Todos somos creativos. La creatividad no es una virtud particular y exclusiva de los artistas. El director de una empresa requiere ser creativo para encontrar soluciones a sus problemas, así como un futbolista requiere de creatividad para lograr una jugada exitosa; todos los seres humanos de hecho, somos creativos.

La creatividad involucra, en mi punto de vista, gran parte del estado intelectual y emocional de cada uno de nosotros. Es evidente que cuando nuestra mente se encuentra en ciertas condiciones específicas, la creatividad se manifiesta o se inhibe de manera contundente. Estas condiciones ejercen una influencia definitiva en el proceso creativo de tal forma que vale la pena reflexionar en algunas de estas condiciones. 

¿Son los recursos o cómo se utilizan?

Me gusta hablar de esta experiencia de mi infancia: a mis once años tomé clases de pintura en un pequeño grupo de alumnos con una maestra extraordinaria. A los dos meses de haber iniciado las clases, una vez estudiados ciertos aspectos de la técnica tanto del dibujo como de la pintura en sí, formamos un taller “creativo” dentro de la clase, cuya finalidad era comenzar a crear obras originales y desarrollar nuestras propias ideas. Para ello, la maestra nos indicó que debíamos comenzar a trabajar nuestras ideas durante un mes entero exclusivamente pintando con el color rojo, sin utilizar ningún otro color más que ese y distintas tonalidades del mismo.

Esta particular sentencia de inicio, aparentemente contraria a la “creatividad” y a la libertad expresiva, representó algo similar a estar encerrado en una celda, textualmente una privación arbitraria de la libertad. En estos primeros ejercicios, nuestros trabajos resultaron algo austeros, no se nos ocurría nada. Esta dificultad de expresar con un sólo elemento de color, estaba íntegramente relacionada al hecho de que nosotros, los artistas en formación, estábamos adaptándonos a estas duras condiciones de austeridad. Conforme nos fuimos acostumbrando a tener un solo color en la paleta, nos dimos cuenta de que nuestro espíritu creativo debía sobrevivir en tales condiciones y nos obligaban a expresarnos a pesar de las circunstancias adversas y poco motivantes para pintar con la libertad que deseábamos tener.

Nuestros trabajos fueron mejorando hasta que después de un mes de intenso trabajo, cada uno de nosotros logramos expresividad en nuestros trabajos, incluso diría que cierta belleza; logramos pintar cosas distintas e interesantes, logramos encontrar algo donde no parecía haber nada de valor, trabajamos para hacer lo más que pudimos con muy pocos recursos, nos concentramos en la creación primitiva, que no dispone más que de la imaginación y en este caso, de una sola herramienta.

Llegó el día. Después de dos meses, período de tiempo en el que algunos alumnos se desanimaron y abandonaron el taller, nuestra guía y maestra anunció a los sobrevivientes que a partir del segundo mes podríamos utilizar el color azul, sumando este nuevo color al rojo con el que ya habíamos estado trabajando. En ese momento, surgió un brillo en la mirada de todos los alumnos, un nuevo mundo de ideas, una nueva perspectiva de posibilidades y de instintos creativos se abrieron en cada uno de nosotros. Fuimos liberados de la primera celda impuesta y a partir de ese momento nos sentimos extremadamente creativos y con ganas de crear cosas que a nuestra imaginación llegaban sin ningún obstáculo. ¿Qué significa esto? ¿Cómo podemos sentir que nuestro pensamiento creativo se llena de posibilidades al tener sólo dos colores cuando en circunstancias normales, teniendo todos los colores a nuestra disposición, muchas veces nos sentimos carentes de ideas? ¿Teniendo todos los recursos disponibles se nos va la creatividad?

Es cierto, la creatividad se fomenta en ciertas condiciones adversas, aunque no sea esta condición en particular la que más preferimos los seres humanos para poder crear. Limitar el número de opciones disponibles nos obliga a buscar soluciones y salir adelante. Y lo logramos.

Identifica tu entorno propicio

Otra condición que afecta la creatividad, siendo una actividad mental, es contar con un entorno adecuado y propicio para ello. A veces necesitamos el aislamiento, un lugar cómodo que nos inspire, un tiempo dedicado íntegramente a la creación sin distracciones o preocupaciones que nos impidan mantener el flujo constante de ideas. La capacidad para que la mente siga creando aumenta cuando existen tales condiciones favorables alrededor.

Igualmente, el descanso influye en nuestra creatividad. Continuar trabajando con el cerebro o el cuerpo cansado no funciona, es mejor retomar la creación en un horario después de haber descansado. Generalmente los artistas asociamos la creatividad al horario nocturno; sin embargo, he descubierto que trabajar cuando el cuerpo y la mente han dormido lo suficiente hacen que la creatividad regrese al artista de manera abundante y en una feliz comunión. De hecho, considero fundamental comenzar el día realizando algo creativo: el transcurso de un día común y corriente es completamente distinto si se comienza realizando algo creativo, que ocupándonos primero de contestar correos o cualquier otra actividad de rutina.

En la composición y producción musical existen momentos en los que se presenta una parcial o definitiva incapacidad de continuar. Abordar esta situación nos sobrecoge y nos afecta emocionalmente a quienes creamos y es importante, como ya dije, dejar de hacerlo por un momento, cambiar de entorno, salir a caminar, comer, dormir un poco y cambiar por un momento la rutina para volver a conectar el instinto creativo.

Es importante entender que el momento presente, cuando ocurre el bloqueo creativo, es una consecuencia lógica de lo que lo precede y es al mismo tiempo, el antecedente de lo que falta por crear. Volver a escuchar un tema, canción u obra en la que se está trabajando desde el principio, nos vuelve a conectar con la experiencia en la línea de tiempo: escuchar la obra. Así, es posible comprender la sensación sonora que nos produce, las emociones que nos evoca, justo hasta el momento en el que la obra y el proceso creativo se han interrumpido. Experimentar el efecto narrativo que la misma música nos provoca, haciéndonos conscientes de su línea temporal, nos ayuda a desbloquear las trampas del bloqueo creativo.

Por último, estoy seguro de que el artista debe mantenerse en una constante asimilación de influencias externas: observar lo que hacen otros artistas, leer, escuchar música, escuchar gente inspiradora, todo aquello que nos motiva desde el exterior. Pero al mismo tiempo, el artista se mantiene creativo cuando todas estas influencias externas se reflexionan y traducen a través de un análisis que nos conecta con nuestro ser interno, con quienes somos en realidad, a reserva de lo que el mundo que nos rodea nos propone. Dice Prem Rawat que la mayor fuente de inspiración se encuentra dentro de cada uno de nosotros, aunque se nutre de la vida que vivimos. Sin duda, creamos más cuando algo excitante está sucediendo en nuestras vidas.

*Por Mario Santos

*Es músico, pianista, compositor y productor musical mexicano con 35 años de experiencia en el medio musical contemporáneo. Ganador de un Latin Grammy como productor musical, ha sido director y arreglista en múltiples proyectos y con diversos artistas: Natalia Lafourcade, Café Tacvba, Filippa Giordano, Gustavo Dudamel, Eugenia León, Cecilia Toussaint y Fernando de la Mora, entre otros. Ha sido compositor para diversos proyectos de cine, teatro y danza y es fundador de CCM Centro de Creadores Musicales, pedagogo, conferencista e importante impulsor de la educación musical en México.