El artista y diseñador de iluminación Christopher Bauder y el compositor y productor musical Kanding Ray, trajeron a la ciudad de México su épica e inmersiva obra de luz cinética y arte sonoro Skalar para una instalación de cinco semanas que constituyeron de los últimos eventos que se realizaron en el Frontón México, en la Plaza de la República, previo a la suspensión de eventos en vivo en nuestro país a raíz de la situación sanitaria que nos llevó al distanciamiento social en todo el mundo.

El concepto

El estreno del show fue el año pasado en la antigua central eléctrica Kraftwerk en Berlín, cuyo ambiente dramático, carismático e industrial, todo en un espacio que asemeja una catedral, dio el marco óptimo para esta pieza poderosa, que en Alemania fue un gran éxito y que siempre fue alentada para llevarla a otros destinos interesantes por todo el mundo.

Así, el Frontón México ofreció sus instalaciones y parámetros espaciales similares para la iluminación y el audio requeridos, como los espejos y el sistema luminoso cinético, para brindar un ambiente completamente nuevo en un espacio de caja negra necesario para presentar la experiencia inmersiva de Skalar.

Estos retos interesaron a Christopher, David Letellier (Kanding Ray) y el gerente de producción Martin Kuhn, quien radica entre Alemania y México y ha trabajado con Christopher en varios proyectos.

Mientras se presentó esencialmente el mismo espectáculo, fue re-imaginada parte del paisaje sonoro y de las señales de iluminación para nuestro país. Aunque no había ninguna necesidad de cambios radicales, Christopher y David tomaron la oportunidad para afinar su colaboración intrincada después de la experiencia y el conocimiento adquirido en Berlín, para trabajar de manera aún más coherente y con mayor impacto.

Skalar es una yuxtaposición de tecnología e imaginación en un espacio energizante que captura la mente y el alma cuando el público se pierde en un ambiente visual y sonoro que genera las reacciones muy humanas de emoción profunda.

Recordando la rueda de las emociones del psicólogo estadounidense Robert Plutchik, el público experimenta en el espectáculo el rango completo de ocho emociones primarias (anticipación, ira, desagrado, miedo, alegría, tristeza, sorpresa y confianza), con Kanding Ray tocando y Christopher operando las luces. La oportunidad de traer Salir a México fue inicialmente explorada por el gerente de producción del proyecto, Martin Kuhn, quien además es un diseñador de iluminación y programador.

Martin compartió la idea con el promotor Héctor Mijangos, personaje muy conocido en el medio de la música electrónica en México, quien se interesó mucho. Después de varios contactos y algunas coincidencias fortuitas, se contrató el show y se instaló en el recinto del Frontón México. “Esta obra fue totalmente singular y de vanguardia en nuestro país”, señala Héctor, “y a todos los que estuvimos involucrados nos encantó ser parte de algo tan fresco, innovador y diferente”.

Fue así como Martin Kuhn y el gerente de producción local, José Aranda, coordinaron a todos los proveedores locales, que incluyeron compañías como LED Project, que proporcionó las luminarias Pointe de Robe, con el apoyo del equipo internacional de Robe (que habían dado soporte para la instalación original en Berlín como socio técnico).

LED Project tiene uno de los stocks más grandes de robóticas Robe en México, y su director, Sergio Serrano, comenta: “Me siento muy honrado por haber sido parte de Skalar México; ha sido maravilloso trabajar en algo de esta escala con un equipo internacional increíble y luego ver resultados espectaculares”.

Esfuerzos compartidos

El diseño WHITEvoid y los espejos KINETIC LIGHTS, los winches (tornos) y el control KLC —también diseñado por Christopher—, se trajeron desde Alemania, mientras el audio estuvo conformado por altavoces L-Acoustics en seis puntos, los cuales fueron especificados y diseñados por David Letellier.

Los winches y espejos se montaron en el techo del espacio –utilizando los trusses y el rigging de las instalaciones del Frontón–, con las luces Pointe ubicadas alrededor en tres lados. Se montaron 75 Pointe en las paredes que estuvieron ubicadas en el piso en el centro del espacio. Esta configuración dinámica permitió a Christopher mezclar y doblar la iluminación en varias direcciones.

Desde la perspectiva óptica, Skalar tiene mucho que ver con la relación entre los haces luminosos reales que vienen de las luminarias hacia los espejos y los haces ‘secundarios’ virtuales que se crean y rebotan entre los espejos y los muchos destinos en el recinto.

La variabilidad de la resonancia, la tonalidad, la textura y la calidad de los haces luminosos, los ángulos de vista y las distancias afectan la percepción y por ende la reacción de todo mundo, así como la experiencia sensorial que resulta.

Cada espejo fue controlado por tres winches, permitiendo siete metros de movimiento vertical además de paneo y tilt. Por ende, pueden moverse de manera muy uniforme sobre los ejes X, Y y Z, lo cual hace que su cinética sea tridimensional y fluida. Se controla el movimiento de los espejos a través de Art-Net por la plataforma de software KLC patentada de Kinetic Lights y el sistema entero está conectado en una red.

