¿Cuántas veces en estos años hemos oído las palabras rango dinámico? ¿Cuántas veces hemos oído el concepto de “loudness war” o “guerra del sonido”? Seguramente muchas. Como personas dedicadas al audio, comprender de qué se trata el rango dinámico, cómo se mide y cómo afecta nuestra labor diaria, nos hará llegar a mejores resultados.

Un concepto, dos facetas

Antes de meternos de lleno en la parte técnica, tenemos que pasar por la parte musical para luego entender lo importante y necesario que es conocer ambas caras (la técnica y la artística), de esta moneda.

En la parte artística podemos imaginar que el rango dinámico de una pieza musical, rola, canción, obra o como quieran llamarle, es el contraste generado entre las dinámicas de la misma. ¿Qué significa esto? La dinámica abarca, como hemos explicado en otros artículos, desde el sonido más débil (con poca presión sonora), al más fuerte (con alta presión sonora). Estas variaciones pueden ser requeridas en la obra para la correcta transmisión del mensaje o sentido, o para acompañar, teatral o discursivamente, los momentos de la pieza musical.

La idea es encontrar estudios de grabación que posean equipo análogo bien mantenido y un buen convertidor con equipo digital de buena calidad para alcanzar el mejor resultado.

Como hemos dicho en esta columna, el uso indebido o extremo del proceso de compresión afecta directamente al rango dinámico de la música, haciendo que ésta suene “plana” (sin los cambios de dinámica pensados originalmente para la pieza). Si bien la compresión hace que todo suene más “fuerte” o “apretado” y nos da el efecto de “right in the face”, realmente le hace un daño importante a la música y en mi opinión, debería tratarse de evitar a favor de la misma y además, para bajar unos dB, que mal no nos hace en estos momentos.

Después de la parte artística, nos metemos en la parte técnica. Podemos definir rango dinámico de dos maneras diferentes. La primera, como el margen o rango que hay entre el nivel de referencia y el ruido de fondo en un sistema X, que es medido en dB. En esta acepción podemos decir que “rango dinámico” y la “relación señal/ruido” son términos intercambiables; es decir, que ambos significan lo mismo. En la segunda, podemos decir que es el margen que hay desde el nivel de pico y el nivel de ruido de fondo. Éste, como el anterior, está indicado en dB y a diferencia del primero, los términos “rango dinámico” y “relación señal/ruido” no son equiparables ni intercambiables. Ambas maneras, por lógica, son válidas.

Vamos a adentrarnos en varios de los términos que hemos expuesto previamente para entender cabalmente de qué estamos hablando. El primero sería “nivel de ruido”, conocido también como “piso de ruido”. Este término nos habla primeramente sobre la imperfección de los sistemas eléctricos de grabación. Cabe aclarar que estamos hablando del ruido generado por una señal de audio a través de los componentes internos de un equipo o sistema de grabación y no de ruido generado al exterior (que debería ser nulo). Desde punto de vista de los sistemas de grabación, el nivel de ruido en un entorno análogo, por su naturaleza, es más alto que en un entorno digital; esto sucede por el paso de la señal o corriente a través de los distintos elementos electrónicos. En digital, el piso es menor, ya que la señal no sufre la sumatoria de ruido de los elementos electrónicos, ya que es un dato digital binario (no susceptible a radiofrecuencia, estática, ni a variaciones de voltaje), y no una señal eléctrica análoga, susceptible a todo lo anterior enumerado.

Por otra parte, el “nivel de pico”, es el punto máximo que puede alcanzar una señal antes de saturar el sistema. Si bien, en el mundo analógico, es deseable que la señal alcance su punto más alto la mayor parte del tiempo para excitar el sistema (también bulbos, amplificadores, preamplificadores y demás) y para la generación de determinado tipo de armónicos deseados, en el mundo digital, pasar este pico es un error irreparable que no sólo genera un ruido de distorsión muy desagradable, sino que el audio queda irrecuperable, ya que el sistema no lee el sonido resultante, sino un error digital.

