Sonidario, espacio de creación y difusión de arte sonoro inmersivo

Ubicado en el Complejo Cultural Los Pinos, en la Ciudad de México, el Sonidario es una instalación permanente de audio multicanal que ofrece un nuevo espacio de creación y difusión de obras de arte sonoro inmersivo. Iniciativa de la Secretaría de Cultura, a través de la Fonoteca Nacional, está emplazado en el Auditorio C, el espacio que había funcionado como foro de televisión para la Presidencia de la República.

Proyecto pionero

En cuanto a su arquitectura, el Sonidario (nombre que refiere a un “habitáculo de sonidos”), es un domo sonoro diseñado con tecnología ambisónica de quinto orden –el primero en México y Latinoamérica–, la cual permite contar con un sistema de difusión de audio con 46 altavoces que permite reproducir entornos sonoros complejos en tres dimensiones, capturando las características espaciales de cualquier ambiente acústico. Su concepto y creación estuvo bajo la dirección de la Fonoteca Nacional y el equipo de especialistas de la compañía Medusa Lab, con Meyer Sound como la marca proveedora del equipo sonoro.

De acuerdo con Francisco Javier Rivas, director de la Fonoteca Nacional, el objetivo del proyecto es ampliar la gama de acciones que fomentan la cultura de la escucha y permiten entender el sonido como una materia viva: “Además de ser el archivo sonoro nacional que preserva, digitaliza y otorga acceso a las personas, desde su creación en 2008, la Fonoteca Nacional es un centro cultural dedicado a las artes sonoras y a estudiar el sonido como materia viva, y para ello fomentamos programas que llamamos de Cultura de la Escucha, que permiten conocer el entorno sonoro, su comportamiento y la diversidad de expresiones sonoras”. 

“En paralelo, también creamos proyectos de experimentación con el sonido y las formas de desarrollarlo como lenguaje; para eso estamos trabajando constantemente con artistas de sonido y pensando en acercamientos hacia el escucha de formatos multicanal, para ofrecer experiencias de escucha inmersivas que justamente nos permiten comunicar nuestros contenidos de una manera mucho más sensorial, como lo que en su momento hicimos con el Jardín Sonoro, que incluye un sistema multicanal con altavoces Martin Audio y permitió generar obra para ese espacio, conciertos en formato multicanal 8.1, principalmente de música electroacústica”. 

En ese contexto llegó la inquietud por abordar más el trabajo del audio multicanal usando Ambisonics, inspirados en el trabajo del profesor e investigador sonoro, Garth Paine, en la Universidad Estatal de Arizona, como recuerda el director de la Fonoteca Nacional: “Garth se ha especializado en Ambisonics para hacer grabación de campo con micrófonos multi cápsula y el desarrollo para VR (realidad virtual). Tuve la posibilidad de hacer una residencia de creación en el domo que hizo en una carpa geodésica con 46 bocinas, y fue cuando pensé que había que llevar algo así a México, así que empezamos a crear el proyecto. Garth nos asesoró en toda la parte de la implementación y el diseño, y después, en asociación con la gente creativa de Medusa Lab, armamos la parte multimedia y de iluminación para hacer nuestra adaptación flotando los altavoces”. 

El planteamiento fue adecuar el foro de televisión de Los Pinos, aprovechando su doble altura y que la sala estaba ya insonorizada, a lo que se añadió tratamiento acústico y los soportes para montar la iluminación, siendo la tecnología Ambisonics el camino, como expone el directivo: “Queríamos una sala inmersiva para tener una experiencia de escucha que llamamos acusmática, donde lo prioritario es la escucha. Así iba a ser en sentido estricto, pero somos conscientes de que no todo el público está acostumbrado a algo así, que se busca la referencia visual, y por eso decidimos poner la iluminación para volver un poco más asequible la experiencia, llevándola a algo audiovisual; por eso elegimos Ambisonics, porque nos deja desarrollar entornos de escucha a través de la virtualidad y lo inmersivo para conectar con los mensajes que queremos transmitir y, al mismo tiempo, alimentar e incentivar a una comunidad de arte sonoro experimental que ya existe en México”.

Los objetivos del proyecto, destaca Francisco Rivas, son ofrecer al público visitante de Los Pinos experiencias inmersivas y, a la vez, generar contenidos propios para esta tecnología, promoviendo el trabajo de los artistas involucrados: “Funcionará como sala de escucha y como laboratorio, donde invitaremos a artistas a que experimenten y se entrenen en este sistema de espacialización sonora, para que luego puedan ir incorporando su obra a la programación de manera orgánica. Esa es la apuesta”.