Cuando llegó el momento de escoger una fuente de luz para la instalación original en Berlín, Christopher quería algo brillante, preciso e intenso. También quería una luminaria dinámica con muchas opciones para modificar el haz, y aparte algo pequeño y exacto para la repetición de señales a través de las distancias. El frost y la función estroboscópica con la posibilidad de modificar los cuadros por segundo también están presentes en el show y de hecho, varias funciones de las Pointe se usan en la versión en loop del espectáculo y durante los conciertos en vivo.

Los haces luminosos de las Pointe perforaban la oscuridad maravillosamente, mientras los espejos se movían con gracia, presentando diferentes formaciones y de vez en cuando estuvieron sacudidos por un punzante deslumbramiento y todo con el apoyo de la banda sonora rítmica y cautivante de Kanding Ray, que tiene un efecto absorbente y calmante.

Las señales de datos DMX para las Pointe se convirtieron de Art-Net y fueron integradas a la computadora KLC especializada, donde Christopher y sus magos de software programaron una serie de tratamientos de luz que emulan y estimulan las emociones –juguetón, alegre y con el corazón abierto en un extremo, hasta oscuro, fragmentado y enojado en el otro. Estos fueron interpretados como señales en tiempo real durante la reproducción, desencadenado por teclas MIDI del sistema Ableton Live que tocaba el track maestro durante el espectáculo Skalar en loop.

Una gran diferencia entre México y Berlín fue que la pieza tenía que ser totalmente independiente dentro del Frontón México, forrado de terciopelo del negro más oscuro, a diferencia de como estuvo en Alemania, donde la luz ambiental revelaba una vista infinita de arquitectura y detalles industriales sin pulir. Esto hizo que en México, el enfoque visual siempre estuviera en los haces de luz. El efecto fue que era incluso más envolvente y verdaderamente inmersivo; resultaba más fácil perderse a uno mismo y enfocar su energía en sentir esas emociones.

Los espectadores en México también son completamente diferentes, ya que en nuestro país, además de los amantes del arte, estudiantes, aficionados de la cultura alternativa y los que simplemente sentían curiosidad (una parte notable del público fueron familias, con niños pequeños asistiendo también en grandes grupos y con sus amigos), reaccionaban de manera muy diferente. “A menudo hacían más ruido, estaban animados, hablaban en ciertos momentos, incluso bailaban e interactuaban… en general, parecían aceptar la experiencia completa más como una fiesta comunicativa en vez de como una obra de arte reflexiva”, señala Christopher, quien se llevó una buena sorpresa y quedó muy satisfecho con esta reacción: “Esta obra tiene todo que ver con cambiar las percepciones, cómo se relaciona uno con la música, la iluminación y con otras personas en este ambiente enfocado”.

“Al cambiar la cultura y el ambiente, toda la experiencia se puede desplazar fundamentalmente, así como varía la experiencia entre personas con diferentes personalidades. Siempre he querido esto para Skalar y es la razón por la cual estoy tan interesado en llevar la obra por todo el mundo”.

Christopher y David también presentaron siete espectáculos Skalar especiales en vivo, en los cuales manipulan personalmente el sonido y los efectos visuales. Estas funciones son más intensas y usan el rango expandido de las ocho emociones y los tratamientos de iluminación y sonido asociados.

Y además de que los elementos experienciales de la obra eran diferentes para el público en la Ciudad de México, también así ocurrió con los aspectos prácticos de la instalación. Martin Kuhn, Héctor Mijangos y Pepe Aranda totalmente aceptaron las diferencias culturales que se tenían que negociar para montar una muy precisa instalación de arte a gran escala, originalmente diseñada para una antigua central eléctrica en Alemania y transferida a un espacio de caja negra en México.

Antes del show, todas las Pointe de Robe tuvieron cambio de lámpara para continuidad y para dar el mejor resultado, y la instalación técnica en el sitio se completó durante un periodo de dos semanas con un equipo de diez personas de LED Project trabajando la iluminación.

La compañía Serpro Producciones instaló el sonido y junto a Pepe Aranda, Thierry Goethals se ocupó de los detalles del montaje. Trabajar en una caja negra forrada de tela representó una enorme mejora sonora, comparado con la reverberación que hubo en Kraftwerk.

El Frontón México resultó ser un recinto óptimo para una obra de esta magnitud. El edificio Art Decó en la capital mexicana abrió sus puertas originalmente en 1929, pero quedó en desuso, abandonado por muchos años hasta que una renovación total que se terminó en 2017 lo lanzó de nuevo a la vanguardia del escenario dinámico para eventos en vivo y musicales como un recinto multifuncional en una ubicación muy céntrica.

Skalar México fue un gran éxito y fue disfrutado por más de cuarenta mil personas. Un público que estará esperando cuando pueda regresar un show como estos a nuestra ciudad.