Julio Morán comenzó en el mundo de la música desde los tres años de edad, al lado de sus tíos Manuel y René. Inició con la guitarra, pero un día se sentó en una batería y supo que era lo suyo, pues la entendió muy rápido. De pequeño le gustaban Kiss y Queen, pero no por la imagen, sino por su música, y cuando los oía en la radio y pedía discos a su mamá, ella le decía que no le compraría discos de gente que escupía sangre. En esta ocasión, este espacio está dirigido a la conversación que tuvimos con Julio y las formas en las que él se adapta a la situación que recientemente enfrenta la industria de la música y espectáculo.

Los comienzos de Julio

Todo evolucionó, y Julio se aprendió los discos de los Beatles y Led Zeppelin, que lo formaron en su carrera con gran inspiración y lo hicieron juntarse con amigos para intercambiar discos. “A los trece años tuve mi primera batería y quise hacer un grupo y empecé mis estudios en Yamaha, donde aprendí a leer música”, comenta.

“Tenía doce años de edad; descubrí una banda cerca de mi casa que se llamaba Follaje; ensayaban en su azotea y yo los oía desde la mía. Mi tío Manuel (finado,) me los presentó, conocí ahí mismo a Lalo Chico, que se convirtió después en el guitarrista de El Tri, y me hice staff de batería de Rubén Martínez en Follaje. Yo hacía la prueba de sonido para él y un día, por azares de la vida, me tocó sustituirlo. Inicié con la banda a los quince años de edad y grabé dos discos; tocábamos en la capital y el Estado de México, y también en lugares como Rockotitlán, alternando con Botellita de Jerez.

Julio Morán no quería ser rockstar: “Quería ser baterista porque las bandas de aquellas épocas traían otro rollo; no quería entrar como rockero a la industria. Los requisitos para entrar a una banda eran que no fueras “huesero” (tocar covers), pues había prejuicios y era algo mal visto no ser, supuestamente, original. Vi una entrevista con Vinnie Colaiuta y su trayectoria me impactó; comencé a leer sobre músicos de sesión como Jeff Porcaro, , John Robinson y Carlos Vega. Ellos tocaban en estudio de grabación, en vivo, en soundtracks de películas y me interesaba ser diversificado en la música. También leía revistas de bateristas de Broadway o de Las Vegas y Disneylandia, yo quería estar en un musical, leer partitura y ser dirigido por un director”, menciona.

El primer trabajo profesional de Julio fue con Alejandra Guzmán y Ricardo Ochoa. Le armó la banda a Alejandra. “En Follaje me apoyaron y me dijeron que fuera audicionar y me aceptaron. Estaba en la guitarra Ernesto Cortázar y ambos teníamos 17 años”. Posteriormente, Ricardo lo invitó a su nuevo grupo llamado Cita. “También con él y con Luis de Llano en Televisa, colaboré con la batería en la música de las telenovelas “Muñecas Rotas”, “Baila Conmigo” y en otras producciones usando máquinas de ritmos, samplers y programación, y decidí aprender. Aunque el equipo era muy caro, Ricardo afortunadamente, tenía todo. Con Luis de Llano también hicimos las telenovelas “Alcanzar una Estrella” y “Muñecos de Papel”, participé con Garibaldi, Angélica Vale y Eduardo Capetillo con ingenieros de audio con Juan Switalski, un gran maestro en el estudio del que aprendí bastante. Por otro lado, Ricardo Ochoa es una persona que le gusta la capacitación en la industria; aprendí a trabajar bajo presión, ya que dar soluciones perpetúa el trabajo y el prestigio. Como dijo una vez Nathan East: ‘la gente que te busca, es porque necesita una solución, no porque quiere otro problema”, señala.

Dentro de la trayectoria nacional e internacional de Julio Morán se encuentran los grupos Sangre Asteka, con Humberto Álvarez y José Manuel Aguilera, grabaciones para Eduardo Magallanes, Hugo Warnholtz y Armando Manzanero, y como músico con varios artistas locales de Nuevo México; de 2001-2005 con Aleks Syntek en los discos “Mundo Lite” y “Mundo Live” (CD y DVD).