Creatividad sin límite

La participación de Medusa Lab se dio en 2023 al entrar al concurso de licitación para el proyecto. Originalmente el planteamiento era tener una carpa geodésica que se ubicaría en la Cineteca de Chapultepec, lo cual cambió al tener el espacio asignado en Los Pinos. De cómo se reconfiguró todo a un domo, cuya estructura para instalar los equipos fue creada por Marcos Isaír Pérez Botello, habla Roberto Montiel, director de Medusa Lab: 

“Al mover todo a Los Pinos, el reto fue modificar todo el diseño, no solo sonoro, sino de iluminación que ya se tenía. Tuvimos que ser muy creativos para poder mover eso y avisar a las partes involucradas, pues si bien seguía siendo un domo sonoro y podíamos mover la distancia y altura de las bocinas, en cuanto al diseño de iluminación sí tuvo que cambiar todo, porque se había pensado en nodos respecto a la geodésica y ya no tuvimos esa estructura. Cuando se retomó el proyecto, ya hablábamos de construir el diseño a partir de una cúpula, trabajar con madera y luego cambiarlo a lo que es actualmente el Sonidario, tanto el tratamiento acústico como las alturas. Esa labor la hizo Valentín Rivero, quien nos guió y realizó todas las mediciones del espacio para ofrecer la mejor opción acorde a ello”.

Para Juan Romero Rodríguez, encargado del diseño de audio, el colgado de las bocinas implicó un desafío importante: “Principalmente porque iban a tener una sujeción a una estructura fija con una inclinación distinta y finalmente eso cambió para quedar en una figura suspendida mediante aros, y lo que implicó en términos de tamaño y repercusiones acústicamente fue complejo. También fue un reto implementar el cableado para incluir el estándar Dante; se tuvo que hacer mucho trabajo de la mano con el equipo de la Fonoteca para instalar las nuevas canalizaciones y stems, y adaptar un lugar que no estaba diseñado para ello. Fue un proceso de cambios demandante que se debió trabajar con el mayor cuidado posible, que nos tomó dos meses”.

Una vez hechas las adecuaciones, el diseño que hoy da forma al Sonidario cuenta con un sistema de 46 bocinas MM-4XP de Meyer Sound, distribuidas en aros de arriba hacia abajo del domo. El sistema de audio es reactivo a frecuencias y rangos de banda, así como a patrones rítmicos. La ventaja de usar Ambisonics radica en que permite una mayor precisión en la colocación en el espacio de los sonidos, sobre todo al combinarlo con el software de espacialización Spat –que permite usar un algoritmo moviendo altura, ángulo e inclinación por cada altavoz–. Para el procesamiento, switcheo y amplificación de señal se usan equipos MPS-488XP Meyer Sound, y luego, a través de Dante, estos se conectan a un switcher que recibe la señal y la distribuye a procesadores Q-Sys Core 110f de QSC, para luego salir a los módulos Q-Sys I/O-8 Flex, que hacen el traslape o cambio de digital a analógico, para nuevamente salir a 6 amplificadores Meyer Sound, desde los cuales se reparten los 42 altavoces y 4 subwoofers del sistema. Así lo detalla, Juan:

“Todo se trabaja por medio de Dante Controller; manejamos un switch de 24 puertos y en este caso, todo se manda desde una computadora, que es la que contiene el software de Spat que trabajan en simultáneo; Spat espacializa la pieza, Reaper guarda su envío y de ahí sale por Dante para manejar un cubo o un cuarto de 50 canales. Con eso ya trabajamos de la mano con el diseño de iluminación, para enviar un canal extra y se pueda tener el audio reactivo desde el sistema que manejamos con iluminación. Dicha red de procesamiento recibe la señal en una computadora donde se crean las mezclas y, una vez fijadas ahí, se graban en una consola JoeCo Blackbox BBR64-Dante de 64 canales, que opera como una especie de servidor”.

“Usar Dante hizo muy amigable y eficiente trabajar el audio y video, para tener esos cambios del analógico a lo digital o viceversa. Tuvimos que aprender varias cosas, saber más de redes e investigar los tipos de switch y cómo trabajar el protocolo. Aprendimos mucho con este sistema, nos dio otra perspectiva de la realidad sobre cómo están ocurriendo ahora las cosas”.

