El especialista en producción técnica Adlib dispuso los equipos para la iluminación y el sonido del afamado festival Creamfields 2019, de la mano en producción creativa de la empresa LarMac LIVE. La edición reunió a más de setenta mil fanáticos del baile, cada día durante tres días, en un festín con los DJ’s más reputados del planeta en cinco escenarios que seguramente se repetirá en cuanto el mundo se reponga de la suspensión de eventos masivos que existe en la actualidad. 

La base del diseño de iluminación hecha por Jordan Willis e Ian Tomlinson tuvo como eje el despliegue de estructuras en capas curveadas, revestidas con paneles de video LED, lo que fijó el tono estético de las zonas con los equipos asegurados a superestructuras como los andamios. O bien la combinación de elementos volados y un soporte sustancial en el suelo sobre el escenario al que se sumaron posiciones principales de iluminación del escenario a la audiencia como las armaduras de torre en ángulo sobe las alas de los escenarios.

Decenas de luces móviles, como Martin MAC Aura XB LED, Viper, Quantum Wash; Claypaky Axcor Beam 300, Mythos; Chauvet COLORdash, luces móviles Chauvet NXT-1; estroboscópicas LED Stormy CP aparejadas con cubos LED Showtec o LED JDC1 y Ayrton MagicBlades, más aditamentos como los iluminadores LED inalámbricos LED CORE ColourPoint CP20 que entraron en acción en los distintos entarimados para crear sensaciones de profundidad y diversas perspectivas, lo que se sumó a mantener una atmósfera dinámica durante todo el evento, con el extra de tener los escenarios completamente limpios y despejados. Finalmente, el control de los distintos diseños corrió en mesas MA Lighting grandMA3 de tamaño completo, con una grandMA como respaldo para artistas como Tom Webber y Paul Abdullah.

En materia de audio, el gerente de proyectos de audio de Adlib, Jay Petch, y su jefe de equipo Billy Bryson, propusieron un diseño creativo de sistema de subgraves “end-fire” como una solución para mantener el amplio contenido en las gama de frecuencias bajas, dejando estos dentro de los límites de cada etapa respectiva, solución que se sugirió durante las discusiones previas al festival como una forma efectiva e imaginativa de controlar el ambiente omnipresente de bajas frecuencias y así brindar a los ingenieros de sonido un mayor control sobre los patrones de dispersión.

Cada uno de los subconjuntos por escenario se personalizó para el audio en sala y sus características sonoras en específico. Así, los sistemas de sonido que entraron en acción fueron CODA con sus cajas AiRAY en arreglos lineales por lado, apiladas sobre subwoofers SC2, además de cajas L-Acoustics ARCS por lado con gabinetes Kara a modo de front-fill. En el suelo, al frente del escenario, hubo subwoofers SCP agrupados en pilas de dos. La operación fue con las mesas Digico SD11, tanto en sala como en monitores).

El otro sistema que lució fue el integrado por arreglos L-Acoustics K2 en combinación con subs KS28, distribuidos en línea al frente del escenario, operándose desde la consola Digico S21.

El desafío en Creamfields es entregar altos valores de producción en un sitio al aire libre, listo en un periodo de tiempo relativamente corto, contemplando la variable del clima. Una vez más la misión fue cumplida gracias a los equipos talentosos y conocedores que estuvieron involucrados —algunos ya con precedentes de participación por varios años—, de manera que los organizadores del evento dejan en alto las expectativas para la edición siguiente, lo que garantiza que Creamfields ofrezca las mejores experiencias sonoras y visuales del festival a todos sus fanáticos, que en cuanto pueda ocurrir de nuevo será lo más importante.