Además ha participado en festivales como Groove Night / Plug&Play para Yamaha en 2003 y 2008, y junto a bateristas de la talla de Antonio Sánchez, Dave Weckl, Mario García, John Robinson, Enrique González, David Garibaldi, Elohim Corona, Sonny Emory, Alfonso André y Tommy Aldridge, entre otros, así como en el espectáculo Opera Rock – Show Tributo a Queen. En 2015, Julio participó en mi CD “Horizontes” y también comenzó ese año y hasta la fecha, a colaborar con Pepe Aguilar en las grabaciones “No lo había dicho”, y con Ángela Aguilar en el disco “Baila Esta Cumbia” y la gira del mismo, a principios de este año, justo antes de la emergencia sanitaria.

Grabaciones desde casa

Para el espectáculo “Jaripeo sin fronteras” de Pepe Aguilar, Julio Morán echó mano de equipos como la batería Yamaha Hybrid Maple y platillos Sabian, percusiones Latin Percussion; dispositivos Yamaha Multi-Pad 12, triggers Yamaha DT50K en bombo y DT50S en tarola, pero también tuvo la oportunidad de grabar desde su casa la canción “Perdono y Olvido”, para lo que armó rápidamente un home studio con una computadora MacBook Pro, el software/DAW Ableton Live 10, una interfaz de audio Focusrite Scarlett 18i20, una batería electrónica Roland V-Drums (set básico de cuatro piezas), y el software EZDrummer 2 de Toontrack, además de diferentes bibliotecas de sonido.

“La idea de grabar separados fue de Pepe Aguilar”, relata Julio; “primeramente, Felipe Botello, guitarrista, hizo un backing track con su guitarra, tarareando la línea melódica, y me lo mandó en formato WAV, para después enviárselo a Freddy Cañedo (bajista). Con la batería electrónica, usé el módulo Roland V-DRUM con el set estándar de bombo, tarola, dos toms y platillos (no se necesitan micrófonos); es una batería electrónica que se programa con sonidos de batería normal. Usé el banco de sonidos EZDRUMMER 2 de TOONTRACK porque vivo en un departamento y no quise molestar a los vecinos”.

“Posteriormente envié mi grabación de batería en MIDI; es decir, sin efectos ni producción, de manera que no lleva mi sonido, sino mis golpes, impulsos e intención cuando grabé, y Pepe Aguilar o el ingeniero pusieron los sonidos que requirieron para la canción. Grabar en home studio facilita muchas cosas en la logística; siempre y cuando los músicos sean buenos, se graba fácil y rápido”.

“Otra de las sesiones grabadas en esta situación fue la canción ‘A tu lado’, con Alex Carrera”, recuerda Julio; “él es productor y compositor, me envió un backing track con piano y voz y con base rítmica de muestra o demo, de manera que grabé directo del módulo V-DRUMS y se la envié en MIDI”.

Entre las recomendaciones para quienes deseen o requieran grabar en casa, Julio sugiere: “Yo uso el DAW ABLETON LIVE 10 (se adquiere en línea en su página web), pero para empezar se puede usar el ABLETON LITE. Para grabar un instrumento se necesita una interfaz como la Focusrite Scarlett 18i20; la que uso es la Focusrite de ocho canales, que va de análogo a digital, y pasa directo a la computadora, la cual recomiendo usar una con procesador Intel i7 para grabar sin problemas”.

“Ya que se adquirió el banco de sonidos EZDrummer, es posible comprar más bancos o expansiones en: https://www.toontrack.com/product-category/ezdrummerline/ezx/. Además, es recomendable buscar videos que ayuden a realizar nuestra tarea, como el del ingeniero Warren Huart, llamados “Produce Like a Pro”, concluye Julio.

Usen su talento, pueden hacer mucho con poco, sin necesidad de grandes presupuestos. Si el equipo los rebasa es un problema y no lo usan en su totalidad, usen bien el que tienen. Veo que falta educación en la industria de la grabación; hay jóvenes talentosos en las escuelas y no saben qué pueden hacer en el medio o cómo entrar a este mundo, de forma que hay que capacitarnos y ponernos en boca de todos.

¡Nos leemos!