El nuevo disco Insurgentes es un gran ejemplo para los músicos del siglo XXI. Es un arte en realidad. Wilson se preocupó por el diseño gráfico e industrial del empaque, por el diseño editorial y la curaduría de las cientos de fotos que lo acompañan; fue artífice para filmar una especie de road movie, donde se despliega el proceso de grabación del disco de una manera conceptual y artística, registró y mezcló todas y cada una de las canciones, lo mismo en estéreo dos canales que en surround 5.1 canales. Si acaso permitió la intervención de un ingeniero de mastering y del cineasta que capturó las imágenes del DVD que acompaña a los dos CDs (también existe una versión aún más audiófila en dos viniles). Es un control freak y lo reconoce. “No confío en nadie a la hora de grabar y mezclar, he tenido que aprender sobre la marcha de manera autodidacta, pero creo que ahora soy un poco mejor técnicamente hablando que en mis primeros discos”.

Tú has grabado por todo el mundo cuando viajas. Tú mezclas en multicanal, ¿no es así?
¿Cuál es el truco de hacerlo de esa forma?

“Absolutamente, sí. De viaje cargo siempre con mi MacBook, pero si estoy en hoteles y de prisa, hago mis maquetas naturalmente en estéreo. Espero llegar a mi estudio para concentrar toda mi energía para grabar y mezclar primero en 2 y luego en 5.1 canales”.

 

¿Qué herramientas utilizas?
“Uso una Apple Mac G5 con Logic Pro 8, pero uso la maquinaria de Pro Tools de Digidesign porque me gustan los plug ins. Soy un admirador de ellos, pero siempre grabo digitalmente en Logic, a 24 bits, 48 kHz. Uso TDM (Pro Tools) porque el hardware es mucho más poderoso que el nativo de Logic, el cual me provocaba demasiada latencia. El convertidor favorito de mi estudio (que en realidad es mi recámara de adolescente en casa de mis padres a las afueras de Londres), es el Apogee Trak2. También suelo registrar en mi laptop, utilizando un convertidor A/D Motu para capturar el sonido de la locación”.

¿Por qué escoger el DVD-Audio y no el Super Audio CD? ¿Por qué elegir este formato?

“La razón es sencilla: cuando al principio empezamos a hacer mezclas en sonido surround, de hecho estábamos patrocinados por DTS y su formato era DVD-Audio, así que simplemente teníamos patrocinio y ellos querían que lo lanzáramos así. Si Sony hubiera estado interesado, fácilmente nos hubiéramos podido mover al SACD.

En tu experiencia ¿la gente está escuchando sonido multicanal?
“Obviamente es una minoría. Es un pequeño porcentaje de melómanos, pero estarías sorprendido de cuánta gente está escuchando así. Creo que es de las cosas donde el público de mi música se aleja de las convenciones de la música pop. Mi música tiende a estar más orientada hacia la calidad del audio. Y el público así lo reconoce, así que también hace un esfuerzo por escucharla en sistemas de sonido de alto nivel y en configuración surround. Lo mismo sucede con los fans de Radiohead o Pink Floyd. Obviamente quien gusta de Britney Spears siempre pasará por alto esta situación”.

Tú empezaste como músico ¿cómo te involucraste en la parte de ingeniería?
Bueno, casi por accidente; por ser tan dominante, no confío en nadie más. Al principio de mi carrera iba a los viejos estudios, trabajaba con otros ingenieros y nunca estaba satisfecho. Y me di cuenta que solamente sería feliz controlando cada etapa. Así que aprendí a producir, cómo ser ingeniero, la manera de tocar la guitarra, de tocar el piano, cómo cantar y cómo mezclar.


Recientemente estuve enseñándome a mezclar en sonido surround. En todo fui autodidacta. Cometí muchos errores ¿sabes? Algunos de los primeros discos no suenan bien. Es que odio los errores. No sabía bien qué estaba haciendo; pero ahora ya pasé del punto donde pienso que hice una muy buena producción de ingeniería. Así que fue por la necesidad de controlarlo todo.

¿Qué me cuentas del proceso de masterización?
“Bueno, es realmente una ciencia oculta. Realmente yo mismo no la entiendo. Empecé hace poco a aprender cómo masterizar. Y es muy interesante como trabaja todo el aspecto de loudness. Muchos CDs se están masterizando con demasiada compresión. Supe que el nuevo álbum de Metallica, por ejemplo, está teniendo comentarios negativos, porque si miras la gráfica, es como una línea negra. No tiene ninguna dinámica”.

“Y yo soy muy sensible a eso, porque mis discos son muy dinámicos. Hay secciones muy suaves y después otras muy fuertes, y no quiero destruir esas dinámicas. Así que ahora estoy aprendiendo cómo masterizar; pero es un área muy compleja“.

