Ingeniero de audio, claro, eso antes que nada, pero Alex Case, el actual presidente de la AES (Audio Engineering Society) mundial, también es autor, profesor y músico. Aquí lo más sorprendente es: ¿cómo ha encontrado tiempo para hacer y ser todo eso? Tal vez tenga problemas de sueño, porque una persona normal sólo quiere irse a la cama después de un largo día de dar clases en la Universidad de Massachusetts, o después de una larga sesión de grabación, o después del concierto de alguna banda en alguna arena o auditorio. Pero no, Alex Case todavía encuentra tiempo y energías para todo lo demás después de todo lo anterior, como lo explica en esta conversación, a propósito de la Conferencia Anual AES Latinoamérica, llevada a cabo durante la más reciente sound:check Xpo 2017.

Dedicación al máximo  

Alex se nombra a sí mismo músico y “geek” de toda la vida. Tal vez eso explica parte de la cuestión. “Crecí en una casa llena de música, mi hermano tocaba guitarra, mi abuela tocaba el órgano en la iglesia y yo mismo aprendí a tocar guitarra con la cual he vivido siempre” relata Alex; “pero al mismo tiempo era muy bueno para las matemáticas y las ciencias, razón por la cual mi familia frecuentemente decía que probablemente sería ingeniero, como mi abuelo. Acertaron y estudié ingeniería mecánica y robótica. Estuvo bien, pero definitivamente no satisfacía mi corazón, por lo que decidí regresar a estudiar producción musical e ingeniería de audio en el Berklee College of Music. Eso sí me llenó por completo, ya que esto era la mezcla perfecta entre música y ciencia”.

Así fue como Alex se convirtió en un ingeniero de grabación de tiempo completo en el área de Boston y Nueva York, por supuesto, posterior a pasar el proceso que la mayoría de profesionales del audio pasan: “Esto fue en los noventa y afortunadamente en esos tiempos había oportunidades de prácticas profesionales en los estudios de grabación, así que un miembro de la facultad me conectó con uno de los principales estudios de la ciudad y ahí comencé, desde abajo, hasta que fui ascendiendo para ser parte del staff y comenzar una carrera en producción”. Sin embargo, esto todavía no era suficiente para Alex y eventualmente hizo su regreso a la universidad, pero esta vez a estudiar acústica. “Mi interés estaba especialmente enfocado en acústica de sala y en psicoacústica. Paulatinamente, iba completando la cadena; es decir, con el tiempo, mi conocimiento alrededor de la música iba progresando; por un lado, estaba comprendiendo mejor el proceso de la composición musical, pero por el otro, también estaba tocando y grabando, hasta que finalmente mi deseo fue explicarme cómo el escucha percibe los sonidos que capta”.

Una de las áreas de estudio de Alex Case ha sido precisamente la aplicación de efectos en la mezcla de música, lo cual derivó a la publicación de su ahora bien conocido libro “Sound FX”, mismo que dedica un capítulo completo al uso de la compresión. “Cuando estaba en el colegio” recuerda, “yo no sabía de la existencia de los compresores, hasta que un día algún profesor nos lo presentó como un artefacto que automáticamente controla la ganancia en el sonido. Pensé que nunca lo necesitaría, pero me di cuenta de que existía un gran misticismo acerca de este tema, del cual se hablaba todo el tiempo. Consecuentemente, comencé a indagar sobre sus cómos, sus cuándos y sus por qués, y lo que comenzó como una pregunta inocente hace más de diez años que buscaba una respuesta práctica, terminó siendo un proyecto de investigación de toda la vida. Quería saber qué efectos psicoacústicos producía el uso del compresor en el contexto completo de una mezcla, pero no sólo el compresor, sino que eventualmente, la inquietud se extendió al ecualizador, reverb, delay y demás. Lo que quiero evitar es seguir recetas o presets, sin estar consciente completamente de qué es lo que tal o cuál efecto hace a mi mezcla”.

Más caminos

La mezcla es una especialidad que se aprende durante toda una vida. Es un proceso que va de la mano con experiencia y experimentación, pero también con disciplina, dedicación y método. Aún así, no existen fórmulas mágicas que conduzcan a resultados exitosos cada vez. “Si le preguntas a Bob Dylan o Elton John cómo componen sus canciones, seguramente responderán que en realidad nunca siguen el mismo procedimiento”, afirma Alex Case. “Es lo mismo en la mezcla; sin embargo, sí puedo asegurar que al menos sigo algunos lineamientos para organizar mi trabajo y esto lo menciono en mis conferencias y mis libros cuando hablo acerca de este tema. En general, el proceso lo divido en tres categorías: reparación, ensamblaje y acentuación de rasgos especiales del material. En la fase de reparación hago exactamente eso, arreglar todo tipo de problemas que pudieran presentar los elementos de la grabación; por ejemplo, si hay algún zumbido desagradable en la tarola, lo elimino; o si hay alguna distorsión; o si se filtró en la grabación algún ruido exterior, lo borro. Esta parte es probablemente la menos glamurosa, pero absolutamente necesaria”.

