Chicago El Musical es una de las obras de teatro más exitosas que se ha presentado en la cartelera de Broadway, Nueva York. Con más de 23 años de permanencia continua y más de nueve mil representaciones, esta puesta en escena es un referente del teatro musical. Su éxito ha llevado a esta obra a realizar temporadas en 36 países y ser ovacionada por más de 31 millones de personas a nivel mundial.

En México, la compañía Ocesa Teatro y los productores Federico González Compeán, Julieta González y Morris Gilbert apostaron por esta puesta, y desde el estreno en octubre de 2019, en el Teatro Telcel, los resultados han sido muy satisfactorios.

Regresos que funcionan

La producción cuenta con la colaboración de un equipo de profesionales integrado por Tania Nardini en la dirección escénica, Gary Chryst en coreografía, Isaac Saúl en la dirección musical, Rob Fisher en la supervisión musical, Jaime Matarredona como supervisor general de producción;  Rob Bowman, Carolina Herzlt y Elías Ajit como encargados de la dirección y coreografía residentes, entre otros, que han logrado configurar y construir un proyecto sólido y profesional que ha encontrado un lugar en el gusto del público mexicano, y no es para menos, ya que la producción que se presenta en nuestro país es una réplica exacta de la que se muestra actualmente en Nueva York. El trabajo realizado en esta puesta se ve en cada elemento, desde el escenario, el cual tiene un concepto minimalista un tanto alejado de la parafernalia teatral, apuntando los reflectores y luces hacia los actores, mientras que el vestuario de todos los participantes se compone de transparencias, tacones y bombines, aspectos que enfatizan la sensualidad del jazz. La música recrea la atmósfera de los años veinte y las deslumbrantes coreografías, creadas por Bob Fosse, hacen de esta obra una gran experiencia de arte en vivo.

Cabe destacar que esta es la segunda ocasión que se presenta la obra en nuestro país; el primer montaje se realizó en el año 2001 y fue protagonizado por la actriz argentina Sandra Guida y la mexicana Bianca Marroquín, teniendo en la producción a Federico González Compeán y Morris Gilbert, como en la actualidad. En aquel tiempo se presentó en el Centro Cultural Telmex Teatro 2 de la Ciudad de México y superó las trescientas funciones; mientras que esta vez llevan más de cien.

19 años después, la obra presenta cambios, innovaciones y detalles que hacen que sea considerada la mejor puesta en escena en la actualidad. La oportuna y eficaz participación de Jaime Matarredona, supervisor de general de producción y Carolina Herzlt, directora residente, ha ayudado a que los objetivos planteados en las juntas previas al estreno se desarrollen lo mejor posible.

Para conocer los detalles que han hecho de Chicago, El Musical, una obra exitosa en México, platicamos con ambos, quienes detallaron los procesos y retos a los que se enfrentaron.

Satisfacción creativa y trabajo en equipo

El nivel de exigencia que se requirió fue alto, tanto para las actuaciones como para el staff de producción. Los objetivos eran claros: hacer de la puesta en escena algo tan importante como la que se muestra en Broadway. Los retos fueron varios, pero afortunadamente, los diferentes equipos de trabajo lograron desarrollar diversos planes de acción para que todo se cumpliera en tiempo y forma.

Entre los principales retos destaca el poco tiempo que hubo para montar la obra, ya que fue en mes de abril de 2019 cuando arrancó el proyecto. A partir de esa fecha dieron inicio las distintas reuniones entre los productores de Broadway y la producción en México. Cabe mencionar que normalmente, una puesta en escena como ésta toma como mínimo un año en su preparación, mientras que en el caso de Chicago, El Musical, tomó cuatro meses llevarla a cabo.

“Ha sido una gran experiencia y un aprendizaje participar en ella. Nos hemos ocupado de cuidar todos los detalles, lo que ha marcado la diferencia en esta puesta. Es un producto artesanal que no pierde su esencia con el paso de los años y comprendemos lo trascendente que es, porque compartimos una gran vocación por hacer teatro. Debido al poco tiempo que tuvimos, esto fue un reto para todos. Primero fueron varias reuniones con gente de Nueva York, después vino el montaje y por último, en septiembre, las audiciones; fue mucho el trabajo realizado, pero estamos muy contentos con los resultados”, expresa Jaime Matarredona.

En el mismo sentido, Carolina Herzlt, directora residente, comenta: “La producción de esta obra tiene un sello de rigor importante. Ante el poco tiempo, fueron la constancia y la disciplina los principales pilares con los que contamos. Tuvimos visitas de muchas personas de Broadway y tanto productores y coreógrafos asociados estuvieron muy interesados en saber lo que estábamos haciendo; hubo mucha presión y exigencia”.

Un aspecto a señalar en producción es que el trabajo no se limitó sólo a montar la escenografía o añadir elementos físicos a la obra, sino en tener una cercanía e interacción constructiva con todo el staff en general, el cual está integrado por más de cien personas. Actores, técnicos e ingenieros demandaban ciertos recursos que los directivos de la producción otorgaron para que todo fluyera y los procesos de trabajo se lograran. El apoyo humano fue un punto trascendente en esta puesta en escena.

