Anderson Audio New York es la creación del productor e ingeniero sonoro estadounidense Jim Anderson y de la Tonmeister de origen alemán Ulrike Schwarz. Sus más de sesenta años de experiencia combinada en producción e ingeniería musical han dado como resultado muchas producciones ganadoras nominadas y premiadas hasta la fecha. La pareja vive y trabaja en la ciudad de Nueva York. Jim es ganador de varios premios Grammy y miembro de la Facultad del Instituto de Música Grabada Clive Davis de New York University, mientras Ulrike es productora de sonido inmersivo nominada al Grammy y ha recibido múltiples premios europeos, incluidos el Diamant d’Opera, Diapason d’Or y Echo Klassik.

Música fina desde 1973

Jim Anderson es un ingeniero de grabación reconocido internacionalmente y productor de música acústica para las industrias de grabación, radio, televisión y cine. Sus grabaciones musicales han recibido once premios Grammy y Grammy Latino y 27 nominaciones Grammy y Grammy Latino. Sus producciones de radio han recibido dos premios George Foster Peabody y sus producciones para televisión han recibido dos nominaciones al Emmy. En 2013 y 2018, Jim ganó el Grammy al Mejor Álbum Surround (“Modern Cool” de Patricia Barber —2013— y “Early Americans” de Jane Ira Bloom —2018—), y fue nominado al Mejor Álbum Surround en 2014 con “Sixteen Sunsets” de Jane Ira Bloom.

Graduado de la Escuela de Música de la Universidad de Duquesne en Pittsburgh, Pensilvania, Jim recibió el primer Premio Alumni Achievement de la Escuela de Música en mayo de 2018; también es profesor en el Instituto Clive Davis de Música Grabada en la Tisch School of the Arts en la Universidad de Nueva York y por si fuera poco, también fue presidente de la Audio Engineering Society (AES) a nivel mundial.

Su compañera, Ulrike Schwarz, es ingeniera de sonido y productora de música acústica en las industrias de la radio, televisión y grabación. Sus trabajos han recibido múltiples nominaciones y premios internacionales: dos Echo Klassik, Preis der Deutschen Schallplattenindustrie, Ars Acoustica, Diapason d’Or, una nominación al Grammy y muchos otros.

En 2015, su producción “Missa Solemnis”, de Beethoven, con el coro y la Orquesta Sinfónica de Bayerischer Rundfunk, dirigida por Bernard Haitink, recibió una nominación al Grammy por Mejor Interpretación Coral.

Ulrike recibió su título de Tonmeister de la Hochschule der Künste Berlin (Universidad de las Artes de Berlín), Alemania. También posee una Maestría en Administración de Empresas en Innovación y Creación de Empresas de la Technische Universität München (Universidad Técnica de Munich), del país germano.

De 2001 a 2015, Ulrike fue empleada por Bayerischer Rundfunk en Munich, Alemania, como ingeniera de sonido senior para grandes producciones de orquesta y jazz, y a la fecha, su producción “Symphonic Dances”, de Gisle Kverndokk, fue nominada para un Grammy en la categoría de Mejor Álbum de Audio Inmersivo 2020.

Juntos producen y hacen ingeniería musical de todos los géneros.

Desarrollo en la Gran Manzana

“Vivimos en Nueva York, trabajamos aquí y tenemos buenos resultados, aunque podemos hacerlo en muchos lugares. Muchos de los músicos con quienes he colaborado residen aquí, así que estamos disponibles, además de los proyectos sinfónicos y de teatro musical que aquí se encuentran”, comienza Jim.

El estudio se instaló en la ciudad neoyorquina desde 1981, cuando Jim Anderson se mudó para trabajar como ingeniero de audio free lance. Años después, Ulrike Schwarz unió fuerzas con Jim para crear Anderson Audio.

