Recuerdo que cada vez que visitaba la casa de los abuelos pasaba junto a un mueble de madera que mi abuela limpiaba con mucho cuidado mientras mi abuelo me pedía ayuda para escoger un acetato y escucharlo. Yo no entendía mucho cómo funcionaba, pero me divertía bastante. La primera vez que me dejó tocar los discos y el mueble fue para escuchar flamenco; fue entonces que me dio un sobre de cartón cuadrado (el estuche del vinil), y me dijo: “Abre las puertas del mueble”. Lo primero que leí fue Telefunken, no tenia idea de qué significaba y después, mi abuelo me dirigió en todos los movimientos, tomé el disco y lo coloqué con mucho cuidado en la base; después puse la aguja sobre él, di volumen y sonó la música. Hoy conservo esta consola Telefunken de mis abuelos para escuchar viniles, disfruto de este peculiar sonido y recuerdo la hermosa introducción que me dieron a la música y a la tecnología. Actualmente sigo utilizando esta marca con sus micrófonos tan exquisitos. Definitivamente, estos son recuerdos que nos marcan…

La historia

El primer sonido grabado fue la voz de Thomas Alva Edison, capturada con un fonógrafo en 1877 recitando parte de la canción de cuna “Mary Had a Little Lamb”. Aquí pueden escuchar la grabación original.

Diez años después, Emile Berliner creó el primer dispositivo que grababa y reproducía sonido, usando un disco plano, el precursor del disco moderno.

En el transcurso de las siguientes seis décadas, los viniles y los tocadiscos se mejoraron y se estandarizaron, con los discos de 33 y 45 revoluciones por minuto (RPM), reemplazando a la mayoría de los otros formatos en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

En la década de 1970, la tecnología de tocadiscos había evolucionado hasta el punto en que ha cambiado poco en el medio siglo transcurrido. En ese tiempo, las cintas de casete iban y venían. Los CD llegaron y se fueron y los reproductores de MP3 fueron reemplazados por teléfonos, al igual que las cámaras y muchas otras cosas en la sociedad actual.

El vinil

A principios del siglo XX, el disco conocido como fonógrafo se derivó del cloruro de polivinilo (de ahí el apellido “vinilo”), que fue moldeado en un disco delgado. La música se imprimía en el disco en forma de pequeños surcos que giraban en espiral de afuera hacia adentro. El fonógrafo era el único medio para grabar música durante este período, por lo que su popularidad era alta y los reproductores producirían un giro de 60 a 130 RPM, con una velocidad de aterrizaje ideal de 78 RPM.

Técnicas avanzadas de grabación

Una de las preguntas más comunes sobre la grabación de vinilo es: “¿Cómo colocan la música allí?”. La mayoría de las grabaciones se produjeron acústicamente; es decir, fue capturada a través de algún tipo de micrófono. Los sonidos creados en un estudio de grabación se emitieron a través de una bocina (piensen en un megáfono inverso), y luego se canalizaron a un gran diafragma que capturó las frecuencias o vibraciones del sonido. El diafragma podía leer las vibraciones e interpretar tanto las notas como el instrumento que las producía. Luego, la grabación se imprimía en el vinilo y se configuraba para reproducirse a las velocidades adecuadas.

El proceso de prensar una grabación en un disco de vinilo fue en gran medida prueba y error durante la primera mitad del siglo XX. Los ingenieros, músicos y productores cambiaron los instrumentos, cambiaron de habitación y modificaron otros parámetros para obtener los registros perfectos. Con equipos limitados y tecnología rudimentaria, las grabaciones eran de mala calidad para los estándares actuales, pero impresionantes, teniendo en cuenta la época en que se desarrollaron por primera vez. Otra hazaña impresionante fue lograr que las grabaciones se capturaran en tiempo real.

El fonógrafo era el único medio para grabar música durante este período, por lo que su popularidad era alta y los reproductores producirían un giro de 60 a 130 RPM, con una velocidad de aterrizaje ideal de 78 RPM.

Grabación eléctrica

Con el desarrollo de diafragmas más pequeños conocidos como micrófonos, la grabación eléctrica cobró nueva vida. Los micrófonos capturaron las grabaciones en vivo en la sala. Los amplificadores de válvulas magnificaban o “empujaban” las señales, lo que creó una señal más fuerte que podría capturarse con más potencia.

Los micrófonos le dieron a cada grabación la claridad y la plenitud que los músicos y productores habían estado buscando todo el tiempo. Así, las grabaciones de calidad atrajeron a miles de músicos que buscaban un estudio de grabación profesional, mientras que los ejecutivos discográficos buscaban en todos lados a los próximos grandes músicos.

¿Cómo se producen los discos de vinilo actualmente?

Lo crean o no, la producción de discos de vinilo no ha cambiado mucho. Las principales mejoras se han producido en el equipo utilizado para fabricarlos, más que en el proceso en sí. La diferencia al imprimir la grabación es que se transfiere al vinilo desde una fuente digital, en lugar de grabarse directamente en el disco.

Ahora bien, un disco de vinilo prefabricado está recubierto con una laca, que se hace girar en una máquina. A medida que lo hace, las señales eléctricas de la fuente de grabación se canalizan hacia un cabezal de corte que coloca una aguja sobre la superficie del disco, creando pequeños surcos en la laca girando hacia adentro, hacia el centro del disco. El máster original se envía a una empresa para que lo produzca en masa y lo distribuya con el material gráfico intacto. Gracias a los avances tecnológicos, el moderno proceso de impresión y duplicado es rápido y sencillo.

Personalmente disfruto mucho escuchar música en vinilo, me da otra experiencia y otra sensación. Los acetatos nos han acompañado durante mucho tiempo, son tan importantes que actualmente, el reconocimiento más representativo en la industria de la música y la producción son los Grammys. Un dato curioso es que éste nombre viene del gramófono, también conocido como fonógrafo o tocadiscos. De ahí es de donde se origina el término, porque sus creadores quisieron rendir homenaje a este equipo gracias a su impacto revolucionario en la industria de la música.

Me encanta compartir este tipo de experiencias, que nos recuerdan cómo y donde comenzó todo. ¡Gracias por leer!

Por Carolina Anton*

*Ingeniera de sonido, sistemas de audio en sala y monitores con más de quince años de experiencia; ha colaborado con artistas y producciones distinguidos en más de veinte tours a nivel nacional e internacional. Ha mezclado para artistas como Kool & The Gang, Gloria Gaynor, Natalia Lafourcade, Mon Laferte y León Larregui. Actualmente se encuentra realizando mezclas en formatos de sonido inmersivo. Es cofundadora de la empresa 3BH, que desarrolla proyectos de integración tecnológica para estudios de post-producción y música en México y Latinoamérica y a partir de 2016 comenzó a representar a la organización Soundgirls.org en México, apoyando a las mujeres a profesionalizarse en la industria del espectáculo.