“Parte del trabajo es ayudar tanto actores como a ingenieros y en general a que todo el staff tenga los estímulos correctos; nuestro trabajo tiene que ver con energía, con lo que hagan sentir al público y esto se logra sembrando una satisfacción creativa en todo el personal. Todos somos una unidad, es lo que nos construye y define, hay respeto por el trabajo del otro. Todas las áreas son importantes: vestuario, microfonía, gente que acomoda al público y demás. Esto es el resultado del trabajo de muchas personas, es una idea que fomentamos en Ocesa Teatro”, menciona Carolina Herzlt.

Cabe mencionar que la producción física (escenografía, iluminación, vestuarios y otros elementos) que llegó a México fue enviada por la producción de Chicago en Broadway. Esta provenía de Sudáfrica y anteriormente había estado en Alemania, por lo que al llegar a nuestro país se tuvieron que hacer ciertas reparaciones ya que el uso y los viajes provocaron que distintos elementos estuvieran en mal estado. Por fortuna, todos los elementos de la producción física recibieron el mantenimiento adecuado y se encontraron listos para el montaje, mismo que tuvo una duración de cinco semanas. Si bien la escenografía no es tan compleja, se estima que para una obra de este nivel, el montaje toma normalmente entre ocho y once semanas.

Las audiciones fueron otro punto significativo en la producción de Chicago, El Musical. Hubo varias pruebas y filtros, ya que si bien ya se conocía la obra, se necesitaba de un talento que estuviera a la altura de las exigencias para esta puesta. Una vez que pasaron el primer filtro, los actores elegidos participaron en un taller, que duró dos semanas. Una vez que concluyó, se realizaron otras audiciones con el equipo extranjero de producción y hasta ese momento se conocieron las nuevas caras que integran los actores y actrices seleccionados.

“Tengo un gran cariño por la obra; tuve la oportunidad de participar en 2001, la primera vez que llegó esta puesta a México y fue un gran aprendizaje. En aquel tiempo teníamos lo mejor que había, fue una gran producción. Además de eso, hoy tenemos casi veinte años de experiencia. Si bien la historia de la obra es la misma, a nivel de producción han cambiado muchas cosas y en aquellos años no había la profesionalización que hay en nuestros días. Antes había pocas escuelas que enseñaran teatro musical en nuestro país, mientras que ahora en las audiciones hubo gente muy talentosa, fue un reto elegir entre tanto talento”, añade Jaime Matarredona.

El sonido del teatro musical

Así como un concierto o festival tienen sus procesos en sala, el teatro musical cuenta con los suyos. La labor del ingeniero de audio en este tipo de espectáculos es compleja, ya que debe conocer todos los diálogos, en ocasiones mezclar texto por texto y conocer toda la orquestación para poder destacar ciertas partes y crear así atmosferas dramáticas, cómicas o románticas. Además, debe conocer las coreografías, sus tiempos e intencionalidad; por ejemplo, si es una balada, el audio no puede estar arriba o por debajo del nivel adecuado. Sin duda implica un toque emocional: no sólo es la dinámica, sino el equilibrio de todo un arco emocional a la obra en cuestión.

En Chicago, El Musical, el encargado del diseño original de audio fue Rick Clarke, quien desafortunadamente falleció en 2016. Ante ello, Matt Grounds, otro reconocido ingeniero de sonido quien cuenta con más de veinte años de experiencia en el teatro musical y en la industria de la música, es el actual responsable de la recreación de audio de la puesta en escena en Broadway.

Así, Matt Grounds estuvo a cargo del diseño de audio de la puesta en escena en el Teatro Telcel. Recibió los planos del lugar, elaboró un pre-diseño a la par de una programación en su consola y al llegar al recinto realizó pocos ajustes finales, usando prácticamente un día para ello. Cabe señalar que utilizó el programa de predicción Mapp XT de Meyer Sound, mientras recorría todo el teatro, logrando una adecuada cobertura y nivel deseado.

El objetivo de Matt Grounds era conseguir un sonido orgánico, ya que si bien no se trata de un concierto, hubo que conseguir una ambientación plena. Para conocer más acerca de lo que se hizo en sala por parte de Matt y del staff de producción, platicamos con Omar Garduño, operador y mezclador de sala para Chicago, quien contó su experiencia de trabajar con este profesional de la industria del audio:

“Trabajar con Matt fue una gran experiencia; cuida todos los detalles. Siempre solicitó cosas específicas, era estricto, pero hace que toda la operación en sala sea sencilla. Él entregó el diseño listo, con todos los ajustes necesarios y yo me encargo de operarlo. Sin embargo, esto no termina ahí: cada semana mandamos un reporte, en el que indicamos lo que estamos haciendo; aunque él no está presente, sigue integrado a distancia al proyecto.

Limpieza sonora, esencial: “Si bien los micrófonos están ocultos, hay dos dispositivos omnidireccionales abiertos en los que puede entrar mucho ruido. Tuve tres días para practicar el diseño que dejó establecido y posteriormente hicimos ensayos en escenario, lo que tomó dos semanas y después fue el estreno”.

