Por la música y el rock iberoamericano, esa ha sido la consigna de las cuatro ediciones de un festival que celebra al rock en español y específicamente colombiano, y que produce la compañía Sonora. La de 2020 significó una interesante reinvención que puso a la tecnología y la formación de públicos como las claves de un nuevo modelo y forma de concebir la realización y difusión de las artes escénicas. Aída Hodson, directora del evento, revela los pormenores, retos y satisfacciones de este ejemplar festival digital.

Un modus operandi a prueba y la oportunidad

“Tuvimos la ventaja y privilegio de poder hacer tres ediciones presenciales del festival Día del Rock Colombia, no sólo con bandas de nuestro país, sino originarias de otros países, con un escenario giratorio extraordinario, pero, finalmente, con una plataforma que tiene un proceso de mitigación de impacto económico de largo aliento, de años de invertir e invertir para ver ganancias, así que nosotros montamos un plan durante todo el año para realizar otras actividades y eventos que amortigüen ese impacto económico hasta que logremos tener ese equilibrio y podamos recibir un retorno”.

“Fuimos la primera industria que paramos y sabemos que seremos la última en reactivarnos y ante ese panorama, teníamos dos caminos: el primero era sentarnos a llorar y esperar al otro año para que se reactivara, pero nosotros no somos de esa filosofía, así que desde el principio optamos por decir: ‘Tenemos un festival increíble, tenemos bandas y hay un público fantástico’, así que hagamos algo para circular toda esta industria que hay y tener para las bandas una plataforma. Decir que seguimos activos para aportar a la industria”, expone Aída sobre la lectura que del momento pandémico se vivía al momento de decidir los pasos a seguir.

A lo anterior, se añadió lo que pasaba en las redes sociales y las ‘cuarentena sessions’, con las que los artistas buscaron mantener el contacto; luego se detectó la oportunidad y se puso en marcha lo necesario para hacerlo posible: “Las sesiones en vivo estuvieron muy bien para el principio, pero solamente involucraban al artista, no a la cadena de valor: roadies, ingenieros de audio, iluminación y demás, además de que la calidad de las transmisiones, y lo tenemos que aceptar, no era tan buena para lo que uno sabe que son los aspectos artísticos. En ese momento dijimos: ‘Ésta es una oportunidad, miremos al futuro’, sabiendo que no iba a ser algo de un mes y volver a la normalidad”.

“Lo que siguió fue ver con qué disponíamos, tomar las nuevas tecnologías y aprovechar la virtualidad. Uno de los integrantes del equipo sugirió mirar lo que pasaba con la realidad virtual y empezamos a investigar qué se había hecho en el mundo de la música y casi nada: algo que armó Coldplay hace ya dos o tres años y un par de bandas más, pero era todo. Pensamos entonces que ese era el camino. Nos pusimos a ver quién hacía realidad virtual en Colombia y en esa búsqueda sólo había inmobiliarias, proyectos para casas. Contactamos a una de estas empresas, que no tenía nada que ver con la música, les contamos el proyecto y armamos la prueba en unas salas de ensayo”.

“Así empezamos a estructurar la producción, pero no teníamos recursos, de forma que empezamos a investigar qué alternativas teníamos: hay una ley en el Ministerio de Cultura en Colombia y presentamos una convocatoria. Nosotros nunca lo habíamos hecho, porque normalmente hacemos alianzas para el festival convencional, pero en esta ocasión, ese estímulo nos facilitó y viabilizó hacer el evento digital, pues lo que implicó esta vez primero fue aplicar la tecnología y luego pensamos en las bandas, al contrario de como se hace usualmente”.

“Entonces nos dimos cuenta de que haríamos el primer festival de realidad virtual de Latinoamérica involucrando toda la cadena de valor de producción, desde los roadies hasta gente de prensa”.

La metodología de  Sonora

El corazón del proyecto en el festival Día del Rock Colombia se conformó por los integrantes del equipo de la empresa Sonora, con Aída como líder y su hijo Frank como encargado de operaciones; a ello se sumó Pixar Estudios para el desarrollo de la realidad virtual respecto al audio, con Hugo Pinzón, “el único certificado en Colombia en sonido binaural, envolvente 360 y espacial”, más la agencia de marketing digital de Oscar Ruiz”, señala Aída.

“Entonces, cuando ya estructuramos un proyecto, armamos los presupuestos, hacemos las contrataciones de rigor y la logística, que ha estado en manos de Roadie Colombia, empresa que es nuestro brazo derecho, tanto en el festival presencial, como ahora”.

“Algo muy importante de esto fue tener un equipo interdisciplinar; contarle a los artistas de qué iba el festival en esta versión y ver cómo se integraban fue muy bueno, porque una cosa es hacer un show en streaming y todo un festival de este tipo fue una cosa diferente; sin embargo, fue una experiencia maravillosa y ojalá que se replique por todo el mundo”.

