Hablar de la relación entre el hombre y la tecnología es una condición de nuestro tiempo, por lo que, con mayor recurrencia, aparecen en el ámbito del espectáculo y el arte propuestas que ven en el teatro visual un recurso perfecto para tratar el tema. Justamente de ahí surgió The Aluminum Show, una de las puestas en escena más aclamadas en Europa, y que tras presentarse en Argentina, tuvimos la oportunidad de apreciar en el Teatro de la Ciudad, en la capital mexicana.

The Aluminum Show es la segunda producción del colectivo artístico israelí Dollbeat (la primera fue Around the world, un recorrido por el baile y la música tradicional de varias regiones de Europa y Medio Oriente, montado con marionetas de tamaño natural que interactuaban con los bailarines), que dirige el coreógrafo y bailarín Ilan Azriel desde 1997, cuya propuesta artística se caracteriza por la fusión de disciplinas como la danza, el teatro de marionetas y la interacción de estos con sombras, objetos y efectos especiales que aplican las más recientes técnicas. A continuación, los detalles que en voz de su director conformaron esta quimera artística contemporánea.

Dar vida a lo inanimado

The Aluminum Show es un ejercicio del arte contemporáneo, donde diez bailarines establecen un diálogo con diversos objetos hechos de aluminio, a través de los movimientos que sus cuerpos describen. Conforme se suceden los acordes de la música techno que acompaña la interacción se recrea la idea de dar calidez a lo que iniciara como un metal inerte y frío: “El aluminio es un material flexible y brillante. Todos sabemos cómo es y qué textura tiene. Esa es la razón por la cual podemos usar este material en muchas formas y figuras durante el show”, comenta Ilan.

Durante el sorpresivo performance se alargan y contraen tubos de dicho material, mismos que gracias a los efectos de la iluminación y la secuencia rítmica de la trama (en la que de manera inesperada ocurren actos de acrobacia, humor y el vuelo de globos gigantescos), terminan incluyendo al espectador en el desarrollo de la misma. “Lo que hacemos es alargar y encoger objetos; usamos distintos trucos, en especial el uso de la luz y el aire para que se muevan por sí mismos. Tratamos de estimular la imaginación del espectador creando escenas memorables a partir de esto”, relata el director de la puesta en escena.

El genio detrás de esos secretos es Yuval Kedem, experto en el diseño de efectos especiales y quien se ha convertido en el intérprete de la onírica visión del director de Dollbeat: “En la mayoría de los casos, el procedimiento es así. Cuando monto la coreografía, me imagino la atmósfera que envolverá a cada una de las escenas, y a la par, pienso la manera en que esto empatara con la música. Yuval se ha especializado en encontrar soluciones prácticas y creativas para estos sueños, y me ayudó en todo el proceso de creación del show”, concluye Ilan.

La edificación de esta expresión de lo que algunos expertos denominan diversión inteligente (algo así como exponer a la audiencia a un ejercicio de reflexión a partir del estímulo de su imaginación), está respaldada en un staff de 20 personas, responsables de pulir el entorno de trusses y rigging que enmarcan la aparición de cientos de tubos de aire acondicionado que manipulan los bailarines: “The Aluminum Show es un espectáculo interdisciplinario y por ello combina la danza y el movimiento, además de efectos especiales, luces y música. Cada integrante del equipo tiene la misma importancia para su correcta realización, ya que se trata de una enorme máquina la que tiene que trabajar al unísono. El equipo principal lo conforman bailarines entrenados mediante un casting previo exhaustivo, un extraordinario grupo de operadores en la producción y, por supuesto, detrás de escena el trabajo de los músicos, los diseñadores de iluminación y de la escenografía”.

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