Tú eres uno de los pocos músicos que saben usar y no abusar del compresor..
“Pienso que cada vez más músicos se están dando cuenta que muchos de sus discos están siendo destruidos en el proceso de masterización. Eso está mal. No es un buen sonido. Pienso que suena muy emocionante durante dos minutos y después tu oído se empieza a fatigar“.

¿Tienes algunos micrófonos favoritos?
“Adoro mi Neumann U87. Lo uso casi para todo, para voces, para guitarras acústicas. Para ser honesto, yo no sé mucho sobre grabar baterías. Siempre trabajo con un buen ingeniero cuando estoy grabando batería. Confío en los ingenieros que saben cuáles micrófonos van en ciertos tambores, pero desde luego, cuando estoy trabajando con las voces, ahí está el U87. Nunca ha habido problema”.

¿Estas acostumbrado a no usar una consola de mezcla?
“Mezclo dentro de la computadora. Nunca me salgo del dominio digital. Mezclo todo dentro de Logic y para mí suena muy bien. Estoy seguro que algunos puristas dirán que extrañan el mundo análogo y todo eso; pero yo adoro el control que tengo en digital”.

¿Monitores?

“Todavía tengo mis viejos Yamaha NS-10, como todo el mundo, pero actualmente estoy usando los Genelec 8030A para las mezclas en sonido surround y también uso el sub de Genelec.


 

Hablando sobre equipo musical, ¿cuáles son tus guitarras favoritas?

“Me encantan las guitarras Paul Reed Smith (PRS). Toco con ellas desde hace cinco o seis años. Ocasionalmente puedo usar una Gibson Les Paul o Fender Stratocaster y Telecaster en el  estudio, pero casi todo el tiempo, sobre todo en concierto, uso las PRS. Digo, estoy patrocinado por y ellos me las fabrican especialmente, lo que es muy amable de su parte. Hacen hermosas guitarras; suenan y se ven fantásticas”.

¿Qué me dices acerca de tus procesadores, efectos, y pedales que usas en concierto?
En el escenario (porque en el estudio todos son plug ins), descubrí que mientras más pedales tengas, más cosas pueden salir mal, de modo que mantengo las cosas muy simples. Uso un G-System de TC Electronic como mi controlador principal. Tengo un pedal de compresión Carl Martin, uso un distorsionador Fat-Cat y otro Boss, y un pedal Wah-Wah, además de un amplificador Leslie Tech 21 T. Lo adoro. Soy un gran admirador del sonido Leslie, así que tengo un Tech 21, que uso como simulador del pedal Leslie. Todos los demás efectos vienen con el G-System: delays y todo lo demás”.

¿Eres alguien metódico en tu forma de componer?
“Trabajo de un modo sistemático, pero eso no quiere decir que no hay momentos cuando es muy natural e intuitivo; puedes escuchar que en mi disco y en los de Porcupine Tree están sucediendo muchas estructuras, la manera en la que una sección musical se mueve a la siguiente. Y esa sensación dinámica está cuidadosamente estructurada y planeada; toma mucho tiempo hacerla bien. Para mí es como armar un rompecabezas: puedes tener las partes musicales, pero intentas crear el viaje musical perfecto y la secuencia musical adecuada. Lleva mucho tiempo y es muy organizado colocar todas las partes en el orden correcto. Es lo que llamo la arquitectura de hacer música”.

¿Utilizas algún software para escribir música?
“Soy chapado a la antigua. Todavía me siento al piano o agarro mi guitarra. A veces uso un loop de batería, pero en general, soy conservador: guitarra o piano”.

Acerca del MP3 y los otros formatos comprimidos ¿existe en el futuro alguna esperanza de rescatar al verdadero sonido?
“Ahora tenemos MP3 por la restricción en el espacio de los discos duros, pero las cosas están mejorando todo el tiempo, como la velocidad de internet. Mientras éste se vuelva más rápido, los discos tengan más capacidad y menor tamaño, creo que la necesidad de comprimir música de esta manera irá desapareciendo. La gente está descargando audio sin pérdida de resolución y se puede adquirir mucho de ese audio en FLAC o WAV incluso. Pienso que ya somos testigos de que la necesidad del MP3 va desapareciendo, y espero que eso signifique que la próxima generación de jóvenes podrá escuchar la música con resolución completa. Tal vez no la escuchen en sonido surround y puede que sigan oyéndola en esos horribles i-Pods; pero ya no serán archivos comprimidos, lo que definitivamente será positivo”.

