Filmada en Puerto Vallarta, Jalisco, México y Bahía de Banderas, Nayarit, “La Bahía de mi vida, conexiones invisibles” es un documental dirigido por Mati Covarrubias, producido por Co-Crea y con distribución de Capital Motion. El largometraje explora, a través de las voces de ocho guardianes que protegen la tierra, la conexión invisible entre la humanidad y la naturaleza.
En el comienzo, la naturaleza
Mati Covarrubias, productora, directora y compositora de la banda sonora del documental, relata el inicio del proyecto: “Todo comenzó desde que nací en Puerto Vallarta y comencé a amar la naturaleza. Esta filmación nos tomó cuatro años y medio, y antes de eso estuvimos trabajando en la idea de acompañarla con una composición propia, junto a Arturo Arvizu, quien fue clave como compositor, e Iván Nikodijevic, ingeniero de audio. Hicimos un trabajo colectivo precioso, buscando la sensibilidad que la película con su belleza natural ya ofrecía”.
“Fue un proceso de filmación lenta, porque fuimos creando esta película conforme al paso de la naturaleza; un proceso que tomó alrededor de cinco años. Grabamos en toda la bahía de Puerto Vallarta, desde el faro de Cabo Corrientes hasta Punta de Mita. Luego subimos a las montañas de la Sierra Madre Occidental en el Jardín Jaraveri, en medio de dos ecosistemas distintos, donde se genera un ecosistema tropical habitado por jaguares, ocelotes y pumas. Grabamos muchísimo ahí, incluso tenemos registro sonoro nocturno. También grabamos cantos de ballena con un hidrófono, que es una de las partes más lindas del documental, al igual que el registro del canto de unas guacamayas. El sonido fue fundamental para nosotros en este proyecto y, junto a éste, la música original”.
Sobre la importancia dada al audio, habla Iván Nikodijevic, quien tuvo a cargo la dirección de sonido, audio en directo, diseño sonoro y mezcla, aplicando sus casi 15 años de experiencia en sonido en vivo, que incluye giras con Intocable, así como su trabajo en CoCrea: “Mi experiencia en el mundo audiovisual era haciendo videos, así que cuando me acerqué a Mati para el proyecto, puse a su disposición equipo —grabadora Zoom, un boom y lavaliers—, y así empezamos a grabar”.
“Fue complicado, porque grabar sonido directo en medio de la naturaleza es un reto. Tuvimos que ir varias veces, enfrentar situaciones inesperadas y condiciones propias del hábitat, como las distancias y la dinámica propia de la fauna y flora, porque tú quieres grabar a las guacamayas, pero vuelan si te acercas; tienes que aprender a dirigir el micrófono y controlar tu movimiento. Hubo mucho trabajo de postproducción para limpiar voces y sonidos externos y, sobre todo, ir recreando cosas, porque cuando grabas con dron no tienes sonido. Un 95 por ciento de las cosas están recreadas en postproducción, salvo diálogos y ambientes que son originales de los lugares, como la selva y el mar. Qué bueno que vivimos en este tiempo, porque hay herramientas maravillosas para hacerlo. El diseño sonoro también fue complejo, porque fue el primer proyecto de cine que hice, así que fue un aprendizaje, y si bien ya había trabajado con Mati en estudio de grabación y tenía noción de cómo hacer cosas de post, fue complejo”.
“Estuvimos tres meses haciendo solamente recopilación, acomodo y edición para los efectos sonoros. Fueron más de 300 canales, entre diseño sonoro, música, diálogos e incidentales. Tuve apoyo en postproducción, en especial el de Abner Sarabia, que también es ingeniero de audio e hizo un trabajo sumamente pulcro y dedicado; hizo asistencia en sitio y me ayudó a organizar la sesión para premezcla y a revisar varias cosas de diseño sonoro”.
Respecto a la recreación sonora, Mati puntualiza: “Los sonidos fueron captados in situ, por ejemplo, cuando está respirando la tortuga o se ven las pisadas de éstas rumbo al mar, esos sonidos fueron tratados en post para enfatizar esos detalles tan específicos. El trabajo que hicieron en audio, bajo la dirección de Iván, fue increíble porque se creó de verdad una abundancia sonora maravillosa que es el tema central de la película. Nos han comentado bastante lo bien que suena y es claro. Tuvimos un equipo espectacular”.