Reglas para un show nuevo

Con la selección de los artistas hecha, se eligió como sede el Ace of Spades, un bar  acondicionado para streamings, al que luego se aplicó otra remodelación para hacer las grabaciones 360 y en realidad virtual: “Fueron cuatro días específicos de grabación donde cada banda tuvo cuatro horas para grabar su parte y también para tener el tiempo suficiente para aplicar los protocolos de sanidad: la banda llegaba y tenía una hora para acomodarse, otra hora de prueba, una más para grabar su show y la última para desmontarse. Así pudimos garantizar el protocolo de bioseguridad”, explica Aída.

Mención especial merece la selección de bandas por convocatoria abierta y las de participación foránea, como relata la directora del festival: “290 grupos aplicaron directo de todo Colombia y 260 por una alianza que tenemos con una cámara de comercio y el mercado musical BOMM (Bogotá Music Market), lo que nos permitió reunir 425 y de ahí seleccionamos doce más para la programación, las cuales se grabaron en las salas de ensayo, todo con protocolos y tiempos sumamente marcados. Las bandas extranjeras nos mandaban el material y nosotros lo subimos a la plataforma. Aparte de esto, se hizo todo el alojamiento en un recorrido 360, virtual, con la intención de recorrer un festival tal cual; ambientar la experiencia que tenemos en un evento de este tipo de una manera innovadora”.

“Yo estoy convencida, no sólo en este festival, sino en el ejercicio de toda mi profesión, de que es muy bueno tener aliados. En el festival presencial básicamente tenemos una zona de restaurantes muy robusta, la zona de mercado rock y emprendimientos de las actividades, y este festival claramente quería replicarlo, así que se trató de hacer un llamado y se les dijo qué pasaría. Todos arriesgamos y los emprendimientos que invitamos recrearon tal cual sus espacios para estar como el festival interactivo, donde la gente pudo entrar, mirar el menú y pedir desde la pantalla y recibir en su domicilio. Creo que logramos algo muy interesante, pero se trató de recurrir a los que ya tenían una historia y trayectoria con nosotros, porque saben que le metemos el alma y eso nos facilita y nos obvia unos pasos”.

Alianzas, en lo virtual y lo presencial

Para Aída no hay duda: se trata de construir relaciones duraderas: “Debes construir una relación desde la música, el emprendimiento y así es como las cosas funcionan para todos; nosotros esperamos seguir con la misma metodología, una que nos brinda enormes satisfacciones”.

“Una producción como la del festival Día del Rock Colombia en realidad virtual requirió de estas relaciones para librar dos retos fuertes y complejos: el primero, tener en cuenta que en la edición de un video 360 no hay edición, sino que se quedan con la toma que se hizo. Eso fue complejo para todos, pero lo logramos”.

“El segundo desafío fue la pedagogía social o la formación de públicos y cómo consumir contenidos en una plataforma como ésta. La gente no sabía cómo entrar y tuvimos que explicarlo de diferentes formas, porque esto era nuevo y fue normal que pasara. Tuvimos un gran equipo de servicio al cliente con una gente maravillosa que ayudó con envío y seguimiento de correos y lo más que podíamos. No era la logística de las horas, sino cómo las personas deben empezar a entender el consumo de las artes escénicas por medio de la virtualidad y de cómo un artista la usa más allá de un streaming. Finalmente, tuvimos ocho mil visitantes, lo que me pareció una buena cifra para una primera edición de este tipo, con dos por ciento de casos que tuvieron una dificultad real y no concretaron el trámite. El balance general es que estuvo muy bien”.

La red, una autopista que debe funcionar

El peso de la infraestructura para los servicios y acceso a internet de todo el planeta está en la mira, desde el ámbito de lo público hasta lo privado, donde el entretenimiento como goce e industria es clave. “Pienso que a nivel de ciudades como Medellín y Bogotá, estamos muy bien, pero la dificultad amplia está en los otros territorios y municipios en Colombia; sin embargo, creo que tenemos una gran oportunidad, porque el gobierno y todas las entidades se están dando cuenta de que estamos muy desconectados y creo que el gobierno como y las empresas están en un trabajo de ampliar esta red. Lo que pasó con la pandemia no es circunstancial, sino algo que nos abrió los ojos para estar conscientes de que en este momento lo mismo usamos la virtualidad para estar en charlas a distancia que para entretenernos”, menciona Aída.

“Por otra parte, también tenemos que entender que el uso de las redes sociales es también para promover el consumo de las artes escénicas. Eso es lo más importante, optimizar este recurso, porque nos podemos ver desde cualquier parte del mundo. Para nosotros, desde Sonora Entretenimiento, sabemos que la virtualidad ya no se irá, volveremos a los eventos presenciales, pero también seguiremos con los virtuales, eso seguro. Nos abrió un camino maravilloso y creo que hay que capitalizar para organizar el que sigue, tanto físico como virtual para trascender y que se conozca en una globalidad que llegue a miles de personas. Pienso que lo que hicimos fue una siembra y estamos orgullosos de habernos puesto esa medallita; ha sido un ejemplo muy valioso para la industria”, finaliza con orgullo Aída Hodson.

La razón y la valentía asisten a la directora del festival Día del Rock Colombia. Ésta es la muestra de una visión que vive por la música y el rock iberoamericano.

Entrevista: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco