La trascendencia de la figura de Rita Guerrero en el arte mexicano es indudable. Sus labores en el teatro, el cine, y principalmente la música, están registradas en los ocho álbumes de Santa Sabina, así como sus incursiones en la música antigua, con las agrupaciones como Ensamble Galileo.

Reunión de talentos

Con motivo de la celebración a la trayectoria y legado de Rita, se efectuó un concierto a finales de septiembre pasado, en el recientemente inaugurado Conjunto de Artes Escénicas de Guadalajara, Jalisco, con la producción ejecutiva de la Coordinación de Difusión y Producción Musical de la Universidad de Guadalajara. La agrupación, que para esta ocasión se presentó como Los Sabinos, fue la base musical, la cual se complementó con un cuarteto de cuerdas y cantantes invitados, entre los que se contaron Ugo Rodríguez (Azul Violeta), Sara Valenzuela y Abigail Vázquez.

Alejandro Otaola nos da un contexto de cómo se dio el origen de este emotivo encuentro: “Todo empezó cuando se estrenó ‘Rita: el documental’, en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, el 11 de marzo de 2018. El periodista Enrique Blanc y la gente del festival nos buscaron para estudiar la posibilidad de ofrecer un pequeño concierto después de la proyección. Eventualmente trascendió que por el hecho de que el documental estaba en competencia, sería extraño que tuviera un evento especial con implicaciones a su favor, aunque quedó la intención de hacerlo más adelante. Finalmente esto se negoció con la coordinación que dirige Ana Teresa Ramírez y con el apoyo del staff del Conjunto de Artes Escénicas. Los eventos previos de alguna manera sirvieron para ponernos a todos en la misma frecuencia emocional y para advertir que el estreno del documental fue justo el día que partió Rita, en 2011”.

“Todo empezó cuando se estrenó ‘Rita: el documental’, en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, el 11 de marzo de 2018. Esto sirvió para ponernos a todos en la misma frecuencia emocional y para advertir que el estreno del documental fue justo el día que partió Rita, en 2011”.

Alejandro Otaola, guitarrista de Santa Sabina y Los Sabinos.

La parte técnica y sus artífices

La emotividad del evento no podría dejar de acentuarse en un espectáculo con una detallada producción. El experimentado ingeniero y productor Gonzalo “Chacho” Peniche, fue el responsable de lograr una eficiente comunión auditiva con los fieles de Rita. Gonzalo nos da algunos highlights de su trayectoria profesional, lo que hace ver la causa por la cual fue elegido para llevar el peso de esta producción: “Mi background como ingeniero de sonido empieza hace poco mas de treinta años, en los que trabajé con bandas de heavy metal de la época, como Ultimátum y Luzbel.  Posteriormente incursioné en una gran infinidad de géneros; he trabajado desde con Rigo Tovar y Vicky Carr, pasando por Ángeles del Infierno, La Gusana Ciega y Panteón Rococó. Cuento con muchas certificaciones y más de tres mil shows a mis espaldas, y he tenido la oportunidad de viajar mucho, conocer, y sobre todo, adquirir una gran experiencia”.

Chacho narra su relación previa con la banda: “Soy el ingeniero del proyecto Los Sabinos, que recoge este homenaje a Rita Guerrero. Fue una gran sorpresa llegar a Guadalajara y ver la cálida recepción que tiene el grupo. Mi relación con el grupo es desde sus inicios. En ese tiempo su ingeniero era Sergio Zenteno y lo fue durante muchos años. Sin embargo, mi relación con ellos era estrecha, porque yo organizaba conciertos en ese tiempo y de ahí nos vinculamos mucho. Desde entonces, la relación siempre ha estado. Recientemente, participé como ingeniero en el montaje de la película “Nosferatu”, con música de Santa Sabina por Los Sabinos, y de ahí recibo la honrosa invitación para participar como ingeniero del mejor grupo de rock de México”, nos dice con orgullosa franqueza.

“Primero veo muchos videos y descargo los que más pienso apropiados para el show, además de hacer los propios. Después los edito y los sampleo para usarlos de diferentes maneras. Durante el concierto mezclo los samples en vivo, lo cual hace que nunca exista un concierto igual”.

Mario Márquez Lartigue, curadoría y mezcla en vivo de visuales.