Como profesionales del audio, Ulrike y Jim han sido testigos de la evolución de la tecnología en su quehacer. Ella recuerda: “En los años setenta y ochenta todo era análogo, mezclando a dos canales, mientras que la tecnología digital que comenzó en los noventa y se perfeccionó en los años dos mil, hizo posible que se pudiera grabar en múltiples canales, además de que se empezó a tener la opción de grabar no sólo en estéreo, sino surround y ahora en 3D, que es mi especialidad”. Por su parte, Jim menciona: “Pienso que la parte de edición para mí con la tecnología digital se me ha facilitado mucho y eso ayuda a la música con la que trabajo. Me interesa mucho la música acústica, la música tocada en vivo y los músicos y me gusta conservar este tipo de expresión”.

Jim ha podido ser parte de esta evolución con una artista como Patricia Barber, compositora y pianista con quien ha trabajado en discos como “Café Blue” (1994), hasta “Higher”: “Patricia es una pianista, vocalista y compositora extraordinaria, y aunque tiene sus preferencias al momento de entrar al estudio, siempre he tenido libertad para enfocar su sonido. Graba con los músicos al mismo tiempo y mi trabajo es finalizar todo hasta que el producto está por lanzarse. Ella no está presente cuando hago la mezcla y le envío los resultados finales para que ella los apruebe. Yo tengo la libertad de hacerlo como me parezca mejor y cuando hay algo que yo pueda hacer para tener un mejor disco, a ella le parece bien”.

Con otros artistas, los elementos que se han desarrollado en sus producciones han variado, como explica Jim: “Posiblemente, éste ha sido un punto diferente para nuestra nominación al Grammy, porque el disco “Symphonic Dances” fue de audio inmersivo, y ésta es la dirección en la que van muchos productos actualmente. Ulrike produce este tipo de discos, y entre su experiencia y la mía, tratamos de capturar más información que podamos mezclar”.

La historia de Anderson Audio se remonta a mediados de la década de los noventa: “Estudiaba ingeniería de audio en Alemania y tuve la oportunidad de ir a los Estados Unidos para conocer el medio, donde pude trabajar con otro tipo de música, como jazz, porque como Tonmeister se trabaja mucho con música clásica. Comencé a trabajar con Jim desde ese tiempo, después regresé a Berlín a terminar mis posgrados y empecé allá a mezclar orquestas sinfónicas en broadcast y a grabarlas por quince años”, recuerda Ulrike.

“En Berlín tuve la oportunidad también de estudiar Administración de negocios, porque iba a trabajar en una estación de radio allá, pero sabía que mi amor por grabar música era más grande y además me enamoré de Jim, así que me mudé a Nueva York y abrimos la compañía juntos”.

Trabajo en conjunto

Parecería que trabajar como pareja hace las cosas más fáciles, aunque no siempre es así. Sin embargo, Ulrike y Jim han ido encontrando la manera de fortalecer su proyecto de vida juntos, escogiendo su trabajo y colaborando a la par: “Cuando hay una propuesta, evaluamos varias cosas para trabajar en un proyecto, como la viabilidad financiera, y el tipo de música. Para la música clásica, por ejemplo, preparamos un plan, llevamos el score y hablamos del sonido que tendrá la grabación, pero para el jazz podemos empezar de una forma y terminar de otra”, menciona Ulrike.

El uso de la tecnología es muy importante en Anderson Audio. Para la pareja, el futuro de la misma para su uso en la música avanza y hay que apoyarla: “En Europa, por ejemplo, hay discográficas de música en alta definición desde antes que en los Estados Unidos, especialmente en los países nórdicos. La tecnología fue desarrollada en Suiza y ahora, casi todos en los Estados Unidos están usando partes de este sistema y en Japón han desarrollado audio en alta resolución desde hace tiempo”, opina Ulrike, quien es apoyada por Jim: “Lo cierto es que si queremos que haya más proyectos de este tipo, hay que estimularlos y hay que hacer más contenido de este tipo”.

Ulrike complementa: “Cuando hay algún músico o productor que no conoce el sistema, se lo hacemos saber y generalmente ya no quieren dejar de hacer música de esta manera, o producciones en 3D, aunque sabemos que el 95 por ciento de la gente lo escuchará en estéreo, pero nos encanta la idea de que esto crezca, porque abre muchas posibilidades a compositores y músicos para expresarse”.

