Alta y baja demanda cognitiva

Por Raúl de Jesús Bustos Castañeda*

Nuestra mente hace millones de procesos al día, literalmente; por ejemplo, gestionar el número de parpadeos que necesitan tus ojos, analizar un sonido a profundidad para tomar decisiones de ecualización, registrar las voces de personas que acabas de conocer, analizar el sabor de tu comida favorita y demás. En fin, nuestra mente realiza millones de procesos cognitivos día con día, con los cuales, interactuamos y entendemos al mundo. 

Clasificar los procesos cognitivos entre alta y baja demanda resulta de lo más útil para la vida cotidiana y para nuestra profesión, porque un entendimiento claro de esto nos hará replantearnos cómo y cuándo realizamos ciertas actividades. Analicemos juntos la importancia de esta clasificación en nuestra vida profesional.

Procesos cognitivos de alta demanda

¿Cuánta energía, enfoque y atención te demanda una actividad? Los procesos cognitivos de alta demanda, como su nombre lo dice, son aquellas actividades que ejecutas de manera consciente y que consumen una gran parte de tus recursos cognitivos; es decir, cualquier actividad que consume una carga importante de energía que te mantiene atento por un periodo largo de tiempo y que no te deja prestarles atención a otras cosas. Son procesos clasificados como de alta demanda. Pongamos algunos ejemplos:

Resolución de problemas de dos o más variables:

De la vida cotidiana: Son más de las 9 de la mañana, vas retrasado en tu auto rumbo a una junta importante, recuerdas que te faltó agregar algunos puntos a tu presentación y de repente se te poncha una llanta. Aunque suene trágico, sé que a muchos nos ha pasado. El análisis mental que requiere la resolución de cada uno de los detalles para lograr el objetivo requiere de toda tu atención y enfoque consciente para poder buscar las mejores decisiones y ejecutarlas para lograr el objetivo.

De la ingeniería de audio (anécdota personal): Te faltan 15 minutos para entrar al aire en televisión nacional, tú eres el operador de audio del programa en vivo, te percatas que uno de los micrófonos inalámbricos tiene ruido de radiofrecuencia y encima se acerca el productor para comentarte un cambio en la escaleta. El análisis mental para conocer la solución de cada una de las cosas y saber comunicarla con eficiencia a los microfonistas y decidir qué vas a resolver tú mismo para entrar exitosamente al en vivo requiere de un gran desgaste cognitivo.

Clasificar los procesos cognitivos entre alta y baja demanda resulta muy útil para la vida cotidiana y para nuestra profesión, porque un entendimiento claro de esto nos hará replantearnos cómo y cuándo realizamos ciertas actividades.

Aprendizaje:

A manejar motocicleta: Estás decidido a aprender a andar en motocicleta y estás en tu primer día con el instructor, te explica dónde está el acelerador, los frenos, los cambios y demás. La demanda mental de acelerar con la mano derecha, soltar el embrague poco a poco con la mano izquierda y estar prevenido con los frenos delanteros y traseros, es mucha de primera vez, tanto que si logras avanzar y pasar a segunda velocidad sin caerte es un gran logro para el primer día.

A mezclar: Cuando quieres aprender a mezclar alguna canción y es de tus primeras veces frente a un DAW, requiere de toda tu capacidad mental para poder escuchar los sonidos, analizarlos, tomar decisiones, cambiar tu atención a lo visual para poder enfocarte en buscar el ecualizador indicado, hacer las modificaciones pertinentes, pasar tu atención a lo auditivo para poder registrar el cambio y poder determinar si se logró lo buscado. Son 4 pasos cognitivos involucrados en este proceso: Escuchar, pensar, ver, escuchar y analizar el resultado; sin contar que cada brinco cognitivo también tiene un desgaste.

Aprender a tocar la guitarra: Cuando aprendes a tocar algún instrumento como la guitarra, tienes que estar consciente de la posición, las manos, la secuencia de notas, el sonido, la afinación y demás.

Cuando estamos cansados:

Leer: Un clásico de este tema es cuando estás leyendo, avanzas tres páginas y de repente te detienes porque te das cuenta de que no sabes de lo que está hablando la lectura, a pesar de que estas leyendo.

Mezclar fatigado: Haces cambios y cambios y ya casi no los notas; tu mente esta tan cansada que no distingue de la misma manera como si estuvieras fresco por la mañana después haber dormido bien.

Hay 2 cosas que es necesario entender para manejar la alta demanda: La conciencia; es decir, que tan consciente estás en la actividad que estás realizando, y que los recursos cognitivos son limitados. No es lo mismo tu capacidad cognitiva en la mañana después de haber dormido bien y desayuno, que en la tarde-noche, después de un día de trabajo y tal vez con hambre de no haber cenado. Está científicamente comprobado por la neurociencia que bajo esas dos diferentes condiciones, tu percepción y toma de decisiones serán diferentes.