Entrando en materia, Chacho comparte cómo fue el primer contacto con el Conjunto de Artes Escénicas, en cuya sala 2 se realizó este homenaje: “A no ser que ya conozca el espacio, la gente y el equipo, soy muy reservado, incluso en las situaciones más optimistas, ya que en mi experiencia me ha tocado particularmente en este asunto de los teatros nuevos, en los que los sistemas de audio no los ajusta un consultor de audio. Con toda honestidad, confieso que tuve reservas, porque el teatro era nuevo y no lo conocía; sin embargo, también sé que Guadalajara tiene las mejores tradiciones de audio, no sólo de México, sino del mundo. Hablando de la preproducción, corrimos lo normal. Muchas veces una lista de equipo puede ser muy impersonal, ya que te menciona de lo que se dispone, pero no te dice las condiciones en que está, ni cómo está seteado. La lista de equipo tampoco habla del factor humano, que quizá es la parte más importante detrás de la máquina, que por sí sola no es nada. Sin embargo, ya habiendo acordado, hablado y negociado con la gente del teatro, fue un placer llegar, ver y entender que son muy profesionales”.

La respuesta del espacio y del staff fue eficiente y estaba todo exactamente tal cual lo había pedido. Mi apreciación de observar el PA un poco abajo fue solucionada por los chicos del teatro, con unos frontfill muy bien puestos y alineados, y que cubrieron muy bien esa pequeña carencia técnica que en realidad, obedece a un problema de concepción, más que un asunto técnico. Nuestro diseño es modesto en el sentido de que no somos una producción grande y exigente. Tenemos unos mínimos que tienen que ver mucho con el confort del músico y del ingeniero para poder resolver y ofrecer el espectáculo que todos se merecen. Eso también está relacionado con que exista una comunicación previa y estrecha con la producción para garantizar estos mínimos. La verdad es que el nivel en el espacio es alto, entonces no hacía falta exigir un extra. Simplemente había que acomodar todo lo que ya estaba y garantizar que estuviera. Y así fue”.

“Hablando de la preproducción, corrimos lo normal. Muchas veces una lista de equipo puede ser muy impersonal, ya que te menciona de lo que se dispone, pero no te dice las condiciones en que está, ni cómo está seteado”.

Gonzalo “Chacho” Peniche.

Los colores de “De vuelta al sol”

En cuanto al crucial diseño de iluminación, tomando en cuenta el aspecto visual que siempre acompañó a Rita y a Santa Sabina, el adalid de los colores de “De vuelta al Sol”, fue David A. Guzmán, quien tiene una experiencia como ingeniero, diseñador, programador y operador de iluminación de 1993 a la fecha. David nos comparte su filosofía de trabajo: “Cada artista y proyecto tiene una necesidad. Cuando se tiene el gusto, la técnica y la escuela práctica, puedes ir del rock a la ópera, literalmente. El secreto, personalmente, lo baso en la cultura de apertura a las artes y el motivo”. Y nos describe cuál fue su concepción para este show: “Para apoyar la proyección del documental, consideré la técnica teatral japonesa Kabuki, enmascarando la pantalla de proyección sin alterar a los artistas en escenario y menos aún, manchar la proyección que se presentaría. Para esta presentación como iluminador, traté de respetar el trabajo de video y usar técnicas  teatrales para explotarlas en su momento. El uso de temperaturas fue importante. Las calles en cabeza y cintura (técnica de danza), me ayudaron mucho para apoyar al video. El diseño se basó en iluminación convencional y teatral, más que en iluminación móvil, utilizando la vieja escuela de iluminación y teatro”.

Los visuales de “De vuelta al sol”

Mario Márquez Lartigue fue el curador de videos y mezcla en vivo de los visuales para el concierto. “Soy cineasta, creador en medios digitales de arte y entretenimiento interactivo. Me gusta mucho participar con la banda por su versatilidad y libertad creativa. Mi técnica para los visuales está basada principalmente en el remix de videos con licencias de Creative Commons. Primero veo muchos videos y descargo los que más pienso apropiados para el show, además de hacer videos propios. Después los edito y los sampleo para usarlos de diferentes maneras. Durante el concierto mezclo los samples en vivo, lo cual hace que nunca exista un concierto igual”.

El balance técnico de la producción está en la calidad de los artistas involucrados y la apertura creativa que existe. La constante es el talento de los músicos y su capacidad para involucrar a otros artistas.

La combinación de todos estos talentos en producción, hizo de este tributo, una experiencia mística para todos los asistentes, logrando varios momentos estremecedores. Esperamos vehementemente una continuidad, favorable a la preservación de la figura de Rita Guerrero en el inconsciente colectivo de la música de México.

“Para apoyar la proyección del documental, consideré la técnica teatral japonesa Kabuki, enmascarando la pantalla de proyección sin alterar a los artistas en escenario y menos aún, manchar la proyección que se presentaría”.

David A. Guzmán.