El sistema de audio cuenta con una distribución left / center / right, y consta de un PA Meyer Sound Leopard y delays UPM, mientras que en front-fill se encuentra el modelo E5 de la marca d&b audiotechnik. El escenario tiene ocho monitores de piso y la consola usada en sala es Digico SD7, en la que se ocuparon 68 canales, con ochenta escenas. En cuanto a la microfonía, destaca el uso de equipos DPA 4011, 40399 y 4061. Cabe mencionar que no se utilizan sistemas personales de monitoreo, sino de piso.

Iluminación tradicional

Otra área destacable en la obra Chicago, El Musical es la iluminación, la cual tiene un sentido tradicional, ya que está enfocada a recrear la época de los años veinte. El diseño de iluminación estuvo a cargo de Ken Billington.

Si bien se recurrió a luminarias actuales, también se utilizaron equipos antiguos para conseguir el tipo de luz adecuada. Prácticamente fue un trabajo artesanal, ya que la iluminación no cambió con respecto a lo que se ha presentado en otras ocasiones.

El diseño de iluminación es el original que se muestra en Broadway. Ken Billington visitó el Teatro Telcel y realizó distintas rectificaciones en lo que respecta a las luminarias del teatro para lograr la réplica del diseño. En un día dejó el sistema listo para que Níger Reina y Víctor Cruz realizaran la operación de los equipos.

“Fue una gran experiencia trabajar con Ken; trajo a su programador y dejaron todo en perfecto estado. Nos tomó veinte días familiarizarnos con el diseño, fue un reto importante y una gran satisfacción trabajar con alguien que tiene múltiples reconocimientos a nivel mundial por sus proyectos”, expresa Níger.

El diseño de iluminación cuenta con cuatrocientas luces convencionales y doce robóticas, entre las que destacan sistemas como Vari-Lite VL2500 y VL3500, entre otras, utilizando más de treinta universos. Se ocuparon dos consolas ETC Eos Titanium, una como principal y la otra como respaldo. Además, muy al estilo de la época en la que está ubicada la obra, se utilizaron tres seguidores Lycian 1200 de tiro largo, mismos que destacaron las actuaciones de los protagonistas.

Los colores base para esta puesta son blanco, azul, rojo y amarillo, pero también existe una mezcla de tonos cálidos y fríos; por ejemplo, para enfatizar las escenas dramáticas se ocupan los tonos azules y oscuros, mientras que para la mayoría de las escenas y momentos se usan rojos en mayor medida.

Ver la obra Chicago, el Musical es sin duda una gran experiencia. El público, actores y staff de producción son parte de una historia poderosa y real que ocurrió en 1924 y que ha trascendido hasta nuestros días. La obra fue escrita por la periodista Maurine Dallas Watkins para el diario Chicago Tribune, durante la cobertura de los juicios de Beulah Annan y Belva Gaertner, acusadas de asesinato. Las adaptaciones fueron ocurriendo al paso de los años y actualmente, este espectáculo regresó a México de una forma afortunada para el público.

El trabajo hecho por quienes integran esta nueva producción es evidente en las escenas y actos que la componen. Lo realizado por Ocesa Teatro y los productores Federico González Compeán, Julieta González y Morris Gilbert demuestran no sólo su profesionalismo y gran capacidad, sino que dejan claro que en México se hacen producciones de gran nivel y de calidad mundial desde hace ya un buen tiempo.

El teatro es arte vivo; presenciar un espectáculo en vivo es incomparable y nos da un sentido de comunidad, de existencia y pertenencia.

La segunda vez de Chicago, El Musical en México

Audio

(01) Consola Digico SD7

(28) Altavoces Meyer Sound Leopard, (12) Altavoces Meyer Sound Mina, (04) Altavoces Meyer Sound UPjunior, (23) Altavoces Meyer Sound UPM 1P, (02) Altavoces Meyer Sound UPJ 1P, (04) Altavoces Meyer Sound UP4XP

(08) Subwoofers Meyer Sound 900LFC

(23) Altavoces d&b E5

(10) Amplificadores de Altavoces d&b audiotechnik D6

Microfonía

(01) Micrófonos Shure Beta 91A, (01) Beta 56, (05) Beta 98, (02) SM58, (01) Super 55

(03) Micrófonos Neumann TLM 102, (01) KM 184

(13) Micrófonos DPA d:dicate 4011C, (01) d:dvote 4099B, (03) d:dvote 4099T, (06) d:screet 4061 con IMK-SC4061

(02) Micrófono Helpinstill 240

(01) Micrófono Schertler

Iluminación

(01) Consola ETC Eos Titanium

(23) Luminarias Vari-Lite VL-2500 Spot, (02) VL-3500 Wash FX, (02) VL-7002Y

(10) Proyectores ETC Leko Source 4/19 grados, (37) Leko Source Four /26 grados, (05) Leko Source Four/36 grados, (05) Leko Source Four 4/50 grados

(09) Source Four Zoom 25/50 grados

(08) Luminarias Altman R40, (02) Altman MICS-3 5-0

(14) Luminarias Martin Mac Quantum Profile

(03) Seguidores Lycian 1200