En nuestra entrega anterior, hablamos acerca de los principios y elementos del audio sobre IP. En esta ocasión, nos  extenderemos un poco más y tocaremos el tema del protocolo Dante. ¿Por qué elegimos éste? Hay varias razones que iremos dando al paso del artículo.

Hace doce años

Dante fue desarrollado en 2006 por la empresa australiana Audinate y a grandes rasgos es una combinación de software, hardware y protocolos de red que posibilita la transferencia de audio sobre IP sin compresión, entendida ésta como el proceso de aplicarle al audio un códec para reducir su peso o calidad, haciendo a esta señal o flujo de datos más transportable por red o para poder trasladar más canales simultáneamente. Cabe mencionar que un códec es un algoritmo aplicado o hardware que realiza una codificación y decodificación de una señal o flujo de datos digitales para su gestión.

En este caso, Dante no comprime la señal para su transporte, sino que al convertirse de audio análogo a digital, encapsula (que no es lo mismo que comprimir) los datos en paquetes de red para distribuirlos.

Varios protocolos de Audio sobre IP (AoIP) utilizan lo que se denomina P2P (Peer to Peer o Punto a Punto en español) entre el emisor de la señal y el receptor de la misma. Así, Dante nos ofrece una infraestructura de red que va desde un dispositivo con ese protocolo conectado a un switch de red gigabit (particularmente en mi caso, lo he probado y he realizado pruebas con uno de tipo doméstico con puertos gigabit y ha funcionado sin problemas), y con otros dispositivos Dante conectados en la misma red. Entonces se preguntarán: “¿Qué ventajas trae conectarlo a un switch? ¿Tiene que ser uno que al comprarlo debamos dejar un riñón en parte de pago?”. Respondamos las preguntas.

Primeramente diremos que una de las ventajas es lo que se denomina multicast. ¿Qué significa esto? En pocas palabras, a modo de ejemplo, significa que si tengo un dispositivo A, éste puede enviar 16 canales (cifra al azar, no es el límite), de audio en alta resolución a los dispositivos B, C, D, E y F para que ellos puedan grabarlo, transmitirlo o mezclarlo. En este lugar siempre surge la misma duda sobre si la red transporta el stream de audio consolidado o archivo de audio de la DAW del dispositivo A a los otros dispositivos. La respuesta es que la red transporta el stream o la transmisión de audio, en este caso 16 canales, a cada dispositivo. Es decir, si no hay una DAW grabando, el stream o transmisión al terminar desaparece sin dejar rastro.

Aquí un ejemplo: tenemos nuestro dispositivo A en el estudio grabando una batería mientras en otro piso o en otro cuarto tenemos una isla de edición con nuestro dispositivo B y necesitamos recibir el audio en tiempo real para seleccionar tomas y editar. Como nos interesa que se lleven el material apenas termine la sesión, tenemos en otro lugar del mismo edificio nuestro dispositivo C, que recibe el material para empezar a mezclar en tiempo real. Ahora, ¿es necesario que C grabe? No. ¿Es necesario que B grabe? Sí. Recordemos que la concatenación de equipos no es con snakes tradicionales, sino a través de un cable de red CAT 6 o CAT5e (sí, cable de red común y corriente, el que se consigue en cualquier lugar de computación. No es necesario que tenga conector y multifilamento de oro, libre de oxígeno e impurezas ni cuádruple mallado de platino-iridio para nave espacial. Sólo un simple cable de red normal entre esas dos categorías), por dispositivo o dos cables de red, si queremos redundancia, que  en pocas palabras es tener un recurso duplicado por si acaso falla uno de ellos.

Dante y su funcionamiento

En varios dispositivos Dante, como consolas, interfases de audio y demás, se dispone de dos puertos de red y dos conectores de corriente. En el gráfico se puede apreciar que hay una red armada con dos switches como un ejemplo de redundancia. Ahora, si conectamos los dos cables de red al mismo switch, no es redundancia. En determinados casos y en ciertos dispositivos, eso se usa para aumentar el ancho de banda total, pero sacrificando la seguridad de la redundancia.

Sobre la pregunta anterior acerca del precio del switch, no es necesario dejar un riñón u órgano vital en parte de pago. En varios sentidos, el protocolo Dante pone muy pocas condiciones para su funcionamiento eficaz y como se comentó anteriormente en este artículo, varias pruebas las he hecho con un switch gigabit doméstico. Para quienes pregunten la razón de esta aclaración, es que históricamente, para poder utilizar un switch en estos protocolos era necesario obtener uno de marca y modelo especial y con un firmware (código de programación que se aloja en el hardware del switch en alguno de los tipos de memoria ROM o memoria de sólo lectura), lo que hacía que el costo se fuera por las nubes y para ser honestos, ciertos proveedores se aprovechaban de esto y subían más los precios. Ahora es tema del pasado.

Vamos a la parte de audio en la que hay dos preguntas muy comunes: ¿Afecta la frecuencia de muestreo en la cantidad de canales? ¿Cómo funciona el clock para amarrar los dispositivos en Dante? La frecuencia de muestreo, la cantidad de canales y el ancho de banda están directamente involucrados entre sí. Esta última, en una red gigabit, sería la constante. Luego, a mayor frecuencia de muestreo, menor cantidad de canales disponibles, ya que el ancho de banda es el mismo y debe repartirse para poder entregar lo que le estamos pidiendo en la resolución de audio deseada. Lo mismo pasa en el protocolo ADAT, que si bien no es una red IP, también tiene su ancho de banda limitado.

Por otra parte, la sincronía o control del sync corre dentro del protocolo Dante; es decir, tiene un dispositivo máster que lleva el censo del sync y hace que nada se salga de sincronía. Si nosotros no lo declaramos, el protocolo asume que el equipo que tenga en una interfaz de red la MAC address (identificación única de hardware de cada placa de red que existe, única e irrepetible), de valor más bajo será el máster y el resto los slaves o esclavos. Lo bueno de esto es que permite ser controlado por dispositivos de sincronía externos y se enlazan a la interfaz de audio por los puertos BNC, como lo hacen los clocks  tradicionales y si nosotros poseemos dispositivos para sincronía, los podemos seguir usando y aprovechando..

Conclusión de la segunda parte

Con el análisis del funcionamiento de las interfaces con el protocolo Dante incluido, me da la sensación de que es un nuevo paradigma en la forma de trabajar. ¿Por qué? porque si bien el audio análogo y digital, aun luego de casi cuarenta años siguen peleando, Dante daría la posibilidad a los dispositivos analógicos del ruteo con el cual no fueron diseñados y se servirían muy bien de él para terminar con varios problemas, además de que varios equipos Dante trabajan a 192kHz de frecuencia de muestreo.

¡Nos vemos en la siguiente entrega!

*Músico de carrera, compositor, profesional del audio y la tecnología, residente en la Ciudad de México. Actualmente se desempeña como consultor en audio, productor, realizando grabaciones y masterización. Desde 2005 tiene su propio sello: Fusa Records (www.fusa-records.com). Estudiante avanzado de Ingeniería en la UTN, Argentina, colaborador en páginas sobre audio y tecnología. Miembro AES Full desde 2007, participando activamente en disertaciones sobre informática musical y tecnología aplicada al audio tanto en México como en Argentina. Contacto: mdiazvelez@fusa-records.com