Eres optimista…
“Bueno, soy positivo en cuanto al hecho de que es una buena manera de descubrir música. En cierto modo, pienso que descargar música ha liberado a los escuchas de las compañías disqueras y todo lo que las rodea. Puedes bajar y escuchar cualquier tipo de música. Lo malo está en el impacto que tiene sobre los músicos. El viejo dicho dice: ¿cómo te sentirías si yo viniera a Europa y robara todo tu trabajo, diciéndote que nunca voy a pagar por lo que hiciste? Sigo pensando que el problema es educar a los niños para que entiendan que si descargan música y no pagan, básicamente están esperando que la gente trabaje gratis. Y no estamos esperando que trabajen por nada. Espero que su actitud vaya cambiando gradualmente. Pienso que la gente se está dando cuenta de que ahora tienen que pagar por bajar música”.

¿Cómo fueron tus años de adolescente?
“Fui muy afortunado. Un amigo mío tenía un hermano mayor que era fan de lo que podrías llamar rock clásico, ssí que desde muy chicos podíamos tomar sus discos para escucharlos. A él le gustaban cosas como Pink Floyd, King Crimson, Camel, Hawkwind, Crosby Stills Nash & Young, Neil Young, The Who y Led Zeppelin. De hecho ahora, si lo piensas, no parece inusual; porque los muchachos ahora pueden escucharlos fácilmente. Todos escuchan a Zeppelin y Floyd, pero en los años ochenta, cuando crecía, era muy difícil escuchar música, a menos que conocieras a alguien que tuviera un hermano, o tal vez papá, con algunos discos. Los años ochenta fue una mala época para el rock clásico. Ahora, estos jóvenes pueden descubrir todo ese acervo musical muy fácil, pero nosotros teníamos que apoyarnos en el hermano mayor de algún amigo, que tenía esta maravillosa colección de acetatos”.
 
 “Así que descubrí esas fantásticas bandas muy chico, y también a algunos grupos alemanes como Can, Tangerine Dream y Kraftwerk, grandiosos y orientados hacia los álbumes completos. Es realmente lo que alimentó mi música”.

¿Ahora qué estás escuchando?
“Escucho un amplio espectro, y algunos de mis artistas favoritos son Nine Inch Nails y Radiohead. En varios sentidos son la clase de grupos que naturalmente continuaron con el rock clásico de los años setenta. Lo hacen de modo muy moderno; pero obviamente tienen esa sensibilidad. Ellos están más interesados en álbumes que en sencillos o canciones pop. En general, soy muy positivo sobre esta época de la música. Hay gran música rolando por el mundo y lo que los jóvenes están descubriendo es fantástico, inclusive a Porcupine Tree. Tenemos a mucha gente joven llegando a nuestros shows. No sé cómo consiguen la música, supongo que por internet, pero es genial”.

¿Cómo conseguiste a los músicos para tu CD Insurgentes?
“Son amigos. Casi todos a los que invité a tocar en el disco son gente que me agrada, que trabajé con ellos o que siempre quise estar con ellos y nos tenemos cierto respeto mutuo. Como Jordan Rudess, de Dream Theater, por ejemplo. Ha sido buen amigo por años. Nunca habíamos trabajado juntos, pero fue grandioso decirle: ‘hey Jordan, ven a tocar el piano en mi disco’. También estuvo Tony Levin de King Crimson. Simplemente invité gente que siempre he admirado como músicos y finalmente hice mi disco solista. Tener la oportunidad de invitarlos a grabar fue grandioso”.

Se notan muchos sonidos etéreos, ¿usaste algunos instrumentos virtuales en la producción de Insurgentes?
“No en realidad, casi todo lo que parece virtual son sonidos de guitarras reales tocadas por mí, sólo que están integradas en lo que yo denomino diseño de sonido”.

Acabo de escuchar el álbum y es diferente de Porcupine Tree. ¿Para ti, cuál es la mayor diferencia entre Porcupine Tree y tu disco solista?
“Para mí, es que la música de Insurgentes es más sencilla. La complejidad está en la producción y el sonido, al que llamo diseño sonoro. Por ejemplo, el track tres inicia con un pesado sonido industrial y gradualmente resuelve a una muy tranquila sección orquestal para cuerdas, y al final tienes una pared de ruido casi como la música en una película de terror. Cada sección tiene ideas muy sencillas, pero todo se trata de la manera en la que se entrelazan”.

“Porcupine Tree es acerca de la musicalidad, y puedes darte cuenta de que la ejecución es muy importante, pero este disco (Insurgentes), no trata acerca de la técnica de los músicos, sino de la producción, el diseño sonoro; es acerca del mundo del sonido. Y algo que realmente quise explorar en este disco fue la producción. Producción pura, no importa si el baterista escucha los platillos de contra tiempo; no importa si el guitarrista piensa que su guitarra está lo suficientemente fuerte. Nada en un grupo me puede liberar de eso. Simplemente puedo hacer un disco consonante, a un nivel de producción consonante. Para mí eso es un verdadero viaje musical“.