Procesos cognitivos de baja demanda

Son todos los procesos que gestiona nuestra mente de manera inconsciente y automática, casi sin nuestro consentimiento y que se ejecutan en piloto automático y consumen muy pocos recursos energéticos. Por lo general son procesos que aprendió nuestra mente de manera consciente y los automatizó. Aquí algunos ejemplos:

De la vida cotidiana:

El acento de tu región o país: Cuando salimos de viaje a alguna provincia es fácil notar el acento del lugar y que ellos detecten el nuestro. Nadie se esfuerza por alargar las notas o cortarlas con cierta constancia y estructura; la mente lo hace sola.

Reconocimiento de timbres: Este proceso ya lo hemos comentado con anterioridad. El hecho de poder escuchar una voz y hacer un análisis tímbrico con las voces guardadas en nuestra memoria para poder determinar quién nos habla con una exactitud es un proceso que la mente gestiona con mucha facilidad.

Localización de las fuentes sonoras: La Head Related Transfer Function (HRTF), describe el proceso que hace nuestra mente para analizar la diferencia de fase, frecuencia, amplitud y tiempo entre los oídos para poder determinar la ubicación de una fuente sonora. Esto es increíble y la mente lo hace en una región de baja demanda de forma inconsciente. Nadie se concentra en analizar el tiempo de retardo de un oído con respecto al otro.

La respiración: Este es un gran ejemplo, porque es de las actividades que el cerebro aprende desde el primer día de nacido y lo hacemos de manera inconsciente, pero que puedes tomar conciencia y total decisión de ella, pasándola a la región de alta demanda y así pensar en su duración o profundidad si así se quiere, y después sólo la soltamos para que regrese a la región de baja demanda inconsciente.

De ingeniería de audio:

Shortcuts: Después de una buena cantidad de sesiones con un DAW, será muy fácil, con base a la repetición, que incorporemos a nuestro flujo de trabajo shortcuts de tal manera que ya ni pensemos en qué teclas son y sólo los ejecutamos. Es gracioso preguntarle a alguien sobre qué shortcut utiliza para alguna tarea y que para recordarlo tenga que colocar los dedos sobre el teclado.

Mezcla de sala en tu consola favorita: Después de la repetición y de algunos shows con una consola en particular, nos acostumbraremos de manera tal, que nuestro cerebro procesará fácil y rápido dónde están los ecualizadores o cómo cambiar de página, haciendo que nuestros recursos cognitivos se centren más en la mezcla de sala y no en dónde encontrar o cómo ejecutar los cambios.

Darle a cada instrumento su espacio en la mezcla estéreo: Después de un buen entrenamiento auditivo y horas de vuelo mezclando, será muy intuitivo y fácil escuchar dos instrumentos que, por compartir el rango de frecuencias, estarán ocupando la misma altura en el eje vertical de la mezcla y se podrán tomar decisiones de paneo o ecualización para poder hacer inteligibles ambos sonidos.

Los procesos de baja demanda, a menudo, son resultado de la repetición periódica de una actividad, haciendo que el cerebro aprenda, se habitúe y automatice las actividades para liberar recursos cognitivos para poderlos administrar mejor.

Como conclusión podemos decir que una actividad que se aprende y se repite, pasa de la alta demanda consciente y la baja demanda inconsciente y el cerebro utiliza el recurso de baja demanda para que la mente libere y enfoque los recursos cognitivos a las actividades conscientes que requieren de nuestra atención y enfoque.

Algunos tips para un buen manejo de los recursos cognitivos:

1. Salud mental. Para que la mente esté en óptimas condiciones es necesario, dormir bien, beber agua, alimentarse sanamente y hacer ejercicio. La persona que falla en algunos de estos puntos está con sus recursos cognitivos a medias y su rendimiento puede mermar de una manera considerable.

2. Automatización de procesos. Evaluar las actividades del día a día que se pueden mejorar y no requieren de nuestro alto enfoque; por ejemplo, el orden de los utensilios de cocina para hacernos de desayunar o la elección de la distribución de nuestra ropa. Todo esto se puede organizar estratégicamente para que se realice lo más automático posible.

3. Realizar procesos pesados en la mañana. La toma de decisiones más importantes o los problemas más difíciles es mejor realizarlos en la mañana, después del desayuno. Será más fácil encontrar opciones y soluciones que en la tarde con los recursos ya desgastados.

Después de estudiar esto llego a una reflexión: Para conocer las prioridades de una persona, basta en fijarnos cómo administra su tiempo, su dinero y sus recursos cognitivos.

*Es Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica por el IPN. Cuenta con dos diplomados en Neurociencias y educación y Neurociencias para mandos medios, por el Instituto INECO-U. Ha sido docente por más de 12 años en instituciones como SAE Institute y Rec Música y es CEO y director académico en Sonic Ear Training Institute: soniceartraining.com. Contacto: raul.bustos@soniceartraining.com