Desde hace más de dos meses, la industria de los eventos en vivo ha sufrido los efectos de la contingencia sanitaria que vivimos y todo tipo de conciertos, obras de teatro, festivales y aglomeraciones han sido suspendidos hasta una fecha que aún no se sabe. Se han llevado a cabo distintas alternativas que aún están perfeccionándose, y en países europeos, donde la situación tiene una cierta mejoría, una de las opciones comienzan a ser los auto-conciertos. ¿De qué se trata? De llegar a un recinto abierto en automóvil y escuchar a un músico o banda en un escenario a través de una Frecuencia Modulada (FM), sin PA y una prudente distancia social.

El primero en la lista

Mads Langer, músico danés, fue uno de los primeros en realizar un auto-concierto en la localidad de Aarhus, en su país natal, para un total de dos mil personas, que además tuvieron la oportunidad de interactuar con el músico a través de una aplicación de video conferencia multitudinaria, con la que el público participó durante el concierto.

Sin duda, la industria está en vías de reinventarse y lograr con ello una reactivación para todos sus miembros. Cientos de familias tienen en la industria de eventos en vivo su labor principal, y hay que encontrar la forma de superar esta etapa. ¿Podrían ser los auto-conciertos una respuesta, por lo menos temporal, a esta situación en México? Los ingenieros Alejandro Peralta Almaguer (ingeniero de radiofrecuencia con Margarita la Diosa de la Cumbia) y Carolina Anton (ingeniera de sonido, sistemas de audio en sala y monitores para artistas como Natalia Lafourcade, Mon Laferte y León Larregui), reflexionan en torno al tema y ponen en la mesa los factores a considerar para que esto sea posible en nuestro país.

A la pregunta de las posibilidades que tienen los auto-conciertos en México en un futuro cercano para reactivar la industria del espectáculo, Carolina responde: “Considero que pueden ser una opción, aunque habría que tomar muchas medidas, normas y reglas para respetar, además de que muchas personas que no tienen coche lo tendrían muy difícil. Hay algunas cosas que también habría que solucionar, como  la contaminación y la gestión de los conductores y el consumo de alcohol. De hecho, considero que podría haber otras formas de reactivar la industria, aunque en un corto plazo pareciera ser la más viable por el bien laboral de todos los que estamos en la industria y que actualmente estamos congelados”.

Alejandro Peralta señala por su parte: “La posibilidad es total. Sin duda es una aplicación que se podría llevar a cabo en nuestro país, ya que existen las condiciones técnicas para realizarlo, tanto el conocimiento alrededor de lo que implica y sobre todo las ganas de hacerlo para activar a nuestra industria. El hecho de poder hacerlo ofrecerá muchas cosas, primeramente la reactivación de nuestra industria de una manera más rápida, lo que activará la economía de todos los que vivimos del espectáculo y por lo tanto traerá un beneficio real a muchísimas familias. Además de lo anterior que es un tema que personalmente creo que es delicado y sensible, el hecho de hacer estos conciertos ofrecería a los asistentes una experiencia diferente, que sin duda marcaría su vida con una vivencia musical diferente. Yo mismo experimenté este efecto escuchando un concierto de U2 desde Dublín por radio. Recuerdo que la sensación fue tremenda, a pesar de no estar físicamente en el lugar. Esto, pero en vivo frente al escenario creo que puede ser una experiencia muy interesante y nueva, entonces las posibilidades son reales y totales. Realmente lo que necesitamos es que el gobierno nos apoye en unos detalles muy específicos”.

De inicio, los espacios en los que se realizarían los auto-conciertos tendrían que ser evidentemente al aire libre. Carolina Anton señala: “Es un tema importante, ya que  tendríamos que cambiar el espacio para realizarlo; básicamente, tendrían que ocurrir en estacionamientos abiertos”. Alejandro Peralta dice: “En la Ciudad de México, por ejemplo, podrían ser las pistas del Foro Sol, el mismo Foro Sol (si se permite ingresar con los autos), el estacionamiento del Estadio Azteca; en todo el país México tenemos lugares. El despliegue de la producción prácticamente sería la misma, ya que se montaría un soporte con todos los requerimientos. El sistema de PA no sería necesario; sin embargo, complementar la experiencia con subwoofers para tener la sensación del PA sería, si no necesaria, complementaria para la experiencia de percepción del sonido de concierto. Además de esto se podrían hacer algunas aplicaciones en recintos cerrados donde se guarde la sana distancia y el sistema de recepción sea una aplicación de FM en teléfonos celulares”.

¿Qué hay de los equipos técnicos necesarios?

Para producir un show de calidad en estas condiciones, hay que tomar en cuenta distintas variables, como menciona Carolina: “De inicio habría que establecer si las personas tienen que permanecer dentro de sus automóviles o pueden salir (por ejemplo, para sentarse en el cofre del carro). Creo que la parte que más se vería afectada es el sonido para las personas, pero a nivel técnico no me parece que sea tan diferente, aunque pudiera evolucionar y transformarse. El reto lo veo en la logística para la audiencia, la venta de distintas mercancías, la entrada y salida y demás para que todos estén protegidos”.

Alejandro señala en este punto: “Es bastante interesante, ya que prácticamente se necesitaría lo mismo que se ha usado en un concierto. Un sistema de monitoreo para los talentos que toquen y por lo tanto todo lo que es el “Monitor World”; iluminación como siempre y video como siempre (aunque se puede extender la experiencia). Lo que cambiaría seria el “FOH World”, ya que en este caso, la consola podría estar en un camión adaptado para tener el equipo de sala de frente del escenario y tener unos monitores que reciban la señal del receptor de FM, que en este caso podría ser un radio convencional”.

