Muchas veces hablamos de grabaciones con simulaciones de micrófonos, equipos, mezclas y mastering “In A Box”, plugi-ns con capacidades casi mágicas o discusiones sobre qué DAW es mejor que otra. En los resultados casi nunca quedamos satisfechos y empezamos a cuestionarnos la razón; pasa muy seguido que los músicos y/o productores abandonan los discos, deciden en un momento parar y dar el proyecto por cerrado y entregar en el estado en el que se esté y no siempre es bueno sacar material que no esté en condiciones de ser mostrado o que no estemos al cien por ciento de seguros de sacarlo al mundo. En estos tiempos que corren cada vez son más los músicos independientes que toman el rol de ser sus propios productores, ingenieros de mezcla, masterización y hasta editores de sus propios proyectos y en el mejor de los casos, generalmente se dan en home-studios particulares.

Cuidado al seleccionar los proyectos

En este escenario, cada uno sabe con qué y cómo trabaja, y eso nos describe tanto nuestras posibilidades como nuestras limitaciones. Hasta aquí todo perfecto, pero el problema sucede cuando empezamos a encarar proyectos de terceros que tal vez no han tenido la oportunidad de tener experiencia en el tema de grabaciones y producciones y simplemente dejan las cosas para que las resolvamos nosotros. En ese punto debemos empezar a razonar si nos estamos metiendo en un campo donde vamos a poder resolver o nos vamos a meter en problemas. Es muy interesante poder salir de la “zona de confort”, pero en estos casos podemos llegar a meternos en muy serios problemas. Puede verse casi constantemente en redes sociales, foros, blogs y demás de muchos productores o ingenieros que están comenzando y otros que ya están en el medio hace un tiempo, que presentan un problema con un cliente y exponen (sin nombrar al cliente en la mayoría de los casos) su necesidad, y nos empezamos a sorprender de las condiciones en las que se aceptó el trabajo o las “ofertas” que el ingeniero y/o productor hizo para poder tomar el proyecto.

Tratemos de no pensar malintencionadamente que alguien ofrece un precio menor para quedarse con el trabajo, pero a veces por desgracia sucede. Si bien estamos en una industria que no está muy regulada, nuestra forma de comportarnos es el código implícito que hace que las cosas funcionen. En varias charlas que he tenido oportunidad de dar, me han presentado estas dudas varios ingenieros que se encuentran en estadios muy distintos de sus carreras y lo que siempre digo para armonizar es que cada producción tiene un “estrato” y que cada uno sabe o debe saber qué producciones tomar y cuáles referirlas a alguien que pueda enfrentarlas. Eso no es dejar el trabajo, sino generar una red en la industria y tarde o temprano ese gesto vuela en forma de trabajo o de referencia.

El problema sucede cuando tratamos de hacer algo que no es lo nuestro y como todo en la vida, terminamos en un problema que hará que no nos llamen más o que terminemos perdiendo, más que ganando. Los resultados saltan al oído cuando en la etapa de mezcla o masterización notamos que el resultado no es lo que debería ser. En esa etapa, si estamos comprometidos con nuestro trabajo y nuestro cliente, debemos empezar a indagar los pormenores del proceso como se hizo la grabación, mezcla y hasta la mismísima masterización, esto a fin de ver cómo ayudarlo. Nuestro trabajo es tratar de conducirlo hacia un buen lugar y técnicamente ir revisando parte por parte para también darle un presupuesto de nuestro trabajo y tiempo. En el 99 por ciento de los casos pedirán alguna rebaja y ahí es en donde nuestra industria sufre. En muchos casos, no es que seamos ambiciosos, pero también tenemos cuentas qué pagar y mejorar nuestro equipo, y esto evidentemente nos hace buscar trabajo por otros lados y evita que nuestra industria se profesionalice.

Esto no sucede porque un sólo miembro de la comunidad lo haga, sino porque son varios quienes lo hacen y eso va dañando mucho a una industria que en estos momentos está transitando por un gran cambio de paradigma. Como bien sabemos, los discos ya nos son discos, sino streamings y la variedad del trabajo hace muy difícil asegurar su flujo constante, lo cual también nos genera incertidumbre y bastante estrés. No podemos ignorar que la música también experimenta este cambio de paradigma y si bien hay mucha música más que nunca dando vueltas, ésta casi no pasa por un proceso de preproducción o producción, sino que éstas son casi voluntarias.