Evidentemente, uno debe de prevenir este tipo de problemas durante la grabación, pero si estos suceden se deben arreglar antes de continuar con cualquier labor creativa durante la mezcla. El siguiente paso sería el ensamblaje. Aquí es donde se unen las piezas del rompecabezas. Aquí es donde hacemos sobre la consola de mezcla lo que Quincy Jones o Duke Ellington hacían en los arreglos de los metales, por ejemplo. Nosotros nos encargamos de que cada uno de los ingredientes de una canción embone perfectamente uno con el otro. Nos aseguramos de que las voces se escuchen sobre los demás instrumentos o que la tarola se escuche cuando las guitarras están tocando; es decir, tratamos de evitar que una pieza interfiera con otra pieza, lo cual no sólo solucionamos con niveles, sino también con ecualización y paneo”.

“En la parte final, la de acentuación de rasgos especiales, es donde nos podemos dar toda la libertad de ser creativos. Es precisamente aquí donde agregamos todos esos efectos locos a la guitarra, o donde le ponemos a las voces sonidos extraños que a veces hacen que nuestra canción suene realmente diferente. Así que, siempre mi sugerencia es que no se haga nada de esto si no se ha pasado por las dos etapas anteriores; de esta forma, podremos tener un método de trabajo más consistente”.

“Consistente debe ser igualmente la manera en que elegimos nuestro equipo. Y a lo que Alex se refiere con consistente es que éste debe elegirse de acuerdo a nuestras necesidades, clientes y forma de trabajo. “Generalmente yo prefiero no hacer recomendaciones acerca de marcas y modelos, porque estoy consciente de que cada uno de nosotros es diferente, nuestros clientes son distintos y nuestro equipo debe ser diferente. He conocido algunos muy buenos estudios que, al seguir ciegamente sugerencias de marcas, tuvieron que cerrar porque invirtieron en la consola incorrecta, simplemente porque su tipo de clientes hubieran preferido otra mesa. Lo mejor es indagar por nosotros mismos y llegar a nuestras propias conclusiones, ya que lo que puede ser totalmente correcto para una aplicación podría ser completamente incorrecto para otra aplicación”, concluye Álex.

El ingeniero de audio puede tener una vasta paleta de opciones para desarrollar su carrera, lamentablemente en este momento un gran número de ellos todavía no se dan cuenta de esto y se están perdiendo de oportunidades de crecimiento tanto económico como profesional. Al respecto Alex dice lo siguiente: “Acerca de la carrera como ingeniero en audio en general me siento muy optimista. En donde podría detectar una tendencia negativa es en el ramo de la grabación de música. Es una sombra de lo que era. Es mucho más pequeña de lo que solía ser y probablemente se encogerá aún más. Las buenas noticias es que el audio existe prácticamente en todas partes y se podrá hacer una carrera exitosa en audio si a la vez se interactúa con animación, realidad virtual, cine, televisión y demás. Por otro lado, no puedo imaginar la construcción de un aeropuerto sin un equipo de gente que entienda profundamente de audio, o un templo de oración, o un auditorio. Pero si queremos ver al audio únicamente del lado de la producción musical, resultará un camino muy difícil”.

El actual presidente de AES a nivel mundial es un buen ejemplo de diversificación profesional, ya que, como se dijo al inicio, también es profesor (en la Universidad de Massachussets) y ponente, siendo invitado a muchas pláticas y clases maestras alrededor de los Estados Unidos, como en el Berklee College of Music, New York University y Boston University, e internacionalmente, como en la Academia Musical Fermatta en la Ciudad de México o en la McGill University en Montreal. A la vez es autor de los libros “Mix Smart- Pro Audio Tips for Your Multitrack Mix”, y “Sound FX- Unlocking Your Creative Potential of Recording Studio Effects. Y adicionalmente utiliza una buena parte de su tiempo como consultor en acústica. Más diversificación, imposible… Y no por falta de capacidad, ¡sino de tiempo!