El año siguiente, México ofrecerá una opción educativa dirigida específicamente a la industria audiovisual y que promete una educación de calidad para generaciones venideras. Se trata de CTRL, que en la ciudad de Puebla, capacitará a nuestros próximos profesionales del medio. Erick López, parte del comité fundador de la institución, explica brevemente lo que ocurrirá el segundo semestre de 2020:

“Llevo más de veinte años en la industria audiovisual, y viendo que hace falta educación en este ámbito, estuvimos buscando personal en diferentes lugares y universidades, hasta que llegamos a la Secretaría de Educación Pública (SEP), para que nos dieran un listado de carreras, y nos dimos cuenta de que hay un porcentaje muy pequeño de estudios formales en este medio. Así surgió la idea de fundar una escuela para profesionalizar este medio”.

“Decidimos hacerlo bien, y cuando la SEP nos hizo saber los requisitos, nos dimos cuenta de que no es fácil, pero pensamos en fundar una universidad  y empezar de cero las ingenierías que tuvieran que ver con esta industria . Hubo retos muy fuertes, tuvimos que crear una metodología adecuada con un panel de expertos en pedagogía y asesorarnos de expertos en el medio para identificar muy bien las necesidades del medio, y esto fue lo que nos llevó más tiempo, para después cumplir con el espacio adecuado (quince mil metros cuadrados de construcción para mil quinientos alumnos), contar con salones de cierto tamaño y cuestiones como servicio médico. Buscamos certificaciones como LEED, para ser una instalación sustentable, sin contaminación auditiva, buen consumo de agua y de energía (tener automatización de iluminación y ventilación, por ejemplo), así como detección y eliminación de fuego, entre una larga lista, lo que nos tomó dos años. Fue sin duda una inversión muy fuerte y se calcularon los riesgos, hasta la posible deserción estudiantil, para tener una expectativa real”, menciona Erick López.

Por su parte, Frissia Monsiváis, directora académica de la institución, comenta acerca de cómo fueron creados los planes de estudio: “Tendremos las siguientes carreras: Ingeniería de la industria audiovisual, en Integración tecnológica y la de Gestión de negocios en la industria audiovisual, cada una con duración de cuatro años y medio, tres periodos de prácticas y dos maestrías: en Inteligencia artificial y en Acústica. Nuestro modelo educativo está basado en competencias, para saber lo que el alumno puede hacer y evaluarlo a partir de eso; consideramos que el estudiante tenga diferentes esquemas de evaluación para que tanto los conocimientos teóricos como prácticos sean fuertes”.

Erick López continúa: “Contamos con 16 salones diseñados para ser lo más didáctico posible en el ámbito de la industria audiovisual, con espacio para trusses. Todos los pisos miden seis metros de alto, pensados para montar una estructura de cuatro o cinco metros y colgar iluminación. Tenemos diez mil metros de piso falso donde los alumnos puedan aprender la parte de ingenierías como cableado y que sea mucho más didáctico, aunque también tenemos la posibilidad de que lo vean por plafón. Por otro lado, el edificio está construido con un pilar central y paredes perimetrales, lo que nos da la ventaja de tener aulas dinámicas; todos los muros son móviles para tener salones mucho más grandes, dependiendo de la necesidad de la clase. También contamos con cuatro talleres especializados; uno de ellos de estudio de grabación con las tecnologías más actuales, con audio sobre IP, además de laboratorios multimedia con software de predicción acústica, de iluminación y video. Con las marcas logramos que licenciaran los productos para finalidad educativa y serán certificados por ellos mismos. Con esto nos aseguramos de que el alumno salga con su carrera y con veinte certificaciones posibles en el uso de estos softwares”.

“Además”, menciona Erick, “contamos con un espacio que se puede convertir en un gimnasio, un teatro o tres salones, con espacio para ochocientas butacas retráctiles; contamos con mecánica teatral y cuatro plataformas móviles a diferentes alturas para diferentes escenarios para que haya prácticas en condiciones reales”.

Frissia Monsiváis explica acerca del cuerpo docente vital  aspecto en las instituciones de enseñanza superior: “Considero que el apoyo de las marcas es muy importante para la capacitación de los docentes, y envían a sus ingenieros por un tiempo para acompañarlos. Uno de los requisitos es que trabajen en la industria para garantizar que estén al día, y como una universidad debe tener actividades de investigación, tenemos ya docentes que lo están llevando a cabo en temas de inteligencia artificial aplicada a la industria audiovisual”.

Con acuerdos con universidades extranjeras y alianzas para que se realicen prácticas, el proyecto CTRL está creciendo y se les abren las puertas a más apoyo. “Puebla fue la sede escogida porque tenemos estancias construidas para alumnos de otros lugares”, explica finalmente Erick López; “es una ciudad donde se encuentran muchas universidades y es uno de los lugares donde hay mayor estancia de alumnos de diferentes lugares. Es un ambiente joven, propicio para la educación”. Será entonces 2020 un año clave para la industria audiovisual en nuestro país, que profesionalizará y formalizará el valioso conocimiento en las generaciones futuras. El medio lo merece.