Elegir altavoces Meyer Sound para el corazón del sistema, fue un camino trazado a partir de su desempeño en fidelidad, como destaca el director general de la Fonoteca Nacional: “Tienen una característica muy interesante, que además de la fidelidad que le conocemos a la marca, su rango de espectro es muy amplio y al complementarlo con los subwoofers, su tamaño genera un ángulo de dispersión muy preciso. Se trata de un sistema más bien cerrado que, en su conjunto, nos permite decidir de dónde queremos que llegue el sonido y ahí lo pone. Meyer Sound nos permitió generar espacios. Incluso ya la idea de mezcla en estos entornos no es por canales, sino por lugares”.

Para Antonio Manzo, director de ventas para México, participar en el proyecto fue algo más que satisfactorio: “Inicialmente Juan me había mencionado un modelo en particular de Meyer y estuvimos viendo algunas opciones, como los de la Intelligent Series, con aplicación en instalaciones que tienen éxito en todo el mundo. Y al cambiar las dimensiones y condiciones del espacio donde se haría la instalación, escogimos dos modelos que pensamos eran idóneos en términos de uso y de presupuesto, como fue el MM4, que ya sabíamos que podía funcionar y cumplir con los requerimientos de nivel de presión sonora (SPL)”.

“Estuvimos colaborando dos años, desde el momento cuando necesitábamos traer el equipo para cumplir con los tiempos porque fue en postpandemia, hasta que quedó este diseño de inmersión total, que pocas veces se puede experimentar, con esa cantidad de bocinas funcionando de diferentes maneras. Francamente pensamos que iba a demandar mucho de nuestro equipo, pero la verdad, ellos hicieron prácticamente todo, con el apoyo de Óscar Barrientos, que a nivel interno estuvo al pendiente de las necesidades del proyecto y los retos que tuvimos por los cambios y adecuaciones. Siempre hubo claridad en lo que se quería”.

Sincronización perfecta

En cuanto al sistema de iluminación LED, este se interconecta y controla a través de TouchDesigner, que ofrece opciones audio reactivas para controlar el color, la intensidad y el movimiento de las luminarias de forma individual o por zonas que reciben la señal de audio vía Dante, y para su control basta una tablet con las escenas cargadas de cada obra que ya se tiene programada con su diseño de iluminación. 

Dicho diseño estuvo a cargo de Samantha Salinas, de Medusa Lab, quien lo modificó a partir del domo: “Originalmente contemplamos unos triángulos, pero cuando todo cambió y se concibió esta sala con óvalos –los aros– y perfiles, junto a la petición de hacer sentir el sonido con la luz, se replanteó todo en función de la toma de corriente y el tipo de señal. Así escogimos el tipo de tira y decidimos tener controladores Avantech para gestionar tanto los óvalos como los perfiles que bajan, y eso nos dio más opciones creativas”. 

“Llegamos al site junto con el equipo de audio a través de cable CAT y de ahí nos estamos comunicando a través de Dante; obtenemos la información de los 46 canales sonoros con los que cuenta el sistema, los procesamos con Dante y TouchDesigner; en ese software es donde se crea toda la interfaz interactiva: entran los 46 canales, se procesan a través de todas sus frecuencias y de ahí obtenemos lo que queremos que reaccione a la luz (las frecuencias altas, medias o bajas). En un canal extra está la entrada del time code de las piezas, que por ahora son cuatro las que ya están en programación de la cartelera de la Fonoteca; estas se grabaron en la mixer JoeCo con un time code específico y es la forma en que podemos hacer que los ajustes de iluminación, asignados para las piezas, duren lo mismo, sincronizándose iluminación con la parte sonora”.

“Entre los desafíos estuvo el cableado, que al final tuvo que ser por fuera y por parrilla, con los equipos de control y de alimentación en la parte de hasta arriba. También tuvimos que fabricar unas piezas específicas para esa tubería y terminar el acabado final al agarre de las luminarias que están sobre todos los óvalos. Francisco Rivas nos habló mucho de la finalidad del espacio, que si bien pondera el sonido, contempla el juego de la luz. La programadora de la interfaz fue Anahí Cabrera y pudimos hacer pruebas y ajustes, tanto con los artistas de la obra que se pone en las sesiones como con público”. 

Para Roberto, este diseño lumínico también enriquece la experiencia en el Sonidario: “Originalmente, la idea de meter iluminación que nos pidió la Fonoteca era hacer algo más que acompañar al audio, pero cuando se dieron cuenta de las posibilidades de tener programación LED en casi 9 mil pixeles, se apostó por ambientes audioreactivos que invitan a otro tipo de inmersión por los efectos que da la iluminación”. 