Con estos dos términos ya en la cabeza, podemos decir que el rango dinámico es todo el audio, con sus distintos niveles, entre estos dos puntos.

Podemos decir que el rango dinámico es todo el audio, con sus distintos niveles, entre el nivel de ruido y el nivel pico.

En la práctica

Ahora bien, ¿cómo aplica esto a nuestra carrera en el audio? Recordemos que la música llega como onda sonora a nuestros micrófonos; dependiendo de la sensibilidad de estos y su rango dinámico de trabajo, transducirán en voltaje de mejor o peor manera hacia nuestro preamplificador, Dicho equipo tomará esa señal de micrófono y la llevará a un nivel de línea. Dependiendo de la calidad del micrófono y del preamplificador, estos irán sumando un piso de ruido que será de un nivel más alto en equipos de poca calidad y menos en los de buena calidad, reduciendo el rango dinámico, ya que el ruido estaría más cerca del nivel pico. Cabe aclarar que también la mala instalación eléctrica, los cables mal hechos o maltratados y la cercanía de fuentes inductivas no le hacen bien a nuestro audio.

Posteriormente, nuestro audio pasará por una consola (análogamente), interfaz de audio (digitalmente) o convertidor A/D (en el mejor de los casos), para luego terminar en nuestra DAW. En este punto, hemos incrementado el piso de ruido lo suficiente para hacerlo notorio. En este caso, al elegir qué Bit Depth usar, debemos tener en cuenta los rangos dinámicos que soportan los distintos Bits Depth. Para 16Bits, el rango dinámico es de 96dB, para 24Bits es de 144dB y para 32Bits es 192dB. Cabe que aclaremos que estos rangos dinámicos son teóricos, ya que la tecnología de conversión está limitada a un SNR (Signal/Noise Ratio) de 123dB, por la forma en la que están diseñados los circuitos integrados (limitante real), y que por cálculos nos daría que son 21Bits reales o efectivos. Además, consideremos que nuestro aparato auditivo empieza a tener su umbral de dolor a los 120dB y como siempre digo: hay que cuidarse los oídos.

Con todos estos elementos en cuenta, podemos tratar de encontrar los mejores micrófonos y equipos para nuestra producción, para evitar encontrarnos con sorpresas, en su mayoría desagradables, al momento de grabar. Hay estudios, muchos estudios que funcionan de forma totalmente digital, tienen un sonido muy limpio, pero carecen de carácter. Otros operan análogamente y tienen un sonido tan sucio que no es posible trabajar cualquier producción. La idea es encontrar instalaciones que posean equipo análogo bien mantenido y un buen convertidor con equipo digital de buena calidad para alcanzar el mejor resultado.

Para concluir, al menos esta parte… ¿ampliaremos? Seguramente sí, tratemos de pensar qué rango dinámico tendrá la música con la que haremos nuestra producción. Tratemos de encontrar ese sano balance entre las dinámicas que tiene la música para ofrecernos y no caigamos en la tentación de comprimir todo el audio para “sonar más fuerte”. Tengamos un audio con un gran rango dinámico y si queremos que “suene fuerte” hay una perilla o botón con un signo “+“ y la leyenda “volumen” o “volume” en la mayoría de los equipos de audio, smartphones, equipo de cómputo, televisores y demás que hará el favor de incrementar la presión sonora, respetando el rango dinámico de la música. Al respetarlo también respetaremos los planos de la mezcla y ésta tendrá más vida y será más inteligible.

*Músico de carrera, compositor, profesional del audio y la tecnología, residente en la Ciudad de México. Actualmente se desempeña como consultor en audio, productor, realizando grabaciones y masterización. Desde 2005 tiene su propio sello: Fusa Records (www.fusa-records.com). Estudiante avanzado de Ingeniería en la UTN, Argentina, colaborador en páginas sobre audio y tecnología. Miembro AES Full desde 2007, participando activamente en disertaciones sobre informática musical y tecnología aplicada al audio tanto en México como en Argentina. Contacto: mdiazvelez@fusa-records.com