Una mezcla híbrida
La mezcla fue en estéreo. Iván destaca: “Vinimos del mundo de la música y un poco el criterio que hubo para la mezcla fue de ahí. Arturo también produce y compone discos junto con Mati, hacen canciones; entonces es muy importante para nosotros la música y que se entienda lo que dicen las letras de las canciones. Esa atención y cuidado está en los criterios sonoros para la película”.
Arturo Arvizu, productor, arreglista y compositor, describe: “La mayoría de los documentales de naturaleza tienen un sonido orquestal, primordialmente. La visión que Mati tuvo fue interesante porque al principio le propuse siguiéramos esa línea, pero me dijo que sí, que usaríamos VST orquestales de los mejores, pero que la línea de sonido fuera mixta, es decir, utilizar también música sintetizada o electrónica. Eso fue un reto para mí y luego el otro fue dar actitud o carácter, porque la música de documentales tiende a ser gloriosa. Sin embargo, la dirección de Mati iba en buscar expresar también el juego, la ternura y la transformación. Plasmar esa gama amplia de sensaciones que experimentamos a nivel emocional me amplió el horizonte”.
“Por otro lado, adaptamos el concepto a secuencias e ir modificando estas muchas veces, pues si cambiaba el guión, las secuencias se movían. Eso fue un desafío técnico. También fue un reto manejar el tema emocional de los involucrados, nuestra gestión de la comunicación, la desesperación y la frustración. Al final, salimos fortalecidos y pudimos superar las vicisitudes”.
Mati concluye: “Hubo muchos desafíos. Primero el financiero, que como productora me tocó buscar cubrir para sostener la plantilla laboral y los viajes a Puerto Vallarta. Destaco el apoyo de la comunidad, hoteleros y restauranteros. En CoCrea, en Guadalajara, hicimos toda la postproducción. Debuté como directora. El cine es otra cosa. Me dejé llevar por la esencia natural. Como compositora, fue un gran reto creativo. Estoy muy contenta de crear un documental que habla positivamente de México, que honra a la gente que se dedica a cuidar la Tierra. Es muestra de que se hacen buenos documentales en México”.
Entrevistas: Nizarindani Sopeña / Redacción: Marisol Pacheco
El equipo para la producción musical de “La bahía de mi vida”
DAW
Pro Tools
Software
Komplete Kontrol
Hardware
Controlador MIDI: Komplete Kontrol S61
Librerías y algunos instrumentos virtuales
Piano Colors, Stylus RMX, Omnisphere, Keyscape, Pharlight, Rise & Hit, Superior Drummer, Albion NEO, Ólafur Arnalds Composer Toolkit, Drums of War, Symphobia, Ample Guitar, CineBrass Pro
Otras marcas
Native Instruments, Spitfire Audio, Spectrasonics, Toontrack, Cinesamples, Waves, Ample Sound, ProjectSAM
Grabación de sonido directo y ambientes
Grabadora Zoom H6
Micrófono Rode NTG2
Lavaliers Rode Wlls
Lavaliers Seramonoc
Grabadoras Tascam DRIOL
Audífonos Audio-Technica ATH-M50x
Diseño sonoro
Software
Soundly
Hardware
Monitores KRK, modelo VXT8
Interfaz Universal Audio Apollo X4
Micrófono Condensador Warm Audio WA-47
Micrófono Dinámico Shure SM58
Audífonos Beyerdynamic DT 770 Pro
Créditos
Música
Banda Sonora: Mati Covarrubias
Producción musical
Mati Covarrubias, Arturo Arvizu
Arreglos musicales
Mati Covarrubias, Arturo Arvizu
Músicos
Mati Covarrubias – Voz, teclados y percusión vocal
Arturo Arvizu – Teclados
Raúl Castillo – Vihuela
Armando Miranda “El Toby” – Trompeta
Ronald M. Rivero Carbonell – Piano
Mario Rojas – Guitarra
Edgar Castro – Guitarra
César Corona – Bajo
Cantante
Anisley Martínez
Coros
Mati Covarrubias, Roger Hudson, Arturo Arvizu
Dirección de audio y mezcla
Iván Nikodijević
Premezcla y supervisión de diseño sonoro y música
Abner Sarabia
Diseño sonoro
Iván Nikodijević, Saúl Herrera Gallegos, José Francisco Gutiérrez, Adrián Cardiel Ávalos
Grabación de audio, edición y mezcla
Co Crea, Casa Productora
Mezcla de audio y colorimetría en tráiler
Soundtube Estudios
Juan Antonio Orozco Garcín (Color Art)
Sonido
Dirección de sonido: Iván Nikodijević
Sonido directo: Iván Nikodijević, Carlos Aguilar