La visión de los expertos

La industria musical actual, en términos de producción y distribución de la misma, ha sido vista por la pareja Anderson Schwarz como algo que debe reinventarse, tal y como lo explican: “Es una pregunta muy grande, pero pensamos que hay que enfocarnos en la calidad de contenido como una prioridad y que esa será la forma de mantenernos. Estamos tratando de llevarlo de esa manera, porque creemos que es lo que va a prevalecer. Sabemos que mucha música se escucha en audífonos, pero también se están desarrollando sistemas para escuchar con buena calidad. Nos interesa grabar música nueva con altos estándares”, menciona Jim, seguido de Ulrike: “Si tienes buenos contenidos en la más alta calidad posible, es muy probable que haya público que pague por ello. Pero no hablo de las plataformas de streaming actuales, sino de los formatos que obtengan dinero. Con Patricia Barber ha pasado así, y sus discos se pueden encontrar en distintos formatos, como CD o Bluray, que se han comercializado muy bien”.

Especialización, búsqueda del público correcto y fomentar las nuevas tecnologías, son las armas con las que cuenta Anderson Audio New York, comandada por una pareja que sabe a dónde va y sabe que ambos van en completa colaboración. La música que sale de este estudio lo demuestra.

 

Los equipos favoritos de Anderson Schwarz

“Tenemos muchos equipos favoritos, por ejemplo en micrófonos; es tecnología que no cambia, como la serie TLM de Neumann, las cápsulas legendarias de esta marca de los años cincuenta, algunos DPA. En las grabaciones de música clásica, el ochenta por ciento de los micrófonos son Neumann, mientras que en las grabaciones de jazz, hay una mezcla de estas marcas, más danesas y japonesas”.

“Por otro lado, es importante también todo lo que tiene que ver con la energía: el cableado, el acondicionamiento o distribución de línea que pueden hacer una diferencia dramática en el resultado de la grabación”.

 

Cafe Blue, Patricia Barber. La historia con Jim Anderson

Grabado y mezclado en Chicago Recordings Company y masterizado en Foothill Digital, Nueva York, entre junio y julio de 1994, el tercer álbum de la pianista, compositora y cantante estadounidense marcó su debut con la compañía discográfica Premonition. Con Michael Friedman como productor ejecutivo y Jim Anderson como ingeniero sonoro, Cafe Blue se ha convertido en ícono para los amantes del jazz gracias al sonido logrado y la calidad vocal de la artista, lo que le valió el premio a la Mejor Vocalista Femenina del Año, otorgado por la revista de jazz Down Beat.

De una atmósfera musical introspectiva, extraña por sus letras, tempo lento, pausado, y una combinación de temas sofisticadamente accesibles pero vanguardistas, esta obra integra numerosos instrumentos de percusión sutilmente tocados para crear un ambiente minimalista y nada convencional.

Café Blue significó para Patricia Barber el paso previo a su consolidación con su disco posterior llamado “Modern Cool”, que la posicionó dentro de las diez mejores obras de 1998 en las listas de Billboard, así como la presencia constante de un gran profesional del audio como Jim Anderson.

*Con información de Wikipedia

 

Educación, el factor esencial para Jim Anderson

“Estamos tratando de crear un entorno más holístico para la educación de audio y que los compositores, músicos, directores y productores, estén más en contacto con los ingenieros de grabación y mezcla, porque en la medida en que escuchen mejor, desarrollarán mejor sus técnicas”.

Por su parte, Ulrike menciona: “Yo aprendí con un método alemán estricto, con seis años de súper especialización técnica, pero donde no se enseñó a hablar con la gente, por lo que tuve una doble escuela: la académica y la real. Sin embargo, me gusta la idea de estar especializado. Como estudiante –eso nunca cambiará—, creemos que sabemos lo que necesitamos aprender, pero eso cambia con el tiempo y creo que es importante que antes de tener más equipos, sepamos ubicar un micrófono y escuchar cómo suena”.