece una disyuntiva muy fuerte acerca de lo que van a hacer todos los artistas. Obviamente las nuevas tecnologías son herramientas, pero debe estar implícito mucho trabajo. La segunda obligación que tienen los artistas es profesionalizar su espectáculo. Ya no es tan simple como la etapa en la que la disquera se ocupaba del presupuesto y de todos tus ángulos como artista. Ahora quienes tengan más éxito serán los que alcancen un equilibrio entre la calidad de su espectáculo y la de sus grabaciones”.

“Otro cambio importante es que anteriormente se permitía hacer que ciertos nombres, a partir de la insistencia de los medios y cierta penetración, entraran en el inconsciente colectivo. Por ejemplo: el público reconoce rápidamente a Caifanes, Maldita Vecindad, Los Amantes de Lola, Fobia y Neón. Hoy es mucho más difícil. En el caso de Azul Violeta, tuvimos la oportunidad de experimentar un cambio de etapa con los privilegios de la anterior y con el nacimiento de la nueva tecnología a nuestro favor. Eso en gran parte ha logrado que nuestro nombre haya perdurado durante los últimos 15 años con poca actividad en vivo”, sigue Orko.

Primera vez en producción

Para la banda, éste es el primer disco en el que trabajan también como productores. Iván ahonda: “Gracias al rodaje de los años que tenemos en esta industria, nos quisimos dar la oportunidad de experimentar y exprimirnos como banda. Es algo que en el pasado nos faltó un poco y creo que los resultados son muy buenos. Después de tantos años de tocar juntos, nos conocemos a la perfección. Esa comunicación musical que manejamos internamente se verá reflejada en el nuevo material y en el espectáculo en vivo”.

Para Yuri, “hacer una producción nosotros mismos, hace que todo sea un ejercicio más íntimo. Con la experiencia que tuvimos en discos anteriores, el proceso se convirtió en una parafernalia: estudio, los días de preproducción y demás. Creo que ahora la tarea de cada quien es dejar lo mejor de sí mismos y confiar en nuestro talento. Es un sistema que termina siendo lo mismo, pero el origen del trabajo es muy diferente”.

Ugo toma la palabra: “No es fácil hacer un disco y esto lo hace valioso. En el proceso nos exponemos emocionalmente y se levantan ampollas, hay fricciones, malos entendidos, acuerdos, subidas y bajadas. Esto hace que el resultado sea como una Polaroid del momento que estamos pasando como banda”.

Acerca de las diferentes locaciones en las que el grupo trabajó, Orko narra: “Esto ha sido posible gracias a que hay tecnología muy compacta y portátil, lo cual permite grabar en espacios que tal vez un ingeniero diría que no son los mejores. Pero los resultados son mucho más maleables, como una casa antigua con techos altos, que repite la historia del cine abandonado en Chapala, que adaptamos para grabar nuestro segundo disco, Globoscopio. En cuanto a estudios, estamos trabajando en Tercer Piso y en el estudio de César Gudiño de Sussie 4. También entramos a la casa de Ugo, que tiene unos espacios acústicos increíbles. En fin, todas estas locaciones le dieron una riqueza y una gran gama de texturas sonoras al disco. Es algo que intentamos en el disco Mini-Multi: el matrimonio low fi/high fi.

Orko concluye: “Estamos dejando la responsabilidad de la mezcla en Sacha Triujeque, quien tiene créditos importantes; él tuvo que lidiar con todo esto”, bromea. Finalmente, el baterista cierra: “América tuvo una gran cantidad de músicos de sesión. Fue una gran producción, con la posibilidad de incorporar a la gente e instrumentos que se nos ocurrieran. Por otro lado, en el Mini-Multi los sesionistas fueron los loops, samplers y sintetizadores. En este nuevo disco, podemos decir que las fuentes están generadas por el corazón de la banda, haciéndolo de una manera más primaria. En una suma de las interpretaciones de todos, si suena bien, ya hay canción”.