En las páginas doradas de la historia del rock mexicano, la agrupación Arpía, conformada por Cecilia Toussaint (voz); Rodrigo Morales (bajo); José Luis Domínguez (guitarra) y Héctor Castillo (batería) tiene una posición nodal por ser uno de los proyectos que pudo mantenerse en el estira y afloja desde la independencia, justo cuando la industria de la música que dominaba el mainstream volteaba su mirada hacia el género y ponía en shock las formas para existir en éste. Un cuarto de siglo ha transcurrido desde aquella ocasión en la que el Teatro Carlos Lazo de la UNAM atestiguara la presentación del proyecto de rock que entre otras cosas pondría en la memoria la interpretación vocal de la fémina representante de la familia Toussaint y las letras de otra referencia rockera: el tamaulipeco Jaime López.

 

A manera de celebración, tres de los integrantes originales (Cecilia, José Luis y Rodrigo) armaron un concierto gratuito en el Multiforo Ollin Kan al sur de la ciudad de México, para recorrer las melodías de Arpía y dejar plasmado en un disco en vivo el reencuentro con una generación que les reconoce su aporte como precursores de una escena que cimentó los alcances de los nuevos talentos. La producción para dicha grabación estuvo a cargo de Carlos Walraven y Eduardo del Águila, cómplices sonoros más que conocidos por su tarea como músico e ingeniero (en el de caso de Carlos), y la labor del diseño de audio en vivo (Eduardo con Jaguares), quienes tuvieron en la consola Venue Profile de Digidesign la herramienta para dar nuevos acentos al entrañable proyecto.

Sácalo, ventajas de la experiencia para la producción en vivo
La relación de Carlos Walraven con Cecilia Toussaint se remonta al trabajo en estudio que los unió para realización del disco Acoso Textual. Para la producción del disco celebración por los cinco lustros del nacimiento de Arpía, se sumó al trabajo de diseño y operación de audio Eduardo del Águila, y ambos trabajaron hasta la fase de post producción.

Para este trabajo se ocupó la consola Venue Profile por la necesidad de tener un sistema que permitiera realizar una sesión de grabación en el foro sin público un día antes del concierto como back up que facilitará la depuración de los ajustes que determinan el sonido de la banda, sin necesidad de tenerlos en vivo, es decir un sound:check virtual: “Decidimos ocupar el sistema HD que ofrece la Venue Profile porque además de ser sumamente estable y compatible con otros sistemas, al añadir Pro Tools pudimos hacer una grabación de respaldo a partir de la cual el día del concierto depuramos fácilmente factores clave como ecualización, efectos y demás, lo que es una gran ventaja al hacer un disco en vivo. Sabíamos que sería una gran tocada por lo que representa la banda y no queríamos estar demasiado estresados el día del montaje, así que la idea de pedir el teatro y grabar sin público fue para estar relajados, por un lado; y por el otro, para revisar todas las partes de las canciones, como un ensayo general”, relata Carlos.

Evidentemente, la utilidad de dichas escenas se define durante el concierto, pero las ventajas fueron importantes, pues si bien se trataba de una banda de rock, su acento de blues facilitó la tarea desde la consola, ya que muchos de los efectos los llevan a cabo los músicos y no requirieron de un tratamiento particular; lo que sí tuvo trabajo minucioso fue el tempo del delay para cada canción, como describe el también baterista de Consumatum Est: “El tiempo del delay puede variar por canción y al tener las escenas ya grabadas del ensayo general pude programar este elemento en cada canción sin tener a los músicos y eso es increíble. Me llevo la sesión, la escucho y con el software de la consola hago los cambios pertinentes”.

 
Me siento bien pero… El detalle de la microfonía
El otro aspecto a cuidar para la grabación de un álbum en vivo es recuperar la emoción del público durante el recital, por lo que dicha tarea es crucial y estriba en el diseño de la microfonía y selección de los equipos. “Cuando mezclas en vivo una parte importante de la producción es la gente cantando las canciones y aplaudiendo. Gran parte de la mezcla se hace en función de los micrófonos que está ubicados como ambientales”, detalla Carlos. La configuración de estos en la sala del Ollin Khan comprendió Shure KSM central, entre los monitores de Cecilia; dos más debajo del PA y dos de listón de Royer a los costados de la consola gracias al patrón ocho que entregan, que tienen como objetivo hacer cancelación de sonido.
Para la banda la selección quedó de la siguiente manera: para batería, un Shure Beta 98 en los toms, AKG 414 en overhead, además de los Beta 52 y Beta 91; en la guitarra un Sennheiser 421; contrabajo Shure SM81; y para el bajo un SM57, que en opinión de Carlos Walraven es un micrófono que verdaderamente capta las frecuencias graves medias del instrumento: “Lo que se logra al poner un Shure SM57, SM58 o Sennheiser 421 es registrar lo que hay en el amplificador, que es algo mucho más medio. Si los graves ya los tienes en la línea del instrumento, lo que buscamos es el sonido de los bulbos, esa distorsión del segundo armónico que da el amplificador.

Otro lugar… la post producción
El disco en vivo será post producido en el estudio de Carlos Walraven, donde Eduardo del Águila hará las mezclas, dejando a Carlos la ejecución del master, proceso que se trabajará bajo la siguiente línea: “El master lo hago por layers, al terminar la mezcla, me dejan los canales del bombo, la tarola, el bajo, la armonía, los solos y la voz en estéreo y en función de eso pongo compresores multibanda por separado, para que no haya una compresión en instrumentos no deseada y es una forma en la que puedo tener mayor control de las cosas; de hecho, así grabamos el Acoso Textual con Cecilia y es un trabajo del que me siento muy satisfecho”, expone Carlos. 

Amante del sonido análogo de la misma forma en que se apasiona por lo digital, los recursos técnicos de los que se valdrá Carlos para la post producción de este disco conmemorativo serán dispositivos externos como simuladores, así como un procesador Fatso de Empirical Labs, con los cuales recrea el sonido análogo, tal como comparte: “Hay muchos factores importantes en un master y para mí uno de los más destacados es tener tiempo porque esto implica hacer las cosas a tres días de la grabación, escuchar el disco completo y regresar a las sesiones tal como las tengo en el programa. Los plug-ins que uso para masterizar son el multimaximizer  de Waves y el ultramaximizer L2, que para mí es un básico, a veces pongo un compresor que, en lugar de comprimir los picos sube lo más bajo. Puedo añadir expanders y otros recursos; por eso prefiero tener todo por separado, para no afectar elementos cruciales como la voz y los efectos que se hayan creado para ésta”.

Así, la velada musical en la que resonaron las canciones de Arpía se tornó en un ejercicio que evocó la nostalgia, especialmente porque la banda no quiso hacer modificaciones radicales a sus melodías, pero si develó la experiencia adquirida en solitario por sus integrantes, evolución que la tecnología de grabación moderna supo capturar. “Es cierto que hacer música en la independencia con toda la tecnología que disponemos es más que viable, la diferencia sigue siendo el trabajo de producción, el tener a alguien que te pueda decir cómo y por dónde llevar el sonido de un proyecto”, finaliza Carlos.