“Por otro lado, la sala podría estar igualmente sobre el escenario con un pequeño sistema que igualmente reciba la señal del radio. La idea de recibir esta señal es tener la referencia real o más aproximada de lo que los asistentes estén recibiendo, claro está que esto dependería mucho del sistema de audio que tenga cada quien en su auto, pero en extensión he pensado que la industria de la renta de carros podría ofrecer servicios de “renta de autos para conciertos”, con la intención de tener un auto nuevo con un sistema de audio idóneo para la experiencia, lo que sin duda también ayudaría a esa industria”.

“Una de las partes clave de todo esto” continúa Alejandro; “es el transmisor (TX) de FM. Sería necesario tener un sistema de modulación FM (que podría ser analógico o digital, siendo éste último el que mejor experiencia podría ofrecer), y este transmisor recibiría la señal L y R de cada mezcladora. Hay que mencionar que podríamos hacer un solo show son una sola mezcladora de sala o hasta festivales, usando prácticamente cualquier tipo de señal analógica o digital (Dante, AES3 y demás). El transmisor debería ser de la mejor calidad de audio y esto puede dispararse, lo que dependería, como todo, del presupuesto. Lo que sí es importante destacar es que hay un impedimento actualmente para hacer esta aplicación de manera aleatoria, ya que esa porción del espectro esta regulada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), lo que significa que se necesita pagar por la frecuencia que usaríamos en el sistema para el evento y sería una concesión del uso de esa frecuencia; es decir, se trataría de comprar una porción del espectro y esto es caro”.

“La otra opción es pedir un permiso a la misma IFT para hacer aplicaciones de este tipo a baja potencia, que es el tema clave de la legislación, ya que en el mercado cualquiera puede comprar transmisores de precio bastante accesibles de 5, 60, 100 y hasta de 1000 watts, pero hay que entender el alcance que podríamos tener con estas potencias.  Baja potencia significa usar 1 o 2 watts. Para tener una idea, con un 1 watt podríamos tener alcances de hasta cinco kilómetros; con 2 watts hasta unos veinte kilómetros y con uno de cien watts hasta 35. Esto evidentemente puede afectar a alguien que sí pagó por usar su frecuencia o que tiene su permiso, lo que es delicado. Si hacemos un evento de este tipo sin permiso y no se controla ni la frecuencia a usar ni la potencia y somos detectados, podrían haber multas con una cantidad que podría representar el costo de producción de varias decenas de shows”.

“Definitivamente”, continúa Alejandro; “hay que pedir un permiso para estar cubiertos en ese tema, pero además, normalmente, el permiso se asigna a una frecuencia en especifico en una ciudad en específico, pero esto podría no ser bueno para una empresa de renta que podría desplegar la producción en otras ciudades, por lo que es necesario que estos permisos puedan extenderse para modificar la frecuencia en diferentes ciudades con el uso del mismo transmisor,  lo que podría asignar la misma IFT y al mismo tiempo asegurar esto con una persona que entienda de coordinación de radiofrecuencia en campo por parte de la empresa de renta, producción o artista”.

“En definitiva, lo mejor que podría pasar es que el gobierno, en empatía con la industria del espectáculo, eliminara el proceso de permiso para aplicaciones de FM de baja potencia y que nos dejara definir la mejor frecuencia en diferentes ciudades, todo lo anterior teniendo claro que el que ejecutaría esta tarea dentro de una producción sabe del tema de radiofrecuencia. Incluso la IFT podría certificar a estos expertos en estas aplicaciones para el espectáculo. Creo que es cuestión de empatía; no es un tema técnico solamente. El rango de frecuencias de las que estamos hablando para esta aplicación de FM es de 88MHz a 108MHz (que es el rango tradicional en el que se venden los transmisores actualmente en México). En la ley del espectro en nuestro país, este rango aparece como Servicio de Radiodifusión Sonora en FM y claramente se especifica que se necesita una concesión o un permiso”, señala Alejandro.   

Otro punto a considerar es el personal técnico que tendría que estar presente para estas producciones para que un evento de este tipo se realice con buena calidad en México. Carolina Anton responde: “El personal técnico debería ser el mismo que en festivales o shows convencionales y obviamente dependería del tipo de producción para tener más o menos staff. Es un hecho que reducir el personal es garantía de no tener un show cien por ciento profesional”.

Alejandro Peralta expone a este respecto: “En efecto, el personal técnico sería prácticamente el que tenemos en todos los shows, ya que aunque no haya sistema de PA, un ingeniero de sistemas sería necesario si hacemos la aplicación con subwoofers o simplemente para ajustar el sistema de side-fill del escenario. Ingeniero de sala, monitores, production manager, stage manager, backline, técnicos, riggers, iluminación, video, todos serían necesarios y eso activaría a toda nuestra industria. Lo que sí sería el técnico clave en esta aplicación es sin duda el ingeniero de radiofrecuencia, que coordinaría todas las frecuencias de uso de microfonía, in ears y todo lo que se tenga que usar en el show, más el sistema de transmisión de FM.

Finalmente, cualquier género musical puede ser bien recibido para presentarse de auto-conciertos: “Estoy segura de que sí, aunque creo que lo más fácil sería realizar conciertos de música electrónica. Por otro lado, si queremos reactivar la industria, debería de incluirse a todos los géneros, obviamente bajo normas y reglamentos aptos para la seguridad y bienestar de todos y todas”, menciona Carolina, y Alejandro agrega entusiasta: “¡Sin duda! Todos los géneros, en todos lugares, bajo las características que hemos comentado al principio. Lo único que me preocupa es que, si es un show de Margarita la Diosa de la Cumbia, mi jefa, la gente quiera salirse del auto a bailar o en cualquier otro género bailable o se quieran salir a hacer slam en un show de rock”.