El Sonidario está listo para cumplir su cometido de impulsar la cultura de la escucha, la expresión y creación sonora. Basta con acercarse y vivir alguna de las piezas que ahí se presentan ya, y que permiten deleitar el sonido inmersivo bajo la propuesta de artistas como Tania Rubio, Manuel Rocha Iturbide, Edmar Soria y el Colectivo Phonos.

Redacción: Marisol Pacheco

Sistema de audio inmersivo del Sonidario de la Fonoteca Nacional en el Complejo Cultural Los Pinos. Secretaría de Cultura del Gobierno de México

Dispositivos principales y configuración

  • Configuración Spat Revolution. Utilizado para controlar la distribución espacial del audio en tiempo real desde un dispositivo Mac, gestionando todos los canales del sistema.
  • Router GB. Proporciona la infraestructura de red necesaria para conectar y sincronizar todos los dispositivos a través de Dante.
  • Procesador Q-SYS Core 110f. Gestiona la red de audio y provee entrada/salida analógica. Actúa como el cerebro del sistema, integrando las señales de entrada y salida mientras se conecta con otros componentes mediante protocolo de red.
  • Dos módulos Q-SYS I/O-8 Flex. Para ampliar las capacidades del sistema, añadiendo entradas y salidas adicionales.
  • Grabador JoeCo Blackbox BBR64-Dante. Grabador multicanal con capacidad para 64 canales, que permite la grabación directa del audio a través de Dante.

Amplificación

  • Amplificadores Meyer MPS-488XP. Seis amplificadores con una potencia máxima de 1350 W cada uno, utilizados para alimentar los altavoces del sistema.

Altavoces (bocinas) y distribución de sonido

  • Altavoces Meyer Sound UP-4SLIM y MM-4XP. Distribuidos estratégicamente para crear una experiencia inmersiva de audio tridimensional.
  • Subwoofer Meyer Sound MM-10. Proporciona frecuencias bajas.

Cableado e interconexión

  • Cables de 3 hilos y 5 hilos. Utilizados para la interconexión de los altavoces y otras unidades de audio.
  • Cables de red CAT 6. Empleados para la conexión Dante, asegurando una transmisión de datos rápida y estable.

Garth Paine: una conexión íntima con el entorno

El investigador Garth Paine es pionero en el trabajo con la tecnología Ambisonics y actualmente, desde la Universidad Estatal de Arizona, pudo asesorar al personal de la Fonoteca Nacional en el diseño sonoro del Sonidario: “Mi experiencia con Ambisonics para grabaciones de campo comenzó hace unos veinticinco años. Fue emocionante, porque de repente teníamos una forma portátil de grabar una escena espacial completa, en lugar de una grabación direccional, y ha evolucionado mucho. Me ha impresionado lo que han hecho en México para documentar su cultura del sonido e invité a Francisco Rivas hace unos cuatro o cinco años a conocer el domo con Ambisonics que tenemos en la universidad. Preparamos un concierto de obras en las que usó una variedad de sus grabaciones y algunas de archivo, y la pieza fue fantástica y muy bien recibida. Hablamos no solo de la aplicación de Ambisonics para la composición e interpretación musical, sino de la llamada música acusmática, y eso evolucionó hasta pensar si podríamos hacer un proyecto similar en México”.

“Tomé toda esa experiencia y diseñé un sistema llamado de quinto orden, que debía tener al menos 36 altavoces para tener un buen posicionamiento espacial y un punto óptimo bastante grande, así como mucha más definición sobre el cambio en el espacio. En un proyecto como este, que se ha prolongado durante un par de años, hay muchos puntos en los que hubo cambios, y todos en el equipo fueron extremadamente flexibles. Siempre encontramos una solución para mover los altavoces y la calidad del trabajo de instalación fue absolutamente de primera clase”.

“En un momento en el que a menudo intentamos olvidar nuestra historia, tener estos registros que nos a recordar es muy importante, y el sonido es realmente la forma más poderosa de hacerlo. Actualmente dirijo un proyecto llamado Escucha Ambiental Comunitaria, y entrenamos a las personas en tres modos de escucha: escucha activa, escucha pasiva y escucha dirigida. Espero expandirlo en México, porque simplemente salir y sentarse durante cinco minutos e intencionalmente dirigir tu atención hacia la escucha te dice mucho sobre tu entorno y desarrollas una conexión mucho más íntima con él”.