El error del “All In One” o “One Man Army”

Se ve constantemente en la industria, al menos en Latinoamérica, que en los créditos figura: “Grabación: José Mellaman Elchanclas, Edición: José Mellaman Elchanclas, Mezcla: José Mellaman Elchanclas y Mastering: José Mellaman Elchanclas”. Se entiende que esa persona estuvo a cargo de todos esos procesos (One Man Army), lo cual, en el 95 por ciento de los casos que se pueden apreciar, suelen tener grandes falencias, ya que el vicio o el error que se arrastra es desde la grabación y sigue hasta llegar al mastering. Esto no sólo afecta a la música, sino a la industria, ya que el dicho “el que mucho abarca, poco aprieta”, se hace presente como nunca. Una de las consecuencias que arrastra este problema es que ante la falta de oídos frescos se va en detrimento del producto final resultante y poco o nada queda para arreglar en ese estadio de la producción.

Esto también afecta al networking o colaboración entre los profesionales de la industria, ya que nos lleva a que colegas y gente más calificada que nosotros u otros que estén comenzando, puedan tener oportunidad de trabajar y así mejorar el proyecto y resultado final. Es muy común pensar que debemos tener o ganar lo que presupuestamos al cien por ciento y decirle al cliente que nosotros nos encargamos de todo y ahí empieza el problema. A nuestra industria le hace mejor ofrecer un presupuesto como colectivo; es decir: el ingeniero A graba y/o edita, el ingeniero B edita y/o mezcla y el ingeniero C masteriza. Tal vez el ingeniero A ganará cincuenta por ciento de cien, el ingeniero B, 25 de cien y el ingeniero C, 25 de cien (por dar un ejemplo). Si bien no estamos ganando nuestro cien por ciento, estamos dando trabajo a otros colegas y reactivando tanto la industria como la economía. Uno podría pensar: “¿De qué me sirve que esta gente tenga parte de mi trabajo?” Sirve para que luego ellos también nos consideren en sus producciones y a veces es mejor ganar un poco menos y que siempre haya un flujo de trabajo que tener un golpe de cien y luego estar en cero durante un largo tiempo. ¿Es instantáneo que esto suceda? La respuesta es no. Esto se debe ir generando o mejor dicho, generalizando con el paso del tiempo. ¿Sucede? Sí, sucede. Hay varios ingenieros que colaboran con otros y entienden que la industria necesita de este tipo de comportamientos para poder subsistir; si no, no importa cuánto hayamos invertido en equipos, acondicionamiento acústico, redes sociales, educación y conocimiento, vamos a caer en el mismo callejón sin salida.

A modo de conclusión, creo que de nada sirve solamente hablar de la fase, compresión, ecualización, preamplificadores, micrófonos, acústica y demás si no tomamos una radiografía y reflexionamos sobre el estado actual de la industria. Decir que está todo mal es muy sencillo y hasta peligroso si desde nuestra pequeña trinchera no ofrecemos una solución o al menos intentamos algo para que la cosa cambie desde nuestro lugar. Está más que probado que si seguimos tratando de solucionar los problemas con las mismas recetas arcaicas, que ya está más que demostrado que no sirven, vamos a obtener los mismos resultados. Debemos cambiar si queremos que las cosas cambien; si no, como ya sabemos, el futuro no es para nada promisorio.

La frase final: “El aleteo de una mariposa genera un tsunami”. Todos somos importantes en esta gran familia del audio.

*Músico de carrera, compositor, profesional del audio y la tecnología, residente en la Ciudad de México. Actualmente se desempeña como consultor en audio, productor, realizando grabaciones y masterización. Desde 2005 tiene su propio sello: Fusa Records (www.fusa-records.com). Estudiante avanzado de Ingeniería en la UTN, Argentina, colaborador en páginas sobre audio y tecnología. Miembro AES Full desde 2007, participando activamente en disertaciones sobre informática musical y tecnología aplicada al audio tanto en México como en Argentina. Contacto: mdiazvelez@fusa-records.com